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Antisemitismo

Fuerte repudio a expresiones nazis en las calles de Chile

Agencia AJN.- Una multitud se manifestó en la Municipalidad de las Condes con consignas nacionalistas y, por segunda semana consecutiva, se vio entre sus participantes a miembros de grupos neonazis luciendo banderas e insignias con esvásticas. “Hago un llamado a condenar y erradicar ideologías y actos promotores del odio, que tanto daño han causado a la humanidad”, expresó Marina Rosemberg, embajadora de Israel en Chile.

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Agencia AJN.- En las últimas horas, se desató un fuerte debate en Chile a raíz de una manifestación en la que un grupo neonazi exhibió banderas anti-israelíes y símbolos nazis, incluído el saludo emblemático de los seguidores de Adolf Hitler. Por segunda semana consecutiva, la protesta en contra de establecer una nueva Constitución en la Municipalidad de Las Condes incluyó a un puñado de manifestantes de ultraderecha con consignas, remeras y banderas antisemitas.

“Manifiesto mi total repudio al uso de símbolos nazis en una marcha en Las Condes”, expresó en twitter la embajadora de Israel en Chile, Marina Rosemberg. “Hago un llamado a condenar y erradicar ideologías y actos promotores del odio, que tanto daño han causado a la humanidad”, agregó.

Por su parte, Marcelo Isaacson, director ejecutivo de la Comunidad Judía de Chile, calificó de “lamentable” lo sucedido y manifestó que “la violencia y el discurso de odio se está apoderando de las calles de nuestro país”, en diálogo con la Agencia AJN.

El próximo 25 de octubre se llevará a cabo en todo Chile un plebiscito para determinar si se avanza hacia la reforma de la Constitución, lo que ha despertado reacciones en todo el país. Debido a la iniciativa, grupos de extrema derecha se han pronunciado en rechazo a la nueva Constitución, y se han manifestado recurrentemente en las últimas semanas.

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Manifestantes realizan el saludo nazi frente al Teatro de Las Condes, uno de ellos con una remera anti-Israel.

“Estamos trabajando para hacer los reclamos pertinentes a los diferentes ministerios del gobierno, y vamos a solicitar a organizaciones que representan a grupos minoritarios que se manifiesten en contra de esto, ya que también se ven afectados y perseguidos por este tipo de ideología que promueve el odio”, agregó Isaacson.

Hasta el momento de hacer este artículo, el gobierno chileno no ha se ha expedido en relación a este hecho. “Esperamos que en los próximos días se haga alguna declaración al respecto”, sostuvo Isaacson, siempre en diálogo con esta agencia.

La lucha a dos frentes

En palabras de Isaacson, la comunidad judía chilena ve con onda preocupación el surgimiento de manifestaciones neonazis por parte de la extrema derecha en el país, y que aparece ligado a consignas de tipo nacionalistas y anticomunistas. Este fenómeno, sumado a la lucha contra el antisemitismo proveniente de la comunidad palestina chilena, constituye una lucha a dos frentes: un creciente movimiento anti-Israel y anti-judío que nace en los extremos, tanto de la derecha como de la izquierda.

Chile tiene la comunidad palestina más grande fuera de Medio Oriente, con más de 500.000 palestinos que provienen de Beit Jala, en Cisjordania, y que tienen mucho poder económico. Por esa razón, se ha instalado en buena parte de la sociedad el reclamo palestino sobre lo que denominan la “ocupación israelí”, y ese discurso anti-Israel ha sido adoptado por los sectores de izquierda chilena.

Sumado a la conflictividad latente, que vuelve a dominar el escenario público cada vez que surge una nueva arista en el conflicto de Medio Oriente, los judíos de Chile están enfrentando una ola de agresiones neonazis que son de larga data y que nada tienen que ver con la causa palestina.

“Chile tuvo una fuerte inmigración alemana después de la Segunda Guerra, compuesta por ex soldados del Tercer Reich que pertenecían a la ideología nazi y que se han establecido en el país”, explica Isaacson, quien aclaró que esta corriente “no tiene vínculos con la comunidad palestina, que promueve el odio a Israel desde el propio conflicto palestino-israelí”.

