Opinión

Por Pesaj y Pascua, el rabino Skorka compartió un mensaje de paz

AJN.- En diálogo con la Agencia Judía de Noticias, el rabino que acompañó al Papa Francisco a Tierra Santa expresó: “El denominador común de ambas pascuas es la redención del hombre. La idea es que la condición necesaria para ser libre es evidentemente no tener cadenas de esclavitud sobre nuestros cuerpos. La idea final de […]

AJN.- En diálogo con la Agencia Judía de Noticias, el rabino que acompañó al Papa Francisco a Tierra Santa expresó: “El denominador común de ambas pascuas es la redención del hombre. La idea es que la condición necesaria para ser libre es evidentemente no tener cadenas de esclavitud sobre nuestros cuerpos. La idea final de la redención es la elevación espiritual del hombre, superar las bajezas que tenemos.”

En vísperas de las festividades judía Pesaj y la católica Pascua, el Rabino Abrahama Skorka, envió un mensaje de paz, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias: “El denominador común de ambas pascuas es la redención del hombre. No es meramente hablar sobre la gesta, en la que esclavos estaban obligados a vivir con un trabajo dado en condiciones de miseria y explotación, logran la libertad. La idea es que el primer paso, la condición necesaria para ser libre, para ser una persona redimida, es evidentemente no tener cadenas de esclavitud sobre nuestros cuerpos. La idea final de la redención es la elevación espiritual del hombre, superar las bajezas que tenemos”.

“Desde antaño hasta Sigmund Freud sabemos de la pulsión de vida y de muerte, lo que aparece en el libro del Deuteronomio, cuando Moisés dice que ‘la vida y la muerte puestos delante de ustedes y han de elegir la vida’. Una fuerza que tenemos de tratar de sublimar para no ser ni egoístas ni egocéntricos, y para ser constructivos en todo lo que hacemos”, dijo.

“Ese es el mundo de redención hacia el cual soñamos. La idea es vivir en una humanidad que sabe realmente la grandeza de lo humano. Pésaj recuerda este deseo de Dios de enseñarle al hombre un mundo de paz y de grandeza, porque la paz está unida, solo puede ser un fruto de la grandeza de lo humano. Este es el real mensaje de Pésaj, que también toma el mundo cristiana y lo recreó Jesús y sus discípulos. La esencia del mensaje, la redención del hombre, del pueblo judío, de la humanidad, es la misma”, agregó.

Además expresó que la salida de egipcio es un acontecimiento central de la Torá, que es la esencia de ser judío. “La salida de Egipto es un acontecimiento central de la Torá, que es la esencia de ser judío. Cuando hablo de esto no me refiero solo al proceso de libertad, sino a llegar al Monte Sinaí, recibir leyes, tener la revelación de Dios. Eso lo tenemos que recordar todos los días de nuestras vidas”, remarcó.

Skorka también relacionó la Pésaj con la Pascua a través de la lengua: “Pascua es la forma latina de Pasja, que en arameo significa Apesaj, o sea la festividad de Pésaj”.

Consultado sobre el impacto a nivel internacional que tuvo su viaje interreligioso junto al Papa Francisco a Israel, el rabino aseguró que la grandeza del pontífice se encuentra “en su sencillez y en cómo plantea las cosas”. “A veces los intelectuales o su cultura suele presentarse de una manera muy sofisticada. Pero hay una quinta esencia en todo. Y esa esencia última de la cosas es lo humano, lo sencillo, la justicia, la bondad, el cariño, la humildad. Esto creo que es el gran mensaje de Francisco”, puntualizó.

“Alguien puede llegar a decir que estos son conceptos totalmente obvios, que los escuchamos todos los días. Pero verlos hecho carne en alguien como el Papa, un líder de distintos centros y millones de fieles, verlos como una cuestión que se vive, como alguien que se confiesa, es una imagen de que, como dice él, no es solamente un concepto exclamatorio, sino uno posible”, resaltó.

El rabino Skorka también se refirió al camino que recorrió junto a Francisco, el cual incluye la escritura de un libro y apariciones en programas de televisión, y aseguró que el viaje a Israel fue un “momento fulminante”. “La gente no olvidó ese abrazo delante del Kótel (Muro de los LAmentos). La imagen quedó grabada en las retinas físicas y espirituales. Agradezco a Dios haber podido realizar ese abrazo y ese encuentro”, dijo.

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