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Argentina

La AMIA cumple 130 años

Sus objetivos principales son promover el bienestar y el desarrollo de la comunidad judía argentina, y mantener vivas las tradiciones y los valores de dicha comunidad.

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Agencia AJN.- La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el centro de la comunidad judía localizado en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), fue creada como Jevrá Kedushá el 11 de febrero de 1894 y desde sus inicios las primeras actividades estuvieron destinadas a generar las condiciones necesarias para dar cumplimiento a la tradición judía, siendo una de sus primeras acciones la fundación de un cementerio comunitario. Con este hecho se buscaba la legitimación de la presencia judía como una minoría constitutiva de la sociedad argentina.

Sus objetivos principales son promover el bienestar y el desarrollo de la comunidad judía argentina, y mantener vivas las tradiciones y los valores de dicha comunidad.

La mutual provee experiencias de calidad a través de un gran número de actividades judías formales e informales, tanto recreativas como culturales y educativas. Personas de todas las edades están invitadas a participar en sus ámbitos de interés y estimuladas a mayores niveles de intervención en la vida judía y en la comunidad en particular.

Con la llegada de los sucesivos contingentes migratorios, en poco tiempo las actividades crecieron, se multiplicaron y diversificaron. A partir de la década de 1920, con el aumento de la población judía en Argentina y su progresiva integración a la sociedad, la A.M.I.A se convirtió en el espacio de articulación y participación de todos los judíos de la Argentina. En 1945 abre su casa histórica en Pasteur 633.

Conocida popularmente como la “institución madre” y centro de la vida comunitaria organizada fue la matriz generadora de importantes iniciativas como el Consejo Central de Educación Judía, la Federación de Comunidades Judías de la Argentina, y la Fundación Tzedaká, entre otras.

En 1994, para conmemorar el centenario de su creación, A.M.I.A organizó una serie de festejos que fueron interrumpidos por el atentado del 18 de julio. En 1999, en Pasteur 633, se inauguró el nuevo edificio de A.M.I.A. En él, habitan hoy diversas instituciones de la comunidad judía.

Durante sus primeros años vida, la principal preocupación de sus directivos fue lograr establecer un cementerio propio, lo que lograron en 1910 al comprar un predio en Ciudadela Norte, que se conoció como el Cementerio de Liniers, a la vez que ofrecía a sus asociados el servicio funerario que en ciertos momentos de la vida necesitaban.

Pero la realidad comunitaria de las primeras décadas del siglo XX hizo que esa entidad fuera asumiendo otras funciones relacionadas primero con la ayuda social a los inmigrantes judíos carenciados que llegaban a Buenos Aires desde Europa; más adelante con la representación de la insipiente comunidad.

«Como ocurrió luego del progrom de la Semana Trágica en enero de 1919, y con la coordinación de la denominada “educación judía” años después; también con el apoyo a los judíos que debían emigrar por ser perseguidos en sus lugares de origen, labor que incrementó durante el nazismo; y con el tratar de armonizar las tareas de las comunidades judía radicadas en el interior del país. Todas estas tareas podía llevarlas a cabo gracias a los ingresos que lograba como Jevra Kedusha.

Pero también tuvo una importante actuación en dos temas por demás diferentes: la erradicación de los rufianes judíos y el apoyo a la colonización judía en Eretz Israel (la tierra de Israel) que se intensificó finalizada la Segunda Guerra Mundial.

A finales de la década del ’40 del siglo XX, la Chevra (Jevra) Kedushá Ashkenazí se había convertido en la principal institución social de la comunidad, abarcando su accionar la educación judía mediante el sostén del Vaad Hajinuj que nucleaba a la gran mayoría de instituciones educacionales comunitarias del país, la coordinación de las comunidades judías del interior del país por intermedio del Vaad HaKehilot (Federación de Comunidades), y la acción social y la difusión de la denominada “cultura judía”. Todo esto llevó a sus directivos a modificar el nombre de la institución por el actual: Asociación Mutual Israelita Argentina – AMIA en 1949.