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Marcelo Isaacson, director ejecutivo de la Comunidad Judía de Chile.

El embate de doble frente que está enfrentando Chile despertó la preocupación en los líderes judíos a nivel mundial, principalmente en la región, que permanece alerta ante la creciente expansión de discursos de odio.

Semanas atrás, el conflicto llegó al recinto del Congreso Nacional. La diputada Maite Orsini publicó en sus redes su rechazo a un regalo que la comunidad judía chilena realizó a todos los diputados, frascos de miel, con motivo de la llegada del Año nuevo judío, enviando deseos de “un año dulce”.

Con una foto del regalo recibido, Orsini rechazó el regalo y pidió que lo retiren, calificándolo de “provocación”. “Cuando la Comunidad Judía respete el Derecho Internacional y condene la ocupación ilegal de Palestina por parte de Israel, encantada recibiré el obsequio. Mientras tanto, lo pueden retirar”, señaló la diputada, agregando el hashtag “#PalestinaLibre”.

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“Lamentablemente, en los últimos años, por culpa de una minoría de dirigentes de la comunidad palestina, se fueron extremando y fueron adoptando un tono bastante violento, no sólo contra Israel, sino también contra la comunidad judía. Eso crea un ambiente bastante tóxico de incitación al odio, y más de una vez cruzan la línea hasta publicaciones y dichos antisemitas”, expresó la embajadora Rosemberg en una entrevista realizada por la Agencia AJN en mayo de este año, en referencia a la corriente anti-israelí proveniente del sector palestino chileno.

“Esta situación no sólo es lamentable, sino que es algo que cualquier chileno o chilena tiene que salir a repudiar. Creo que cada uno tiene su derecho de tener sus opiniones políticas en cualquier tema, pero tiene que expresarlas de manera respetuosa y sin crear un clima de odio y violencia”, agregaba la embajadora, en relación al antisemitismo proveniente de la izquierda pro-palestina.

No es sólo el conflicto de Medio Oriente lo que había instalado un discurso anti-israelí en el país sudamericano. “No hay que olvidar que Chile antes de la pandemia venía con una crisis social, y cuando pase la pandemia tendremos que enfrentar la crisis económica y sus consecuencias sociales también. El movimiento de las calles va en contra del ‘imperialismo de los poderosos’, y ligado a eso viene un antisemitismo muy fuerte. Se está sembrando odio y violencia contra los judíos y contra Israel”, explicaba Gerardo Gorodischer, presidente de la Comunidad Judía de Chile, en una entrevista realizada por esta agencia unos meses atrás.

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Antisemitismo

La administración Trump declarará antisemitas a Amnistía Internacional y otras ONGs

Agencia AJN.- Human Rights Watch y Oxfam son otras de las apuntadas por el gobierno estadounidense. “La declaración de que estos grupos son antisemitas por criticar al gobierno israelí es ridícula, y contribuye al silenciamiento de los defensores de los derechos humanos de Israel”, señaló T’ruah, una organización de rabinos por los derechos humanos.

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Agencia AJN.- Una declaración del Departamento de Estado de los Estados Unidos declarará pronto que las organizaciones de derechos humanos Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Oxfam son antisemitas.

En respuesta al anuncio anticipado, T’ruah, una organización rabínica de derechos humanos que representa a más de 2.000 rabinos, dijo: “Cualquier declaración del gobierno de Estados Unidos de que estos grupos son antisemitas por criticar al gobierno israelí es ridícula, y contribuye al silenciamiento de los defensores de los derechos humanos en Israel”.

“El desprestigio de la administración Trump hacia estas tres organizaciones de derechos humanos es un ejemplo más del desprecio de esta administración por la democracia y los derechos humanos en el país y en el extranjero”, dijo el miércoles el director ejecutivo de T’ruah, el rabino Jill Jacobs, en un comunicado de prensa.

