August 23, 2017

Fayt luchó por judíos de URSS e integró Corte a cargo de Embajada y que ordenó volver a juzgar a Telleldín

AJN [Por Lic. Claudio Gustavo Goldman].- En la noche de ayer, martes, falleció a los 98 años quien fuera vocal del máximo tribunal argentino desde el retorno de la democracia, a fines de 1983, y hasta el 11 de diciembre de 2015. Tuvo varias participaciones vinculadas con temas de interés para la comunidad, desde los atentados sufridos en la década de 1990 hasta la lucha por la libertad de los hebreos oprimidos en la desaparecida Unión Soviética y el rechazo al antisemitismo.

AJN [Por Lic. Claudio Gustavo Goldman].- En la noche de ayer, martes, falleció a los 98 años Carlos Fayt [foto], quien fuera vocal de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina desde el retorno de la democracia, a fines de 1983, y hasta el 11 de diciembre de 2015.

Destacado y elogiado por la gran mayoría de la sociedad local, más allá de su enfrentamiento final con la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus seguidores, este juez que empezó a ejercer como abogado a los 20 años, defendió a varios perseguidos políticos durante la última dictadura militar y desempeñó una activa vida académica en el ámbito del derecho también tuvo varias participaciones vinculadas con temas de interés para la comunidad judía, desde los dos atentados sufridos en la década de 1990 hasta la lucha por la libertad de los hebreos oprimidos en la desaparecida Unión Soviética y el rechazo al antisemitismo.

Hacia 1958 y con motivo de su 10º aniversario, el Estado de Israel lo invitó a conocer el país y quedó impresionado por “cómo ingenieros llevaban pedacitos de tierra para ponerlos en el [desierto del] Néguev y transformarlo en un vergel” y “las tres formas de propiedad que desarrollaron: la individual, capitalista, fuerte, poderosa; la cooperativa -el moshav-; y el kibutz, un asentamiento colectivo donde cada cual da de acuerdo a sus capacidades y recibe de acuerdo con sus necesidades”.

“Pude contemplar un pueblo esperanzado, iluminado por el Libro -por supuesto-, pero que tenía fe en sí mismo; atrás dejaban una larga historia y alcanzaban lo que consideraban el logro, en definitiva: su asentamiento en Jerusalem”, relató Fayt en una entrevista realizada por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

“Me pareció una experiencia sumamente valiosa y en cuanto me di cuenta de las restricciones que sufrían los judíos que estaban en la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) para emigrar y la forma en que se los perseguía, participé activamente en la lucha por su liberación e incluso llegue a crear acá CEMJUS, Centro de Estudios sobre la Situación de la Minoría Judía en la Unión Soviética, el único sobre el tema en América Latina”, recordó.

“Participé en conferencias internacionales a favor de la liberación, de manera que luché por los derechos humanos de la minoría judía en la URSS y contra el antisemitismo, que me parece un cáncer del corazón del hombre; como consecuencia de toda esta labor, veinte comunidades judías decidieron darme el premio Derechos Humanos” del Congreso Judío Latinoamericano, destacó el fallecido jurista.

“No pertenezco a la comunidad, ni he tenido asuntos con algún miembro; me motivó simplemente la convicción de que defendía una causa justa”, sintetizó.

Varias décadas después, ya en la Corte Suprema, el máximo tribunal debió hacerse cargo de la investigación del atentado a la Embajada de Israel por tratarse de una legación diplomática extranjera y si bien la causa quedó en cabeza de su entonces titular, Ricardo Levene, éste la delegó en su secretario penal, Alfredo Bisordi, cuya tarea fue muy objetada por la comunidad.

Tras la jubilación de su anciano presidente, el cuerpo asumió la tarea en forma colegiada, pero “hubo algunos pequeños problemas con la comunidad”, que lo recusó: “Me cuestionaron por más que hice cuanto pude”; no obstante ello, “no estoy ofendido, estoy acostumbrado a las ingratitudes”, espetó.

“Puedo asegurar que hice lo humanamente posible para que se hicieran las cosas bien, y así se hicieron; aquélla, también, fue una tarea a la que dediqué mucho tiempo y muchas esperanzas, sin pretender algo” a cambio, agregó Fayt.

En 2001 publicó el libro Criminalidad del terrorismo sagrado, un informe sobre la investigación del atentado a la Embajada que hace años está agotado y le valió una denuncia de un diplomático iraní, la cual fue desestimada en todas las instancias porque ya estaba prescripta.

Cuatro años después, el fallecido juez defendió la labor del tribunal porque “no es la CIA”, por la Central de Inteligencia estadounidense, ni un “equipo de inteligencia” y se quejó porque la Fiscalía y la querella no habían aportado pruebas, pero confirmó que se había nombrado al entonces fiscal general porteño José Luis Mandalunis para que hiciera una revisión de la causa.

A fines de 2006, la Corte rechazó “la extinción de la acción penal” porque no estaba agotada la investigación y reiteró las ordenes de captura internacional, pero se negó a declarar imprescriptible el atentado, lo cual le valió una ola de críticas.

A comienzos de 2009 y en medio de uno de los periódicos brotes de antisemitismo que suelen darse en la Argentina, Fayt calificó a la judeofobia como “un cáncer en el cerebro de la humanidad”, al cual “hay que arrancarlo definitivamente”.

También aprovechó para reiterar su reconocimiento por Israel, país que visitó en varias oportunidades: “Admiré a ese pueblo, que de la nada y con la fe construyó un Estado”, al tiempo que pidió darles a sus pobladores la oportunidad “de que tengan lo que les corresponde”.

A fines de mayo salió el histórico fallo dividido que, impulsado por el fallecido juez, ordenó volver a juzgar a Carlos Telleldín, el último poseedor de la camioneta que estalló en la AMIA, y a policías bonaerenses por extorsionarlo; años después, la Corte rechazaría recursos del primero para evitar lo que ella misma había ordenado.

El 29 de noviembre de 2011, con su disidencia parcial, el máximo tribunal anuló la condena a cuatro años de prisión del ex comisario Carlos Castañeda, entonces titular del Departamento de Protección del Orden Constitucional de la Policía Federal, por “sustracción de medios de prueba” del atentado a la AMIA y ordenó que el Tribunal Oral Federal Nº 6 fundamentara con mejores argumentos su rechazo a la prescripción, lo cual ocurrió el 2 de octubre de 2015.

Catorce meses después, la Corte Suprema de Justicia informó, a través de voceros, que la investigación del atentado a la Embajada de Israel estaría “resuelta” tras el fallo del 23 de diciembre de 1999, que dio por acreditado que el atentado fue realizado por la organización terrorista libanesa Hezbollah, a través de su brazo armado, la Jihad Islámica.

Ésta fue la última contribución de Carlos Fayt en lo que se refiere a temas de particular interés de la comunidad judía, que ya emitió algunos mensajes de reconocimiento y condolencias para su familia.

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