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70 Aniversario

El país que Ben Gurion nunca imaginó

Israel celebra sus 70 años de independencia confiado en la economía y en que nuevos pactos con los árabes palíen la cuestión palestina

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Muy pocos de aquellos 600.000 judíos –muchos supervivientes del Holocausto nazi– que vivían en Israel el día que Ben Gurion declaró su independencia, en 1948, se imaginarían que 70 años después su país estaría situado en el undécimo lugar del índice de los países más felices del mundo.

El diplomático número uno y exmítico ministro de Exteriores Abba Eban decía que “en Israel quien no cree en milagros, no es realista”. Y el hecho es que tras la decisión de la partición el 29 de noviembre de 1947 en la ONU, en la que la comunidad internacional aprobó que el territorio controlado por el mandato británico fuera dividido en un Estado judío y otro árabe, los festejos duraron poco. Ben Gurion, que asumió que no recibía el país de sus sueños y suponía una renuncia a parte de sus planes iniciales, decidió que más valía pájaro en mano que ciento volando, y organizó las instituciones del futuro Estado. Tras la partición, Ben Gurion dijo: “Un judío nunca puede renunciar a la esperanza, pero no debe tampoco caer en un optimismo extremo”.

El mundo árabe convenció a los palestinos de que rechazaran el compromiso salomónico, alegando que el Estado judío no lograría sobrevivir ante la avalancha que se estaba gestando en los estados árabes. A pesar de la debilidad del “Yshuv” –el pre-estado de Israel–, Ben Gurion decidió la tarde del viernes 14 de mayo de 1948 declarar la independencia del Estado de Israel (un aniversario que el calendario judío sitúa hoy). El país recién creado fue atacado simultáneamente por seis ejércitos árabes, pero al final logró sobrevivir.

Un país más pequeño que Galicia tiene una renta per cápita mayor a la de muchos de la UE

Israel todavía tenía las heridas de la Shoah muy presentes: en los años 50 y 60, el programa radiofónico estrella se llamaba Departamento de Búsqueda de Parientes, que sirvió para que miles de personas se reencontraran con parientes que creían haber perdido en el exterminio nazi. Esto repercutió incluso en matrimonios, que de repente se percataron que una parte de la familia que dieron por desaparecida aún seguía con vida.

Desde entonces, Israel vive una larga guerra, con más de una decena de explosiones. Pero a pesar de todo, los israelíes, que en sus primeras décadas vivían en un Estado pionero, igualitario y muy pobre, fueron creciendo poco a poco hasta convertirse en una potencia económica, con una renta per cápita superior a la de varios estados importantes de la Unión Europea, y centro de alta tecnología y ciencia, reconocido como la start-up nation.

El pequeño país, con menos de 9 millones de habitantes y un tamaño inferior al de Galicia o equivalente al País de Gales, es considerado por algunos comentaristas militares como la primera potencia entre el mar Caspio y Gibraltar. “Algunos nos ven como una fortaleza, una especia de gueto con la mejor fuerza aérea del mundo, pero somos mucho más que eso”, afirma el catedrático Natan Latar, de la Universidad de Hertzelia. De hecho, los israelíes resucitaron un idioma que era utilizado únicamente en la liturgia, convirtiéndolo en una lengua viva, joven y moderna. “Lo conseguimos gracias a locos como Eliezer Ben-Yehuda, que obligaba a su familia a expresarse solamente en el idioma bíblico”, cuenta Latar. Y no fue fácil para los 3,2 millones de olim (inmigrantes) que abandonaron sus vidas en Europa, Oriente Medio, el Magreb, América Latina o Estados Unidos debido a las persecuciones o a su intención de vivir en el único Estado judío del mundo. El actual presidente de Israel, Reuven Rivlin, habla de “las cuatro tribus de Israel”: los seculares –la mayoría– (40%), los religiosos (15%), los ultraortodoxos o haredim (10%), y los árabes israelíes (20%).

