octubre 22, 2017

El arte y la gastronomía interactúan en una exposición fotográfica en Israel

Agencia AJN.- El proyecto internacional Colorfood se celebró en una exposición fotográfica y una cena única en Aubergine, el restaurante gourmet del David Intercontinental.

Agencia AJN.- Colorfood es un ambicioso proyecto internacional que se inspira en el espíritu creativo compartido por artistas y chefs. Desde 2012, se exponen en Israel, así como en Europa, unas 200 obras que representan comida artísticamente exhibida por maestros culinarios.

La exposición más reciente se celebró en Tel Aviv, en el Hotel David Intercontinental, a finales de agosto. Se exhibieron fotografías de platos concebidos por algunos de los principales chefs de Israel, organizados temáticamente y visualmente por colores. Entre los prestigiosos chefs locales que participan en Colorfood están David Frenkel, Yossi Shitrit, Moshe Segev, Orel Kimchi, Haim Cohen, Ran Shmueli, Aviv Moshe e Yisrael Aharoni.

En colaboración con la muestra de agosto de Colorfood, el talentoso chef de Aubergine del David Intercontinental, Alon Hirtenstein, creó un menú especial de cena que refleja los colores destacados en la exposición. Hirtenstein trabajó en estrecha consulta con el fotógrafo Dan Lev, el creador de Colorfood.

La comida empezó con Blanco y Negro, dos tipos de pan, uno de sémola rústica oscura y el otro un pan italiano ligero, servido con una crema de ajo blanco y una tapenade de aceitunas negras. Los crujientes panes y condimentadas salsas fueron una excelente introducción a la comida que seguiría.

El primer plato era rojo: atún crudo color rubí, preparado de tres maneras – como tartar en limón y ensalada bulgur de sandía; como sashimi con ensalada de pimiento rojo asado y tomates especiados; y sellado cuidadosamente después de haber sido incrustado con pimienta negra molida. Cada versión destacó la extrema frescura del pescado que se derretía en la boca, mientras que las rebanadas ligeramente selladas estaban realmente excepcionales.

Luego vino Amarillo: Pescado en una salsa de curry de coco amarillo, con piña en cubos a la parrilla, zanahoria amarilla, y risotto de azafrán, adornado con tuiles de tapioca picante. A pesar de la descripción del menú, realmente no había rastro de salsa de curry, que daba igual, ya que el blanco pescado de mar, perfectamente cocinado, estaba delicioso por sí solo, acompañado del risotto suave y crujientes galletas de tapioca.

El plato principal era verde: pechuga de ganso con costra de pistacho, servido con crema de espinacas, calabacín a la juliana y alverjas frescas. La carne de ave color rosa en el centro estaba un poco fibrosa pero suculenta, y complementadas muy bien por los sabrosos calabacín al dente, alverjas y puré de espinacas.

El postre fue titulado Picasso: no se asoció con ningún color específico, sino que se presentó como una paleta de pintor, con salpicaduras de rojo, café y rosado rodeando una panna cotta de pacana de plátano blanco y avellanas confitadas. Este fue el único plato de la comida que se veía mejor de lo que sabía, ya que la pieza central del postre – la panna cotta – sufrió por tener que ser pareve (hecha sin lácteos).

A lo largo de la memorable cena, los comensales fueron servidos dos vinos finos: Gamla Tempranillo, y un Chardonnay de la bodega de Golan.

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