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Favaloro: Científicos israelíes avanzan con el corazón impreso en 3D con tejidos humanos

Agencia AJN.- Un equipo de la Universidad de Tel Aviv ya presentó un prototipo de corazón humano impreso con tecnología 3D, con tejidos humanos y vasos sanguíneos.

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Agencia AJN.- En el día que se conmemora el 96° aniversario del nacimiento del cirujano argentino René Favaloro, vale destacar el logro alcanzado por investigadores israelíes de la Universidad de Tel Aviv que recientemente presentaron un prototipo de corazón humano impreso con tecnología 3D, con tejidos humanos y vasos sanguíneos.

«Es la primera vez que se imprime un corazón integralmente con sus células y sus vasos sanguíneos. Es la primera vez que se utiliza materia y células provenientes del paciente», dijo el profesor Tal Dvir, director del equipo de investigación.

«Ya se ha conseguido imprimir la estructura de un corazón en tres dimensiones antes, pero no con células y vasos sanguíneos», insistió.

El corazón ha sido hecho con «células y biomateriales que vienen del propio paciente. Tomamos una pequeña biopsia de tejido graso del paciente, quitamos todas las células y las separamos del colágeno y otros biomateriales, las reprogramamos para que sean células madre y luego las diferenciamos para que sean células cardiacas y células de vasos sanguíneos», puntualizó el investigador.

Después, se procesan los biomateriales «para convertirlos en bio-tinta, que permitirá imprimir con las células». El producto resultante, un corazón de unos 3 centímetros, equivalente al tamaño del de una rata o un conejo, «todavía es muy básico», señala el profesor, para quién «el próximo paso es madurar este corazón de modo que pueda bombear».

Por el momento, «las células se pueden contraer, pero el corazón completo no bombea. Necesitamos desarrollarlo más» para lograr un órgano que pueda trasplantarse a un ser humano, explicó Dvir.

«El próximo reto es madurar estas células y ayudarlas a que se comuniquen entre ellas, de forma que se contraigan juntas. Hay que enseñar a las células a comportarse adecuadamente. Y después tendremos otro reto, lograr desarrollar un corazón más grande, con más células. Tenemos que descubrir cómo crear suficientes células para producir un corazón humano», reflexionó.

Pese a ello, los científicos estiman que habrá que superar muchos obstáculos antes de que estos corazones en 3D puedan usarse en transplantes.

«Quizás en 10 años haya impresoras de órganos en los mejores hospitales del mundo y estos procesos se llevarán a cabo de modo rutinario», vaticinó, aunque su impresión es que se empezará con órganos más simples que el corazón. El desafío de los científicos conseguir que estos corazones impresos «se comporten» como los de verdad, y entonces los transplantarán a modelos animales, explicó Dvir.

El estudio, que se publica hoy en la revista internacional Advanced Science, «pavimenta el camino hacia la medicina del futuro, en la que los pacientes no tendrán que esperar a un trasplante o tomar medicación para evitar su rechazo. Los órganos que se necesiten serán impresos, totalmente personalizados para cada paciente», asegura la universidad.

El profesor Dvir trabaja en el Laboratorio para Ingeniería del Tejido y Medicina Regenerativa, en la Facultad de Ciencias Vivas George S. Wise, de la Universidad de Tel Aviv, donde investiga, entre otros, estrategias de nanotecnología para la ingeniería de tejido cardiaco grueso y la fabricación de tejidos híbridos.

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Investigadores israelíes desarrollaron algoritmo para predecir enfermedades infecciosas

Agencia AJN.-Los investigadores centraron su atención en diagnosticar la aparición de la tuberculosis, causada por bacterias que pueden ocultarse latentes en el cuerpo durante años.

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Agencia AJN.- Investigadores del Instituto de Ciencia Weizmann afirman que han desarrollado un algoritmo para predecir la aparición de enfermedades infecciosas, incluida la tuberculosis.

Si bien en ciertos casos el sistema inmunológico puede matar las bacterias y, en otros casos, las bacterias pueden vencer las defensas, existen enfermedades como la tuberculosis donde las bacterias pueden permanecer latentes durante años, algunas veces causan enfermedades en una etapa posterior y otras permanecen en hibernación.

Los científicos dirigidos por el doctor Roi Avraham del Departamento de Regulación Biológica del instituto utilizaron un método desarrollado para secuenciar la actividad de los genes en reuniones reales entre miles de células inmunes y bacterias Salmonella.

A diferencia de las pruebas de laboratorio estándar, el método permitió a los investigadores ver las respuestas de las células a las bacterias y trazar los perfiles de activación de cada célula.

Confirmando su hipótesis, los investigadores identificaron diferentes respuestas y patrones de las reuniones iniciales entre las células y las bacterias, y sus resultados posteriores.

