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Entrevista. Presidente de Almagor, Asociación de Víctimas del Terrorismo: “Debemos proteger nuestro pequeño rincón y nunca rendirnos”

AJN (Por Roxana Levinson, desde Israel).- La Fundación Almagor reúne a familiares de víctimas y sobrevivientes de ataques terroristas. Su presidente, el teniente coronel (R) MeirIndor, dialogó con la Agencia Judía de Noticias, unas horas antes del comienzo de IomHazicaron, el día dedicado al homenaje y el recuerdo.

Entrevista. Presidente de Almagor, Asociación de Víctimas del Terrorismo: “Debemos proteger nuestro pequeño rincón y nunca rendirnos”

AJN (Por Roxana Levinson, desde Israel).- El teniente coronel (R) MeirIndor combatió en la Guerra de los Seis Días (1967), la Guerra de Desgaste (1968-1970), la Guerra de YomKippur (1973), la Campaña Litani (1978), y la Operación Paz para Galilea (1982-1985).Indor resultó herido en un enfrentamiento con terroristas, que le arrojaron una granada.

Hoy en día preside la Fundación Almagor, que reúne a familiares de víctimas del terrorismo y sobrevivientes de ataques terroristas, que llevan las cicatrices en el cuerpo y en el alma.

El teniente coronel (R) MeirIndor dialogó con la Agencia Judía de Noticias, a pocas horas del comienzo del Día de Recuerdo de los Caídos en las Guerras de Israel y en Atentados Terroristas.

¿Cómo y cuándo se creó Almagor?

La creación de la Fundación Almagor se parece mucho – en sus razones y circunstancias – al surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo. En Israel, en 1985 hubo una liberación masiva de terroristas a cambio de cuatro soldados israelíes que estaban en manos de la organización terrorista Frente Popular para la Liberación de Palestina, encabezada por Ahmad Jibril.

Desde entonces, somos un grupo de personas golpeadas por el terrorismo. Algunos heridos como yo y familias que perdieron a alguno de sus miembros. En aquel entonces, como grupo, nos dirigimos a la Corte Suprema de Justicia a pedir precisamente justicia y fue una noticia muy impactante, porque los padres irrumpieron en los despachos de los jueces. Eso fue lo primero que hicimos juntos, como grupo. Yo continué después con trabajo de lobby en el Parlamento, junto con otros miembros del grupo, oficiales del ejército y soldados, que combatieron el terrorismo durante años para encontrar la respuesta a cómo se produjo ese error. Y digo error, porque incluso aquellos que realizaron el acuerdo entendieron después que fue un error. En esos días había un gobierno de unidad de derecha e izquierda, y no se puede endilgar culpas políticas. Fue una decisión ética, pero errada. Porque liberamos a los 4 soldados, liberamos 1.160 terroristas y pagamos por ello con 160 muertos, sin mencionar los heridos, en ataques posteriores.

Esa fue la primera vez que actuamos como grupo de víctimas del terrorismo, juntos. Y se unieron a nosotros también algunas personas que pagaron el precio en el servicio militar, para atrapar terroristas. Los soldados arriesgan y a veces pierden sus vidas para atrapar dos o tres terroristas. Entonces, si envías a los soldados a combatir frente a dos o tres terroristas, sabiendo que pueden morir o resultar heridos – yo sufrí heridas luchando contra cuatro terroristas – el Estado debe ser lo suficientemente fuerte, como para no hacer acuerdos con terroristas porque de lo contrario, los terroristas volverán a actuar y al mismo tiempo eso abre las puertas a nuevos secuestros.

¿Cuál es el objetivo de la organización, qué desean lograr?

Desde que nos organizamos sentimos que nuestra palabra tiene valor en el debate nacional de estas cuestiones. Y entendimos que debemos estar siempre atentos en los temas relacionados con terrorismo. Comprendimos que el problema del terrorismo no es el combate en el terreno, sino la cubierta externa y los fundamentos. Cómo se comportan el estado y la sociedad como colectivo frente al terrorismo, y cómo nosotros en el día a día nos manejamos a nivel judicial, del Servicio Penitenciario, todo ello frente a los terroristas. Entendimos que uno de los fundamentos del terror es actuar aprovechándose de una sociedad civil en duelo y que su objetivo no es definir un enfrentamiento militar, porque en este caso no se puede conquistar una ciudad o un país para terminar con la organización terrorista. Lo que hacen es generar miedo y parálisis, con el objetivo de erosionar las instituciones y el Estado en general. Nos dimos cuenta que debíamos ser un organismo que compense las presiones de las organizaciones terroristas y se enfrente a ellos y encamine a la sociedad civil frente a estos factores. Que ponga en la balanza un kilo de hierro de no-entrega, no-rendición.

