septiembre 24, 2017

Hoy en la Historia Judía / Farhud: La “Noche de los Cristales” de los judíos de Irak

AJN.- Durante la celebración de la festividad judía de Shavuot, el 1 y 2 de junio de 1941, simpatizantes pro-nazis asesinaron, mutilaron y cometieron numerosas atrocidades contra la población judía de Bagdad. La comunidad judía de Bagdad no tenía armas ni entrenamiento militar y hubo al menos 150 judíos asesinados, mujeres violadas, 600 heridos y grandes daños.   En la década de 1940, casi 135.000 judíos vivían en Irak (casi un 3 % de la población total). Cerca de 90.000 de ellos se encontraban en Bagdad, 10.000 en Basra, y el resto se repartía a lo largo de pequeñas ciudades y pueblos. Las comunidades judías habían existido en esta región desde el siglo VI de la era común. Los judíos compartían la cultura árabe con sus vecinos musulmanes y cristianos, pero vivían en comunidades separadas. Con el establecimiento del Estado de Irak bajo el mandato británico en 1921, los judíos se convirtieron en ciudadanos de pleno derecho y gozaban del derecho a votar y ocupar cargos de elección popular. La comunidad judía tenía entre cuatro y seis representantes en el Parlamento y un miembro en el Senado. La comunidad estaba encabezada por un presidente, el rabino Sasson Khedhuri (1933-1949; 1954-1971), un consejo electo de 60 miembros, y dos comités ejecutivos para cuestiones religiosas y seculares y cuestiones relacionadas con las organizaciones comunitarias. Su elite incluía también funcionarios de alto rango, abogados prominentes, dignatarios, y comerciantes exitosos. El status de los judíos no cambió en 1932, cuando Irak obtuvo su independencia bajo el gobierno británico. En la primavera de 1941, Gran Bretaña afrontaba una de sus peores situaciones en la Segunda Guerra Mundial, frente a un ejército alemán que hacía parecer las posibilidades de ganar la guerra como casi imposibles. Estas circunstancias impactaron en forma negativa en su presencia en Medio Oriente.  En este contexto, Rashid Ali al-Kailani, un político nacionalista anti-británico de una de las principales familias de Bagdad, llevó a cabo un golpe militar contra el gobierno pro-británico en Irak el 2 de abril de 1941. Al-Kaliani recibió el apoyo del Mufti de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, entre otros. Desde su llegada a Bagdad, en octubre de 1939, como refugiado de la fallida revuelta palestina (1936-1939), al-Husseini estuvo a la vanguardia de la actividad anti-británica. Tras el golpe, Rashid Ali al-Kailani formó un gobierno pro-alemán. En la tarde del 1 de junio de 1941, cuando el regente británico y sus acompañantes regresaron a Bagdad y las tropas británicas rodearon la ciudad, los judíos creyeron que el peligro del régimen pro-nazi había pasado. Por ello, se animaron a salir para celebrar la fiesta tradicional judía de Shavuot, el festival de la cosecha. Estallaron los disturbios, y apuntaron contra los judíos de Bagdad. Estos acontecimientos – conocidos como Farhud – se prolongaron 48 horas y finalizaron el 2 de junio de 1941. Los incidentes fueron protagonizados por soldados y policías que habían apoyado el golpe de estado de Rashid Ali al-Kailani y jóvenes pro-nazis. A diferencia de tumultos anteriores, esta vez los atacantes se concentraron en matar judíos. Muchos civiles y beduinos de las afueras de la ciudad se unieron a la violencia, principalmente para aprovechar y llevarse un buen botín. Durante los dos días de violencia, la turba asesinó entre 150 y 180 judíos, al menos 600 resultaron heridos y violaron a un número indeterminado de mujeres. También saquearon unas 1.500 tiendas y hogares. Los líderes de la comunidad estimaron que alrededor de 2.500 familias- un 15 por ciento de la comunidad judía de Bagdad – sufrieron directamente el pogrom. De acuerdo con el informe oficial de la comisión que investigó el incidente, 128 judíos fueron asesinados, 210 resultaron heridos, y más de 1.500 empresas y hogares fueron dañadas. Los disturbios terminaron al mediodía el lunes 2 de junio de 1941, cuando las tropas iraquíes entraron en Bagdad, mataron a algunos centenares de la turba en las calles y el orden fue restablecido en la ciudad. R.L

AJN.- Durante la celebración de la festividad judía de Shavuot, el 1 y 2 de junio de 1941, simpatizantes pro-nazis asesinaron, mutilaron y cometieron numerosas atrocidades contra la población judía de Bagdad. La comunidad judía de Bagdad no tenía armas ni entrenamiento militar y hubo al menos 150 judíos asesinados, mujeres violadas, 600 heridos y grandes daños.

