Argentina

Encuentro/Tucumán. Scolnik: “Hubo recursos del Bicentenario, pero también de instituciones y privados”

AJN.- Al término del Encuentro de Comunidades Judías del Bicentenario, realizado en San Miguel de Tucumán entre el jueves y el domingo, uno de sus principales organizadores, el presidente de la Federación de Comunidades del Judaísmo Conservador [FEDECC], Gastón Scolnik, dialogó con la Agencia Judía de Noticias [AJN] para hacer un balance del histórico evento, salir al cruce de las críticas a su financiamiento e instar a que se repita anualmente.

– ¿Qué sentiste cuando se terminó de escribir el Séfer Torá Federal?

– Fue una imagen impresionante. Nos encontramos con una comunidad judía que tiene ganas de hablar y compartir y que mostró que si queremos, podemos encontrar puntos de encuentro. El cierre fue el corolario, con un Séfer Torá que pasó por todo el país, con aquellas 15 familias en Tierra del Fuego, la emoción de la gente en Corrientes, recorrer Moisés Ville, la tierra natal de Salo [Nussbaum, el rabino de la Kehilá de Tucumán], encontrarnos en San Juan con familias que estaban alejadas de la comunidad, lo que pasó en el shule de Salta o en Misiones… Fue una cantidad de energía tan fuerte…

– Estás diciendo que se rescató vida judía…

GS- No solo se rescató vida judía, sino que se la sembró. Se mostró que a partir de un sueño y una idea podemos cambiar nuestro mundo, como fue el eslogan de las charlas que tuvimos el viernes. Queremos dar lo mejor para una Kehilá inclusiva, donde todos podamos sentirnos parte y vivir nuestro judaísmo de la manera que queramos y respetándonos. Lo más importante que tiene el Pueblo de Israel es el Shabat y lo que hicimos fue compartirlo.

– ¿Esto tendrá continuidad?

-Ése es nuestro desafío. Está claro que la comunidad judía de la Argentina necesita juntarse y tiene las ganas y la pasión para hacerlo, y debemos hacerlo más seguido, sin esperar veinte, cien o treinta años. Cada dos o tres años debemos tener el ejercicio de juntarnos, trabajar, compartir, ver qué le está pasando al otro, qué experiencia puedo aprender, contarle a otro mi problema, que quizá ya lo pasó… Eso sería muy importante e interesante. Me quedaron imágenes de personas que conocía, pero no ellas entre sí y en dos días generaron un marco de hermandad muy grande. FEDECC y FACCMA nos dimos cuenta de que podemos trabajar juntos, que tenemos puntos en común que podemos desarrollar y que éste es el principio. Seguramente cometimos muchos errores, pero la verdad es que vamos a hacer muchas cosas juntos.

– ¿En qué lugar del escenario político comunitario se ubica esta iniciativa?

– FEDECC es la Federación de Comunidades del Judaísmo Conservador y en nuestra gestión nos propusimos dar vida y comunidad a todo el país. Nuestra política es generar programas y trabajo, mandar oficiantes al Interior, invitar a participar, juntarnos a dialogar, e intentar llegar sin importar dónde estén. Ésa es nuestra función política y desde la Federación nos dimos cuenta de que tenemos que agregar valor a la comunidad, con el granito de arena que cada uno pueda dar. Y tenemos a Mercaz, un [punto] fuerte de nuestro movimiento Masortí, una institución sólida y con gente muy capaz, que está trabajando en todo lo que tiene que ver con la política comunitaria institucional: AMIA, DAIA…

– ¿Hay un espacio vacío…?

– Hay una necesidad, y eso no quiere decir que haya un espacio vacío. Tal vez la comunidad esté evolucionando… Tendríamos que sentarnos y pensarlo. Esto fue muy cortito, nada más que seis horas de discusión. Nos habría encantado tener más tiempo, pero privilegiamos el Shabat.

– Hubo algunas voces críticas a esta iniciativa, sobre todo al origen de los fondos. ¿Qué podés decir sobre eso?

– La DAIA realizó un encuentro en Tucumán a principios de año. Jabad Lubavitch estuvo en Tucumán.¿Por qué los movimientos liberales no pueden festejar el Bicentenario también? Estamos todos juntos, respetándonos entre todos. La comunidad de Tucumán, en lugar de ser egoísta y hacer un festejo ‘privado’, dijo: ‘Vamos a invitar a toda la comunidad a nuestra casa, a festejar los 200 años de independencia argentina’. Y pudo hacer realidad ese sueño, de la misma manera que el resto de las colectividades, como el Encuentro Eucarístico. Es muy válido y tenemos que estar orgullosos de ser judíos.

-¿Los recursos provienen del Fondo del Bicentenario del gobierno anterior?

– Hay fondos del Bicentenario, pero también de un montón de instituciones, públicas y privadas, que no son tucumanas, han creído en el proyecto y nos han ayudado. Latam es el transportador oficial del Encuentro…

-¿Cuál es el mensaje para quienes no vinieron a Tucumán?

– El mensaje es sencillo: necesitamos juntarnos, dialogar y generar vida judía. Nuestra responsabilidad como dirigentes es organizar estos espacios. Y para quienes no pudieron estar en Tucumán, por el motivo que sea, ojalá existan más ‘Tucumán’ en otros lugares del país. Que el desafío sea que el año que viene se haga en Córdoba, el siguiente en Salta, el próximo en la Provincia de Buenos Aires, Mendoza… Así como tenemos tiempo para dedicar un fin de semana a disfrutar de unas Macabeadas, un evento excepcional que se repite todos los años, tendremos que darnos el lugar, como askanim, para compartir un Shabat con pares y un espacio de trabajo para dialogar, aprender y fortalecer nuestra comunidad.

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