Opinión

S.O.S. Venezuela – Por Waldo Wolff

“Si no quieres repetir el pasado, estúdialo.” Baruch Espinoza.

En setiembre de 1938 Alemania invade la región checoslovaca de los “sudetes” aduciendo que le correspondía soberanía sobre ella. Múltiples voces a lo largo del mundo se alzaron previniendo sobre el monstruoso proyecto que el nazismo finalmente llevaría a la práctica.

Hitler convenció a los principales mandatarios europeos que esa aventura expansionista era genuina y sería la única que se llevaría a cabo.

El 30 de setiembre de 1938 se firma “El Pacto de Múnich”. Los gobiernos de Alemania, Italia, Francia y Gran Bretaña refrendan un documento por el cual Alemania se comprometía a no anexar ningún territorio más al que tenía en ese momento. Increíblemente las autoridades del gobierno anexado por Alemania quedaban afuera de la conversación.
Las imágenes del primer ministro Británico, Chamberlain, firmando el documento con su paraguas en un lluvioso día en el otoño de Múnich se hicieron famosas como prólogo de un final anunciado.

Al regresar a la isla Británica lo esperaba una ilusa e ingenua multitud en el aeropuerto. Dirigiéndose a sus conciudadanos inmortalizó la frase “I am bringing peace for our times”, cuya traducción al español es “vengo a traer paz para nuestros tiempos”. La ovación que recibió por parte de su audiencia contrastó con las críticas que le hizo desde la soledad de la oposición Leonard Winston Spencer Churchill, quien le dijo: “pudo elegir entre la deshonra y la guerra. Eligió la deshonra y nos llevará a la guerra”.

Durante varios meses, Churchill fue criticado por apocalíptico. Menos de un año después, el 1 de setiembre de 1939, los Nazis invadían Polonia y comenzaba la Segunda Guerra Mundial. Gran Bretaña le declaraba la guerra a Alemania.
Los silencios ante la tiranía no discriminan entre izquierdas o derechas, más bien lo hacen entre silencios cómplices y negaciones vergonzosas o el coraje cívico de no posponer posiciones que mucho más allá de trascender políticas partidarias remiten a valores morales universales.

Paradojas del destino ponen a pseudo progresistas latinoamericanistas hoy debajo del paraguas de Chamberlain en Múnich tratando de tapar la vergonzosa dictadura Chavista de Maduro en Venezuela como si pudieran ocultar el sol con las manos.

Pueden aprender de la historia de las tiranías eligiendo entre el vergonzoso y cómplice silencio o adoptar la posición humanista de gritar BASTA antes de que sea demasiado tarde para los que callan, pero mucho más para los que están muriendo.

Waldo Wolff
Diputado Nacional de Cambiemos

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