Argentina

Nisman/Aniversario. Discurso del fiscal Germán Moldes

AJN.- El fiscal Germán Moldes brindó ayer un discurso en homenaje al segundo aniversario de la muerte del fiscal Alberto Nisman, frente a la puerta de la UFI-AMIA. Junto a él, también estuvieron presentes Luis Czyzewski y Federico Andahazi.

AJN.- Hola, cuánto hace que no nos veíamos. ¿Pasó algo desde la última vez? Sí, pasaron cosas. Pasaron dos cosas muy importantes. Pasó algo muy importante cuando la Corte decidió que interviniese la Justicia Federal en el expediente por la muerte de Nisman; y pasó algo muy importante el 29 de diciembre pasado, cuando la Cámara de Casación abrió finalmente la denuncia de Nisman a la investigación.

Desde entonces no podemos negar que sentimos por adentro un bichito que hace como una especie de ebullición, de esperanza, de ilusión, de entusiasmo. Pero ojo, que esto es un duelo, esto no es una celebración. Acá nos reunimos para conmemorar una fecha trágica de la historia argentina.

Una fecha trágica no sólo de la democracia, de la historia del país. La fecha en que un fiscal federal, por un acto de coraje, fue el denunciar a los poderosos, dejó la vida por el camino.

Y todos los días nos preguntan: “Y usted por qué saca esta conclusión, de dónde esta concatenación entre la denuncia y la muerte”; y yo respondo “no, si no soy yo, la Corte después de un año y ocho meses en que los personeros de la impunidad se cansaron de hacer suciedades para impedir el avance de la Justicia, finalmente la Corte, al pronunciarse sobre una cuestión más bien banal y secundaria, que era cuál iba a ser el fuero que iba a hacerse cargo de esta investigación, claramente dijo que la muerte de Nisman estaba relacionada con su trabajo como funcionario federal.

Pasando en limpio: Nisman murió por denunciar a Cristina Elizabeth Fernández viuda de Kirchner. Nisman murió por denunciar a Héctor Timerman y por denunciar a los cinco grandes del buen humor que le hacen coro; y ese año y ocho meses de demora se pudo finalmente salvar con la intervención de la Corte, gracias a la acción de las querellas representadas por los familiares del fiscal muerto y magníficamente representadas también por los abogados que los patrocinan, los doctores Romero Victorica, Cassal, Pablo Lanuse, y muchos otros que cometo la injusticia de olvidar seguramente.

Pero fueron ellos los que lograron quebrar esa línea Maginot, ese cerco de acero que habían planteado con la teoría obligatoria y excluyente del suicidio: que a nadie se le ocurra dudar de que Nisman se suicidó, porque Nisman a pesar de todo era vergonzoso aun cuando era libertino, corrupto y tenía cuentas en los bancos y mujeriego, tenía tanta vergüenza que no podía ir al día siguiente a ratificar su denuncia en el Parlamento.

Hoy ya nadie piensa eso, nadie lo piensa pero las dos expresiones, tal vez más emblemáticas de ese momento de la teoría obligatoria del suicidio, hayan sido la de la fiscal Fein, cuando dijo que lamentablemente los peritos no habían encontrado rastros de deflagración de pólvora en las manos de la víctima, lo cual hubiera confirmado está teoría oficial del suicidio y esa pobre mujer se hubiera quedado tranquila, porque había tenido que dejar ahí de aguantar las presiones formidables a las que la deben de haber sometido desde el momento en que se hizo cargo de la causa.

La otra que a mí por lo menos me quedó en la memoria fue la del ex secretario de seguridad Berni, era el comandante en jefe de toda la fuerza de seguridad que ese día hacía ese desastre, del cual me queda muy poco por decir, pues los oradores anteriores lo han explicado brillantemente. Pero es sintomático, es un gesto emblemáticamente monárquico que la primera persona que tomó contacto fue para decir “presidenta, quédese tranquila que esto fue un suicidio”. Todavía no habían llegado los peritos ni nadie.

La otra muy buena que hay que tener en cuenta es la del juez Manuel de Campo, la máxima autoridad la noche del Le Park, que permitió que su amigo personal, Berni, armara semejante kermese con osos, payasos, equilibristas y destruyera la evidencia de la escena del hecho. Y digo escena del hecho, no digo escena del crimen, porque no puedo decir todo lo que se ha dicho acá, porque sucede que desde el 29 de diciembre, que la Cámara de Casación se pronunció por la apertura de la denuncia, las dos causas Nisman, la de la muerte y la de la denuncia, están en el fuero Federal y yo sigo siendo el único fiscal de la Cámara Federal.

