Medio Oriente

Disparos hacia Eilat: Un favor de Isis a Hamás

AJN.- Hamás no deseaba una nueva escalada de violencia frente a Israel, y por tanto le pidió a sus amigos-enemigos en el Sinaí que disparen algunos cohetes hacia Eilat. La precisión de esos disparos – tres de los cuatro cohetes que fueron neutralizados iban a disparar en la ciudad – dan cuenta del grado de preparación y habilidad de los responsables. Por Ron ben Yshai. Ynet

Es muy posible que exista una conexión entre los ataques con cohetes en Eilat ayer por la noche y el ataque posterior que Hamás atribuye al ejército israelí, que tuvo lugar dos horas más tarde en la frontera entre Gaza y el Sinaí. Las autoridades israelíes de Defensa negaron que la Fuerza Aérea hubiera atacado un túnel que se extendía entre la Franja y el Sinaí, como argumenta Hamás. Sin embargo, es un hecho que dos hombres de Hamás resultaron muertos y otros heridos durante la noche dentro de un túnel, quizás por un accidente y quizás por otra razón.

Estos dos incidentes poco frecuentes que sucedieron tan cerca uno del otro, y el reconocimiento del vínculo y la ayuda mutua que existía hasta hace poco entre las organizaciones palestinas de Gaza y las agrupaciones salafistas afiliadas a Isis en la Península del Sinaí, justifican una estimación prudente de una probable conexión entre el incidente en Eilat y lo que ocurrió en los últimos días en la Franja de Gaza.

Los disparos hacia Eilat se produjeron antes de la medianoche. Cuatro misiles, al parecer del tipo Grad (Katyusha de 122 mm), fueron disparados desde lo profundo del Sinaí hacia Eilat. Los disparos fueron profesionales y precisos: los cohetes – que no cuentan con la máxima precisión – fueron lanzados desde una distancia de decenas de kilómetros de Eilat y, a pesar de eso, tres de ellos hubieran podido estallar en plena ciudad. Esto se deduce a partir del hecho de que el sistema “Cúpula de Hierro” los interceptó. El sistema no disparó un cohete interceptor en el cuarto disparo, ya que el proyectil se dirigió hacia un descampado.

Quien probablemente llevó a cabo estos disparos es la agrupación “Ansar al-Bait Maqdis”, que opera en el Sinaí bajo la bandera de Isis desde hace unos años. Esta organización salafista radical, que se autodenomina “Provincia del Sinaí de Isis” (Willayat Sina), cuenta con armas relativamente sofisticadas y personas calificadas para el lanzamiento de cohetes de todo tipo. Sus integrantes acumularon experiencia y armamento avanzado financiado por Isis durante años de lucha con el ejército egipcio y tienen un éxito significativo.

Es sabido que esta organización tuvo en el pasado estrechas relaciones con Hamás, con la Jihad Islámica palestina y con organizaciones salafistas en la Franja de Gaza. “Ansar al-Bait Maqdis” enviaba – con ayuda activa de Hamás – a sus combatientes heridos a recibir atención médica en los hospitales de la Franja de Gaza. Hamás entrenó a los salafistas del Sinaí y abrió allí – bajo el auspicio de la filial de Isis – talleres de producción de cohetes y explosivos. El movimiento de y hacia la Franja de Gaza se realiza a través de los túneles entre Gaza y el Sinaí en la zona de Rafah.

Si bien entre Hamás y los grupos salafistas del Sinaí hay fuertes disidencias ideológicas, religiosas y políticas – Hamás persigue en la Franja a los salafistas que desafían su poder – en el Sinaí hay intereses comunes y dependencia mutua que superan las divisiones y las diferencias.

El régimen del general Al Sisi en Egipto acusó constantemente a Hamás de cooperar con sus enemigos – los “Hermanos Musulmanes” egipcios – y con Isis en el Sinaí; Por lo tanto, ha destruido sistemáticamente los túneles que conectan el Sinaí y la Franja de Gaza y cerró el paso de Rafah. Los civiles de Gaza no podían ir y venir, salvo casi exclusivamente a través de Israel. Es por ello que los líderes políticos de Hamás están haciendo esfuerzos significativos para mejorar las relaciones con Egipto. En El Cairo se llevó a cabo la semana pasada una serie de reuniones de reconciliación, después de las cuales los egipcios acordaron abrir el paso de Rafah.

No están interesados en una escalada

Muhamad Deif y los líderes del brazo armado de Hamás tienen una agenda propia, que no siempre coincide con la de los líderes políticos de la organización (Hanyieh y Musa Abu Marzuk) y no pide autorizaciones.

Los ataques aéreos y terrestres del ejército israelí tuvieron una intensidad excepcional, destruyeron instalaciones del ala militar en la frontera de la Franja de Gaza y en lo profundo de su territorio. Israel deseaba dejarle en claro a Hamás que no aceptará – en el presente o en el futuro – disparos hacia su población, incluso si apuntan hacia terrenos abiertos o si son realizados por un grupo salafista radical que quiere desafiar y complicar a Hamás. Se puede suponer que, después de esos golpes de las Fuerzas de Defensa de Israel, los líderes del brazo armado de Hamás buscaban una venganza.

En estos días, la mayor parte del ala militar de Hamás no está interesada – por ahora – en complicarse en un enfrentamiento de gran envergadura con Israel, un conflicto armado en el que tampoco los egipcios tienen interés. Por ello, Hamás tiene interés en que la respuesta a Israel provenga de otra fuente. Si es posible, no desde la Franja de Gaza. Una de las alternativas del ala militar es recurrir a sus conocidos de Isis en el Sinaí y pedirles el “favor” en honor de tiempos pasados y de los que vendrán.

Es muy posible que esto sea lo que sucedió ayer y así nació el disparo de cohetes hacia Eilat. “Ansar al-Bait Maqdis” no disparaba hacia Israel desde hace dos años, desde el Operativo Margen Protector. No porque no quisieran, todo lo contrario. Los hombres de Isis en el Sinaí difunden cada tanto algún video clip en el que nos amenazan – entre otras cosas con el disparo de cohetes – pero hasta ahora no habían cumplido. Entre otras cosas porque están ocupados con la lucha en Egipto y no querían abrir otro frente activo con Israel.

Entre Israel y Egipto hay cooperación en materia de inteligencia. En Isis lo saben y también ellos tienen interés en atacarnos. Por ello, cabe suponer que, si Hamás se lo pidió, ellos no se negaron. El interés común es una motivación muy fuerte.

Eilat fue el objetivo. Alguien en Gaza, y al parecer también en el Sinaí, quería asustar y perjudicar el turismo en la ciudad, pero de una forma medida, que no provoque una escalada de gran envergadura en el frente sur. Quién sabe, quizás también las Fuerzas de Defensa de Israel actúan con un patrón similar.

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