August 23, 2017

Shoá. La Comunidad Judía recordó el “Día del Holocausto y del Heroísmo”

AJN.- El “Día del Holocausto y del Heroísmo”, que coincide con el 73° aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia, fue conmemorado por la DAIA al anochecer del lunes 9 de mayo en el Teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires. “No todas las víctimas del nazismo fueron judías, pero todos los judíos fueron víctimas”, manifestó el titular de la DAIA.

La Comunidad Judía recordó el “Día del Holocausto y del Heroísmo”

El acto contó con la adhesión de Sherit Hapleita, Generaciones de la Shoá y Fundación Memoria del Holocausto, y estuvo dedicado a rendir tributo y homenaje a la resistencia judía, a los héroes que en la condiciones más precarias combatieron en los guetos y en los bosques al poderoso ejército nazi, según explicó el presidente de la DAIA, Ariel Cohen Sabban.

En esta oportunidad, el acto central conmemorativo de la comunidad judía de la República Argentina se inició con el encendido de las seis luminarias en homenaje y recordación de los seis millones de judíos, entre ellos un millón y medio de niños, exterminados por los nazis y sus colaboradores locales en la Shoá.

El primer orador de la noche fue el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación, Rogelio Frigerio, quien agradeció a la DAIA la oportunidad que se le brindaba “en este momento tan emotivo”.

“Con sinceridad y respeto vengo a expresar algunas cosas que aprendí de mis lecturas y conversaciones sobre la tragedia de la Shoá, lo hago en nombre del Gobierno del Presidente Mauricio Macri. El exterminio de seis millones de judíos en diversos países de Europa empezó con la discriminación creciente y continúa, con la exclusión y la segregación. Comenzó con palabras, con insultos, con libros, con decretos y con leyes votadas por parlamentarios de una de las naciones más cultas de Europa. Es por ello que como Gobierno entendemos claramente la importancia de denunciar siempre y combatir con todos los instrumentos legales la incitación al odio, la discriminación, el racismo, la xenofobia y el antisemitismo; la violencia en todas sus formas y en toda ocasión”.

A continuación, el ministro manifestó: “Debemos denunciar que existen transgresiones contra la memoria. La corrientes negacionistas de la Shoá, que nacieron en la década de los ’80, encontraron en este siglo propagandistas que propician la reiteración de estos crímenes. Negar, olvidar a los muertos, es matarlos de nuevo. Es negar la vida que ellos vivieron, la esperanza que los sostenía, la fe que los animaba”.

Luego, Frigerio se refirió a quienes arriesgaron sus vidas para salvar a judíos durante la Shoá, sosteniendo que para honrarlos se estableció el “Paseo de los Justos” en la Plaza de la Shoá de la ciudad de Buenos Aires. También tuvo palabras de homenaje a quienes se organizaron para resistir al nazismo, combatiendo “en los guetos, en los campos y los bosques, la lucha en Varsovia adquirió un carácter emblemático”, como a quienes “resistieron, mantuvieron su dignidad frente a la tortura y otras formas de humillación, los sobrevivientes de los campos de la muerte, quienes todavía son un ejemplo de resistencia y amor a la vida”.

En representación de Noam, el Consejo Juvenil Sionista Argentino y Juventud Macabea, se dirigió a los presentes Matías Dobzewicz, quien afirmó que los jóvenes en su labor educativa tratan de explicarle lo sucedido en la Shoá a sus janijim “sabiendo que lo que pasó es imposible de reproducir” para que “genocidios como el de la Shoá no existan más”. “Santos son todos aquellos que estuvieron en guetos hacinados, santo es el trabajo que hicieron los que estuvieron en campos de concentración, santo es todo lo que pudo hacer alguien que llegaba a un campo de exterminio con el destino ya marcado, santo es la obra de ustedes, heroicos sobrevivientes, que con su inigualable fuerza, actitud y voluntad nos siguen inspirando trasmitir y mantener bien alta la bandera del judaísmo y de los derechos humanos”.

Durante el acto, se solicitó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la Shoá, y el jazan (cantor litúrgico) entonó K’el Male Rajamín, en su memoria. Luego el Gran Rabino Isaac Sacca realizó una elegía respecto a las víctimas de la Shoá, en la que manifestó que el Holocausto “existió no porque D’s se haya olvidado de algunos hombres y los haya abandonado, sino porque algunos hombres, los asesinos, se olvidaron de D’s y de los valores que Él representa, que son la bondad, la misericordia, la paz y el amor. Si la Shoá sobrevivió a la Shoá es porque hubo algunos hombres que tuvieron esperanza en esos valores: la concordia y la amistad entre los pueblos, y la paz entre los seres humanos”.

“Por más de que hagamos actos, escribamos e investiguemos no podremos nunca comprender el sufrimiento de un niño frente a un jerarca nazi que lo está por asesinar, o de un hombre que está por entrar en una cámara de gas. No hay forma de comprender. Es por eso que nosotros rezamos en estos momentos, porque D’s es la inspiración de la bondad y D’s entiende ese sufrimiento. Por eso rezamos hoy por los sobrevivientes en espíritu que perecieron en la Shoá, por los sobrevivientes físicos que están con nosotros y nos cuentan su relato, y por toda la humanidad para que esto nunca más vuelva a ocurrir.” En relación a estas palabras, el Gran Rabino dio lectura a un capítulo del libro de Salmos y recitó el Kadish de Duelo, acompañado por los asistentes.

