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Opinión: La levedad insoportable del prejuicio. Por Marco Sermoneta*

Sigue la tendencia de precipitarse al juicio y demonizar solo a Israel cuando ejerce sus derechos.

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¿Qué importan los hechos? ¿Qué importan las declaraciones de Hamás? Después de todo, se trata solo de una organización que busca la destrucción de Israel y cuyas acciones están dirigidas mayormente contra ciudadanos inocentes. ¿Qué importa lo que dice o hace Irán? Después de todo, se trata solo de un régimen que declara sin reserva su aspiración a la aniquilación de Israel y estuvo involucrado en actos de terrorismo contra israelíes y judíos al rededor del mundo, incluso en Suramérica.

¿Por qué parece que en la mayoría de los medios existe una tendencia pavloviana, solo cuando se trata de Israel, de tratar con desdén sus preocupaciones de seguridad y con incredulidad las evidencias que las corroboran? Una incredulidad que, además, se extiende a evidencias que llegan del mismo Hamás, como fue en el caso de los últimos eventos en la frontera con Gaza.

No hay otra explicación por el hecho de que, pese a las declaraciones de los líderes de Hamás antes y después del 14 de mayo y las evidencias sobre el terreno en relación con la naturaleza de los disturbios masivos y violentos, la tendencia principal de los medios fue atribuirle a Israel las peores intenciones y las peores acciones mientras flagrantemente ignoraban los hechos, el fondo y, como ya se dijo, nuestras inquietudes genuinas.

Los líderes de Hamás pueden declarar que mandan su gente a irrumpir la cerca en la frontera para “arrancar los corazones de los judíos”; pueden admitir que la mayoría aplastante de los muertos en los violentos disturbios eran sus terroristas; pueden confesar que llamar las acciones en la frontera con Israel “pacíficas” es un claro engaño; y en los medios nada de esto aparecerá.

Es legítimo preguntar, no solo porque sucedió esta vez, sino también porque en innumerables ocasiones anteriores se repite la tendencia lamentable, repudiable e inmoral, a detrimento de la razón y la decencia, de precipitarse al juicio y demonizar solo a Israel cuando ejerce sus derechos al igual que cualquier otro Estado soberano, en particular el de defenderse.

Es legítimo también preguntar si las falsas acusaciones de “genocidio” y la nefasta comparación con los nazis (considerada antisemita según definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto y de la OSCE) de ciertos políticos, periodistas y columnistas –algunos de ellos conocen de cerca la realidad y la complejidad de la situación– no son más que modernas versiones de los viejos y conocidos libelos de sangre. ¿Será que se trata de una variación sobre un flagelo desafortunadamente notorio, cuyo blanco se transfirió hoy en día, por motivos de corrección política, del pueblo judío al Estado judío?

Muy patéticos, además, los intentos de algunos de estos publicistas de camuflar su postura, rindiendo falso homenaje al “buen pueblo, la bella gente” de Israel o definiéndose como “judíos de corazón” solo para entonces sentirse libres de atacar salvajemente al Estado judío y vilipendiarlo. ¿De verdad piensan que con eso se redimieron de su prejuicio o que algún judío le creería estas apariencias?

La mayoría de aquellos en los medios y algunas figuras públicas que apuntan constantemente a Israel probablemente deberían revisar sus consciencias no solo sobre el daño que han causado a nuestro pueblo y nuestro país, sino también sobre sus prejuicios. Porque, ya sea por hostilidad hacia Israel, simple desconocimiento o ambas, en ignorar los objetivos genocidas de Hamás, excusar su terrorismo y demostrar disponibilidad para dejarse manipular por él una y otra vez, los medios solo los están alentando a continuar empleando su estrategia macabra, a costa de vidas palestinas.

*Embajador de Israel en Colombia

Fuente: eltiempo.com

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Ya podemos abolir el fútbol y levantar la copa mundial de la hipocresía. Por Miguel Wiñazki

Agencia AJN.- “Cabe imaginar entonces que para ser coherentes la Selección no jugará en Rusia, porque desde el Kremlin se decidieron las incursiones militares en Siria en complicidad con el tirano Bashar Al Assad que determinaron la muerte de miles de ciudadanos de ese país.”

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Agencia AJN.- Se suspendió el partido de fútbol entre Argentina e Israel en Jerusalén después de una protesta de militantes por las acciones del Estado Judío ante Palestina.

Cabe imaginar entonces que para ser coherentes la Selección no jugará en Rusia, porque desde el Kremlin se decidieron las incursiones militares en Siria en complicidad con el tirano Bashar Al Assad que determinaron la muerte de miles de ciudadanos de ese país.

