August 22, 2017

El embajador israelí en Colombia pide al diario El Espectador que “rectifique” importantes errores de su editorial

AJN.- Marco Sermoneta le escribió una carta a Fidel Cano, director del diario El Espectador en respuesta a la columna “Memorias de un periplo(II)” publicada el pasado 12 de julio, que acusa a Israel de “incentivar la violencia” y “costreñir” a Palestina.

  • por V.C.
  • 20 Julio, 2017
  • Colombia
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El embajador de Israel en Colombia, Marco Sermoneta, le escribió una carta al director de El Espectador, Fidel Cano, en respuesta a la columna publicada la semana pasada y para aclarar temas sobre la presencia de la comunidad judía en Judea y Samaria, las fronteras con la Ribera Occidental y Gaza entre 1949 y 1967, y el “derecho” al retorno.

En la carta, el Embajador le pidió a Cano la “rectificación de unos importantes errores en la nota”, como eran la supuesta anexión de Israel de la Ribera Occidental y Gaza, la histórica presencia de la comunidad judía en Judea y Samaria, la “frontera de facto” con los palestinos y la errónea existencia de un “derecho” al retorno.

Ante estos errores, Sermoneta resaltó que el editorial “ignora de manera flagrante una serie de eventos” y no menciona, por ejemplo, el ataque de seis ejércitos árabes contra el naciente Estado judío, o que Israel previo a la Guerra de los Seis Días estaba siendo “estrangulado por sus vecinos”, o también que los palestinos rechazaron todos los acercamientos de paz de Israel.

Por otro lado, acusó la autora de la nota, Arlene B. Tickner, de no hacer referencia a todos los desafíos que enfrenta Israel y de tampoco nombrar a Hamás, “organización que llama a la destrucción de Israel”, ni al “terrorismo feroz” que viven los ciudadanos israelíes.

Por último, el Embajador manifestó: “Parece casi inevitable concluir que la autora del artículo no cree que los israelíes merezcan los mismos derechos humanos como los demás”.

Carta completa del Embajador de Israel en Colombia

Estimado Sr. Cano.
Me dirijo a usted en referencia a la columna publicada en su diario el miércoles 12 de julio, titulada “Memorias de un periplo (II)”.
Ante todo, le queríamos pedir respetuosamente la rectificación de unos importantes errores factuales en la nota.

Primero, Israel nunca anexó ni a Cisjordania ni a Gaza.
Segundo, como en otras partes de la histórica Tierra de Israel, comunidades jadias siempre estuvieron presentes también en Judea y Samaria, incluso antes de 1967. Dos ejemplos conocidos de esta presencia milenaria son la comunidad judía de Hebrón, que después de sufrir una matanza (1929) y otros ataques (1936) por mano de árabes, fue forzada a abandonar sus hogares; y el barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalem, cuyos habitantes fueron expulsados por el ejército jordano durante la Guerra de la Independencia de Israel, tras siglos de presencia.

Tercero, entre 1949 y 1967, la “linea verde” no pudo constituir una “frontera de facto” con los palestinos, simplemente porque Cisjordania y Gaza estaban respectivamente ocupadas por Jordania y Egipto, dato fundamental para cualquiera que valore la importancia de la investigación y la exposición de los hechos.

Y cuarto, en la ley internacional general y las resoluciones relevantes de la ONU no existe un “derecho al retorno”. Esto, por cierto, encima a la pregunta indispensable de ¿por qué exigirían palestinos, después de haber logrado su propia condición Estado, volver al estado judío, a menos que sea con la obvia intención de destruirlo?

Ahora, teniendo en cuenta estos graves errores factuales, no sorprende que, a pesar de pretender de contextualizar, la nota queda lejos de tal esfuerzo, especialmente ignorando de manera flagrante toda una serie de eventos, algunos de ellos causas de los acontecimientos mencionados en ella.

A manera de contexto, usando las palabras de la autora, por qué por ejemplo no se menciona lo ocurrido antes de 1949, el rechazo de los árabes al plan de partición de la ONU, o el ataque despiadado de seis ejércitos árabes contra el naciente y minúsculo Estado judío.

A manera de contexto, ¿por qué no se menciona qué antes de la Guerra de los Seis dias, Israel estaba siendo estrangulado por sus vecinos, que enfrentaba un peligro existencial ante las recurrentes amenazas del presidente egipcio Nasser, la expulsión de las tropas de la ONU del Sinaí, y el avance de los tanques egipcios hacia su frontera?

A manera de contexto, ¿cómo se puede hablar de los acuerdos de Oslo o de otros acercamientos de paz, sin mencionar que una y otra vez, la última bajo la administración de Obama, las ofertas que se hicieron a los palestinos fueron rechazadas una a una por ellos?

La autora dice reconocer los desafíos que enfrenta Israel —único país democrático en el mundo cuya existencia está amenazada— pero, sin embargo, no hace referencia a ellos, ni de paso. No nombra a Hamás, organización que llama a la destrucción de Israel y que diariamente causa más dificultades a los ciudadanos de Gaza. No menciona el terrorismo feroz que han vivido y viven los ciudadanos de Israel, por parte de Hamás y otros grupos yihadistas, con ataques suicidas, atropellos, cohetes, y túneles. Y se refiere a la obligación y derecho de Israel a defenderse, igual como cualquier otro país, solamente una vez y de manera mezquina entre comillas.

El articulo perpetúa el mito según el cual la construcción israelí en Cisjordania es un obstáculo para la paz, mientras que, de hecho, la historia ha demostrado lo contrario. Israel se retiró del Sinaí como parte del acuerdo de paz con Egipto, y también arrancó cada uno de los asentamientos en Gaza, un hecho que no llevó a la paz, sino que derivó en una guerra. La verdadera raíz del conflicto es esa: la obstinada negativa de los palestinos a reconocer a Israel como el Estado nación del pueblo judío, sin importar sus fronteras.

Al mismo tiempo, la afirmación de la autora que los asentamientos “incentivan la violencia” no es ni menos que una justificación de lo injustificable: el terrorismo hay que expugnarlo y rechazarlo. El terrorismo contra israelíes y judíos existió mucho antes de 1967 y se deriva de la continua incitación a la violencia y al odio, alimentada por el antisemitismo y la negación de los derechos del pueblo judío por los palatinos y sus líderes, su sistema educativo, sus medios y sus redes sociales. La Autoridad Palestina no solo se ha abstenido de condenar estos espantosos asesinatos, sino que además se refiere a menudo a los terroristas como “mártires” en sus medios oficiales y hasta les paga subsidios y salarios.

Parece entonces casi inevitable concluir que la autora de este articulo —que además acusa a Israel de “prácticas coloniales”— no cree que los israelíes merezcan los mismos derechos humanos como los demás. La autora admitió en la primera nota de esta serie de tres que sus comentarios no reflejan un análisis sistemático”. Que fortuna.

Agradezco su atención,
Marco Sermoneta

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