July 24, 2017

Opinión: Vicepresidente Pupkin asegura que “la Comunidad Judía de Chile debe valorar lo que tiene”

AJN.- “Mientras no tengamos una comunidad fuerte y cohesionada, no es mucho lo que vamos a conseguir ni lo que vamos a transmitir hacia fuera, particularmente en un año que se avizora complejo y difícil para Israel y por ende, para todas las comunidades judías de la Diáspora”, aseguró en una columna en el periódico comunitario local La Palabra Israelita.

  • por C.G.G.
  • 24 Marzo, 2017
  • Chile
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AJN.- Benjamín Pupkin [foto], vicepresidente de la Comunidad Judía de Chile, publicó la siguiente columna en el periódico comunitario local La Palabra Israelita:

Hace prácticamente un mes asumimos el desafío de liderar a las distintas instituciones judías de nuestro país, aglutinadas bajo el paraguas de la CJCH – Comunidad Judía de Chile. He sostenido siempre y lo hago con más fuerza ahora que asumo como Vicepresidente de la Comunidad, que mientras no tengamos una comunidad fuerte y cohesionada, no es mucho lo que vamos a conseguir ni lo que vamos a transmitir hacia fuera, particularmente en un año que se avizora complejo y difícil para Israel y por ende, para todas las comunidades judías de la Diáspora.

Y en este sentido, lo que planteo es que llegó el momento de dejar de lado ese chiste anacrónico al que tanto nos gusta referirnos, -si hay dos judíos hay 3 opiniones- y de una vez por todas tener una opinión fuerte y común como Comunidad de cara al país, respaldarnos mutuamente, y porqué no, dejar de criticar todo lo que tenemos, particularmente la crítica hacia aquellas instituciones de las que no formamos parte, como si nos nutriéramos de eso, y apreciar lo mucho que como Comunidad hemos construido, que, al parecer, ya ni lo valoramos.

Tenemos que hablar bien de nosotros mismos, algo que pareciera ser tan simple u obvio, pero que tanto nos cuesta, destaquemos lo mucho que tenemos y lo mucho que entregamos, por cierto que podemos tener críticas, posturas diversas y muchas cosas por mejorar, qué duda cabe, pero sólo en la medida que nosotros mismos comprendamos la importancia de lo que tenemos, entenderemos lo que ocurriría si no lo tuviéramos.

Tenemos en Santiago dos colegios extraordinarios, no me referiré a la parte académica, porque el solo hecho de haber figurado el INSTITUTO HEBREO y MAIMÓNIDES SCHOOL dentro de los 10 primeros colegios del país en la reciente PSU debiese ser motivo de máximo orgullo para nuestra Comunidad. Pero no apunto al tema académico, eso lo dejo a los expertos, tenemos dos colegios que aseguran que nuestros niños podrán crecer y desarrollarse en un ambiente judío, lógicamente uno con una mirada más laica y otro con una visión más religiosa, pero ninguno de los dos somete a los padres a esos tortuosos exámenes para conocer las capacidades o las aptitudes de nuestros hijos. No importa si nuestros hijos serán lumbreras académicas, si serán niños con problemas de aprendizaje, o si tendrán algún trastorno cognitivo, si son nuestros hijos será motivo suficiente para que puedan ingresar a nuestros colegios. ¿No es ese acaso el máximo orgullo que podemos tener como Comunidad?

En Viña del Mar en tanto, tenemos el COLEGIO HEBREO JAIM WEITZMAN, pilar indiscutible y fundamental de la Comunidad Judía de Viña, y que por más de 69 años ha sido un aporte permanente para la Quinta Región.

El ESTADIO ISRAELITA MACCABI por ejemplo, la institución más transversal de nuestra comunidad, tiene alrededor de 4.500 o 5000 socios y lo que es más increíble, lo tenemos prácticamente a las puertas de nuestras casas. ¿Alguien se ha detenido alguna vez, seriamente, a preguntarse qué otra comunidad judía del mundo tiene su centro deportivo y social, con áreas verdes, piscinas, canchas de tenis, futbol, salones, columpios, cafetería, a sólo 5, 10, 15 o 20 minutos de su casa?.

Hebraica de Asunción, en Paraguay, está cerrado durante la semana y sólo abre sus actividades los sábados y domingos. Hebraica de Lima, está ubicado a 1 hora de distancia del centro de la ciudad y en días con mucho tráfico esa distancia puede ser casi una hora y media. Los niños prácticamente no asisten al Club durante la semana, y la actividad se concentra sólo el fin de semana. La Comunidad Judía de Argentina no es muy diferente, es cierto que tienen hermosos countrys fuera de la ciudad, pero sólo se utilizan los fines de semana y en vacaciones, pero en el año y durante la semana sólo tienen construcciones de cemento y cerradas. Como alguna vez le escuché decir a un amigo, el Estadio Israelita es como si fuera el jardín de nuestras casas. ¿Podemos pedir algo más?

