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Israel planea asesinar a los dirigentes de Hamás en todo el mundo después de la guerra

Las agencias de espionaje del Estado judío tienen un largo historial de asesinatos selectivos.

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El ex presidente del Buró Político y fundador de Hamás, Khaled Mashaal.

Agencia AJN.- (Dion Nissenbaum – Wall Street Journal) Los servicios de inteligencia israelíes se están preparando para asesinar a los dirigentes de Hamás en todo el mundo cuando finalice la guerra en la Franja de Gaza, preparando el escenario para una campaña de un año de duración para eliminar a los militantes responsables de las masacres del 7 de octubre, según informaron funcionarios israelíes.

Con órdenes del primer ministro Benjamín Netanyahu, las principales agencias de espionaje de Israel están trabajando en planes para dar »cazar» a dirigentes de Hamás que viven en Líbano, Turquía y Qatar, la pequeña nación del Golfo que permitió al grupo dirigir una oficina política en Doha durante una década, expresaron los funcionarios.

La campaña de asesinatos sería una prolongación de las operaciones clandestinas que Israel lleva a cabo desde hace décadas y que se convirtieron en objeto tanto de leyendas de Hollywood como de condenas en todo el mundo.

Los agentes israelíes persiguieron a militantes palestinos en Beirut vestidos de mujer y mataron a un dirigente de Hamás en Dubái disfrazados de turistas.

Israel utilizó un coche bomba para asesinar a un dirigente de Hezbollah en Siria y un rifle teledirigido para matar a un científico nuclear en Irán, según ex funcionarios israelíes.

Durante años, países como Qatar, Líbano, Irán, Rusia y Turquía proporcionaron cierta protección a Hamás, grupo terrorista designado por Estados Unidos. En ocasiones, Israel se abstuvo de atacar a los militantes palestinos para evitar crear crisis diplomáticas.

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Khaled Meshaal.

Los nuevos planes supondrían una segunda oportunidad para Netanyahu, que en 1997 ordenó un intento fallido de envenenar al líder de Hamás, Khaled Meshaal, en Jordania. El intento, bien documentado, condujo en cambio a la liberación del líder espiritual de Hamás, el jeque Ahmed Yassin.

Para consternación de algunos funcionarios israelíes que quieren que los últimos planes sigan siendo un misterio, Netanyahu telegrafió sus intenciones en un discurso a nivel nacional el 22 de noviembre.

«He dado instrucciones al Mossad para que actúe contra los dirigentes de Hamás dondequiera que se encuentren», expresó el premier israelí, refiriéndose al servicio de inteligencia exterior del Estado judío.

En el mismo discurso, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, advirtió que los dirigentes de Hamás viven de «prestado».

«Están marcados para la muerte. La lucha es mundial, tanto la de los terroristas de Gaza como la de los que vuelan en aviones caros», agregó.

Aunque Israel suele tratar de mantener en secreto este tipo de esfuerzos, los dirigentes del país se mostraron poco reservados a la hora de revelar sus intenciones de eliminar a todos los responsables del atentado del 7 de octubre, al igual que hicieron con los responsables del ataque terrorista palestino que acabó con la vida de once atletas y entrenadores israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972.

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El primer ministro Netanyahu, el ministro de Defensa Gallant, y el líder de la oposición y ex ministro de Defensa, Benny Gantz, los tres miembros del gabinete de guerra de emergencia de Israel.

¿Puede Hamás sobrevivir como organización tras la guerra con Israel?

Israel ya está trabajando para matar o capturar a dirigentes de Hamás dentro de Gaza, remarcaron los funcionarios. La cuestión que se plantean ahora los dirigentes israelíes no es si deben intentar matar a dirigentes de Hamás en otras partes del mundo, sino dónde y cómo, según los funcionarios.

La evolución de los planes es una extensión de la guerra de Israel en el enclave costero y un reflejo de sus intenciones de garantizar que Hamás no pueda volver a representar una amenaza seria para Israel, al igual que Estados Unidos lideró una coalición mundial contra los militantes del Estado Islámico que establecieron un autoproclamado califato en partes de Irak y Siria. Como parte del esfuerzo, Jerusalem también está estudiando si podría expulsar por la fuerza a miles de combatientes de bajo nivel de Hamás de la Franja como una forma de acortar la guerra.