La nación de los judíos ha vivido en guerra de forma intermitente desde su creación

Israel se encuentra anclado en un Oriente Medio que vive la mayor crisis desde los principios del islam con cerca de un millón de muertos, cinco países desaparecidos o eclipsados desde las revoluciones en el mundo árabe, decenas de millones de desempleados y nuevos grupos radicales islamistas de reciente creación como Estado Islámico y, sobre todo, con el problema palestino pendiente de resolución y 50 años de ocupación en Cisjordania. No obstante, Israel logró desarrollarse a tal punto que tiene más compañías de alta tecnología en el Nasdaq que los 28 países de la UE juntos; es el segundo país del mundo en el número de libros publicados per cápita; el que tiene más museos en proporción a su población; y el tercero –tras EE.UU. y Holanda– con más licenciados universitarios (el 25% de su fuerza laboral).

Israel se convirtió en una de las siete potencias con satélites en el espacio exterior y, según fuentes extranjeras, en una de las nueve con poder nuclear.

Recientemente, en EE.UU., el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, que podría convertirse en rey en un futuro muy cercano, alabó la economía y la capacidad del Estado de Israel, y declaró que “tiene derecho a existir”, subrayando a su vez la necesidad de crear un Estado palestino.

Israel tiene actualmente una de las monedas –el shekel– más fuertes del mundo, y su reserva de moneda extranjera no tiene precedentes. Sin embargo, en uno de los contrastes tan típicos de este joven país, un 20% de la población –más de 1,5 millones de personas, muchos de ellos niños– viven bajo el umbral de la pobreza. Se trata de la proporción más alta de la OCDE, provocada sobre todo por el hecho de que casi la mitad de los hombres ultraortodoxos y más de la mitad de las mujeres de la minoría árabe israelí no trabajan, hecho que empobrece más si cabe a estos sectores de población.

La anexión de los territorios ocupados o la división definitiva es el debate central

“La información es como el oro en el pasado. Debemos evitar crear compañías que se conviertan en Kodak o en Blockbuster, hay que imitar los modelos de Amazon, Apple o Google. No es casualidad que el único centro de investigación y desarrollo de Microsoft fuera de EE.UU. esté en Israel, porque tenemos gente muy capaz”, afirma el joven Iaron Karni, que logró desarrollar varias start-up que fueron vendidas parcialmente a Google.

No en vano Israel cuenta con 12 premios Nobel, y en total más de 200 judíos del mundo han obtenido este reconocido galardón. Abhia Itzhaki, exportavoz de la administración militar israelí, afirma que “el desafío es convertir a Israel en una Atenas basada en la tolerancia, abierta a ideas y a pueblos vecinos, y no un Estado sitiado y armado hasta los dientes al estilo de Esparta”. De hecho, el ex primer ministro hebreo Ehud Barak comparaba al Estado judío con una villa solitaria en medio de la jungla.

A sus 70 años, Israel todavía no tiene fronteras reconocidas, y a pesar de que existen distintas estadísticas, el número de judíos y de árabes entre el río Jordán y el mar Mediterráneo es casi idéntico.

Es por eso que mientras en el Likud de Netanyahu, que se mantiene en el gobierno en los últimos años, se habla abiertamente de “anexionar” partes de Cisjordania a Israel, en los partidos del espectro de centro-izquierda se reitera que la separación con los palestinos –manteniendo a la población árabe israelí– es la única forma de garantizar el carácter judío y democrático de Israel. Israelíes y palestinos intentan lograr un acuerdo, habitualmente bajo tutela estadounidense, desde hace más de un cuarto de siglo sin éxito. Albert Einstein decía que una locura es intentar otra vez algo que siempre fracasó.

Probablemente es necesario un cambio de paradigma, en el que el mundo árabe suní e Israel tienen hoy los mismos rivales en Oriente Medio –ante todo, los iraníes, que intentan lograr el liderazgo del mundo musulmán. En segundo lugar, la yihad mundial”, encabezada por el Estado Islámico y Al Qaeda, ha cambiado la geopolítica regional y el juego de alianzas. Poco antes de fallecer, el expresidente y primer ministro de Israel Shimon Peres comentó a este corresponsal que “Ben Gurion no se lo creería si conociese los vínculos que se están desarrollando entre países árabes enemigos oficialmente de Israel con el Estado que él fundó”. Muchas veces acusaron a Peres de ser optimista en exceso, pero él contestaba: “Tanto los optimistas como los pesimistas al final se mueren. Pero los optimistas viven mucho mejor”.

