June 26, 2017

Polacos no judíos protestan contra el antisemitismo

AJN.- Tras el conflicto ocurrido en año nuevo en el Foksal Café de Varsovia, Polonia, en donde un grupo de amigos judíos recibió agresiones físicas y verbales por parte de los empleados, el pasado jueves por la noche, el negocio de café se llenó con alrededor de 50 personas que utilizaban kipás. El evento fue inusual para una ciudad con muy pocos judíos observantes y un número insignificante de turistas israelíes. Lo que lo hizo excepcional fue que casi ninguno de los presentes era judío.

El hecho se produjo en torno a que una empleada del Foksal Café de Varsovia, que también ejercía como barman, fue acusada de comportamiento antisemita hacia dos clientes, que fueron expulsados supuestamente por hablar de temas judíos. El incidente llegó a los medios de comunicación y a las redes sociales.

En medio de alegaciones contrarias de que las víctimas provocaron al barman con una retórica anticristiana, el asunto puso de relieve la polarización entre liberales y conservadores que está dividiendo a la sociedad polaca. También fue el último rechazo público por parte de una masa crítica de personas de cualquier forma de discurso de odio, antisemita o de otro tipo.

Liderados por Ryszard Schnepf, ex embajador de Polonia en los Estados Unidos, las personas que utilizaron kipá –periodistas y activistas, entre otros- llegaron al Foksal Café con el objetivo de apaciguar las tensiones causadas por la publicación de las acusaciones por parte de los medios de comunicación. Antes de que llegaran, cientos de personas se unieron a un grupo de Facebook pidiendo un boicot del café sobre las acusaciones de antisemitismo.

En oposición, cientos más se unieron a un grupo de Facebook prometiendo apoyo al Foksal Café, cuya administración ha negado categóricamente las acusaciones de antisemitismo. Afirmaron que el grupo de amigos fue agredido por discutir un discurso de odio anticristiano sobre la Virgen María mientras estaban bajo la influencia del alcohol.

Los medios de comunicación fueron absorbidos en el debate posterior, por lo que llevó a Schnepf a organizar la reunión en el café para demostrar que los judíos eran bienvenidos y que el antisemitismo no es tolerado en la sociedad polaca. “Fue amable y divertido”, escribió Schnepf en Facebook sobre su visita a la polémica cafetería, donde fue fotografiado usando una kipá.

La dirección de Café Foksal también expresó su satisfacción con el evento, compartiendo una foto de ella en su página de Facebook: “Una noche muy agradable con la compañía de decenas de hombres y mujeres que llevaban kipás. Gracias por una buena iniciativa contra los que buscan dividirnos”.

Fue un giro positivo en medio de la mala publicidad que le siguió a la publicación el martes sobre un relato de lo que ocurrió el 1 de enero en el café. El escritor, sin nombre, que dijo que tenía 32 años y nunca participó en una pelea antes del incidente, escribió que él y un amigo fueron invitados por el barman a no hablar sobre judíos luego del incidente de año nuevo. “El camarero resultó ser un antisemita”, escribió el blogger.

Después de que se negaron a dejar el bar, la seguridad los echó. La policía llegó más tarde pero no tomó ninguna medida, agregó el blogger. Sin embargo, la empleada y la gerencia dijeron a los medios de comunicación que los dos clientes reaccionaron ruidosamente después de que ella les pidió que no usaran el discurso de odio contra los católicos, por lo que fueron echados del establecimiento.

Jonny Daniels, fundador del grupo From the Depths, que trabaja en la conmemoración del Holocausto y las relaciones polaco-judías, tuvo la oportunidad de hablar con la empleada acusada y ella le dijo que ambos clientes estaban usando profanidades contra la Virgen María. Después de que les pidiera que se abstuvieran, le arrojaron objetos pequeños, incluyendo maníes. “Yo no estaba allí, así que no sé qué pasó, pero esto no me parece un incidente antisemita”, dijo Daniels.

Los incidentes antisemitas son relativamente raros en Polonia, que alberga a unos 20 mil judíos, según Michael Schudrich, el principal rabino del país. Pero tales incidentes reciben una atención masiva en un país donde el antisemitismo es una cuestión delicada.

Aproximadamente el 90 por ciento de los 3,3 millones de judíos polacos fueron asesinados durante el Holocausto, la gran mayoría, por los alemanes nazis. Miles de valientes polacos, incluyendo a la madre de Schnepf, salvaron a los judíos, pero una pequeña minoría de polacos se unió a la matanza, masacrando a varios miles de judíos polacos.

El jueves, Adam Abramowicz, legislador del partido gobernante Ley y Justicia, que no es judío, dijo que escribió al jefe de policía de Varsovia pidiendo la publicación del informe sobre el incidente del Foksal Café. Si las acusaciones que hizo el blogger contra la empleada son correctas, entonces, junto al local, deberían ser responsables de la discriminación, según explicó Abramowicz. Pero si las acusaciones son falsas, entonces los acusadores son responsables de la difamación y hacer una declaración falsa, agregó.

“Lo único que está claro es que cuando se trata de antisemitismo, la sociedad polaca es cualquier cosa menos indiferente”, concluyó Daniels

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