Los asesinatos selectivos en el extranjero pueden violar el derecho internacional y conllevan el riesgo de represalias por parte de las naciones en las que los asesinos actúan sin su permiso. En la práctica, sin embargo, Israel y otros países llevaron a cabo asesinatos selectivos y sobrellevaron las repercusiones.

Los planes de Israel de asesinar a dirigentes de Hamás empezaron a tomar forma poco después del 7 de octubre, cuando militantes del grupo terrorista llevaron a cabo un descarado ataque transfronterizo en el que, según Israel, murieron 1.200 personas, la mayoría civiles. Más de 200 personas, entre ellas estadounidenses y europeos con doble nacionalidad israelí, fueron secuestradas y trasladadas a Gaza.

Algunos funcionarios israelíes querían lanzar una campaña inmediata para matar a Meshaal y a otros dirigentes de Hamás que vivían en el extranjero, detallaron los funcionarios, que estaban especialmente indignados por un video en el que se veía a Meshaal y a otros dirigentes de Hamás, incluido su máximo jefe político, Ismail Haniyeh, celebrando y rezando en una de sus oficinas mientras veían en directo la cobertura informativa de los atentados del 7 de octubre.

No se tiene constancia de que Israel haya llevado a cabo ninguna operación de asesinato selectivo en Qatar, y hacerlo después del 7 de octubre podría haber perjudicado los continuos esfuerzos para negociar la liberación de los rehenes, explicaron los funcionarios. Estos temores contribuyeron a moderar los esfuerzos por emprender inmediatamente la campaña de asesinatos, pero la planificación continúa, añadieron.

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El ex director del Mossad, Efraim Halevy.

Qatar se convirtió en el centro neurálgico de las conversaciones sobre los rehenes y el jefe del Mossad, David Barnea, se reunió en Doha a principios de esta semana con el jefe de la CIA, William Burns, para proseguir las conversaciones. Doha ayudó a conseguir la liberación de docenas de rehenes israelíes retenidos por militantes de Gaza a cambio de la liberación de palestinos retenidos en cárceles israelíes. Sin embargo, hasta el momento más de 130 rehenes permanecen en Gaza, según Israel.

La promesa de Netanyahu de buscar, encontrar y eliminar a los dirigentes de Hamás en todo el mundo generó un debate entre antiguos funcionarios de los servicios de inteligencia israelíes.

Efraim Halevy, ex director del Mossad, lo calificó de desacertado. Matar a dirigentes de Hamás no eliminará la amenaza, afirmó. Por el contrario, podría enardecer a los seguidores del grupo y acelerar la creación de amenazas aún peores.

«Perseguir a Hamás a escala mundial y tratar de eliminar sistemáticamente a todos sus dirigentes de este mundo es un deseo de venganza, no un deseo de lograr un objetivo estratégico», señaló Halevy, que calificó el plan de «descabellado».

En contraposición, Amos Yadlin, general israelí retirado que dirigió en su momento la agencia de inteligencia militar, opinó que la campaña «es lo que exige la justicia».

«Todos los dirigentes de Hamás, todos los que participaron en el atentado, los que lo planearon, los que lo ordenaron, deben ser llevados ante la justicia o eliminados. «Es la política correcta», agregó Yadlin.

Quizás ninguna otra nación tenga la experiencia de Israel en la realización de campañas de asesinatos en todo el mundo. Desde la Segunda Guerra Mundial, Israel llevó a cabo más de 2.700 operaciones de este tipo, según el libro «Rise and Kill First», del periodista israelí Ronen Bergman.

Incluso antes de la fundación de Israel en 1948, militantes judíos asesinaron a diplomáticos europeos que participaban en la administración del Mandato británico de Palestina. En la década de 1960, espías israelíes utilizaron cartas bomba contra científicos de la antigua Alemania nazi que ayudaban a Egipto a desarrollar cohetes.