Fuente: La Vanguardia. http://www.lavanguardia.com/
Autor: Henrique Cymerman Benarroch @Henrique_B_C

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70 Aniversario

Israel. Desierto de la Aravá, donde “hacer lo máximo con recursos naturales limitados es crucial”

Agencia AJN.- Samantha Levy, una joven colombiana que se desempeña como funcionaria del Consejo Regional, recibió a la Agencia AJN en el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado judío. “Es la zona más periférica y aislada del país, con mano de obra costosa, pero la responsable de más del 50 por ciento de las exportaciones de vegetales frescos”, se enorgullece. Todos los desarrollos de la Aravá cuentan con el importante apoyo del KKL.

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Una colombiana a cargo del área de Desarrollo de Recursos de Aravá en Israel

Agencia AJN.- Samantha Levy [foto], una joven colombiana que se desempeña como funcionaria del Consejo Regional de la Aravá, recibió a la Agencia AJN en el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado de Israel.

– ¿Cómo evalúas tu decisión de quedarte a vivir en Israel?

– Fue la mejor decisión que tomé en mi vida, y la más radical… Vengo de una familia privilegiada de Bogotá y lo tenía todo -mi auto, una persona que me cocinaba…-, pero faltaba algo. En un primer punto llegué a Israel por una historia de amor: hace 16 años conocí a mi esposo en una playa de Colombia. Fue amor a primera vista: él es israelí y estaba viajando después del Ejército y yo estaba de vacaciones de la universidad. Tres años a larga distancia y decidimos terminar, pero tras dos más aún en contacto pasé por Israel antes de ir a hacer un posgrado a España y cuando llegué me quedé y lo postergué. Vivimos en Tel Aviv y llegamos a la Aravá. Es el desierto y la zona más periférica y aislada de Israel. No era fácil pasar de 8 millones a 80 familias, una comunidad donde decidimos tener a nuestros hijos, pero es un lugar autosuficiente. Él vivió ahí desde los 4 años y yo quería que mis hijos crecieran con esos valores. No fue fácil llegar después de vivir en ciudades grandes, pero aproveché el tiempo e hice un MBA [sigla en inglés de Maestría en Administración de Empresas] en línea de la Universidad de Londres. Quedé embarazada y ya tengo 2 hijos. Empecé a trabajar en el consejo municipal y entendí que acá, lo imposible es posible. Esta región, la más árida del país, donde caen 25 mililitros de agua de lluvia, con mano de obra costosa, mucho sol y tierra poco fértil, es la responsable de más del 50 por ciento de las exportaciones de vegetales frescos de Israel. Una comunidad tan pequeña es una potencia agrícola en el mundo y ésta es una de las razones por las que me siento más orgullosa. La Aravá es un ejemplo actual de que en toda su historia Israel se enfrentó a obstáculos y problemas y los solucionó y los convirtió en ventajas. Nadie ponía un peso ni podía imaginar que acá se hiciera agricultura… Y no solo para Israel: además, se exporta y al menos 16 países de África y Asia vienen a aprender y es un cambio de vida, más allá de que nacieron con muchos recursos hídricos y tierra fértil. Hay que pensar “fuera de la caja”, con nuevas ideas y bajo la capacidad humana. “Lo que deseas no será un sueño”, dijo [el ideólogo del sionismo político moderno, Theodor] Herzl.

Diferentes estudiantes del mundo participan de la Aravá

Diferentes estudiantes del mundo participan de la Aravá

– ¿Cuáles son los logros de la Aravá?

