Antisemitismo

Falleció a los 106 años la secretaria del ministro de Propaganda nazi

AJN.- “No me considero culpable”, así había asegurado Brunhilde Pomsel, la única testigo que quedaba viva de lo que se ocultaba en el Ministerio para la Ilustración Pública y la Propaganda de Adolf Hitler durante el nazismo (1933-1945), el capítulo más oscuro de la historia de Alemania.

AJN.- El pasado viernes falleció Brunhilde Pomsel a los 106 años, quien ejerció durante tres años como secretaria de Joseph Goebbels, el máximo responsable de la propaganda nazi y mano derecha de Adolf Hitler. La historia de Pomsel se hizo conocida tras protagonizar el documental Ein deutsches Leben (“Una vida alemana”).

El filme tuvo su estreno en junio de 2016, en el Festival de Cine de Múnich, estado del sur de Alemania. La cinta también se proyectó en el Filmfest de Jerusalem (del 7 al 17 de julio) y en el Festival de Cine Judío de San Francisco (del 21 de julio al 7 de agosto).

“Conocimos a la señora Pomsel por casualidad, mientras investigábamos otra historia”, contaron Christian Krönes y Florian Weigensamer, dos de los cuatro directores de la película. “No era una ávida nazi. Tan sólo no le importó (lo que el régimen nazi estaba haciendo) y miró para otro lado. En eso descansa su culpa”, agregó Weigensamer.

El documental, sin embargo, no se centra en la responsabilidad particular de Pomsel. Según sus directores, “en un momento en el que el populismo de derecha está en auge en Europa”, ellos desearon que su trabajo sea un recordatorio de la “capacidad de complacencia y de negación del ser humano”.

“Ver la película es importante para mí, porque puedo reconocer delante del espejo todo lo que hice mal. Aunque lo que hice no fuera más que trabajar en la oficina de Goebbels”, contó Pomsel tiempo antes de morir. Su trabajo incluyó amañar las estadísticas de soldados nazis caídos hasta exagerar el número de violaciones de mujeres alemanas por parte del Ejército Rojo soviético.

Criada bajo los preceptos del deber prusiano, aprendió el oficio de secretaria con un abogado judío y trabajó también en una emisora de radio antes de acceder, en 1942, al Ministerio de Propaganda del gobierno nazi. Para ello debió afiliarse al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (más conocido como el partido nazi). “¿Por qué no? Todo el mundo lo hacía”, confesó en el documental.

“Sabíamos cuándo llegaba a la oficina pero no lo veíamos hasta que se marchaba”, relató sobre Goebbels. Una vez a sus órdenes, tuvo la oportunidad de observar de cerca al círculo de poder que rodeada a Hitler. Según contó, era “un caballero, elegante y noble”, pero también una persona que cuando se quitaba “su máscara de hombre culto y educado se volvía loco”.

Pomsel explicó que tenía conocimiento de la existencia de los campos de concentración, aunque aclaró que no sabía cuál era su función real. En esa época creía que “no se quería que la gente fuese a la cárcel de forma inmediata, así que iba a los campos de concentración para ser reeducada”. Además, Pomsel aseguró que quienes trabajaban para el régimen nazi estaban seguros de que los judíos “desaparecidos” estaban siendo enviados a las aldeas de los Sudetes.

“Todo era secreto, así que nos lo creímos”, aseguró la anciana. También insistió en que ni siquiera se enteró de lo ocurrido durante la “Noche de los cristales rotos”, una serie de linchamientos y ataques contra establecimientos judíos ocurridos durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. Según ella, esa ignorancia del estado real de las cosas era generalizada en Alemania: “Todo el país parecía estar bajo el influjo de un hechizo”.

En el documental, Pomsel reconoce que su pasado le pesa en cierta forma: “Uno tiene un poco de mala conciencia”, a pesar de que aclara que no se sintió culpable ni responsable de las millones de muertes que causó el régimen nazi.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Pomsel pasó cinco años en una prisión soviética. “Me trataron muy mal y yo no había hecho nada. No me considero responsable, a no ser que se culpe a todos los alemanes por hacer posible que aquel gobierno llegara al poder”, expresó.

“No hay justicia, no hay dios. Pero lo que está claro es que el diablo existe”, concluyó.

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