“Al lanzar una calumnia contra organizaciones de derechos humanos respetadas durante mucho tiempo, la administración Trump se une a una infame lista de gobiernos autocráticos que han desacreditado, difamado e incluso prohibido sus propias organizaciones internas de derechos humanos”, continuó Jacobs. “Acciones como éstas dañan la democracia de los Estados Unidos al amenazar la transparencia necesaria para proteger los derechos humanos. Esas agrupaciones desempeñan un papel profético, aunque sus palabras no sean las que los gobiernos quieren oír”, agregó.

“Israel es un Estado regulado por el derecho internacional de los derechos humanos, como todos los demás miembros de las Naciones Unidas, y al igual que otros países puede ser criticado cuando no cumple con estos compromisos”, dijo. “Al calumniar falsamente a las organizaciones de derechos humanos como antisemitas, la administración Trump sólo hace más difícil contrarrestar los actos reales de antisemitismo cuando se producen, al tiempo que perjudica la eficacia de estas organizaciones para informar sobre los abusos de los derechos humanos de todos los países, incluidos los que ocurren en Estados Unidos”.

Según medios norteamericanos, se espera que la declaración adopte la forma de un informe de la oficina de Elan Carr, enviado especial de los Estados Unidos para vigilar y combatir el antisemitismo. El informe declararía que es política de los Estados Unidos no apoyar a esos grupos, ni siquiera financieramente, e instaría a otros gobiernos a dejar de apoyarlos.

Además, el informe citaría el apoyo supuesto o percibido de los grupos al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, o BDS, que se ha dirigido a Israel por su construcción de asentamientos en tierras que los palestinos reclaman para un posible estado futuro.

También se espera que la declaración señale los informes y declaraciones de prensa que los grupos han publicado sobre las repercusiones de los asentamientos israelíes, así como su participación en una base de datos de las Naciones Unidas de empresas que operan en Cisjordania o el supuesto apoyo a la misma.

“Amnistía Internacional EE.UU. está profundamente comprometida con la lucha contra el antisemitismo y todas las formas de odio en todo el mundo, y seguirá protegiendo a las personas dondequiera que se les niegue la justicia, la libertad, la verdad y la dignidad”, dijo el director ejecutivo interino de la organización, Bob Goodfellow. “Impugnamos enérgicamente cualquier acusación de antisemitismo, y esperamos abordar los ataques del Departamento de Estado en su totalidad”.

Noah Gottschalk, líder de la política mundial de Oxfam América, negó como falsa y ofensiva cualquier acusación de antisemitismo.
“Oxfam no apoya el BDS ni llama al boicot a Israel o a cualquier otro país”, dijo, añadiendo: “Oxfam y nuestros socios israelíes y palestinos han trabajado sobre el terreno durante décadas para promover los derechos humanos y proporcionar un apoyo vital a las comunidades israelíes y palestinas. Mantenemos nuestra larga historia de trabajo protegiendo las vidas, los derechos humanos y el futuro de todos los israelíes y palestinos”, añadió.

“Luchamos contra la discriminación en todas sus formas, incluido el antisemitismo”, dijo el funcionario de Human Rights Watch Eric Goldstein. “Criticar la política del gobierno no es lo mismo que atacar a un grupo específico de personas. Por ejemplo, nuestras críticas a la política del gobierno de EE.UU. no nos hacen antiamericanos”, sostuvo.

En 2019, David Collier publicó un informe sobre el trabajo de Amnistía Internacional después de monitorear docenas de cuentas de redes sociales mantenidas por la ONG y personas que trabajan para ella. “La cantidad de odio que Israel recibe está más allá de cualquier proporcionalidad”, dijo, añadiendo que ha alcanzado un nivel que se puede considerar antisemita. “Los objetivos no se eligen por sus acciones, sino por su identidad. Los cristianos perseguidos son descaradamente ignorados”, escribió Collier.

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Antisemitismo

Marcha por la Vida lanza iniciativa global para conmemorar la Kristallnacht

Agencia AJN.- El 9 de noviembre, Marcha por la Vida conmemorará el 82° aniversario de la Kristallnacht con un mensaje de unidad y esperanza a través de una campaña internacional única.

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Agencia AJN.- El 9 de noviembre de 1938, los nazis quemaron más de 1.400 sinagogas e instituciones judías en Alemania y Austria en la ‘Kristallnacht’ (La noche de los cristales rotos), un momento crítico en la cadena de eventos que condujeron a la Shoá.

