July 27, 2017

AMIA/Encubrimiento. Beraja: “No aceptaré un monopolio del dolor, ni renunciaré a mi condición de sobreviviente”

AJN (Por Lic. Claudio Gustavo Goldman, desde Tribunales).- “La mejor manera de eludir la responsabilidad es convertir a un presidente de la DAIA y víctima en victimario”, resumió ayer, jueves, tras difundir un extracto de un discurso de Cristina Fernández de Kirchner para probar la “intencionalidad política y falta de pruebas de una imputación con una invisibilidad notoria”.

AMIA/Encubrimiento. Beraja: “No aceptaré un monopolio del dolor, ni renunciaré a mi condición de sobreviviente”

AJN (Por Lic. Claudio Gustavo Goldman, desde Tribunales).- “Es falso que le hayamos pedido disculpas al gobierno o que lo haya propuesto no sé por qué, como aseguró con mala fe el periodista Raúl Kollmann; no voy a aceptar un monopolio del dolor y la verdad, ni a renunciar a mi condición de sobreviviente” del atentado a la AMIA, sintetizó el ex presidente de la DAIA Rubén Beraja al ampliar ayer, jueves, su indagatoria en el juicio oral y público por encubrimiento de sus autores o cómplices, en obvia alusión a los familiares de las víctimas.

“Nunca transaré para que no rebajen la calidad de este debate y defenderé la responsabilidad con la que afrontamos los hechos”, agregó.

“Algunos testimonios han venido a tejer una telenovela y transformar los hechos: fui protagonista de una tragedia, no un mero testigo”, aclaró el ex líder comunitario.

“La obstinación por presentarme como connivente e indiferente al dolor es muy grave porque quieren reemplazar con una telaraña la falta de pruebas de una imputación con una invisibilidad notoria, y me rebelo contra eso”, acotó.

“Con esta descabellada imputación buscan borrar la historia, que está grabada a fuego: quieren crear el mito de que estaba todo el tiempo con (el destituido juez Juan José) Galeano y los fiscales (Eamon Mullen y José Barbaccia) como si nada hubiese tenido que hacer en mi vida, y dos o tres días después del atentado dije delante del presidente (de entonces Carlos) Menem que nada hicieron después del de la Embajada; la Argentina siguió durmiendo la siesta, con inacción e indiferencia como si fuese un tema de unos pocos”, se defendió Beraja.

“No fue un discurso de condolencias y duelo, sino cargado de reclamos, como durante toda mi gestión: le dije a la primera plana del Gobierno que el Estado defeccionó al no proteger a sus ciudadanos; la DAIA tuvo una actuación enérgica, firme, responsable y coherente: le reclamó asumir la realidad del terrorismo internacional”, continuó.

“Y no recibió un solo peso del Estado, al que considera responsable de lo sucedido, para no quedar como que la intentaban comprar o apaciguar: ni la indemnización de dos millones de pesos/dólares ni la contribución de 272.000 al proyecto Testimonio sobre inmigrantes nazis”, resaltó el ex líder comunitario.

“Lo más grave es la traición a la historia, mintiendo sin medir las consecuencias: Kollmann habló de un librito en referencia a la única denuncia contra funcionarios públicos que se hizo antes de este juicio, y dijo que era suave porque usa los parámetros de los medios y no los jurídicos; la hicieron prestigiosos juristas, con más de 170 pedidos de medidas de prueba”, destacó.

Él “creó una figura que es mentira: un entramado de dirigentes comunitarios y funcionarios judiciales; debería medir cuál fue su papel en estos hechos: pareció sincero cuando dijo que se involucró en el libro con (su colega) Román Lejtman -seguramente llevados por la buena fe- para hacer un aporte a la investigación y sacar su tajada; así descubrí que (el último poseedor conocido de la camioneta usada como coche-bomba, Carlos) Telleldín tenía un interés económico y que ése fue el germen del pago” de los 400.000 dólares de fondos reservados de la desaparecida Secretaría de Inteligencia del Estado para que acusara -se presume que falsamente- a policías bonaerenses, alegó Beraja.

