septiembre 21, 2017

Un uruguayo lleva el candombe a todo Israel

Agencia AJN.- Daniel “Tatita” Márquez, un músico uruguayo especializado en candombe, contó cómo fue la experiencia de viajar a Israel junto a su esposa, bailarina de candombe, y poder mostrar una parte de la gran cultura de Uruguay. “Nos sorprendió gratamente la recepción que nos dieron los jóvenes en Israel”, expresó.

Agencia AJN.- -Tras una larga experiencia, llegaron a Israel. Has viajado por lugares muy variados con el candombe que tocás, y con tu esposa Eugenia que lo baila…pero me atrevo a imaginar que es muy distinto interpretar todo esto ante una comunidad de uruguayos como lo han podido hacer en Israel ¿verdad?

Cuando hay uruguayos, sentimos el calor de quien está buscando algo de lo nuestro estando separado de su tierra. Y yo, al hablar en español, transmitir con los mismos códigos, sentir el mismo sonido, generar una confianza, y eso ya hace que haya una cosa ahí que está pasando, que es fuerte para las dos partes, porque quien viene de lejos se encuentra también con la frialdad del que no te conoce, de que lo que para vos es normal y para el otro no. Entonces cuando te encontrás con el uruguayo empatizás y resulta muy fácil en algunos aspectos.

-¿Han tenido espectáculos ante israelíes no uruguayos, o en general van latinos?

Sí, tuvimos un espectáculo en Israel con la cantante uruguaya Silvia Kigel donde yo hice toda esta parte nueva de candombe con robótica, que se llama The New Powerful Candombe. El público era israelí, ruso, argentino. Creo que de 250 personas, 20 eran uruguayos.

-¿Y cómo reaccionó ese público?

Les encantó. Ayer mismo tocamos en Shablul, un club de jazz muy conocido en Tel Aviv y el público era israelí, había algún que otro uruguayo, pero era en su mayoría público israelí que también quedó muy contento con lo que mostramos.

-Eugenia, ¿vos también sentiste la buena receptividad?

Eugenia: Sin duda. Te cuento que, por ejemplo, fuimos a un liceo en la ciudad de Rishon Letzion, que hasta tiene una sala Uruguay, en el que la profesora de español, una uruguaya que vive en Israel, se llama Esperanza. Ahí yo creo que fue más desafiante todavía porque fue con un público adolescente.

-¿Bailaron y todo?

Eugenia: Sí, bailé. Les enseñé un poquito a bailar a los chicos. Fue más desafiante porque son generaciones nuevas, que manejan otro tipo de información y que están del otro lado del mundo. Nos sorprendió gratamente la recepción que nos dieron los chicos.

-¿Cómo se están sintiendo en Israel?

Muy bien. Es la primera vez que venimos y todo nos resultaba nuevo o desconocido. Y más con toda la historia que tiene este país y con todo lo que significa Israel para el mundo. Así que es una experiencia que nosotros estamos incorporando de a poco. El resultado de todo es muy positivo. Estamos aprendiendo mucho, disfrutando, conociendo gente muy buena que nos está brindando muchísimas cosas y se está brindando hacia lo que nosotros hacemos. Es decir, que es una experiencia súper positiva en la cual queremos seguir ahondando para venir muchas otras veces.

-¿Es muy diferente la imagen que uno se puede hacer de afuera de lo que vieron estando hace ya varias semanas en Israel?

Eugenia: Sí, totalmente. Uno piensa en un país que está en guerra y la imaginación va para otro lado, y es muy distinto lo que se siente, sobre todo en Tel Aviv, donde nos sorprendimos enormemente que haya tanta población joven, que haya una movida cultural tremenda a nivel de Europa, Nueva York, no sé, cualquier lugar.
El trabajo tecnológico que se está haciendo aquí también sorprende del imaginario que tiene uno antes de venir, ¿no? Y también a la vez está esa fusión de la alta tecnología, la modernidad, con toda la parte histórica, con toda la parte antigua, y es muy interesante cómo se conjugan las dos cosas. Termina siendo como una sociedad también muy de avanzada con todo lo que pasa, pero a la vez también con una tradición súper fuerte. Es como que hay cosas que son contradictorias pero también hay otras que van en conjunto, es complejo.

-Tatita, ¿qué emociones han vivido en los encuentros con uruguayos?

Nos llamó la atención mucho el día que hicimos la actuación en la embajada de Uruguay, que también hubo una muestra de artistas plásticos de Uruguay. La gratificación de todos ellos, de personas mayores -en el entorno de 50 años para arriba- con un grado de agradecimiento que no podíamos entenderlo, y de un arraigo con el Uruguay, un amor que nos sorprendió para bien. Es lindo ver eso. Nosotros estamos un tiempo viviendo en Uruguay y un tiempo afuera, pero somos capaces de entender que es un lugar para vivir.

-Que uno se lleva siempre en el corazón…

Exacto, es un lugar donde uno encuentra como una parte ahí donde está. Y los uruguayos en Israel nos transmitieron un poco eso, ese amor hacia eso del Uruguay. Y nosotros a su vez conocemos mucha gente que vive por el mundo y ahí entendimos un poco a nuestros amigos judíos que viven por el mundo, incluso uruguayos, un poco su forma de ser y de pensar.

-Y tenés todos estos encuentros, llevando al mundo el candombe. Me imagino que vos podés decir que trabajás en esto porque esto es tu vida, tu pasión, ¿no?

Sí, el trabajo va en cuanto al compromiso, al estar, al levantarse todos los días y hacer lo que hay que hacer, al meterle horas, las horas que estoy despierto están para eso y las que estoy durmiendo son de esperar para volver a levantarme y que siga siendo para eso. Todo lo que sucede está envuelto en eso: en darle tiempo a lo que quiero mostrar, enseñar y hacer. En realidad, se transforma en las 24 horas del día porque cuando estás descansando estás pensando que necesitás descansar para tener energía para volver a hacerlo. Es un trabajo, es muy disfrutable, pero es trabajo también.

-Está claro que la investigación y la docencia requieren un trabajo muy ordenado, pero al verte tocar me pregunto, ¿hay que saber de eso en forma profesional o viene algo del corazón, de adentro, que te mueve las manos? Me imagino que hay algo de las dos cosas.

Es lo que dicen que de talento es 20% y el 80% restante es trabajo, así seas Messi. Así es desde el comienzo mismo, porque yo tenía muchas ganas de hacer cosas, pero no tenía ni idea de cómo hacerlas, ese cómo es el hecho de sentarse con alguien que sabe y que te lo explique, y eso significa una universidad o una escuela de música donde te digan cómo hacer las cosas. Después de que vas seis años a una escuela de música querés hacer otros seis en otra escuela de música, y después otro tanto en otro lugar y después ir con los mejores. Ese es el camino que nosotros hacemos.

FUENTE: Comité Central Israelita del Uruguay

AUTOR: Ana Jerozolimski

  • facebook
  • googleplus
  • twitter
  • linkedin
  • linkedin

Dejá tu comentario