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Argentina

Año nuevo, el mismo problema. Por Marcelo Birmajer

AJN.- La agenda del 2017 para frenar la amenaza fundamentalista islámica no es original. Obligar a la República islámica de Irán a rendir cuentas por sus crímenes terroristas, comenzando por entregar a los sospechoso del peor atentado sufrido por Argentina, la masacre de la Amia en 1994; además de reconocer explícitamente el derecho a la existencia del Estado de Israel, y el derecho a la seguridad de las democracias occidentales.

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Atentado a la AMIA

El principal problema que enfrenta el mundo, desde el año 2001 hasta este 2017, sigue siendo el terrorismo fundamentalista islámico. Ya sea con el tinte de modernidad que le imprimieron los teóricos de la Hermandad Musulmana a principios del siglo XX, o en su versión atávica como la del Isis; el enemigo de la libertad continúa siendo corporizado por el movimiento cuya potencia hegemónica es la República Islámica de Irán, y cuyos ideales son compartidos, y ejecutados en sus peores extremos por sectas, partidos y grupos: Boko Haram, Hamás, Hezbollah, parcialmente la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas, y distintos sectores con mayor o menor cercanía al poder en las distintas tiranías del mundo árabe y el África. No es la primera vez que una proporción inquietante del planeta es hegemonizada por una corriente ideológica que se opone a las garantías y derechos, y desafía el concepto de respeto por el individuo que es la utopía, siempre imperfectamente practicada, de las democracias modernas: ocurrió durante el nazi fascismo, y luego, en una versión más racional pero también más duradera, durante la dictadura soviética.

El fundamentalismo islámico ha superado en temporalidad al nazismo y su pretensión es hacerlo también en cuanto a capacidad destructiva, si es que puede imaginarse. El balance de la administración Obama como antagonista de este movimiento es claramente deficiente. Logró algunos éxitos esporádicos, como matar a Bin Laden en combate, y a otros peligrosos jefes terroristas, pero la continuidad de los atentados en el mundo, incluyendo los propios Estados Unidos, han demostrado que la derrota del fundamentalismo islámico no depende de la neutralización de ciertos individuos. En la lucha cultural y política, Obama y su fracasada delfín, Hillary Clinton, han demostrado una ambigüedad y falta de dirección, que tuvo su pico más alto de irresponsablidad en el discurso de la universidad de El Cairo de 2009, donde Obama equiparó a las democracias con las dictaduras del mundo árabe, como si fueran apenas diferencias culturales aceptables, y su inevitable colofón en la completa incapacidad de la candidata Clinton para distinguir entre amigos y enemigos de USA durante su campaña electoral. Cuando un fundamentalista islámico, Omar Mir Seddique Mateen, asesinó a más de cincuenta norteamericanos en una discoteca gay de Orlando, ni Hillary ni Obama llamaron por su nombre- terrorista fundamentalista islámico- al ataque y su ejecutor; asumió esa responsabilidad el candidato opositor, ahora próximo presidente, Donald Trump. Los analistas internacionales que pronosticaron la victoria de Hillary son en muchos casos los mismos que niegan la peligrosidad del fundamentalismo islámico, y consideran alarmistas a quienes lo combaten.

Cuando un fundamentalista islámico con doble nacionalidad, germano iraní, asesinó a 9 personas en Munich, en julio de 2016, posteriormente a que otro, éste afgano, atacara con un hacha, la misma semana, en un tren de Baviera, no eran pocos los analistas que se negaban a considerarlos parte de un mismo movimiento opresivo; preferían en cambio el mote “desequilibrados”. Aparentemente es un desequilibrio mental que sólo padecen los fundamentalistas islámicos, que en todos los casos gritan Allah Akbar (Alá es grande), y se consideran enemigos de las democracias y la diversidad. También gritó Allah Akbar el asesino del embajador ruso en Turquía, en diciembre del año pasado, aunque costaba encontrar ese decisivo grito de Jihad en muchas reseñas de la noticia, que acentuaban en cambio reivindicaciones incomprensibles sobre la situación en Siria. El común de los espectadores de esta tragedia ignoramos cómo resolvieron el crimen los respectivos estados turco y ruso, pero sabemos lo que buscan los fundamentalistas islámicos como el asesino: una conflagración mundial apocalíptica.

La agenda del 2017 para frenar la amenaza fundamentalista islámica no es original. 1) Obligar a la República islámica de Irán a rendir cuentas por sus crímenes terroristas, comenzando por entregar a los sospechoso del peor atentado sufrido por Argentina, la masacre de la Amia en 1994; además de reconocer explícitamente el derecho a la existencia del Estado de Israel, y el derecho a la seguridad de las democracias occidentales. Retrasar o limitar el acceso de la República Islámica de Irán al armamento nuclear es insuficiente; no sólo se debe vedar terminantemente esa posibilidad, sino también impedirle ejercer el terrorismo con armas convencionales. 2) Combatir el fundamentalismo islámico, primariamente, en el terreno político y cultural, obligando a respetar la diversidad y los derechos de la mujer, la libertad de expresión y de circulación, no como alternativas intercambiables, sino como requisito para formar parte de las sociedades democráticas. No es admisible que el fundamentalismo islámico, con su vocación de negar la Shoá y proponerla contemporáneamente, su intento de exterminar a los homosexuales y oprimir a las mujeres, se considere una voz legítima dentro de las democracias occidentales, disfrazada de defensa de lo multicultural.

Fuente: Clarín
Autor: Marcelo Birmajer

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Argentina: Expresiones antisemitas y antisionistas en una marcha contra la cuarentena

Agencia AJN.- “Todos los políticos son masones y son sionistas. Soros, Rothschild, Rockefeller, los Warburg, el sionismo maneja el mundo”, fue uno de los tantos comentarios que incitaron al odio en una manifestación contra las medidas para prevenir la propagación del coronavirus.

