August 23, 2017

La AMIA homenajeó a los judíos desaparecidos en la última dictadura

AJN.- La AMIA realizó ayer el acto de homenaje a los desaparecidos judíos durante la última dictadura militar, organizado en conjunto con la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos de la Argentina. “Cada vez que vengo a este acto siento mucho dolor porque no se termina el ciclo, porque no les podemos dar sepultura digna y judía a nuestros muertos”, expresó Ralph Thomas Saieg, vicepresidente en ejercicio de la presidencia de la AMIA.

  • por L.V.
  • 16 Diciembre, 2016
  • Argentina
  • 103 Vistas

Bajo el lema “Decir presente es decir nunca más”, este acto que tiene lugar desde hace 13 años de manera ininterrumpida honra la memoria de quienes perdieron la vida en la más sangrienta dictadura militar que sufrió la Argentina, apela al ejercicio de la memoria colectiva y al compromiso de la sociedad para mantener vivo el reclamo de verdad y justicia.

Se estima que entre los 30 mil desaparecidos en la Argentina entre los años 1976 y 1983, 2 mil fueron jóvenes argentinos de origen judío. “En el marco del pasado histórico reciente de nuestro país y en relación a los crímenes del terrorismo de Estado en los años de la dictadura militar, tenemos un compromiso con el recuerdo, la justicia y la vida”, señalaron los organizadores.

En la AMIA, el recuerdo de los detenidos desaparecidos es permanente a través de la obra “Ellos están”, instalada en 2004 en la plaza seca del edificio comunitario, de la artista Sara Brodsky, madre de Fernando, uno de los desaparecidos judíos.

El primer orador fue Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación, quien destacó que desde hace 13 años asiste a este acto de homenaje: “Es la primera vez que me toca estar de este lado en este acto, al cual concurro mucho más allá de mi posición como secretario de Derechos Humanos, desde hace 13 años por mi compromiso con la comunidad, por la memoria y por entender que el compromiso, justamente, por la identidad de la memoria es un compromiso inclaudicable de todos. Los que fuimos contemporáneos a aquellos años de terror y tuvimos la suerte de no padecer el horror que padecen los familiares por la desaparición de sus seres queridos, tenemos la obligación de hacer propio ese dolor que tiene que ver con nuestra pertenencia nacional, y que tiene que ver con la pertenencia comunitaria. Por eso, estoy aquí y celebro que se haga este acto en la semana que estamos homenajeando la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que tiene que servir para llenar de contenido en el presente las acciones que tenemos que llevar a cabo”.

Avruj recordó que el lunes anterior había recibido, en nombre del Gobierno Nacional, la segunda tanda de documentos desclasificados de los Estados Unidos relacionados con la dictadura militar y que previo al acto había asistido a otro en el Archivo de la Memoria.

Luego de las palabras de Avruj, se dirigió a los presentes Andrea Gualde, quien desde 1991 hasta principios de 2013 ocupó distintos cargos gubernamentales relacionados con los derechos humanos, entre ellos representando al país en la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto. Actualmente es abogada y asesora para Latinoamérica para el Instituto Auschwitz para la paz y la reconciliación.

“El terrorismo de Estado se ensañó particularmente con la comunidad judía, no hay duda sobre esto ya. Desde luego cada comunidad tiene el derecho de homenajear a sus integrantes desaparecidos, pero en el caso de la comunidad judía ese homenaje va mucho más allá y no debe confundirse con otros, porque los desaparecidos de otros orígenes o comunidades no fueron torturados o humillados con mayor ensañamiento sólo por su pertenencia a esos colectivos, y los judíos sí. Considerar todas las situaciones equivalentes significa trivializar los hechos y en definitiva una forma sutil de negarlos, completando –en última instancia– el proceso genocida. En los centros clandestinos de detención y en las cárceles de la dictadura, el antisemitismo no era excepcional. Sabemos por el testimonio de los sobrevivientes que ese antisemitismo se manifestaba en el uso de la simbología nazi, en el denominado tratamiento especial que las víctimas de origen judío sufrían durante su cautiverio, que no era otra cosa que ese mayor ensañamiento, si eso era posible, por la sola condición de ser judío”, expresó Gualde.

Por su parte, Felisa Gorfinkiel, hermana del detenido desaparecido Jorge Israel, brindó su testimonio personal sobre los avatares que atravesaron a partir de la desaparición de su hermano.

Finalmente, Ralph Thomas Saieg, vicepresidente en ejercicio de la presidencia de AMIA, elogió al ex presidente de la institución Abraham Kaul por ser el iniciador de estos actos de homenaje que “enorgullecen a la AMIA”.

En referencia a que en diversos foros la dirigencia comunitaria dice que “la Argentina no es un país antisemita”, Saief afirmó: “Qué difícil es a veces decir que la Argentina no es un país antisemita, y traigo el tonto ejemplo de decir que tengo 8 hijos que van caminando por las calles de Buenos Aires con kipá y nadie les dice nada, y a mí tampoco nadie me dice nada y no me reconocen como el presidente de la AMIA. Y digo que es un tonto ejemplo, y hoy más que nunca, ¿por qué? Porque hace casi dos años apareció muerto un fiscal en su casa y hasta el día de hoy no sabemos si lo mataron, o no lo decimos, o si se suicidó pero estaba investigando una causa judía, el atentado a la AMIA y denunciado a un país totalmente antisemita como es la república de Irán, y apareció muerto hace poco tiempo, dos años. Y 22 años atrás, en este lugar nos pusieron una bomba, a la institución judía que cumplía 100 años y estaba haciendo las mismas obras de bien que ahora; y por eso nos cuesta decir, a veces, que la Argentina no es un país antisemita. Dos años antes pusieron una bomba en la Embajada de Israel y en ese momento también dijimos que tenía que ver con algo internacional y no que en la Argentina había antisemitas. Y los desaparecidos, de los 30 mil casi 2 mil eran judíos, no somos los judíos el 10 por ciento de la población. Y la Guerra de las Malvinas donde por ser judío te torturaban psicológicamente y te maltrataban; y nos cuesta decir que Argentina no es un país antisemita”.

Saieg culminó su mensaje con una sensación personal: “Me toca estar en varios actos donde conmemoramos todas estas situaciones y no les digo que uno se va contento, pero sí satisfecho porque siente que la tarea fue cumplida, que se honró la memoria. Desgraciadamente, y lo digo de corazón, cada vez que vengo a este acto no siento lo mismo, siento mucho dolor porque no se termina el ciclo, porque no les podemos dar sepultura digna y judía a nuestros muertos”.

El acto, conducido por Batia Nemirovsky, se inició con la lectura de un texto alegórico del rabino Marshall T. Meyer a cargo de Gustavo Pontoriero, director de estudios de la escuela secundaria Sholem Aleijem; se proyectó un video y Micaela Epelman interpretó canciones alusivas.

Entre los presentes se encontraban varias madres de Plaza de Mayo; el embajador del Estado de Israel, Ilan Sztulman; el presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban; José Brian Schapira, subsecretario de Protección de Derechos Humanos de la Nación; Isaías Karduner, vicepresidente de la OSA; y Daniel Pomeratz, director ejecutivo de la AMIA.

Crédito de la foto: Leonardo Kremenchuzky

  • facebook
  • googleplus
  • twitter
  • linkedin
  • linkedin

Dejá tu comentario