Sobre la base de su secuenciación unicelular para la infección por Salmonella, los investigadores desarrollaron un algoritmo, basado en un método conocido como deconvolución, para extraer información similar de propiedades celulares individuales de conjuntos de datos de análisis de sangre estándar.

«El algoritmo que desarrollamos no solo puede definir el conjunto de células inmunitarias que participan en la respuesta, sino que también puede revelar sus niveles de actividad y, por lo tanto, la fuerza potencial de la respuesta inmunitaria», dijo la doctora Noa Bossel Ben Moshe, quien co-dirigió la investigación junto con el doctora Shelly Hen-Avivi en el grupo de Avraham.

El algoritmo se probó por primera vez en muestras de sangre tomadas de personas sanas de los Países Bajos. Algunas muestras se infectaron con la bacteria Salmonella y se registró la respuesta inmune.

Si bien los métodos existentes de análisis genómico no descubrieron diferencias entre los grupos, el algoritmo reveló diferencias significativas que se vincularon a las variaciones subsiguientes en las habilidades para matar bacterias.

Luego, los investigadores centraron su atención en diagnosticar la aparición de la tuberculosis, causada por bacterias que pueden ocultarse latentes en el cuerpo durante años.

Utilizando una base de datos británica de análisis de sangre que sigue a los pacientes y portadores durante un período de dos años, lo que permitió la aplicación del algoritmo a ambos grupos y al subconjunto que cambió de portador a la enfermedad durante ese tiempo.

Los investigadores encontraron que los niveles de actividad de las células inmunitarias que se denominaron los monocitos podrían predecir el inicio o el curso futuro de la enfermedad.

«El algoritmo se basa en las ‘primeras impresiones’ de las células inmunes y de la salmonela, que causan un tipo de enfermedad muy diferente a la de la tuberculosis micobacteriana», dijo Hen-Avivi.

«Aún así, pudimos predecir desde el principio cuál de los portadores desarrollaría la forma activa de la enfermedad», agregó.

Si bien la resistencia a los antibióticos representa un gran desafío para el tratamiento de la tuberculosis hoy en día, los investigadores creen que su algoritmo podría aumentar el éxito del tratamiento.

«Si los que están en riesgo de enfermedad activa podrían identificarse cuando la carga bacteriana es menor, sus posibilidades de recuperación serán mejores», dijo Avraham.

El equipo de Avraham ahora tiene la intención de continuar su investigación, expandiendo su base de datos sobre tuberculosis y también otros patógenos, para refinar su algoritmo y desarrollar herramientas que pueden usarse en el futuro para predecir el desarrollo y el curso de varias enfermedades infecciosas.

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Un sensor alerta a la gente sobre alimentos que dan alergia

Agencia AJN.- Las alergias a los alimentos provocan ataques anafiláctico a millones de personas. La compañía SensorGenic presenta una solución para reducir esa situación.

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Agencia AJN.- A la edad de un año, el emprendedor Noam Yasovsky fue diagnosticado de sufrir alergia a los huevos, el sésamo y la leche. Desde entonces, comer en las casas de otras personas o en restaurantes ha sido un desafío permanente. Tal es así que Yasovsky necesita llevar a todos lados su propia comida o pedir detalles de los ingredientes para saber qué platos no lo pondrán en riesgo.

Su padre Alon, investigador y ahora también emprendedor, descubrió que alrededor de 250 millones de personas en todo el mundo -el 8% de los niños y el 4% de los adultos- tienen alergias a los alimentos. Solo en EU, la alergia a los alimentos provoca un shock anafiláctico cada seis minutos. A veces, estos incidentes son fatales.

El conocimiento familiar se sumó a la experiencia del menor de los Yasovsky para crear SensorGenic: «Tengo 15 años de experiencia en los departamentos de investigación y desarrollo de Apple, Intel y PrimeSense pero siempre tuve en mente este asunto, así que hace algunos años empecé a pensar en cómo construir un sensor que le permita a los alérgicos saber qué alimentos son compatibles antes de comerlos, en cualquier momento y lugar», le explicó Noam Yasovsky a ISRAEL21c.

Y así se germinó el sueño. Por estos días, su compañía emergente SensoGenic desarrolla un biosensor digital de alérgenos alimentarios para los consumidores.

Este es el único dispositivo en su tipo capaz de detectar e identificar a los alérgenos más comunes (leche, huevos, cacahuetes, nueces, trigo, soja, pescado y mariscos) con apenas una sola muestra del alimento, que, para su análisis, debe ser colocada en una almohadilla desechable donde es examinada por la unidad biosensora.

