Seguinos en las redes

Ciencia

Coronavirus. Científico israelí crea una técnica para testear el olfato y descartar síntomas

Agencia AJN.- Una iniciativa del Instituto Weizmann ayuda, a través de un sitio web, a que quienes temen estar contagiados prueben su capacidad de oler mediante diferentes técnicas, entre las que se encuentran oler ajo y pasta de dientes.

Publicada

el

Captura de pantalla 2020-04-07 a las 8.31.41 p.m.

Agencia AJN.- Un científico israelí está instando a la gente a hacerse una simple pregunta diaria para salvar vidas, y descartar ser portadores del coronavirus: ¿puedo oler?

Existe una confusión generalizada sobre cómo identificar los síntomas del coronavirus, ya que varios de ellos son similares a los síntomas de la gripe y el resfriado común. Sin embargo, el científico Noam Sobel dice que hay un patrón muy inusual, una repentina incapacidad para oler, y ha creado un sitio web para ayudar a la gente a controlar su capacidad para evaluar los olores.

“El patrón que parece estar surgiendo es que la gente comienza a sentir malestar, y prácticamente al día siguiente tienen una pérdida casi total del sentido del olfato”, dijo Sobel, profesor del Departamento de Neurobiología del Instituto Weizmann de Ciencias. “Lo mismo ocurre con el resfriado y la gripe, pero no en la misma medida”, explicó.

Sobel es especialista en el uso del olfato para mejorar la comprensión de las condiciones médicas, y es jefe de un laboratorio de 20 personas dedicado a esto. Sin embargo, no se dio cuenta de que el olfato podía ser tan relevante en la detección del coronavirus hasta que un colega contrajo la enfermedad.

“La población en general habla sobre el olfato de una manera imprecisa. Pero cuando mi colega perdió el sentido del olfato y pudo cuantificar la pérdida en términos que usamos en nuestro laboratorio, supimos que esto podía ser usado para contribuir al diagnóstico”, expresó.

Sobel y su equipo ya han traducido esta observación en una herramienta en línea que dicen que ayudará a la gente a saber si pueden tener coronavirus. “Smelltracker.org” es un sitio web disponible en seis idiomas, donde los usuarios se registran y seleccionan cinco artículos que tienen en casa para oler a diario. Las opciones incluyen miel, mantequilla de maní, vinagre, ajo picado y pasta de dientes.

Los usuarios registrados reciben un recordatorio para oler cada artículo cada día, y ajustan los controles deslizantes de la pantalla para evaluar su fuerza e intensidad. Si su sensibilidad a un olor cambia significativamente, el sitio muestra una pantalla roja diciéndoles que su olor es atenuado. “Esto se convierte entonces en una buena información para que la gente comparta con su médico”, dijo Sobel.

Sobel también ha sido pionero en una tecnología que podría ayudar a las personas que son diagnosticadas con el virus y son hospitalizadas. Los médicos se han preocupado por el repentino deterioro de algunos pacientes que parecían estar en una condición estable. “Una pequeña fracción de ellos se deteriorará repentinamente”, dijo Sobel. “Estarán bien y entonces, boom, tendrán un rápido deterioro. Sería de gran ayuda si eso pudiera ser detectado antes”, agregó.

Su equipo ha adaptado los sensores que han estado usando para su investigación para monitorear el flujo de aire de la nariz, de manera que puedan detectar cambios en el flujo de aire de los pacientes. Eso podría indicar el rumbo hacia una fase peligrosa de manifestación de los síntomas.

“Para nuestra investigación hemos desarrollado herramientas sensibles para medir el flujo de aire de la nariz, y hemos desarrollado un diminuto colgante para la ropa, que pesa seis gramos y transmite los datos a través de Bluetooth”, explicó Sobel.

El sensor portátil está listo para ser usado por pacientes con coronavirus, y está esperando la aprobación de las autoridades reguladoras. Sobel es optimista sobre su uso, y cree que traerá beneficios a los pacientes. “El objetivo es tratar de detectar a esas personas un día antes de que los afecte. Puede ser una cuestión de vida o muerte”, aseguró.