Así que no me hagan calentar la lengua y decir cosas que después me tenga que arrepentir. Porque lo intentó la Procuración, lo intentó la procuradora, intentó crear dos fiscales para que me flanquearan.

Ya que hablamos de la Procuración General, esto es un acto público donde estamos conmemorando la muerte trágica y en circunstancias más que sospechosas de un fiscal Federal. Yo descuento que la Procuración habrá mandado algún representante para que en su nombre adhiera a lo que aquí estamos haciendo. Dónde está, por qué no se da a conocer, así lo saludamos.

No está, es más, no sólo no está, esto de hoy mañana en la página informativa de la Procuración, en la página web no va a aparecer. Porque cuando la Cámara de Casación se pronunció por la apertura de la denuncia de Nisman, esa fue una noticia en todos los diarios del mundo, pero en la página oficial de la Procuración General no.

En lo personal siempre estuve convencido de que esto terminaba así, porque Cervantes decía “La enfermedad puede enfermar pero nunca morir de todo”. O sea, finalmente esto no tenía otra salida que la apertura de la denuncia, pero han tratado por todos los medios, especialmente los ilegales, los ilícitos y los inmorales sobre todo, primero de impedir que esa investigación se realizara; y luego viendo que impedir no lo podían lograr, de retrasarla, con ese tipo de maniobras menores que les dio bastante resultado durante un tiempo considerable.

Si ya nos cuesta aceptar las permanentes afrentas a la ética profesional de un puñadito de abogados inescrupulosos, mucho más nos va a costar tragar el ver que esas maniobras se hacen no con la complacencia, sino con la complicidad de magistrados que no merecen seguir llevando el nombre de tales.

Me refiero concretamente a un juez de primera instancia y dos jueces de Cámara a los que no salpica el escándalo, están sumergidos hasta el cuello en la ciénaga de la vergüenza. Me refiero a un fiscal militante de esa secta de la abyección, de esa secta de la obsecuencia, a los que no se les ocurrió mejor idea que llamar Justicia Legitima y con la cual sembraron los forajidos, y en su despedida sembraron el poder judicial con los miembros de esa camarilla con la esperanza de que les sirviera para brindar su impunidad. No funcionó, muchachos, no funcionó.

Esos cuatro, el juez, los dos camaristas y el fiscal, eran los cuatro jinetes de un apocalipsis fallido, de un apocalipsis que por defecto de fabricación se vino abajo, se desmoronó apenas pudimos someterlo a la primera prueba de legalidad republicana, que no la soportó.

Entonces este día de duelo de hoy, donde conmemoramos la memoria de la muerte injusta y violenta de Nisman, hace ya dos años, no se parece a los 18 de enero de los dos años anteriores.

El 18 de enero de 2015 los que nos ganó fue una sensación de estupor, nos paralizó una especie de incertidumbre. Quedamos paralizados y durante un mes no tuvimos mayor reacción. Un mes nos costó organizar aquella marcha, que saliendo del Congreso llegó hasta acá y junto 400.000 personas en una lluvia inclemente.

El 18 de enero de 2016 yo me lo acuerdo como el aniversario de la bronca, de la indignación, porque veíamos que con maniobras primarias, elementales, más bien tirando a berreta, les alcanzaba para frenar la acción de la justicia, dado que estaban activos los militantes de Justicia Legitima más la pasividad de los pusilánimes, los distraídos y los acomodaticios de siempre.

Y hoy estamos acá, con este cambio que hubo, con este cambio fundamental, que si yo algo pude haber aportado fue haber reconocido que no podía hacer nada. Porque yo estaba en el medio del juego de esos cuatro, y todo lo que tenían que hacer, habiendo colocado de manera fraudulenta a ese fiscal a revisar mis recursos, era seguir con las instrucciones con las que contaba para deshacer mi trabajo, para anularlo, porque esa gente, si bien se supone que trabaja para la administración de justicia en lugar de evaluar prueba, en lugar de ponderar evidencia, lo que hace es cumplir órdenes.