Poco tiempo después, luego de una muy disputada elección, quienes asumieron su conducción fueron dirigentes identificados plenamente con el ideal sionista, que luego de un proceso de varios años, en 1957, establecieron el Estatuto Social que todavía rige los destinos de la AMIA y que la identificaron claramente con el Estado de Israel.

A partir de ese momento comenzó un periodo en el cual la AMIA fue posicionándose como la entidad central en todo lo relacionado con la vida interna de la comunidad. Este proceso, que podemos definir como de crecimiento, se interrumpió abruptamente minutos antes de las 10 de la mañana del fatídico 18 de julio de 1994, cuando un artero ataque terrorista internacional destruyó el tradicional edificio de la calle Pasteur al 600, dejando 85 víctimas fatales, unos 300 heridos e incalculables daños materiales.

Sobreponiéndose al dolor, la AMIA continuó realizando su labor, provisoriamente en el edificio de la calle Ayacucho al seiscientos, y pocos meses después dio comienzo a la construcción de su actual sede social, en el mismo lugar en el que había ocurrido el ataque.

En los casi 25 años transcurridos agregó a sus funciones, arriba someramente descriptas, una en cierta forma prioritaria: la lucha por el esclarecimiento del atentado y el castigo de sus autores, tanto intelectuales como materiales y de quienes entorpecieron la investigación de lo ocurrido.

Pese a que todavía no se han logrado los resultados esperados respecto al atentado del 18 de julio de 1994, la AMIA continúo siendo la entidad central comunitaria en todo lo que tiene que ver con la vida social del judaísmo en la Argentina, convertida en una especie de ONG, en la que algunos de los parámetros que guiaban a su conducción se han modificado debido a los cambios producidos en la comunidad, donde quizás el más relevante sea que desde el 2008 su presidente y una importante cantidad de los miembros de su Comisión Directiva y de la Asamblea de Representantes de Asociados son judíos raigales, siendo su responsabilidad enfrentar desafíos que á serán de una magnitud por demás exigentes, destacándose – sin lugar a dudas – mantener la continuidad judía y amalgamar las diversas corrientes de pensamiento que existen en la comunidad.

Quienes, presididos por el capitán Luis H. Brie, en 1894 fundaron la Chevra (Jevra) Kedushá Ashkenazí fueron los iniciadores de una gesta que fue continuada por innumerables dirigentes que pusieron su empeño en el engrandecimiento de la institución no sólo hasta nuestros días sino también para el futuro, el que sin duda será tan fructífero como los primeros 130 años.

Antisemitismo

El INADI, una institución nacida como un lugar de convivencia en respuesta al terrorismo

Agencia AJN.- El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, cuyo cierre acaba de confirmar el Gobierno, es un organismo del Estado argentino creado a instancias de la DAIA, entre otras instituciones, el 5 de julio de 1995, luego de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.

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Agencia AJN.- El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), cuyo cierre acaba de confirmar el vocero presidencial, Manuel Adorni, es un organismo del Estado argentino creado a instancias de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entre otras instituciones, el 5 de julio de 1995, luego de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, que el 17 de marzo de 1992 y el 18 de julio de 1994, respectivamente, provocaron más de un centenar de muertos y varios más de heridos.

En rigor, fue el último eslabón de una cadena iniciada siete años antes, cuando el 4 de agosto de 1988 se promulgó la Ley Antidiscriminatoria 23.592, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. La misma fue redactada por el entonces senador Fernando de la Rúa, también a instancias de la DAIA.

Los mencionados atentados avivaron sentimientos negativos y una forma de responder al terrorismo fue con el advenimiento, en el gobierno de Carlos Menem, de un lugar de convivencia, el INADI, que por ley cuenta con un presidente (aunque casi siempre estuvo intervenido), un vice, un Directorio, integrado por la DAIA, la FEARAB, la APDH y un representante con rango de subsecretario de los ministerios de Educación, Interior, Relaciones Exteriores y Justicia, y un Consejo Asesor de 10 organizaciones de la sociedad civil.