El 9 de noviembre de 2020, Marcha por la Vida marcará el 82° aniversario de la Kristallnacht con un mensaje de unidad y esperanza a través de una campaña internacional única. Con el título “Hágase la luz”, Marcha por la Vida invitará a personas, instituciones y lugares de culto de todo el mundo a mantener sus luces encendidas durante la noche del 9 de noviembre como símbolo de solidaridad y compromiso mutuo en la batalla compartida contra el antisemitismo, racismo, odio e intolerancia.

Como parte de esta iniciativa virtual, personas de todo el mundo podrán sumar sus voces a la campaña. Se invita a personas de todas las religiones y orígenes a escribir mensajes personales de esperanza con sus propias palabras en el sitio web de la campaña: www.motl.org/let-there-be-light.

La sinagoga principal de Frankfurt (una de las pocas sinagogas no destruidas en la Kristallnacht) también se iluminará, al igual que otros lugares de importancia religiosa y espiritual en todo el mundo. Los mensajes personales y las oraciones de la campaña virtual se proyectarán en las paredes de la Ciudad Vieja de Jerusalem. En el contexto del aumento del antisemitismo, el racismo y la sombra del COVID-19, estas expresiones individuales de optimismo y unidad ayudarán a iluminar el mundo contra la oscuridad y el odio. El proyecto Hágase la luz de Marcha por la Vida se está realizando en colaboración con el Centro Miller para la Protección y Resiliencia Comunitaria de la Universidad de Rutgers y la comunidad judía de Frankfurt.

El 9 y 10 de noviembre se conmemorará el 80° aniversario del virtual inicio de la Shoá, el genocidio de unos 6 millones de judíos, casi diez meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Esa noche de 1938, hordas nazis llevaron a cabo un pogrom contra la población judía de Alemania, la Austria ya anexada y la zona de los Sudestes de la entonces Checoslovaquia, recientemente ocupada, que cruel y sarcásticamente fue denominado “Kristallnacht” y traducido al castellano como “La noche de los cristales rotos”.

Durante ese trágico episodio, las milicias paramilitares nazis -muchos de cuyos miembros estaban vestidos de civil- de las Schutzstaffel (SS) y las Sturmabteilung (SA) asesinaron a unos 400 ciudadanos judíos, confinaron a otros 30.000 en los campos de concentración de Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen y destruyeron unos 8.000 comercios de su propiedad.

Además, atacaron 1.574 sinagogas alemanas -prácticamente todas- y la mayor parte de las 94 de Viena, y muchos cementerios.

El simbólico saldo fue una alfombra de vidrios sobre las calles, que dio lugar al casi inocente nombre del pogrom.

El gobierno nazi anunció que se había tratado de una reacción espontánea al asesinato de Ernst vom Rath, un oficial de la embajada alemana en París, por parte del joven polaco de 17 años Herschel Grynszpan, tras la expulsión de tierras germanas de miles de judíos de esa nacionalidad.

El ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, acusó al “judaísmo mundial” y anunció que las manifestaciones no serían obstaculizadas.

Trascartón, el jefe de la Policía de Seguridad (Sicherheitspolizei), Reinhard Heydrich, envió un telegrama urgente a las oficinas centrales y estaciones locales de la Policía Estatal y a los líderes de las SA con instrucciones específicas: los alborotadores “espontáneos” no podían dañar a personas o propiedad no judía, ni agredir a extranjeros -incluso judíos- y debían sacar y transferir al Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst) los archivos de las sinagogas antes de destrozarlas.

Las órdenes también indicaban que los oficiales de la Policía debían arrestar a la mayor cantidad de judíos, preferentemente hombres jóvenes y sanos.

El gobierno alemán declaró que los judíos eran culpables del pogrom, le impuso una multa de mil millones de reichsmark a la comunidad judía y confiscó las indemnizaciones de las compañías de seguro.

En las semanas siguientes, promulgó docenas de leyes y decretos destinados a privar a los judíos de sus propiedades y medios de vida, que con el tiempo se agravaron y derivaron en la Shoá.

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