Mientras realizábamos esta actividad conjunta se crearon también vínculos entre los miembros del grupo. Un ejemplo fue cuando estuvimos sentados en una carpa frente al despacho del entonces primer ministro ItzjakRabin y a un grupo de seguidores de la organización Hamás que hicieron una huelga contra la expulsión de 415 líderes de la organización al Líbano, después que fuera secuestrado y asesinado el oficial de la Policía de Frontera,Nissim Toledano. También acompañamos a su familia en todo el proceso frente a la Corte Suprema de Justicia. Pero durante esos días de guardia en la carpa, de pronto nos dimos cuenta de la necesidad de formar un grupo de apoyo a las personas golpeadas por el terrorismo, que más allá de la actividad pública, judicial, el acompañamiento es muy importante. Cuando dos madres que perdieron sus hijos se encuentran y dialogan, y encuentran tanto en común, desde las noches sin dormir hasta las preocupaciones por los hijos que sí están, se genera un espacio para el duelo común y en el caso de los heridos para idénticos temores y dolores. Así nació la parte social, de encuentro y apoyo de nuestra organización.

¿Qué actividades realizan a nivel cotidiano?

Mañana, por ejemplo, hacemos una recepción para familias de soldados caídos y víctimas del terrorismo, después de la ceremonia recordatoria en el Monte Hertzl. El objetivo es que, después del acto oficial podamos darle a esas familias una oportunidad para el encuentro, la sensación de calidez y apoyo mutuo. Tenemos un proyecto que se llama “hermano mayor”. También ayudamos a las familias respecto de sus derechos, indemnizaciones y demás. En este sentido, el Estado de Israel se maneja con mucha seriedad y compromiso con los familiares de víctimas, pero hay personas que no conocen sus derechos, o que no pueden enfrentarse a esos procedimientos burocráticos solas, o casos en los que hay que definir primero si se trató de un acto terrorista y hay un procedimiento legal.

Y ahora tenemos una nueva actividad, estamos muy muy involucrados en la lucha contra la instigación al terrorismo y la violencia. Desde hace un año estamos realizando un gran esfuerzo para luchar contra este fenómeno en algunos sectores de la población árabe israelí y en la Autoridad Palestina. Estamos involucrados en procedimientos legales, hacemos denuncias, cartas, debates.

Nuestro objetivo y nuestra misión es fortalecer a los familiares de víctimas y caídos y convertirnos en una sociedad más fuerte, que se diferencia y se enfrenta al terrorismo. Intentamos transformar la tragedia personal en energía para dar y ayudar, convertir la rabia en una lucha por nuestros valores.

Usted es hijo de sobrevivientes del Holocausto. ¿Cómo vive este tiempo desde el Día de Recuerdo del Holocausto, el Día de Recuerdo de los Soldados Caídos en las Guerras de Israel y el Día de la Independencia de Israel?

Para mí, este proceso comienza en Pesaj – la Pascua judía – la fiesta de la libertad. Creo que Pesaj nos da las fuerzas necesarias, en el sentido de que nos proporciona la perspectiva real de que el pueblo judío siempre se enfrentará a desafíos y problemas. En el momento en que entiendes que ése es el destino, no tienes sueños ni falsas ilusiones. Para que no pensemos que si hacemos esto o aquello que nuestros enemigos exigen o les damos una cosa o la otra que demandan, entonces nos aceptarán.

En consecuencia, tienes que ser fuerte, que debemos ser un pueblo unido y siempre preparado para hacer frente a esos problemas. Y la conclusión es que necesitamos nuestra tierra, nuestro Estado, para ser nosotros mismos y para que nos defienda. Por esa defensase paga un precio muy alto, pero siempre hay que recordar que en Auschwitz el precio era mucho mayor, y allí nadie nos defendía.

Un pueblo que vive y respira y debemos defender y proteger nuestro pequeño rincón, agudizar los sentidos y nunca rendirnos ante el terrorismo.

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