diciembre 10, 2017

Colombia. Médico traumatólogo de Hadassah: “La política queda afuera de los muros del Hospital”

Agencia AJN.- Así lo aseguró Julián Salavarrieta, médico ortopedista y traumatólogo colombiano, en una entrevista con la Agencia AJN en la que habló sobre su experiencia en el Hospital Hadassah entre 2012 y 2014, de la que pudo destacar la atención igualitaria que se le brinda a cualquier paciente, sea árabe, judío, palestino o israelí.

Agencia AJN.- El médico ortopedista y traumatólogo colombiano Julian Salavarrieta dialogó con la Agencia AJN sobre su experiencia de dos años trabajando en el Hospital Hadassah de Jerusalem. Según Salavarrieta, “la política queda un poco afuera de los muros del Hospital” y resaltó que la afiliación religiosa no es importante dentro porque “en el día a día, se trabaja como en cualquier hospital normal, muy centrado en la atención igualitaria del paciente”.

Durante la entrevista, Salavarrieta destacó el “empuje y tenacidad” de Israel para construir y seguir adelante pese a sus dificultades y, en especial, el “gran esfuerzo del equipo de trauma ortopédico para utilizar y desarrollar nuevas tecnologías en cirugía de trauma”.

Además, comparó la situación de Israel con la de Colombia, debido a que ambos países son parte de un imaginario que muestran los noticieros internacionales muy distinto a lo que realmente es el día a día.

-¿Cómo surgió la oportunidad de viajar a Israel para trabajar en el Hospital Hadassah?
Yo pertenezco a una sociedad de cirujanos de trauma internacional que se llama Fundación AO, y mi jefe y mentor es muy amigo del jefe de trauma del Departamento de Ortopedia de Hadassah, Rami Mosheiff. Él me recomendó que en lugar de ir a Estados Unidos vaya a Israel por las cosas que había visto en términos de innovación y del uso de nuevas tecnologías en cirugía de trauma. Así que cuando me recibí de ortopedista y traumatólogo en Colombia, decidí aplicar para hacer la sub-especialidad en Hadassah.

-¿Qué fue lo que más pudo destacar de esta experiencia?
Es un Hospital de altísima calidad que concentra los pacientes de cierto nivel de complejidad que hay en todo el país, así que tiene un volumen alto de casos complejos en trauma. Tengo que destacar al equipo de trabajo de trauma ortopédico porque es muy especial. También el esfuerzo grande que hacen para usar algunas tecnologías en cirugía de trauma y desarrollar nuevas tecnologías.

-¿Cómo era el día a día en Hadassah con los pacientes israelíes, palestinos, judíos y árabes?
Hadassah es un punto muy neutral. Alrededor del 50% de residentes son palestinos, pero todos trabajamos juntos. La política queda un poco afuera de los muros del Hospital. Eso es una cosa que rescatar, pero no solo de los médicos, también de las enfermeras, los instrumentadores quirúrgicos, entre otros. Es muy repartida su afiliación religiosa, y eso adentro no importa mucho porque en el día a día se trabaja como en cualquier hospital normal, muy centrado en la atención igualitaria del paciente. Obviamente hay una mayoría de pacientes israelíes, pero entre ellos hay de diferente origen étnico y religioso, hay atención a palestinos y también a pacientes de los países vecinos. Los colores desaparecen al interior del Hospital.

-¿Eran mucho los no judíos que se encontraban en Israel en ese momento?
Sí, había bastantes, alrededor de casi 30 latinoamericanos oriundos de México, Costa Rica, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela. Entre ellos, un 30% eran católicos. La mayoría eran residentes y unos pocos, como yo, ya éramos especialistas, pero haciendo nuestra sub-especialidad.

-¿Cómo le explicó a sus pares no judíos en Colombia que Israel no era un país convulsionado, como se lo hace parecer?
Colombia tal vez es el sitio donde ésto es más fácil de explicar. La razón es que nosotros vivimos una situación en algún punto comparable y somos parte de un imaginario internacional un poco parecido a Israel. Entonces, cuando la gente en Colombia me preguntaba, un poco asustada, por qué quería ir a Israel, yo les decía que en Israel me hacían la misma pregunta. Que por qué quería regresar a Colombia si era un país muy violento y peligroso para estar. Mi explicación en ambos casos era similar: que eran países donde ha habido indudablemente un conflicto y situaciones difíciles, pero que el día a día es un poco distinto para lo que de repente nos muestran los noticieros internacionales. Les explicaba que era un poquito como nos veían a nosotros en el extranjero, que el día a día es otra cosa y que la realidad es distinta al imaginario que existe.

-¿Qué pudo llevarse de esta experiencia en Israel? 
Fue una de las mejores temporadas de mi vida y de mayor aprendizaje no sólo académico, sino en cuanto al conocimiento de otra cultura, idioma, religión, otras formas de ver la vida. Destaco mucho el empuje y la tenacidad que tienen como nación para construir y seguir adelante pese a sus dificultades, es un valor grandísimo de Israel. En el campo médico, ellos no tienen miedo de innovar y tienen un deseo de no ser dependientes de otros. Darse la oportunidad de desarrollar tecnologías y no ser seguidores, sino líderes en diferentes campos de la medicina. Pero eso parte de su cultura. En Israel, desde que los niños son niños su objetivo no es tan cohesivo, sino que les estimula a crear, poderse equivocar. Allí no tienen algunos mitos que en los sitios más occidentales tenemos, como la falta de dinero, y eso les da la libertad de crear cosas.

V.C

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