En ocasiones, las campañas resultaron contraproducentes.

En 1997, Netanyahu, que ejercía su primer mandato como primer ministro, ordenó a espías israelíes que mataran a Meshaal, fundador de Hamás que vivía en Jordania. El equipo israelí entró en Jordania haciéndose pasar por turistas canadienses y atacó a Meshaal frente a la oficina política de Hamás en Ammán. Un espía israelí roció una toxina en la oreja de Meshaal, pero fue capturado junto con otro miembro del equipo antes de que pudieran escapar.

Como consecuencia del ataque, Meshaal estuvo en coma y Jordania amenazó con rescindir su tratado de paz con Israel. El entonces presidente Bill Clinton presionó a Netanyahu para que pusiera fin a la crisis enviando a su jefe del Mossad a Ammán con el antídoto que salvó la vida de Meshaal. Israel se aseguró entonces la libertad de sus operativos en Jordania accediendo a liberar a Yassin, el líder espiritual de Hamás, y a otros 70 prisioneros palestinos.

Meshaal describió posteriormente el fallido intento de asesinato como un «punto de inflexión» que contribuyó a dar poder a Hamás.

Israel continuó su campaña de asesinatos contra Hamás durante años.

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En 2010, un equipo de agentes israelíes que utilizaban pasaportes europeos falsos voló a Dubái, donde se hicieron pasar por turistas mientras esperaban la llegada de Mahmoud al-Mabhouh, uno de los fundadores del ala militar de Hamás que dirigía los esfuerzos del grupo por comprar armas.

Un video de vigilancia captó más tarde a miembros del equipo, vestidos de tenistas, siguiendo a Mabhouh hasta su habitación, donde los israelíes paralizaron y luego asfixiaron al dirigente de Hamás. Aunque en un principio pareció que Mabhouh había muerto por causas naturales, las autoridades de Dubái identificaron a los agentes y acusaron a Israel del asesinato.

Las relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos tardaron años en resarcirse.

Fue el mortífero atentado perpetrado por militantes palestinos contra atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 lo que cimentó la adopción por parte del país de los asesinatos encubiertos como herramienta de la política gubernamental.

Hombres armados palestinos de un grupo conocido como Septiembre Negro tomaron como rehenes a un grupo de atletas y entrenadores israelíes en la Villa Olímpica, lo que condujo a un enfrentamiento de dos días que terminó con un intento fallido de rescate por parte de la policía de Alemania Occidental. Los once rehenes israelíes murieron.

En respuesta, la entonces Primera Ministra Golda Meir ordenó a los espías israelíes que persiguieran y mataran a todos los militantes palestinos implicados en el ataque. La campaña encubierta fue bautizada como Operación Ira de Dios y se convirtió en el tema de una película de Steven Spielberg nominada al Oscar en 2005.

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El ex primer ministro de Israel, Ehud Barak.

Los asesinos israelíes pasaron 20 años persiguiendo a los implicados en el atentado de Múnich. Mataron a palestinos en Francia, Italia, Grecia, Chipre y Líbano. Utilizaron una bomba teledirigida oculta en el interior de un teléfono en Francia y emplearon pistolas con silenciador para matar a objetivos en las calles de Roma.

Entre los que participaron en la operación, que duró años, se encontraba Ehud Barak, por entonces un joven comando israelí que llegó a ser Primer Ministro. En 1973, Barak, vestido de mujer, formó parte de un equipo que se coló en Beirut para matar a tres militantes palestinos relacionados con el atentado de Múnich. Mataron a los tres en cuestión de minutos.

Pero la Operación Ira de Dios también condujo a uno de los fracasos encubiertos más embarazosos de Israel en 1973, cuando un equipo de agentes israelíes mató en Noruega a un camarero marroquí al que habían identificado erróneamente como un militante palestino implicado en el atentado de Múnich.

Seis de los 15 agentes israelíes involucrados en la operación fueron detenidos y cinco condenados a cortas penas de prisión por su participación en el asesinato.

 

 

Artículo publicado por Dion Nissenbaum en The Wall Street Journal.