No obstante, varias veces fue ganado por la ideología de sus conductores, que lo tiñeron de un aditamento ajeno a sus nobles fines.

Así, hubo presidentes e interventores que dejaron su huella y cuya tarea fue reconocida por la DAIA y la comunidad judía en general, como Víctor Ramos (1995-2000), secundado por la fallecida directora de la Fundación Memoria de la Shoá, Graciela Jinich; Eugenio Zaffaroni (2000-2002); Enrique Oteiza (2002-2006); Pedro Mouratian (2011-2015) o Claudio Presman (2017-2019), y otros que también la dejaron, pero en el sentido contrario y tuvieron numerosos cruces con la dirigencia comunitaria por su ideologización del organismo, como María José Lubertino (2006-2009) y Victoria Donda (2019-2022).

Fundamentalmente tuvieron que ver con banalizaciones o menosprecios de conductas antisemitas, ocultar o relativizar su crecimiento y/o negarse a identificar la judeofobia escondida detrás de varias críticas al Estado de Israel, enmascaradas en un supuesto “antisionismo”.

La relación de la DAIA y la comunidad con el INADI se recompuso en la gestión anterior, de Greta Pena (2023), y comenzaba a avanzar con la flamante interventora María de los Ángeles Quiroga, designada el martes.

Más allá de los lineamientos políticos y la relación con sus conductores, desde el INADI, con el impulso o acompañamiento de la DAIA, se implementaron programas contra la discriminación, se implementaron capacitaciones especiales sobre la Shoá a docentes de escuelas primarias y secundarias, se emitieron dictámenes ante denuncias que atañen a su función, se creó una Plataforma por una Internet Libre de Discriminación, se apoyó el Informe sobre Antisemitismo en la Argentina de la entidad judía, se actuó de consuno ante la inflamatoria visita del cantante antisemita Roger Waters, y en algún momento hasta se implementó un minuto de silencio en honor a las víctimas del atentado a la AMIA en todas sus dependencias.

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Antisemitismo

DAIA: Cerrar el INADI «atenta contra la protección del derecho a la igualdad y la convivencia pacífica»

Agencia AJN.- «La discriminación en la Argentina es un problema que sufren diversos colectivos», recordó la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, impulsora de la creación del instituto.

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Agencia AJN.- La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), impulsora de la creación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), rechazó la decisión del gobierno de Javier Milei de cerrar ese organismo, confirmada esta mañana por el vocero presidencial, Manuel Adorni.

«La discriminación en la Argentina es un problema que sufren diversos colectivos. Por eso la DAIA, junto a otras organizaciones, impulsó hace casi tres décadas la creación del INADI», recordó la entidad desde su cuenta oficial en X.

«La decisión de cerrarlo atenta contra la protección del derecho a la igualdad y la convivencia pacífica de nuestra sociedad que es ejemplo a nivel mundial», criticó, y arrobó al propio INADI y a Adorni.

“Uno de los ideales del presidente Milei es la reducción del Estado y la eliminación de todo lo que no genere un beneficio para los argentinos. Se tomó la decisión de avanzar en el desmantelamiento de diferentes institutos que efectivamente no sirven absolutamente para nada o son grandes cajas de la política o lugares para generar empleo militante, y el primero de ellos va a ser el INADI”, anunció.

Según el vocero, el organismo creado para combatir toda forma de discriminación tiene 400 empleados, con oficinas en todo el país, y suele ser conducido por funcionarios de dudosa idoneidad.

“No vamos a seguir financiando lugares donde se paguen favores políticos ni donde haya cientos o decenas de puestos jerárquicos en un país que está absolutamente empobrecido”, fundamentó.

Ayer, el Gobierno había oficializado la extensión de la intervención del INADI por 180 días y designado a cargo a María de los Ángeles Quiroga.

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