June 28, 2017

Cuando el interés común y la amenaza crecen, el ejército libanés refuerza los lazos con Hezbollah

AJN.- Además de la amenaza de Isis en la frontera con Siria y la de Israel en el sur, Hezbollah está haciendo frente a los problemas estructurales y necesitan toda la ayuda posible. La coordinación entre Hezbollah y el ejército libanés no es algo pasajero y que requerirá que Israel invierta mucho tiempo y esfuerzo en pensar cómo les hará frente en la próxima guerra. Por Avi Issacharof.

Frontera con el Líbano, mediados de semana. Desde el lado israelí fácilmente puede verse, incluso sin prismáticos, vehículos de la FPNUL patrullando acompañados por los del ejército libanés a unos cientos de metros de la frontera. Este recorrido, durante el cual los vehículos se mezclan entre sí, fue pensado para coordinar las actividades y evitar malos entendidos en el terreno, especialmente con Israel. A unos metros de distancia, en una colina, hay un puesto militar desde donde se siguen y observan los movimientos del lado israelí y de los vehículos de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). El puesto pertenece a la organización Hezbollah.

Si bien es cierto que la Resolución 1701 adoptada al final de la Segunda Guerra del Líbano en 2006 determinó la prohibición de cualquier presencia de Hezbollah al sur del río Litani, el Consejo de Seguridad no está aquí. Quien sí está, presente, casi en cada punto de la zona, es Hezbollah.

La organización controla toda la línea del frente con Israel, desde el Mediterráneo hasta el monte Hermón. Este es su reino. Nadie, ni la FPNUL o el ejército libanés pueden cambiar la realidad que se ha creado aquí en la última década. Por el contrario, del lado israelí observan con asombro el acercamiento cada vez mayor y la cooperación entre el ejército libanés y Hezbollah

No se trata de un incidente aislado, de cooperación local o temporal. La coordinación entre Hezbollah y el ejército libanés se ha convertido prácticamente en un hecho estratégico que requerirá que Israel deba invertir pensamiento y energía para diulcidar qué hacer con el ejército libanés en la próxima guerra.

La pregunta es si, en la próxima guerra, el ejército libanés luchará contra las Fuerzas de Defensa de Israel, transferirá armas a Hezbollah, o permanecerá a un lado, por temor al enorme perjuicio que puede significar un enfrentamiento con Israel. Son preguntas nada fáciles, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de una entidad militar, que si bien es hostil cuenta con ayuda de los aliados occidentales de Israel: Estados Unidos, Francia e incluso de una potencia como China.

¿Qué hizo que, precisamente ahora, la cooperación entre el ejército libanés y Hezbollah aumentara? En palabras muy simples, la coincidencia de intereses hace lo suyo. Hezbollah actúa con el ejército libanés hombro con hombro, en la zona de las montañas del Qalamun, en Zabadani, el Valle de la Bekaa, entre otros lugares. Allí, la cooperación tiene por objeto enfrentar la amenaza que supone la presencia de la organización Estado Islámico y – al mismo tiempo – en el sur del Líbano hay unidades que actúan contra Israel.

La mayoría de las veces, lo que puede verse desde la frontera es la presencia de miembros del ejército libanés, pero está claro que los agentes de Hezbollah a menudo se unen a ellos en las patrullas, a veces vestidos de civil y en algunos casos incluso con el uniforme del ejército libanés.

Y hay que decirlo con claridad: el ejército libanés tiene un papel secundario.

No existe en la actualidad prácticamente un solo pueblo en el sur de Líbano, excepto tal vez algunos pueblos sunitas, que no se hayan convertido ya en fortificaciones de Hezbollah. Allí cuentan con una estructura completa de mando y control, sistemas de comunicación, una variedad de armas, y por supuesto cohetes y misiles. Y el ejército libanés no hace nada para cambiar esta situación.