– En un contexto en el cual perdemos contra el desierto 12 millones de hectáreas de tierra fértil, junto con una población mundial que crece exponencialmente, cómo hacer lo máximo con recursos naturales limitados es crucial y vital para todo el mundo, no solo Israel. El conocimiento está puesto en la tecnología y la Aravá no busca crear una cara, ni productos genéticamente modificados, sino hacer las preguntas adecuadas: la planta necesita sol, agua y humedad, ¿cómo se los damos?

cultivo arava 2

Diferentes estudiantes del mundo participan de la Aravá

– ¿Cómo se logra que todo crezca acá?

– Está el Centro de Investigación y Desarrollo, que busca adaptar las plantas a las condiciones extremas y lo financia un 50 por ciento el Keren Kayemet Leisrael [KKL] y otro el Gobierno. Las personas de todo el mundo pueden sentirse parte de este proyecto, ya que las investigaciones sirven para todos los que vienen a aprender acá sobre agricultura. Es un trabajo grande, que se realiza hace 50 años, cuando llegaron los pioneros. Los agricultores reciben apoyo para la preparación de tierras y reservorios de agua, con un sistema de reciclaje para reutilizar el agua que cae y que si no se retiene, se gasta y no se usa. El KKL está involucrado en cualquier aspecto, desde la infraestructura hasta la calidad de vida de los 3.700 residentes oficiales, que tenemos centros médicos, educación para los hijos y programas de música. Empleo y calidad de vida…

cultivo arava

Diferentes estudiantes del mundo participan de la Aravá

– El líder sionista y primer ministro fundacional del Estado de Israel, David Ben Gurión, soñó esto y ahora se cumplen 70 años…

– Fue un visionario increíble. Y es un ejemplo para el mundo entero: ver en las dificultades soluciones, enfrentándolas…

DB-GP-CGG

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70 Aniversario

Experto argentino: Israel es potencia internacional sobre conocimiento de pobreza y trabajo social

Agencia AJN.- En el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado judío, la Agencia AJN visitó al fundador y director del Centro Interdisciplinario para el Estudio de la Pobreza y Exclusión Social de la Universidad de Haifa, Roni Strier, quien también se refirió a la realidad oculta de ese país, su experiencia e iniciativas y los aportes y cooperación con su nación de origen.

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Strier Roni

Agencia AJN.- En el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado de Israel, la Agencia AJN visitó al fundador y director del Centro Interdisciplinario para el Estudio de la Pobreza y Exclusión Social de la Universidad de Haifa, el argentino Roni Strier [foto], para conversar sobre el tema que lo apasiona y su contribución para combatirlo.

La entrevista versó sobre la realidad oculta de ese país, su experiencia e iniciativas y hacia el final de la misma se refirió a los aportes y cooperación con su nación de origen.

– Según los datos oficiales del Instituto de la Seguridad Social, un 19 por ciento de la población israelí vive en la pobreza, y en algunos sectores estamos hablando de niveles muy altos: uno de cada tres chicos árabes o jaredim [ortodoxos], ya que el índice de participación en el mercado laboral es muy bajo, y familias de padres o madres solas, o en las cuales solo uno de sus integrantes trabaja. No podemos bajar el índice de pobreza… Hace varios años que se reduce muy poco. Tenemos un sistema que la mayor parte de los países del mundo nos envidia: en la Argentina, si no tenés plata, te mata; acá, la red social -salud, tercera edad, discapacidad- está desarrollada. También los trabajos, pero no son generosos para ayudar a salir de la pobreza. Lo que hace Israel está muy bien: administración de la pobreza para que la gente no se muera de hambre. Tiene la base social de un Estado de Bienestar, pero se va desgastando con políticas neoliberales y una fuerte tensión entre el ministro de Economía [e Industria, Eli Cohen] y [el jefe de gobierno, Benjamín] Netanyahu. Es que el primero está dedicado al tema porque viene de una familia pobre y mantiene los servicios sociales. Los transportes están parcialmente privatizados. Fuera de los tradicionales roles académicos que tiene la universidad, más allá de instrucción investigación, hacemos un trabajo con servicios sociales.

– ¿Cuándo empezó el proyecto?