“Fue una decisión imprudente e inoportuna por iniciativa de ellos”, insistió.

Por otra parte, “padecí la maniobra de un dirigente opositor, Abraham Kaul, para perturbar el acto” por el tercer aniversario del atentado, en 1997; “esa fractura comunitaria hizo que quienes convivimos en el dolor nos convirtiéramos en grupos antagónicos”, se quejó el ex presidente de la DAIA.

“Pude no haber sido inteligente e intelectualizado demasiado cuando la gente esperaba un discurso de barricada, pero advertí sobre la posibilidad de un tercer atentado y critiqué la falta de resultados en la investigación; no le di un galardón a Galeano, sino todo lo contrario”, diferenció.

“Con todo lo que le veníamos diciendo al Gobierno desde 1994, ¿cómo alguien puede pensar que podíamos pedirle disculpas? Esto me irrita: exigíamos respuestas”, afirmó Beraja.

“Esa versión surgió después de una reunión con (el entonces ministro del Interior, Carlos) Corach en la tarde de ese 18 de julio: nos citó por teléfono a los presidentes de la AMIA y la DAIA por instrucción presidencial y no tenía sentido negarnos”, relató.

“En su despacho recibimos el enojo del Gobierno por el discurso de Laura Ginsberg y también por la denuncia” presentada en la Justicia contra algunos funcionarios públicos, cuyo nombre reclama el público en el acto, pero “no identifiqué para no conspirar contra el factor sorpresa y no recibir presiones extras”, justificó el ex líder comunitario.

“Cuando salimos ya estaba instalado en los zócalos de las pantallas que habíamos pedido disculpas; fue una clara operación de prensa que desmentí inmediatamente”, rescató.

“Kollmann nada le creía al Gobierno, pero eso sí”, deslizó Beraja con perspicacia.

Asimismo, “me molesta que las otras querellas pongan a la AMIA y la DAIA como victimizadoras; por supuesto que en una causa tan larga se cometen errores, pero de ahí a sospechar de la gente hay un largo trecho… habría que ver más la viga en el ojo propio que la paja en el ajeno”, reprendió a los familiares de las víctimas.

“El 25 de agosto de 1997, Ginsberg y Diana Malamud se presentaron en el expediente para pedir medidas después de haber leído la causa, entonces no es cierto que hayamos tenido un acceso privilegiado y ellas no”, refutó el ex presidente de la DAIA.

En esa ocasión “no hablaron del video con Telleldín ni de (el imputado empresario descendiente de sirios Alberto Jacinto) Kanoore Edul, pese a que esas cosas ya eran públicas”, especificó.

“Cada uno tiene que hacer cargo de sus dichos y de su coherencia: Memoria Activa le cree a (el ex director e Contrainteligencia de la SIDE Antonio) Stiuso sobre la ‘pista siria’, pero es un mentiroso cuando dice que al fiscal (Alberto) Nisman lo mataron; acusó a Telleldín, no apeló su sobreseimiento y después lo volvió acusar…”, ejemplificó Beraja.

Además, “Malamud y (uno de los abogados de la entidad, Alejandro) Rúa apoyaron (con tuits) que se publique una solicitada contra mí como lo hicieran con el juez (Daniel) Rafecas, pero nada tengo que ver con él: no cerré una causa (por la denuncia del fallecido titular de la Unidad Fiscal de Investigación del Atentado a la AMIA contra los entonces Presidenta y canciller, entre otros) y estoy a derecho, siendo juzgado”, diferenció.