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Hamás construyó túneles bajo la casa de mi familia en Gaza. Ahora está en ruinas

Hamás se mueve por una postura ideológica originada en el concepto de aniquilar el Estado de Israel y sustituirlo por uno palestino islámico. En su empeño por hacerlo realidad, normalizó la violencia y la militarización en Gaza, eliminando las posibilidades de un Estado palestino, aunque la perspectiva de que lo hubiera parecía cada vez más lejana por los sucesivos gobiernos israelíes que se opusieron.

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Soldados salen el 7 de enero de 2024 de un túnel que Hamás habría utilizado el 7 de octubre para atacar Israel a través del paso fronterizo de Erez, en el norte de Gaza. Noam Galai-Getty Images

Agencia AJN.- (Por Jehad Al-Saftawi – TIME) Pasaron siete años desde que me escapé de mi asediada ciudad de Gaza y vine a Estados Unidos. El Día de Acción de Gracias, mi madre me envió una foto de un árbol caído de cuatro metros en el sur de la Franja, donde mi familia se refugió estas últimas semanas. Diez de mis familiares están de pie sobre la calle, rodeando el árbol, y uno de ellos está cortando sus ramas. Es imposible conseguir gas para cocinar y este árbol es ahora la leña que les permitirá preparar su próxima comida.

Desde los atroces ataques de Hamás a Israel del 7 de octubre -que dejaron unos 1.200 muertos, la mayor matanza masiva de judíos en un solo día desde el Holocausto-, los sistemas que abastecen de alimentos, agua y medicinas a Gaza están en urgente declive mientras Israel lleva a cabo su continuo bombardeo de la Franja como respuesta. Desde entonces murieron al menos 27.000 palestinos, miles de ellos al parecer combatientes de Hamás, y unos 1,7 millones de los 2,3 millones de habitantes de Gaza se vieron desplazados, junto con decenas de miles de israelíes por el continuo lanzamiento de cohetes de Hezbollah en el sur de Líbano. Gran parte de la Franja quedó reducida a escombros. Pero la sensación de desorden y emergencia que reina hoy en el enclave costero se remonta mucho más atrás en el tiempo.

Desde la violenta toma de Gaza de Hamás en 2007, las concurridas y hermosas calles que yo conocía están dominadas por el caos terrorista. Hamás se mueve por una postura ideológica originada en el concepto de aniquilar el Estado de Israel y sustituirlo por uno palestino islámico. En su empeño por hacerlo realidad, Hamás normalizó la violencia y la militarización en todos los aspectos de la vida pública y privada de la Franja. En el proceso, eliminaron las posibilidades de un Estado palestino próspero junto a Israel, aunque la perspectiva de que lo hubiera parecía cada vez más lejana en medio de sucesivos gobiernos israelíes que trabajaban en contra de ello.

Vivimos en departamento de la familia de mi padre Imad y ahorramos dinero durante casi 18 años hasta que pudimos construir nuestra propia casa en el norte de Gaza. La primera señal de que Hamás estaba construyendo túneles bajo nuestra casa llegó en julio de 2013, mientras se realizaba la construcción. El que pronto sería nuestro nuevo vecino, Um Yazid Salha, se contactó con mi madre Saadia para preguntarle por qué mi hermano Hamza y yo siempre veníamos a la obra después de medianoche.

La obra, de dos plantas, estaba rodeada por un muro y dos puertas. Pero nosotros estábamos todas las noches en el departamento de la familia de mi padre, donde se cierra la puerta con llave a las 10 de la noche. «Nadie entra ni sale después de las 10», le dijo mi madre a Um Yazid.

Al día siguiente fui a la obra con mi madre y Hamza. Tras mirar rápidamente, no encontramos nada raro. Pero cuando examinamos la obra con mayor atención, encontramos varias losas de hormigón abajo de la escalera interior, cada una de unos 2,5 metros de largo. También encontramos una zona con tierra recién removida a la derecha de nuestra casa y del muro que la rodeaba.