– El programa empieza en 2005 y el Consejo Nacional de Educación Universitaria decide presentarles esta metodología a todas las universidades y dar plata para “programas emblema” que nacen a partir de este proyecto. Hacen cosas divinas, como cursos de activismo en la tercera edad, trabajan con profesores y alumnos en la comunidad… Son activistas que trabajan con el tema de la exclusión… La gente vieja queda excluida en el mundo… Han conseguido que el recorrido de los ómnibus se modifique para que llegue adonde hay gente de la tercera edad. El 1º de mayo, estudiantes les dieron cursos sobre derechos laborales a trabajadores tercerizados…

– ¿Hay otras universidades que tengan el mismo rol?

– Existen proyectos que trabajan haciendo tutorías, pero el Haifa Partnership for Poverty Eradication, para la eliminación de la pobreza, tiene doce años y proyección nacional, con el municipio y las comunidades. Desarrollamos un modelo documentado y publicado, y los estudiantes hacen desarrollo social comunitario y la parte política. Mis alumnos van a la Knesset [Parlamento israelí] un día, el 20 de febrero, y se ocupan de la legislación contra la pobreza. Los mismos beneficiarios pasan de objetos a sujetos y se convierten en investigadores. Se los rescata y son voceros del tema: muestran cómo salir de la pobreza en charlas para universidades.

– ¿Se habla de esto en Israel?

– Afuera nadie habla, están el conflicto y la Start up nation [Nación innovadora] para taparlo… En Israel, los números de la macroeconomía dan, pero no los de la microeconomía, los que trabajan acá… Hoy en día, Israel es una potencia internacional sobre el conocimiento de la pobreza y el trabajo social, y mucha gente viene a ver cómo tratar el tema. Las universidades compiten con las mejores del mundo y nos exigen muchísimo más. Como argentino, veo el abandono del Estado a ciertas obras, lo que demuestra que la base socialista de asistencialismo se fue con bestias como Netanyahu. En los años ’80, el Gobierno ponía un montón de plata, como iniciativa de Estado; ahora, deja que las fuerzas del mercado hagan lo que tengan que hacer. Es increíble la plata que hay en Tel Aviv, con gente que gana fortunas, y la diferencia con los barrios necesitados es abismal. Hay casas que están en terrenos caros, no se renuevan y se están cayendo abajo, y nuestra acción pasa por un proceso de renovación urbana: hay inversores dispuestos a comprar los edificios viejos de los años ’50 y construir. Hicimos cursos con la gente que vive ahí para que conozca sus derechos de renovación. Los dan profesores de la universidad, de manera gratuita y fuera del trabajo. El intendente [Ron Huldai] no me quiere ver. Le pregunté por qué no ponía plata ahí; “para que se vayan y venga gente nueva”, me dijo de manera altanera.

– ¿Qué países tienen resulto el salir de la pobreza?

– Se hicieron grandes logros, pero que han dejado miserias terribles, en China y el Brasil de “Lula” [Luis Inácio da Silva]. Grandes cantidades salieron de la clase pobre y pasaron a la media. Es cierto que dejaron al país endeudado, pero hay formas de hacerlo, con un balance entre el crecimiento y los sectores. Tanto en Israel como en otros países, como la Argentina, hay mucha gente que gana muchísima plata. Lo más interesante es que lo que estamos haciendo acá pasa a Buenos Aires. La Asociación de Amigos de la Universidad de Haifa me conectó con la ministra de Desarrollo Social, al principio de la ciudad y de ahí pasó a la Nación [Carolina Stanley], buscando dar una charla a distintas secretarías. Así empezó una corriente de cooperación que llevó a una serie de charlas en las universidades de El Salvador y otras y terminó en la Casa Rosada, donde todos los subsecretarios y más de 100 personas hablaron sobre los paradigmas de la pobreza a partir del trabajo que estamos haciendo aquí. En septiembre se va a organizar un megacongreso sobre el tema del empoderamiento y pobreza, donde participarán 6 o 7 ministerios y está involucrada la Embajada de Israel. Pero la primera charla que di fue en un congreso de responsabilidad social en La Rural, invitado por el otro Gobierno.

DB-CGG

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