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Agencia AJN.- Un grupo de manifestantes, que marchó ayer en la ciudad de Buenos Aires para protestar contra las medidas de prevención del coronavirus, lanzó una serie expresiones antisemitas y antisionistas, con teorías conspirativas sobre los judíos que “manejan el mundo”.

“La gente tiene que despertar, tenemos que despertar de toda esta mentira. Todos los medios de comunicación trabajan para los mismos poderosos que manejan el mundo. Todos los políticos son masones y son sionistas. Soros, Rothschild, Rockefeller, los Warburg, el sionismo maneja el mundo”, afirmó un hombre que estaba en contra de la cuarentena, en diálogo con un periodista de C5N.

“Más del 60 por ciento son medios judíos. Las bancas internacionales pertenecen a los judíos”, agregó una mujer que se manifestaba en frente del Obelisco porteño.

Además, algunos sostenían carteles que decían “Yo voté a Alberto, no a Soros”. George Soros es un magnate e inversor financiero húngaro de origen judío, que en el último tiempo ha sido blanco de los antisemitas que propagan discursos de odio.

En respuesta a estas manifestaciones, la DAIA expresó a través de Twitter: “Otra vez expresiones irresponsables de la supuesta conspiración sionista de los medios de comunicación en plena pandemia. Voces incitando al odio antisemita, en una manifestación de repudio a la cuarentena en el Obelisco, ante la pasividad del periodista”.

“Seguimos indignados por la incitación a la violencia. Les iniciaremos las acciones legales correspondientes, están visiblemente identificados”, concluyó la institución judía.

LV

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Presidente de la DAIA: “No nos vamos a retirar como querellantes” en la causa contra CFK

Agencia AJN.- “La DAIA tiene derecho a ser participante activo en el proceso a los fines de llegar a la verdad”, afirmó Jorge Knoblovits, ante versiones que indicaban que la institución retiraría su querella contra la ex presidenta en la causa que investiga el supuesto encubrimiento a los iraníes imputados por el atentado a la AMIA.

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Agencia AJN.- El presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, aseguró ayer que la institución no retirará su querella contra la ex presidenta y actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en la causa que investiga el Memorándum de Entendimiento con Irán.

“No nos vamos a retirar como querellantes pues la DAIA tiene derecho a ser participante activo en el proceso a los fines de llegar a la verdad”, afirmó Knoblovits en una entrevista con Natasha Niebieskikwiat para Clarín.

“En cuanto a la mención del delito de Traición a la Patria, debo aclarar que la DAIA no requirió juicio por ese delito como se dice, sino por encubrimiento agravado. Ello, pues la Cámara Federal oportunamente decidió no procesar por Traición a la Patria y hemos respetado tal decisión. La otra querella compuesta por algunos familiares de víctimas (del atentado a la AMIA) mantuvo la acusación por Traición a la Patria. Nosotros queremos llegar a la verdad”, agregó.

La querella contra la ex presidenta tiene una larga historia dentro de la comunidad judía argentina, que incluso le costó el cargo como presidente de la AMIA a Agustín Zbar, luego de haberle pedido a la DAIA que desista de su participación en la causa que investiga la firma del Memorándum.

Además, respecto al pedido de nulidad planteado por Carlos Zanini, actual procurador del Tesoro de la Nación y ex secretario Legal y Técnico, Knoblovits respondió: “Nosotros no creemos que corresponda hacer lugar a la nulidad planteada por Zanini ya que nada impide que una parte de la causa sea elevada a juicio oral y otra parte siga tramitando en instrucción. Aclaro que aún no nos han corrido traslado de la presentación de Zanini. Con relación a la situación de Ronald Noble (el ex titular de Interpol Internacional en tiempos del kirchnerismo), que es el motivo por el cual se habría pedido la nulidad, nosotros jamás emitimos opinión sobre si debe ser testigo o imputado. Es un tema que es de arbitrio judicial y respetaremos la decisión que se tome sobre el punto”.

En cuanto a su relación con el gobierno actual, el presidente de la DAIA expresó: “Ayer hablaba con mis compañeros de comisión directiva sobre una militancia anti sionista que a nuestro criterio esconde un fuerte sentimiento antisemita. Lo de Artemio López fue un ejemplo (consultor político K tuiteó “el sionismo es la continuidad del fascismo por otros medios y fue repudiado por las instituciones). Yo llamo la atención sobre esto porque en cuestiones de antisemitismo hay sectores de la izquierda que terminan coincidiendo con la derecha. Me refiero a la posición que tienen respecto al Estado de Israel”.

Sin embargo, aclaró: “Igual, no es la posición especial que yo veo del gobierno de Alberto Fernández. Por ejemplo, se lo vio en el viaje que hizo a Jerusalem. Porque Argentina es el único país de la región que integra la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto. No veo una situación como en la época de Cristina Fernández de Kirchner. Siempre estamos en alerta. Estamos muy atentos a que el anti sionismo sea asimilado al antisemitismo”.

Por otro lado, respecto a la polémica generada por las acusaciones contra el ministro de Salud de Perón, Ramón Carrillo, de que tenía simpatías por Hitler, Knoblovits concluyó: “Instituciones especializadas en el tema Shoá y nuestro propio Centro de Estudios Sociales no encontraron los argumentos suficientes para declararlo nazi. No había conclusiones tajantes. Esto no quiere decir que si en el futuro apareciera algún elemento sustancial, hagamos lo que corresponda”.

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