Y tal vez el hecho de que Hezbollah aprueba el nombramiento de una persona u otra para cargos como el de comandante del ejército y jefe de personal, dice bastante acerca de la relación entre estos dos factores. Sin embargo, es posible que exista otra explicación a la actividad conjunta. Hezbollah enfrenta ahora retos militares bastante complejos, especialmente en Siria, y por lo tanto necesita el apoyo del ejército libanés, aunque sea mínimo, en la zona fronteriza con Israel.

Los desafíos de Nasrallah

Hezbollah modelo 2017 está lejos de ser una organización siquiera parecida a la que luchó contra Israel en 2006. Se trata de un verdadero ejército, con capacidades de artillería, vehículos aéreos no tripulados, inteligencia de combate, que trabaja en cooperación con otras fuerzas extranjeras que operan en la región, incluso con la Fuerza Aérea de Rusia. Hezbollah tiene una extraordinaria capacidad para disparar cohetes de cualquier tamaño. Posee más de un millar de cohetes, y armas estratégicas como misiles anti-mar, con grandes reservas de fuerzas de comando y una impactante capacidad de defensa antitanque. Al mismo tiempo, los desafíos a los que se enfrentan la organización y su líder – Hassan Nasrallah – son completamente diferentes de los de hace 11 años.

En primer lugar, Israel no es su prioridad en este momento y eso se nota en la significativa disminución de la motivación para cometer atentados contra Israel a corto plazo. La organización está distribuida entre dos países, Siria y Líbano, y combate hoy en día en todos los frentes y todas las zonas de batalla en Siria. Hezbollah destina a Siria al menos un tercio de su fuerza de combate y perdió en esa lucha a más de 1.700 de sus hombres. En comparación, el número de bajas que sufrió en la Segunda Guerra del Líbano se estima entre 650 a 700. Unos 6.000 hombres de Hezbollah resultaron heridos en Siria.

Y más allá del perjuicio a su imagen, y de algunos reclamos registrados en el comienzo de la guerra civil en Siria, también está sobre la balanza una cuestión económica. La organización, que siempre se ha destacado por su trabajo social en todo el Líbano, tiene el compromiso de hacerse cargo de los familiares de los miles de muertos y de los heridos, que ahora necesitan asistencia. Esta es una carga extraordinaria y sin precedentes sobre el presupuesto de Hezbollah.

Para hacer frente a este reto, Hezbolá utiliza diversas medidas racionalización o, en palabras más familiares para los israelíes: recortes.  Fusiona unidades y diversas estructuras militares, trata de ahorrar en los enormes gastos de operación como resultado de la lucha en Siria y también hacer recortes en las condiciones de servicio. Efectivos de Hezbollah se encuentran en la actualidad en el frente de Alepo, en el norte de Siria, y también en las Alturas del Golán, frente a Israel. Este hecho le da cierto margen de respiro, debido a la relativa calma que se ve en los combates contra la oposición siria y el debilitamiento de la organización Estado Islámico. La campaña norteamericana, que dirigió el ex presidente Barack Obama, provocó daños significativos al principal enemigo de Hezbollah, Isis, que perdió territorio fundamental que hasta hace poco controlaba.

Y si se examinan las tendencias regionales para el futuro cercano, la conclusión es que Israel tendrá muchos dolores de cabeza generados por Hezbollah. El debilitamiento de Isis, es una excelente noticia para los habitantes de lo que alguna vez fue Siria y quizás para todos los habitantes del planeta. Pero, al mismo tiempo, significa que el eje chiita va ganando control y dominio de toda Siria, incluido el Golán, frente a Israel. Esta es la mayor amenaza que sobrevuela el horizonte para el “día después” de Isis: Hezbollah, junto con la Guardia Revolucionaria de Irán y el ejército del presidente de Siria, Bashar al Assad, desafiarán la seguridad de Israel tanto desde el Líbano como desde Siria.

Fuente: Walla News

  • facebook
  • googleplus
  • twitter
  • linkedin
  • linkedin

Deja un comentario