Tras este homenaje, la señora Sara Rus brindó su testimonio personal sobre su experiencia durante la Shoá, de cómo logró sobrevivir junto con su madre, algo que consideró la suma de varios milagros. Además, recordó su reencuentro con quien sería su esposo, su casamiento, la estada en un campo de refugiados, la imposibilidad de ingresar a la Argentina en 1948 debido a que existía una prohibición de hecho para que judíos se radiquen en el país y como ingresó junto a su marido como inmigrantes ilegales.

Rus también recordó el nacimiento de sus hijos, la desaparición de su hijo Daniel el 15 de julio de 1977, su integración a Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, el fallecimiento de su marido y su participación activa en Sherit Hapleita y el Museo de la Shoá.

“Hace cuatro años tuve la suerte de ser elegida por Marcha por la Vida para viajar a Polonia. Fue inolvidable lo que hemos vivido, llegar a los campos de exterminio, llegar a Auschwitz – Birkenau, ver las barracas donde estuve y caminar sobre esos escombros. Tenía que hablar a los chicos y a los grandes que participaban de la delegación. No fue fácil. Me preguntaron qué sentía y si podía hablar. Les dije que tenía que hablar porque estaba viva, yo sobreviví a los nazis. Nosotros somos gente grande, ya quedamos muy pocos, cada vez menos. Agradezco está oportunidad de contar, de poder hablar; porque muchos sobrevivientes, por distintos motivos, no pudieron hacerlo. Frente al silencio, a vivir el dolor y el sufrimiento, está la palabra, el valor de la palabra. Yo opté por la vida. Amo la vida por todo lo que me dio, me dio una hermosa familia, están mis bisnietas y pronto dos nuevos bisnietos, van a nacer mellizos. Lo disfruto con mucho amor y mucha intensidad. Agradezco haber podido contar mi historia”, expresó Rus, conmoviendo a todos los presentes.

En el acto estuvieron miembros del Poder Ejecutivo Nacional, gobernadores, intendentes, legisladores, dignatarios religiosos, miembros de la Justicia, del cuerpo diplomático y de la prensa.

Por último, Ariel Cohen Sabban, destacó: “Nos congregamos para recordar, para rendir tributo a la resistencia, para honrar la memoria de los seis millones de hermanos masacrados por su sola condición de ser judíos. No todas las víctimas del nazismo fueron judías, pero todos los judíos fueron víctimas. El certificado de nacimiento de cada niño judío se había convertido de facto en su sentencia de muerte. Sentimos un profundo estremecimiento al recordar esa noche negra donde imperó el mal absoluto, el exterminio de más de un tercio de nuestro pueblo, el crimen masivo de millones de seres humanos”.

En cuanto a las diversas maneras en que los nazis y sus colaboradores asesinaron a los judíos, Cohen Sabban sostuvo que “la Shoá constituyó una bisagra en la historia, un antes y un después. Fue una tragedia específica, pero de significación y trascendencia universal”. “Los verdugos contaron con la complicidad de la indiferencia, con la conspiración de tantos gobiernos, de tantos hombres y mujeres que prefirieron, o tal vez desearon, no ver, no saber, no denunciar”, pues “la indiferencia es lo que hace inhumano al ser humano, con ella se desdibuja la línea divisoria entre la crueldad y la compasión, entre el bien y el mal. El mundo supo y permaneció en silencio. Un mundo que a fines de la década del ’30 se dividía en tres clases de países: aquellos de los cuales los judíos no podían salir, aquellos en los que no podían vivir y aquellos a los que se le impedía ingresar”.

El presidente de la DAIA afirmó: “Nuestro compromiso con nuestros hermanos exterminados nos hace honrar a la resistencia, en todas sus facetas. Los jóvenes héroes del Gueto de Varsovia, encabezados por Mordejai Anilevich no pretendían lograr la derrota del ejército nazi, sino la victoria de la dignidad humana. Para ellos nuestra más eterna gratitud. Honraron la vida sacrificando la propia, todos los héroes fueron mártires y todos los mártires fueron héroes. Honramos a los sobrevivientes, y a través de ellos a todos aquellos que resistieron con heroísmo, con una voluntad de vivir en aquellos tiempos del horror. Sobrevivir y conservar la dignidad humana en los guetos y en los campos constituyó un acto de resistencia, de heroísmo”.

Sobre la responsabilidad actual, Cohen Sabban manifestó: “La Argentina no es un país antisemita, aunque aún perduran expresiones minoritarias que citan el odio antijudío. Los convoco a trabajar juntos para aislarlos y combatirlos para que su mensaje no contamine a nuestros jóvenes. Tenemos que seguir trabajando juntos, Estado y sociedad civil, promoviendo todas las acciones necesarias para educar y difundir las enseñanzas que encarna la conmemoración que hoy nos congrega. El antisemitismo no es un problema de los judíos, sino de la sociedad que alberga y tolera. El denunciarlo y combatirlo, como a toda expresión discriminatoria, constituye un imperativo moral. Nuestro compromiso, el de la DAIA, de combatir ese flagelo es irrenunciable y hace a la propia esencia de nuestra entidad”.

El acto, al igual que en años anteriores, incluyó diversos cuadros musicales y actorales relacionados con la resistencia judía, la entonación del Himno Nacional Argentino y el Hatikva, finalizando con el Himno de los Partisanos, mientras sobrevivientes y jóvenes ocupaban el escenario.

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