Probablemente muchos de nuestros jóvenes no saben que la comunidad tiene dos hogares o residencias para ancianos, CONDOMINIO CARMEL –CISROCO- y el HOGAR BEIT ISRAEL, que se han transformado en una inmejorable opción para los abuelos de nuestra comunidad que por una u otra razón requieren de un lugar digno para pasar la vejez, en compañía y con gente que se preocupa por ellos y que a la fecha, tienen a más de 205 personas residiendo en ellos, recibiendo el cariño y el cuidado que se merecen.

Creado hace ya más de 10 años, RESHET, -Red de Ayuda Comunitaria- se ha transformado en una respuesta indispensable para las personas más necesitadas de nuestra Comunidad, -todavía hay gente que sigue pensando que nuestra Comunidad no tiene este tipo de problemas- entregándoles ropa, alimentos y medicamentos, atención psicológica y psiquiátrica e incluso, un hogar. Se trata de una institución que persigue plasmar lo mejor de lo nuestro, -La Tzedaká- ayudando a muchas familias, más de las que quisiéramos por cierto, a que sus vidas sean más dignas y más llevaderas. FOBEJU en tanto, -Fondo Pro-Becas Para la Educación Judía en Chile- se ha ido transformado en un pilar fundamental para asegurar la educación judía mediante el financiamiento de un número cada vez más importante de becas que permiten a nuestros niños acceder a una educación judío sionista. Esta institución plasma el principio de que cada judío es responsable uno del otro. (Kol Israel arevim ze laze).

¿Cuántos de nosotros sabemos algo de la BOMBA DE ISRAEL –Quinta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa?. Esta compañía, creada el año 1954 con el respaldo y el apoyo de la Comunidad Judía de la época, lleva décadas brindando un servicio invaluable a la comunidad chilena, teniendo como única motivación el prestar un servicio de utilidad y otorgar seguridad a todos los chilenos. El apoyo brindado por la Bomba con ocasión de los recientes incendios que asolaron el país, debe ser un motivo de tremendo orgullo para nuestra comunidad.

La BNAI BRITH, otro referente de nuestra Comunidad, se ha ido posicionando como un importante agente comunitario de acción social, contribuyendo humana y económicamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad chilena, y manteniendo siempre un liderazgo en lo que al aporte cultural y político se refiere. Nuestra comunidad debe saber que son muchos los jóvenes apadrinados en su etapa universitaria, y que son acompañados durante todo el proceso de estudios por tutores especialmente designados por la institución.

La WIZO, tiene más de 1.500 socias, más de 40 grupos y su constante preocupación por el desarrollo y el bienestar de los niños y de la mujer deben ser un motivo de permanente orgullo para nosotros. Se dedica a diario a difundir la cultura y las tradiciones judías y a fomentar el vínculo de sus asociadas con el Estado de Israel.

La FEJ por su parte, Federación de Estudiantes Judíos de Chile, para quienes no lo saben, ha sido determinante en la lucha universitaria para enfrentar el BDS –Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel- movimiento de escala internacional que con mucha fuerza ha pretendido introducir la Federación Palestina en las universidades del país. Hoy, con más fuerza que nunca debemos valorar y apoyar el trabajo que hace la FEJ con nuestros jóvenes universitarios y brindarle las herramientas para que su etapa universitaria sea una grata y enriquecedora experiencia.

Lamentablemente la extensión de la columna no me permite referirme a otras instituciones, de partida todas las “Kehilot” y sinagogas que existen en nuestro país, que constituyen el soporte espiritual de nuestra comunidad, el “Centro Médico Israelita”, “KKL”, “Keren Hayesod”, “Museo Judío de Chile”, “Fundación Memoria Viva”, las “Tnuot”, pilares fundamentales para nuestros niños, así como tantas otras instituciones que contribuyen a enriquecer nuestra vida comunitaria.

Podemos ser críticos de nuestras instituciones, obviamente, de la crítica surgen ideas que permiten crecer y mejorar, pero lo que propongo en esta ocasión es algo distinto, comencemos por conocer y valorar lo que tenemos, apoyemos a nuestras instituciones y sus dirigentes, sin importar si pertenecemos o no a ellas, estemos orgullosos de lo que tenemos y sólo entonces podremos de verdad afrontar como una sola Comunidad los tiempos que se avecinan.

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