septiembre 26, 2017

El director ejecutivo del IEEPP de Nicaragua habló sobre el “gran intercambio espiritual y cultural con Israel”

AJN.- Así lo aseguró a AJN el director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas de Nicaragua, Felix Maradiaga, en referencia al resurgimiento de las relaciones con Israel en marzo de 2017, el cual calificó de “sumamente satisfactorio”.

El director ejecutivo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) de Nicaragua, Felix Maradiaga, dialogó con la Agencia AJN en el marco del Foro Global del Comité Judío Americano llevado a cabo en Washington. Maradiaga se refirió al resurgimiento de relaciones entre Nicaragua e Israel en marzo de este año, al que calificó de “sumamente satisfactorio”.

Por otro lado, el director opinó acerca de la situación actual que viven los países de Latinoamérica: “Soy optimista en que vamos a encontrar como latinoamericanos una salida pacífica de cada una de las crisis y esperar que América Latina, y Sudamérica en particular, salga más favorecida de este momento difícil”.

-¿Qué significa para usted estar en un evento promovido por el Comité Judío Americano y en presencia de los principales líderes judíos de la región?
En primer lugar, significa un gran honor, no solamente por el prestigio que tiene AJC como institución, sino porque la comunidad judía a nivel global es un enorme ejemplo de cómo una comunidad puede sobrevivir no solamente en la adversidad, sino prosperar en distintos contextos y puede darle un ejemplo a la sociedad moderna de cómo se puede hacer de la adversidad, una oportunidad. Entonces, yo creo que para aquellos que estamos trabajando en la reconstrucción post conflicto, para los que trabajamos en temas de derechos humanos y de democracia, estos espacios son una gran oportunidad de reflexión sobre buenas prácticas.

-¿Qué significa para un hombre como usted ser ciudadano de un país con una historia tan particular? ¿Cómo es la convivencia entre judíos y no judíos?
Nicaragua atravesó una situación muy lamentable y dolorosa a finales del año 1979, donde la comunidad judía, que siempre fue muy pequeña en Nicaragua con tan solo 250 familias, fueron forzadas a salir del país, sus propiedades fueron confiscadas, la única sinagoga en Nicaragua fue cerrada y después se rompieron las relaciones con el Estado de Israel. Poco a poco, con la restauración de la democracia en 1990, regresaron algunas familias judías y otras nuevas. Ahora es una comunidad pequeña pero muy activa, sobre todo en la parte empresarial, y esperamos que ese capítulo triste de la historia, donde el gobierno de Nicaragua en su momento fue muy hostil hacia el Estado de Israel y hacia la fe judía en particular, sea cosa del pasado.

-¿Cómo se explica esta historia pasada y este presente donde el vínculo con Israel empieza a tomar forma?
La historia se explica por un fanatismo ideológico por una alineación ciega del entonces Frente Sandinista de Liberación Nacional con la OLP, la causa de Palestina. Muchos de los guerrilleros nicaragüenses fueron entrenados en campos de la OLP, algunos participaron en actos terroristas. Entonces se explica por el contexto político ideológico de la época.
El restablecimiento de relaciones que se acaba de dar en marzo de este año es sumamente satisfactorio. Creo que la comunidad nicaragüense tiene una cercanía emocional y espiritual con el Estado de Israel, particularmente los cristianos, y lo que me lleva a encontrar la explicación es el trabajo silencioso, permanente y valiente que ha hecho la comunidad evangélica cristiana en Nicaragua hablando con el gobierno y pidiéndole con gran añoranza este restablecimiento, porque parte significativa de la comunidad es muy cercana al Estado de Israel y a la fe judía. Hay viajes de aprendizaje con mucha regularidad, hay un intercambio no solamente espiritual sino también cultural, y eso, en mi opinión, explica en gran parte el restablecimiento.

-¿Cómo ve desde su foco a Latinoamérica?
Creo que el continente está atravesando momentos muy difíciles. Por ejemplo, Argentina con el nuevo gobierno de Mauricio Macri que tiene sus presiones, pero es esperanzador. También Brasil con una crisis bastante dolorosa. La crisis humanitaria que está viviendo Venezuela, entre otros. El balance de todo esto es que la región está viviendo un momento de reacomodo que obliga a muchas de sus sociedades, líderes y a las distintas expresiones de sociedad civil a repensar los modelos de organización política y comunitaria, los modelos de educación que hemos tenido. Yo soy optimista en que vamos a encontrar como latinoamericanos una salida pacífica en cada una de las crisis y esperar que América Latina y Sudamérica en particular salga más favorecida de este momento difícil.

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