Mi hermano Hamza y yo cavamos en esa tierra mientras nuestra madre miraba. Pronto nos encontramos con una puerta de metal cerrada con un candado. No teníamos ni idea de lo que era ni de por qué estaba allí. Hamza y yo volvimos a cubrir rápidamente la zona con tierra y fuimos directamente a la casa de nuestro vecino.

Antes de nuestra visita, Um Yazid nos contó que algunas noches miraba por las ventanas de su edificio de cuatro plantas hacia el muro que rodeaba nuestra casa y veía la llegada de una camioneta. La gente salía del vehículo y colgaba una lona para ocultar lo que estaban haciendo. Um Yazid escuchaba ruidos de carga y descarga y sentía vibraciones de excavación procedentes del terreno vacío que había detrás de nuestra casa. Sospechaba que alguien estaba cavando un túnel.

Al día siguiente de inspeccionar la casa, Um Yazid llamó para decirnos que los hombres habían regresado por la noche. Mi madre no quería que fuera, pero me vestí y fui solo a la casa inacabada. Cuando llegué a la puerta de hierro de la casa, empecé a escuchar el movimiento de las personas que estaban adentro. Toqué la puerta y una persona enmascarada abrió y me pidió que retrocediera un poco. Luego la cerró y me preguntó quién era yo. Desafiante, le dije que era el dueño de la casa. «¿Quién es usted?», le pregunté.

Encontrarnos con hombres enmascarados es algo a lo que estamos acostumbrados en diferentes aspectos de la vida de Gaza. Discutimos. Le dije que mi tío, que era miembro de Hamás y fiscal en su gobierno, les impediría construir un túnel. El hombre de la máscara insistió en que seguirían como querían. Me dijo que no debía tener miedo y que sólo sería una pequeña habitación cerrada que permanecería enterrada bajo tierra. Nadie podría entrar ni salir. Además, me dijo que sólo en el caso de una invasión terrestre israelí en esta zona y el desplazamiento de los residentes se utilizarían estas habitaciones para suministrar armas.

«No queremos vivir encima de un depósito de armas», le dije, justo antes de que me obligara a retirarme.

Las obras continuaron y Um Yazid siguió informándonos de la actividad nocturna. Hamza y yo, que la visitábamos cada pocas semanas, siempre encontrábamos la misma puerta. Nunca estábamos seguros de lo que podíamos hacer o de lo que realmente ocurría detrás de ella. Nuestro tío nos aseguraba que no teníamos nada que temer.

En febrero de 2014 me casé y dejé la casa de mi familia. Ese mismo año, mi madre, Hamza, y mis dos hermanas pequeñas se mudaron a la casa recién terminada. Antes de que lo hicieran, Hamza y yo volvimos a cavar y esta vez no encontramos más que un metro de arena y luego una gran losa de cemento. La cubrimos, creyendo que por fin habían cerrado la «habitación» por insistencia de nuestro tío.

En los años transcurridos desde entonces, mi familia o sus vecinos escuchaban ruidos o movimientos de vez en cuando. A veces se preguntaban si realmente había túneles, si estaban activos. Mi familia tenía demasiado miedo para hablar de esto con alguien, así que era nuestro secreto. Era vergonzoso, aunque sabíamos que nos oponíamos profundamente a lo que Hamás hubiera hecho al otro lado de aquella losa de cemento.

Cuando algo no se dice durante tanto tiempo, empieza a parecer imposible que la verdad llegue a saberse. Siempre esperé que llegara un momento en el que a mi familia y a otras personas como nosotros se les permitiera hablar de esos túneles, de la peligrosa vida que Hamás impuso a los gazatíes. Ahora que estoy decidido a hablar abiertamente de ello, no sé si ni siquiera importa.

Mi familia fue evacuada al sur poco después del 7 de octubre. Meses después, recibimos fotos de nuestra casa y nuestro barrio, ambos en ruinas. Quizá nunca sepa si la casa fue destruida por los ataques israelíes o por los combates entre Hamás e Israel. Pero el resultado es el mismo. Nuestra casa, y demasiadas de nuestra comunidad, fueron arrasadas junto a una historia y unos recuerdos de valor incalculable.