Entonces si lo hubieran logrado era el apocalipsis de la justicia, era el asalto total y definitivo, era legitimar y confirmar en la visión que mucha gente tiene, y por ahí no le falta razón, de que en la calle Comodoro Py funciona la embajada de Sodoma y Gomorra. Tenemos que cambiar eso.

¿Qué es lo que cambió? Cambió fundamentalmente la presentación de la DAIA como querellante, a tal punto fue así que cuando advierten que no se podía detener la presentación de la DAIA en carácter de querellante, cunde tal pavor entre los acusados que todos sus jueces adictos y sus fiscales vasallos sumisos y obedientes se empeñan en decir no, no pueden ser querellantes. Lo negaron hasta el último momento. ¿Por qué? Porque veían que se le venía la noche y se le prendía fuego el rancho.

Bueno, ahora se abrió la investigación, ahora la consecuencia es que los denunciados por Nisman van a ser tratados por la justicia como lo que son, como cualquiera, y como lo dijo don Luis [Czyzewski], que fue el primero que habló, esto no significa ni una presunción de culpabilidad ni de inocencia de nadie, pero sí de que no hay nadie que pueda sustraerse a la acción de la justicia y al escrutinio de los jueces. Entonces ahora empieza otro partido.

Ahora ocurrió lo que decía Fierro, que es: “No hay matrero que no caiga ni arisco que no se amance”. Se amansaron los ariscos, vamos a investigar.

Esto que parece tan sencillo, tan compartido por todos y tan elemental, de que todos deben recibir el mismo trato por el principio de igualdad ante la Ley. Cuando algunos lo empezamos a decir, hace dos años, era un acto subversivo y destituyente, y por eso sufrimos muchas consecuencias, que no vale la pena ahora enumerar, pero tuvimos presiones. Tuvimos maniobras de desplazamiento laboral, intimidaciones y no aflojamos, no podíamos aflojar.

No podíamos aflojar, ¿cómo hacemos para aflojar?, cuéntenme ustedes. Cómo hago yo, Germán Moldes, para aflojar cuando enfrente tengo un tipo como Taiano, hasta un hijo le secuestraron cuando investigaba el enriquecimiento ilícito de los Kirchner. Cuando investigaba la causa de Papel Prensa, los enviados de Gil Carbó lo iban a ver todos los días porque eran abogados de los Derechos Humanos, pidiéndole que decretara procesamientos y Taiano decía no había ningún elemento en la causa que lo justifique, y no aflojó. Y ahora, hace 20 días recibió un mensaje que decía: “Dejate de joder con ese ruso de mierda porque te vamos a hacer mierda a vos y toda tu familia”. Ahora lo saben ustedes, hace poquito, y no afloja Taiano.

Pollicita se plantó y mandó casi 50 medidas de prueba, cuando la presión que había en Comodoro Py casi hunde el edificio hasta el subsuelo, y se la bancó.

Conmigo quédense tranquilos, a mí para hacerme callar me van a tener que aplicar la solución Nisman, porque si no les va a ser difícil.

Bueno, ahora empieza otro partido. Va a ser largo. Hay muchas cosas que definir: cuál va a ser el juez que en definitiva va a actuar, cuál va a ser la calificación del hecho, si va a ser encubrimiento, tal como lo vio Nisman, si va esa omisión de perseguir delincuentes, si va a ser traición a la patria. Hay que realizar muchas medidas de prueba, de las que nadie duda que esa cincuentena que propuso Pollicita puede ser el empujón inicial. Algunas aportó también la querella, otras debo haber arrimado yo en algún momento, pero hay otras, el propio Nisman en su denuncia sugería otras cosas. Entre otras me acuerdo que se les diera a los acusados la oportunidad de defensa que legalmente les compete llamándoles a prestar declaración indagatoria, por ejemplo.

Entonces, lo importante ahora es que actuemos con responsabilidad, que actuemos con equilibrio, que actuemos con prudencia, sin revanchismo, sin animadversión, sin persecuciones, sin preconceptos, sin acechanzas, pero fundamentalmente sin privilegios y sin concesiones.

Lo importante es que trabajemos por una justicia mejor, que no sé si es la que merecemos, no estoy seguro, pero sí sé que es la que necesitamos. Trabajemos por so. Nada más, gracias.

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