septiembre 20, 2017

El futuro de Bashar al Assad ya no es una prioridad para Estados Unidos

AJN.- Por Roxana Levinson, corresponsal en Israel. Durante el gobierno de Barack Obama la salida de Bashar al Assad del gobierno de Siria era un objetivo central hacia la pacificación del país. La Administración Trump cambia el rumbo: Tillerson aseguró que los sirios deberán definir el futuro del presidente y Haley afirmó que su destitución ya no es de máxima prioridad.

El secretario de Estado norteamericano anunció un cambio de rumbo en la política de su gobierno respecto de Siria: el futuro de Bashar al Assad ya no es prioritario para la Casa Blanca. En una conferencia de prensa que dio en Ankara, junto a su par turco, Mevlüt Çavuşoğlu, el funcionario norteamericano señaló que “el status del presidente Assad a largo plazo lo decidirá el pueblo sirio”.

Tillerson dialogó también con el gobierno turco acerca de la creación de zonas abiertas para refugiados sirios. Se trata de una idea que ya se había planteado durante la campaña electoral de Donald Trump y con la que el presidente turco Erdogan está de acuerdo. Sin embargo, Bashar al Assad se opone y no está dispuesto a hacer concesiones en este sentido, debido a que – a largo plazo – esta medida podría llevar a la división del país. Tampoco Rusia y otros de los factores internacionales involucrados en el conflicto ven con demasiado entusiasmo la idea, pero queda claro – en base a las declaraciones de Tillerson – que aún no ha sido descartada.

Por su parte, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, afirmó en las últimas horas que la destitución de Assad ya no es un objetivo primordial.

Para Haley, este cambio favorecerá una actuación más efectiva de Estados Unidos en el conflicto sirio. “Tenemos que elegir nuestras batallas. Cuando se evalúa la situación queda claro que tenemos que cambiar nuestras prioridades”, dijo Haley.

“Nuestra prioridad ya no es sentarnos y centrarnos en sacar a Al Assad, sino ver cómo conseguimos que las cosas se hagan”, señaló Haley. En este sentido, detalló que su gobierno analiza ahora “con quién trabajar para lograr una verdadera diferencia para el pueblo de Siria”.

Ante un grupo reducido de periodistas, Haley también marcó la diferencia entre el gobierno al que pertenece y el anterior. “No podemos concentrarnos necesariamente en Al Assad de la forma en que hizo la anterior Administración”, señaló la embajadora.

Haley señaló que no debatirá nuevamente si “Assad sí o no”, porque eso ya se hizo. Sin embargo, apuntó que el presidente sirio “es un serio obstáculo para cualquier progreso. Irán es un serio obstáculo para cualquier avance”. La embajadora también expresó que “un hombre que masacra a su pueblo no puede ser parte de la solución”.

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