“Intento luchar contra fábulas instaladas, incluso con el concurso de la prensa: me acusan de desviar la línea Kanoore cuando la única querella que apeló su falta de mérito y llegó hasta (la Cámara de) Casación fue la DAIA; gracias a ello se obtuvo que la Sala II de la Cámara Federal ordenara ampliar la investigación sobre Santa Rita (la volquetera de Nassib Hadad), Aliantex (de Edul), (Juan José) Ribelli y la compañía de transporte Anselmo Internacional, que recibió llamados telefónicos de los otros tres e incluso (el ex comisario bonaerense sindicado y luego absuelto como cabecilla de la ‘conexión local’) llamó a su dueño cuatro veces una noche, desde el hotel Presidente”, aseveró el ex líder comunitario.

“Hay una lucha política y el primero que lo dijo fue (el fallecido abogado de Memoria Activa) Pablo Jacoby ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (de la Organización de Estados Americanos) cuando habló de que la acusación contra los policías bonaerenses se debía a la disputa entre Menem y (Eduardo) Duhalde por la sucesión presidencial”, señaló.

En ese contexto, “en 2005, (el entonces presidente Néstor) Kirchner firmó un decreto sobre la responsabilidad del Estado, pero agregó que éste encubrió; eso lo debería decir un tribunal y mi sensación es que se redactó con la intención de sostener este juicio”, sospechó Beraja.

“Fue el uso de una figura penal con intencionalidad política”, y para probarlo difundió un breve video con un extracto del discurso de su sucesora, Cristina Fernández de Kirchner, en la inauguración de las sesiones parlamentarias ordinarias, el 1° de marzo de 2015, pese a la oposición de Memoria Activa, la Fiscalía y el Ministerio de Justicia y con el sorpresivo apoyo del abogado de los ex uniformados, además del resto de las defensas.

“En cadena nacional y ante un auditorio nacional e internacional me descalificó (‘encubridor y vaciador de bancos’) y acusó (‘traicionó a su religión’) como si existiese ese delito, pero también dijo que denunció a Galeano en 1996 cuando al año siguiente propuso que se hiciera cargo de la causa de la Embajada en un dictamen de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Atentados”, la refutó el ex líder comunitario.

“La mejor manera de eludir la responsabilidad es convertir a un presidente de la DAIA y víctima en victimario”, resumió.

“En mi gestión sufrí dos atentados y tuve que someterme a tratamiento psicológico, pero tampoco el analista me entendía porque las sensaciones son intransferibles; expertos israelíes en traumas me hicieron comprender que debía trabajarlo conmigo mismo porque nadie que no lo hubiese pasado lo haría”, recordó Beraja.

Previamente declaró Roberto Dios, quien se desempeñó en el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 9 entre 1993 y 2006 y estaba a cargo de los equipos de filmación ocultos en los despachos de los secretarios.

Las cámaras fueron disimuladas dentro de biblioratos y sus imágenes las seguía en una pantalla de 8 pulgadas, con una videograbadora sobre otra y auriculares que no usaba, todo sobre una mesita situada en oficinas cercanas, precisó.

El testigo explicó que se grababan dos videos a modo de ayuda-memoria, con una diferencia de dos o tres minutos para que las audiencias se grabaran enteras, que él rotulaba con nombre del declarante, fecha y si era el original o la copia, y se guardaban en la caja fuerte de los secretarios Javier de Gamas y Carlos Velasco.

“Se grabaron de 6 a 10 audiencias, con dos o más videos por vez”, especificó quien luego acompañó a este último y al entonces prosecretario Agustín Gamboa a incinerarlos una noche, en una casa de San Isidro o Martínez.

“Me enteré en el camino; no eran medios de prueba”, aclaró.

Por otra parte, el ex presidente de la DAIA “iba al juzgado, pero no recuerdo que haya visto algún video”, expresó a diferencia de lo señalado en un sumario administrativo en 1997, cuando afirmó: “Galeano me dijo que preparara el que se había filmado ese día y lo puse; entró con Beraja, lo prendí y después lo volví a guardar”.

El juicio se reanudará el jueves 6 de octubre, con la declaración de Lejtman y el ex funcionario del Servicio Penitenciario Federal Anselmo Galeano.

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