El dispositivo de SensoGenic utiliza una nanotecnología patentada para detectar proteínas específicas que causan alergias a un nivel de 10 partes por millón (ppm), considerado el nivel de reacción adversa más bajo. Los usuarios reciben el resultado en su teléfono inteligente a través de una aplicación especial.

«La aplicación también les permitirá a los usuarios narrar sus experiencias en un restaurante o compartir los resultados con grupos y redes de personas alérgicas a los mismos alimentos», describió Yasovsky.

A la edad de un año, el emprendedor Noam Yasovsky fue diagnosticado de sufrir alergia a los huevos, el sésamo y la leche. Desde entonces, comer en las casas de otras personas o en restaurantes ha sido un desafío permanente. Tal es así que Yasovsky necesita llevar a todos lados su propia comida o pedir detalles de los ingredientes para saber qué platos no lo pondrán en riesgo.

Su padre Alon, investigador y ahora también emprendedor, descubrió que alrededor de 250 millones de personas en todo el mundo -el 8% de los niños y el 4% de los adultos- tienen alergias a los alimentos. Solo en EU, la alergia a los alimentos provoca un shock anafiláctico cada seis minutos. A veces, estos incidentes son fatales.

El conocimiento familiar se sumó a la experiencia del menor de los Yasovsky para crear SensorGenic: «Tengo 15 años de experiencia en los departamentos de investigación y desarrollo de Apple, Intel y PrimeSense pero siempre tuve en mente este asunto, así que hace algunos años empecé a pensar en cómo construir un sensor que le permita a los alérgicos saber qué alimentos son compatibles antes de comerlos, en cualquier momento y lugar», le explicó Noam Yasovsky a ISRAEL21c.

Y así se germinó el sueño. Por estos días, su compañía emergente SensoGenic desarrolla un biosensor digital de alérgenos alimentarios para los consumidores.

Este es el único dispositivo en su tipo capaz de detectar e identificar a los alérgenos más comunes (leche, huevos, cacahuetes, nueces, trigo, soja, pescado y mariscos) con apenas una sola muestra del alimento, que, para su análisis, debe ser colocada en una almohadilla desechable donde es examinada por la unidad biosensora.

El dispositivo de SensoGenic utiliza una nanotecnología patentada para detectar proteínas específicas que causan alergias a un nivel de 10 partes por millón (ppm), considerado el nivel de reacción adversa más bajo. Los usuarios reciben el resultado en su teléfono inteligente a través de una aplicación especial.

«La aplicación también les permitirá a los usuarios narrar sus experiencias en un restaurante o compartir los resultados con grupos y redes de personas alérgicas a los mismos alimentos», describió Yasovsky.

Emergida de la aceleradora de salud digital eHealth Ventures en la ciudad Modi’in Illit en marzo de 2018, SensoGenic recluta hoy a cientos de evaluadores beta en Israel, especialmente familias con niños pequeños.

“Parte del modelo de negocio es trabajar con una pequeña comunidad de primeros usuarios para darnos su opinión. Saldremos de Israel a todo el mundo. Para 2002 planeamos tener un producto completo», expresó el emprendedor.

Planificado para ser vendido en línea y luego en cadenas de restaurantes a través de socios de distribución global, la unidad de biosensores -que no requiere aprobación regulatoria- tendrá un precio de alrededor de 200 dólares. Por su parte, las almohadillas de prueba desechables costarán menos un dólar cada una.

En otro orden, un producto estadounidense de biosensores manuales que detectan maní y gluten, utiliza en la actualidad cápsulas desechables que cuestan cuatro dólares para detectar el alérgeno específico con química basada en anticuerpos.

En ese sentido, SensoGenic será más asequible y también multipropósito, ya que utiliza una formulación única basada en celulosa, un polímero natural abundante y barato, para atraer a todas las proteínas alergénicas de la muestra de alimentos. «La celulosa es lo que nos da una ventaja», explicó Yasovsky.

Esto podría ser un plus significativo en el billonario mercado de alérgenos alimentarios.

La innovadora investigación detrás de la tecnología de SensoGenic proviene del pionero en nanotecnología israelí y empresario profesor Oded Shoseyov de la Universidad Hebrea de Jerusalén y de su hermano, el doctor David Shoseyov.

Recientemente, SensoGenic recibió la subvención “Horizon 2020” -unos 50.000 euros de la Unión Europea-, y fue parte del Programa de Liderazgo del Instituto Merage, que ayuda a las compañías emergentes de Israel orientadas a la ciencia y la medicina a llegar al mercado estadounidense.

El primer objetivo serán los padres de aproximadamente 2,2 millones de niños estadounidenses alérgicos a los huevos o al maní.

Yasovsky consideró que el dispositivo ofrece «una capa adicional de información para la toma de decisiones».

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Fuente: Israel21c
Por: Abigail Klein Leichman

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