 

En la década de 1940, casi 135.000 judíos vivían en Irak (casi un 3 % de la población total). Cerca de 90.000 de ellos se encontraban en Bagdad, 10.000 en Basra, y el resto se repartía a lo largo de pequeñas ciudades y pueblos. Las comunidades judías habían existido en esta región desde el siglo VI de la era común. Los judíos compartían la cultura árabe con sus vecinos musulmanes y cristianos, pero vivían en comunidades separadas.

Con el establecimiento del Estado de Irak bajo el mandato británico en 1921, los judíos se convirtieron en ciudadanos de pleno derecho y gozaban del derecho a votar y ocupar cargos de elección popular. La comunidad judía tenía entre cuatro y seis representantes en el Parlamento y un miembro en el Senado. La comunidad estaba encabezada por un presidente, el rabino Sasson Khedhuri (1933-1949; 1954-1971), un consejo electo de 60 miembros, y dos comités ejecutivos para cuestiones religiosas y seculares y cuestiones relacionadas con las organizaciones comunitarias. Su elite incluía también funcionarios de alto rango, abogados prominentes, dignatarios, y comerciantes exitosos. El status de los judíos no cambió en 1932, cuando Irak obtuvo su independencia bajo el gobierno británico.

En la primavera de 1941, Gran Bretaña afrontaba una de sus peores situaciones en la Segunda Guerra Mundial, frente a un ejército alemán que hacía parecer las posibilidades de ganar la guerra como casi imposibles. Estas circunstancias impactaron en forma negativa en su presencia en Medio Oriente.  En este contexto, Rashid Ali al-Kailani, un político nacionalista anti-británico de una de las principales familias de Bagdad, llevó a cabo un golpe militar contra el gobierno pro-británico en Irak el 2 de abril de 1941.

Al-Kaliani recibió el apoyo del Mufti de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, entre otros. Desde su llegada a Bagdad, en octubre de 1939, como refugiado de la fallida revuelta palestina (1936-1939), al-Husseini estuvo a la vanguardia de la actividad anti-británica. Tras el golpe, Rashid Ali al-Kailani formó un gobierno pro-alemán.

En la tarde del 1 de junio de 1941, cuando el regente británico y sus acompañantes regresaron a Bagdad y las tropas británicas rodearon la ciudad, los judíos creyeron que el peligro del régimen pro-nazi había pasado. Por ello, se animaron a salir para celebrar la fiesta tradicional judía de Shavuot, el festival de la cosecha. Estallaron los disturbios, y apuntaron contra los judíos de Bagdad. Estos acontecimientos – conocidos como Farhud – se prolongaron 48 horas y finalizaron el 2 de junio de 1941.

Los incidentes fueron protagonizados por soldados y policías que habían apoyado el golpe de estado de Rashid Ali al-Kailani y jóvenes pro-nazis. A diferencia de tumultos anteriores, esta vez los atacantes se concentraron en matar judíos. Muchos civiles y beduinos de las afueras de la ciudad se unieron a la violencia, principalmente para aprovechar y llevarse un buen botín.

Durante los dos días de violencia, la turba asesinó entre 150 y 180 judíos, al menos 600 resultaron heridos y violaron a un número indeterminado de mujeres. También saquearon unas 1.500 tiendas y hogares. Los líderes de la comunidad estimaron que alrededor de 2.500 familias- un 15 por ciento de la comunidad judía de Bagdad – sufrieron directamente el pogrom.

De acuerdo con el informe oficial de la comisión que investigó el incidente, 128 judíos fueron asesinados, 210 resultaron heridos, y más de 1.500 empresas y hogares fueron dañadas. Los disturbios terminaron al mediodía el lunes 2 de junio de 1941, cuando las tropas iraquíes entraron en Bagdad, mataron a algunos centenares de la turba en las calles y el orden fue restablecido en la ciudad.

R.L

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