Y este es el legado de Hamás. Empezaron a destruir la casa de mi familia en 2013 cuando construyeron túneles bajo ella. Siguieron amenazando nuestra seguridad durante una década: siempre supimos que podríamos tener que desalojarla en cualquier momento. Siempre temimos la violencia. Los gazatíes merecen un verdadero gobierno palestino que apoye los intereses de sus ciudadanos, no terroristas que lleven a cabo sus propios planes. Hamás no está luchando contra Israel. Están destruyendo Gaza.

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Un encuentro de diálogo y esperanza: la reunión entre el Papa Francisco y Javier Milei

Este encuentro nos recuerda la importancia de la esperanza, el diálogo y la empatía en la construcción de un futuro más inclusivo y compasivo

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Javier Milei y el papa Francisco, ayer en el Vaticano (Foto: agencia EFE)

Agencia AJN.- (Por Eduardo Feinmann – Infobae) En un evento que ha capturado la atención de observadores tanto dentro como fuera de Argentina, el reciente encuentro entre el Papa Francisco y el presidente Javier Milei en el Vaticano se revela como un momento significativo de diálogo intersectorial. Las fuentes gubernamentales y vaticanas han proporcionado detalles que iluminan la naturaleza y el contenido de esta reunión, reflejando un intercambio profundo y constructivo en torno a los desafíos y esperanzas que enfrenta Argentina.

Desde el gobierno, se señala que la conversación giró en torno a la herencia recibida y el programa de gobierno de Milei, con un enfoque particular en la contención social durante este periodo de transición. Lo notable de este encuentro fue el tono recíprocamente afectuoso, un elemento que destaca la capacidad de ambas figuras para encontrar un terreno común más allá de las diferencias ideológicas o de política.

Una fuente de alta jerarquía en el Vaticano comparte que el Papa encontró en Milei a un líder firme en sus convicciones, incluso en el contexto desafiante marcado por la reciente caída de la Ley Ómnibus. La exhortación del Papa a no perder la esperanza resuena no solo como un consejo espiritual, sino también como un llamado a la perseverancia en medio de las adversidades políticas.

El diálogo también abordó la compleja situación socioeconómica de Argentina, enfocándose en las iniciativas del gobierno para colaborar con organizaciones caritativas, tanto católicas como evangélicas. La preocupación del Papa por la cuestión social subraya su constante compromiso con los más vulnerables, un tema que encuentra eco en las políticas propuestas por Milei.

Un gesto de humildad marcó la reunión, con Milei pidiendo disculpas por pasadas expresiones verbales dirigidas hacia el Papa, quien, en un acto de generosidad y comprensión, aceptó estas disculpas. Este intercambio no solo demuestra la disposición al diálogo y la reconciliación por parte de ambas figuras, sino que también subraya la importancia de la empatía y el respeto mutuo en la política y la vida pública.

Los informes desde Roma destacan el “excelente feeling” entre Francisco y Milei, un encuentro caracterizado por la humildad y la espiritualidad, rasgos que sorprendieron gratamente a muchos. La sintonía entre el líder espiritual de millones de católicos en todo el mundo y el presidente argentino, conocido por su estilo directo y sus firmes posturas económicas, sugiere un puente inesperado entre el pensamiento económico y la preocupación social.

La invitación renovada del Papa Francisco a Milei para visitar Argentina, aunque aún sin fecha definida, mantiene la esperanza de una futura colaboración y diálogo continuo. Este encuentro entre el Papa y el presidente argentino no solo simboliza una búsqueda compartida de soluciones a los desafíos actuales, sino que también envía un mensaje poderoso sobre la posibilidad de unir fuerzas a través de las diferencias en beneficio del bien común.

En definitiva, la reunión entre el Papa Francisco y Javier Milei abre un nuevo capítulo en la relación entre el Vaticano y Argentina, marcado por el entendimiento mutuo y la cooperación hacia objetivos comunes. En tiempos de división y polarización, este encuentro nos recuerda la importancia de la esperanza, el diálogo y la empatía en la construcción de un futuro más inclusivo y compasivo.

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