June 28, 2017

Funeral de Peres. Federico Pinedo: “Esta visita a Israel me dio más confianza en la posibilidad de construir en común con los que piensan distinto a nosotros”

AJN.- Federico Pinedo, presidente provisional del Senado Argentino, participó hoy en el funeral del ex presidente de Israel, Shimon Peres. En diálogo con AJN desde Israel, Pinedo expresó su sensación de impacto por el merecido homenaje a un líder de nivel internacional, y al mismo tiempo, los denominadores comunes entre Israel y Argentina, en la búsqueda de bienestar para sus pueblos.

El presidente provisional del Senado Argentino, Federico Pinedo, escribió un mensaje al actual presidente de Israel, cuyo texto indica: “Es un honor para mi país el haber acompañado al suyo en el homenaje a Peres, cuyos valores de confianza en la condición humana y búsqueda de la paz, compartimos”.

En diálogo con AJN, Pinedo compartió sus impresiones tras la ceremonia fúnebre.

¿Cuáles son sus sensaciones después de haber estado presente en el funeral del ex presidente y Premio Nobel de la Paz Shimon Peres?

Acaba de terminar la ceremonia y le escribí una carta al presidente de Israel, que le voy a dejar. Es un orgullo para la Argentina haber acompañado a Israel en el homenaje a Shimon Peres, una personalidad de nivel mundial y tenía una enorme convicción en favor de la condición humana, de tener confianza y optimismo en la capacidad del ser humano de hacer el bien y no necesariamente el mal. Una persona que vivió el mal muy de cerca, cuando era chico los nazis quemaron a su abuelo en una sinagoga. Tocó el mal, y después lo vivió toda su vida, y sin embargo apostaba a estrecharse la mano en lugar de recibirse con un arma en la mano. Esos valores y el creer que los hombres son capaces de encontrar la paz son valores muy compartidos. Por todo eso, es un gran orgullo para la Argentina, cuyo gobierno tiene una relación tan fuerte con la comunidad judía, estar hoy acá, presentes. Frente a un personaje tan universal como Shimon Peres, que fue despedido por personalidades de un nivel increíble, obviamente el presidente Barack Obama, también el ex presidente Clinton, que dirigió unas muy lindas palabras, el presidente de Francia, el canciller de Alemania, o el jefe de Palestina, Abbas. Es bastante impresionante, al menos para mí, verlo acá, en Israel, en el homenaje a Peres. El rey de España, Peña Nieto de México. Me parece que todo esto significa algo muy fuerte, una apuesta a lo positivo y bueno que tiene la condición humana.

Usted pertenece a una generación de políticos de esta nueva Argentina. ¿Cómo unimos este legado con lo que le toca a nuestro país, y por qué no al continente, de aquí en adelante, llevando la figura de Peres como ejemplo?

En los dos casos hay política de corto plazo, en donde están los amigos y los enemigos, políticos que se pelean entre ellos y hay cambios profundos y culturales que hay que hacer y que son de largo plazo. El caso de Israel y Palestina, la búsqueda de paz como impulsaba Peres, y como luchó toda su vida, desde la amabilidad extrema hasta la construcción de la bomba atómica. Era un hombre que defendía a su país, no era un inocente, sin embargo apostaba absolutamente al aspecto positivo de los seres humanos. Y en el caso de la Argentina, un cambio de cultura que requiere también convivencia frente a confrontaciones internas que parecen despiadadas. También la idea de que podemos construir un país en conjunto, más allá de que tengamos visiones diferentes, que un día gobierne uno y otro día gobierne otro. Claro que requerimos tener una Argentina más productiva y con mayores oportunidades, y en la comparación con Israel es muy impresionante eso. Porque Israel es un desierto chiquito con 8 millones de personas, la Argentina es un oasis enorme, con 40 millones de personas. Israel tiene un producto bruto que es más de la mitad del argentino. Entonces, esto muestra lo que es la pérdida de oportunidades extraordinaria que tiene la cultura argentina de estar siempre atacando a los extranjeros, diciendo que nos quieren maltratar, haciéndonos las víctimas, peleándonos entre nosotros, descalificando al que piensa diferente. La energía que gastás en todo eso, no la gastás en producir más, mejor, en abrir oportunidades o en lo que acá se ve con mucha claridad, que es el impresionante avance de la tecnología. Y esto tiene que ver con la confianza en que van a ser un gran país, confianza en su propio país, en la capacitación de la gente, en la igualdad, en la democracia, en los valores que en realidad son los que hacen a nuestra patria. Pero nos tenemos que poner en operación.

En Davos, cuando se encontraron Netanyahu y Macri asumieron mutuamente un compromiso de reforzar el vínculo entre los dos países. ¿Qué opinás de esto?

Mi presencia acá es parte de lo mismo, es parte del compromiso de la Argentina con esta causa de la paz, de las fronteras seguras, de la existencia del Estado de Israel, de no permitir a la gente que quiere continuar violando los derechos humanos o haciendo desaparecer a otros pueblos o con manifestaciones racistas o el antisemitismo, que es tan primitivo. El compromiso con el rechazo a todo eso y con darnos una oportunidad de trabajar juntos y de darle a esta región una posibilidad de convivencia, que en eso la Argentina no puede hacer mucho, pero lo que puede hacer, lo hará.

¿Cómo regresás a la Argentina después de esta experiencia?

Con más confianza en la posibilidad de construir en común con los que piensan distinto a nosotros. Nosotros tenemos la responsabilidad del gobierno, hay otros que tienen la responsabilidad de la oposición, pero los dos tenemos la responsabilidad de la Argentina. Entonces, la confianza en sí mismos y el orgullo nacional que se vive acá – las dos veces que he venido a Israel lo he visto – me parece que son un ejemplo y un camino. Lo único que tenemos que hacer en Argentina es sacarnos la tapa y dejar que fluya.

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