Argentina

Fuerte discurso del diputado Waldo Wolff en el Congreso Judío Mundial

AJN.- El diputado participó en la asamblea plenaria de la institución, que tuvo lugar del 23 al 25 de abril en Nueva York, y donde Adrián Werthein fue elegido nuevo líder del Congreso Judío Latinoamericano. “Soy uno de los Diputados que lidera el pedido de esclarecimiento de la muerta del Fiscal Nisman. Le he pedido juicio político al Juez Rafecas por su participación en la denuncia del Fiscal Nisman; y debo decir que la dirigencia que se quedó callada cuando fui amenazado, hoy me reconoce y felicita”, expresó Wolff.

En la asamblea plenaria del CJM, más de 600 líderes de unos 90 países se reunirán para abordar políticas que afectan a esta comunidad y elegir a sus directivos para los próximos cuatro años.

Discurso completo de Wolff:

“¿Qué significa ser un diputado judío hoy en La Argentina?”

Tengo 48 años, casado con Patricia, con quien tenemos dos hijos jóvenes de 18 y 20 años. Soy hijo de una reconocida periodista de la comunidad judía argentina y un judío alemán que escapó del régimen nazi.

Fui dirigente de la Comunidad Judía desde que tengo uso de razón.

Fui líder en los movimientos juveniles.

Lideré los espacios deportivos durante mi adolescencia y juventud en la red Macabi.

Y pasé por todos los cargos dirigenciales: desde vocal de una institución, Presidente de la Federación que nuclea a todas las instituciones socio-deportivas del país, hasta Vicepresidente de la DAIA (Institución Central de la Comunidad Judía Argentina); cargo que ocupé entre los años 2012 y 2015.

Durante esta última gestión, ocurrió la firma del vergonzoso Memorándum entre la República Argentina y la de Irán, en el que se le daba la insólita facultad de auto-investigarse a este último, responsable del atentado que cometió contra la mutual judía AMIA en el que murieron 85 personas. A raíz de esto, comencé en ese enero de 2013 a reclamar fuertemente en contra de lo que había hecho el gobierno que presidía en ese entonces Cristina Fernández de Kirchner.

Como miembro de la sociedad civil me tocó presenciar la denuncia del Fiscal Alberto Nisman por encubrimiento contra la ex Presidente CFK y el Canciller Timerman en la Causa AMIA, me tocó estar muy cerca de él los días previos a su muerte, y vi el trato persecutorio y antidemocrático que le dieron los miembros del gobierno anterior a sus familiares y allegados.

Indignado por el accionar de ese gobierno, redoblé mi apuesta en contra de estas políticas persecutorias.

Fui denunciado por “Traición a la patria” por una causa que me armó el gobierno anterior en complicidad con un miembro de la comunidad y un abogado nazi, amenazado por un juez federal y fustigado desde el aparato de comunicación oficial. Mi familia fue hostigada de manera permanente.

Lamentablemente y con mucha vergüenza, debo decir que no recibí casi ninguna solidaridad por parte de las instituciones de la comunidad judía en ese entonces. Sólo un puñado de sus miembros, entre los que se encuentran el Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano: Claudio Epelman, el entonces Diputado Nacional, Rabino Sergio Bergman y el Vicepresidente de la Unión Macabi Mundial Daniel Belinky y algunos pocos otros.

A raíz de mi posición política pública en ese entonces, es que fui convocado por Jorge Macri, Intendente del Partido de Vicente López, Provincia de Buenos Aires (lugar donde vivo hace 15 años), para sumarme a la campaña presidencial del año 2015, a pesar de ser candidato a la presidencia de la DAIA y tener muy pocas posibilidades de ingresar como Diputado. Sólo el triunfo de la actual Gobernadora María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires, inesperado para muchos en el momento de enrolarme, me permitió acceder al cargo. En definitiva prioricé mis convicciones por sobre lo seguro. Al pasar de la política comunitaria a la política nacional recibí igual cantidad de elogios que de críticas. Una minúscula parte de la comunidad judía argentina dijo que yo “use” a la comunidad judía para acceder a mi cargo como diputado. Una mezcla de envidia, resentimiento y auto discriminación resaltan esa visión guetica de que después de 48 años activando en la dirigencia comunitaria no puedo involucrarme en la vida cívica de mi país. No le hacen los mismos cuestionamientos a sindicalistas, periodistas, deportistas y otros. Igual me tienen sin cuidado y promuevo que todos aquellos que sientan vocación cívica se involucren en la política nacional.

Soy un agradecido del honorable lugar que me han dado en mi espacio como Diputado Nacional.

Nunca me han condicionado con ninguna orden, y mucho menos, en temas que tengan que ver con mi identidad.

Soy uno de los Diputados que lidera el pedido de esclarecimiento de la muerta del Fiscal Nisman. Le he pedido juicio político al Juez Rafecas por su participación en la denuncia del Fiscal Nisman; y debo decir que la dirigencia que se quedó callada cuando fui amenazado, hoy me reconoce y felicita.

No digo esto con espíritu de revancha ni resentimiento. Sólo cumplo con la obligación de documentarlo para que nunca más se deje sólo a nadie, en las circunstancias como las que nos tocó vivir a mi familia y a mí.

Mi gobierno derogó aquel vergonzoso memorándum.

Reabrió los archivos de la Causa Amia, levantó el secreto que pesaba sobre los agentes de inteligencia que actuaron sobre esta causa y la muerte del fiscal y creó una secretaria especial para tratar esta multicausa.

Está evaluando presentar un proyecto de juzgamiento en ausencia para poder avanzar con las causas, y dejó de tener relaciones carnales con países como Venezuela e Irán, en donde no se respeta la independencia de poderes de la República ni la de sus miembros.

En resumen, puedo decir que pertenezco a un gobierno que reafirma su compromiso con las libertades individuales y colectivas, que se condice con la posibilidad de expresar mi judaísmo en sintonía con la autonomía que tengo como parlamentario de expresar mis ideas.

Para terminar solo decir que si bien no considero a mi país antisemita, lamentablemente todavía hay grandes focos de antisemitismo. Me resulta común recibir hoy día adjetivaciones tales como que soy parte de corporaciones económicas e intereses extranjeros, mismas descalificaciones por las que la masacraron los Nazis a mi familia durante la Shoá. Lo peor de todo es que muchas veces estigmatización despectiva viene de bocas de judíos que tienen otra visión política que la mía pero que priorizan el denostar a otros judíos y que terminan siendo funcionales a la judeofobia que se desata sobre pares.

De todas maneras soy muy optimista. Me siento pleno, libre y honrado en mi país de ser diputado de la nación, profesar mi religión y luchar por una democracia moderna y permanente que albergue con garantías el devenir de una sociedad más tolerante, inclusiva y pluralista.

Orgulloso de ser argentino y judío o judío y argentino. No importa el orden ya que son honrosas realidades que se complementan y que pueden y deben vivir en plena armonía y sinergia.

Muchas gracias.

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