Tampoco deberíamos jugar entonces ante Islandia, porque fuerzas de ese país conformaron las alianzas que invadieron Irak y Afganistán a sangre y fuego.

Tampoco contra Nigeria en protesta por las atrocidades perpetradas por el colectivo terrorista Boko Haram ante miles de víctimas, mujeres en su mayoría.

Por supuesto, hay que evitar Croacia, en solidaridad con los serbios quienes no convalidan la brutalidad croata en la guerra que los enfrentó y que mató a tantos: claro que los serbios tampoco fueron santos ni mucho menos.

Ni hablar de las pasadas alianzas croatas con los nazis.

Hay que advertir que no jugaremos contra España, por los enclaves coloniales en Ceuta y Melilla, por las verjas electrificadas en estos sitios que matan inmigrantes.

Tampoco contra Francia por sus políticas históricamente colonialistas ni contra Arabia Saudita por la opresión en ese país contra las mujeres ni contra Brasil, que encarceló a Lula, y por su pasado esclavista que no cede del todo habida cuenta de la discriminación que sigue existiendo…

En rigor, y por supuesto según esta línea de conducta, tampoco la Selección debiera presentarse jamás a jugar en Palestina; la franja de Gaza está dominada por el grupo terrorista Hamas, y en guerra con la Autoridad Palestina que gobierna Cisjordania

No juguemos con nadie. Ni con nosotros mismos que ni siquiera podemos lidiar con nuestros casos de corrupción.

Podemos abolir el fútbol, convertirnos en faro moral, y levantar la copa mundial de la hipocresía universal.

Fuente: Clarín

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¿Por qué no se puede jugar un partido de fútbol en Jerusalem? Por Marcelo Longobardi

Agencia AJN.- Tras la suspensión del partido amistoso entre Argentina e Israel. Editorial de Marcelo Longobardi en Cada Mañana.

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Agencia AJN.- Quisiera introducir la palabra antecedente en el contexto de este debate que hay por la cuestión de la Argentina e Israel.

Ayer, como consecuencia de unas camisetas con tinta roja en España, se suspendió el partido.

Tal vez por ignorancia -pedirle una comprensión del problema a los señores Tapia y Sampaoli parece mucho pedir- pero la convalidación de este argumento ha generado una situación muy complicada porque se ha generado un antecedente hasta ahora nunca antes visto: ¿por qué no se puede jugar un partido de futbol en Jerusalén? ¿De dónde salió eso? ¿Quién es el ignorante que dijo que Jerusalén era una ciudad que está en una zona de conflicto?

Por lo que yo sé, en Jerusalén esta el museo del Holocausto, a Jerusalén van cientos de miles de millones de turistas. En Jerusalén conviven en la ciudad antigua musulmanes, cristianos y judíos, separados por unos barrios históricos bastante alucinantes. A Jerusalén van presidentes de países y van ministros. Es una ciudad normal.

Es cierto que hay una controversia pública muy antigua respecto del papel de los palestinos en la región. Pero hasta ahora no había ocurrido nunca que un evento de relevancia se suspenda bajo el argumento de que es una zona de conflicto.

Probablemente por la ignorancia y la bestialidad de Sampaoli y Tapia, hasta sin querer, han generado un antecedente dramático: que no se puede jugar un evento deportivo.

A partir de ahora, 25 forajidos pueden evitar que bajen los aviones, que las personas vayan a los museos o a visitar los lugares sagrados del cristianismo, que están obviamente en Jerusalén, con el mismo argumento.

Dicho sea de paso, no se me ocurre un lugar más seguro que Jerusalén. No hay una zona de inseguridad para los jugadores. Más bien diría todo lo contrario.

No estoy usando los argumentos que ya dijo ésta mañana nuestro colega Miguel Wiñazki, en Rusia pasan cosas peores o iguales. ¿Qué pasa con el apoyo de Rusia al carnicero Bashar al Assad que masacró a cientos de miles de personas?

O el partido con Islandia, un país que apoyó la invasión a Irak. En todo caso habría argumentos respecto del conflicto en cualquier caso.

Es ridículo el caso. Quería ir más allá y plantear este inconveniente grave de antecedente que ha dejado clavado Argentina al aceptar esta noción de zona de conflicto frente a la cual no se puede ir a Jerusalén. Si aplicamos el mismo criterio para otras actividades, Argentina ha generado un antecedente muy complicado.

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