Dejá tu comentario

Ciencia

Científico de origen judío recibió el Premio Nobel de Física por avances en el entendimiento del “agujero negro”

Agencia AJN.- El británico Roger Penrose recibe el premio junto con el alemán Reinhard Genzel y la americana Andrea Ghez, por mostrar que el fenómeno predice la teoría general de la relatividad. Penrose recibe una mitad del premio, mientras que los otros comparten la mitad restante.

Publicado

el

Por

Britain Nobel Physics

Agencia AJN.- Este martes, la academia que otorga los Premios Nobel anunció los ganadores en la categoría de Física. En el reconocimiento de este año, tres científicos fueron reconocidos por sus avances en la comprensión de los agujeros negros, que acechan en las partes más oscuras del universo. El británico Sir Roger Penrose, descendiente de un erudito hebreo y de herencia judía rusa, recibió la mitad del premio de este año “por el descubrimiento de que la formación de agujeros negros es una predicción robusta de la teoría general de la relatividad”, dijo el Comité del Nobel.

El alemán Reinhard Genzel y la americana Andrea Ghez recibieron la segunda mitad del premio “por el descubrimiento de un objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia”.

El premio celebra “uno de los objetos más exóticos del universo”, el agujero negro, que se ha convertido en un elemento básico de la ciencia real y de la ciencia ficción y donde el tiempo parece detenerse, según el comité.

Los agujeros negros son quizás los objetos más misteriosos y poderosos de la astronomía. Están en el centro de todas las galaxias, y están esparcidas por todo el universo. Nada, ni siquiera la luz, puede escapar a su increíble gravedad. Son el último “callejón sin salida” cósmico.

“Los agujeros negros son tan difíciles de entender, que eso es lo que los hace tan atractivos”, dijo Ghez a The Associated Press el martes por la mañana. “Realmente pienso en la ciencia como un gran y gigante rompecabezas”, añadió.

Penrose, que fue nombrado caballero en 1994, viene de una familia con una larga y amplia asociación con la academia. Su abuela, Sonia Marie Natanson, fue una concertista judía que dejó Rusia a finales del siglo XIX, y se casó con el fisiólogo John Beresford Leathes, hijo del erudito hebreo Stanley Leathes.

Los hermanos de Penrose son el físico teórico Oliver Penrose, el ajedrecista Jonathan Penrose y Shirley Hodgson, una genetista.

Penrose es un ateo declarado. En una entrevista en 2007 con el Jerusalem Post, dijo que su abuela “ocultó sus orígenes y se disoció de su familia, pero nos enteramos de que venía de Rusia y que su apellido era Nathanson”. “Por lo tanto, de acuerdo con sus reglas, supongo que podría ser considerado judío, aunque no me identifique como tal.”

Roger Penrose demostró con matemáticas que la formación de agujeros negros era posible, basándose en gran medida en la teoría general de la relatividad de Albert Einstein. “Einstein no creía que los agujeros negros existieran realmente, estos monstruos de peso superpesado que capturan todo lo que entra en ellos de lo que nada puede escapar, ni siquiera la luz”, explicó.

Sweden Nobel Physics

Penrose detalló sus estudios en 1965, pero no fue hasta la década de 1990 que Reinhard Genzel y Andrea Ghez, cada uno liderando un grupo de astrónomos, fijaron sus miras en el centro cubierto de polvo de nuestra galaxia, la Vía Láctea, en una región llamada Sagitario A*, donde algo extraño estaba pasando.

Ambos encontraron que había “un objeto extremadamente pesado e invisible que tira de la mezcla de estrellas, causando que se precipiten a velocidades vertiginosas”.

Era un agujero negro. No sólo un agujero negro ordinario, sino un agujero negro supermasivo, 4 millones de veces la masa de nuestro sol.

Ahora, los científicos saben que todas las galaxias tienen agujeros negros supermasivos.

En 2019, los científicos obtuvieron la primera imagen óptica de un agujero negro, y Ghez, que no estaba involucrada, elogió el descubrimiento. “Hoy en día aceptamos que estos objetos son críticos para los bloques de construcción del universo”, dijo Ghez a una audiencia en la Real Academia Sueca de Ciencias por teléfono poco después del anuncio.

Ghez es la cuarta mujer que ha recibido el Premio Nobel de Física, después de Marie Curie en 1903, Maria Goeppert-Mayer en 1963 y Donna Strickland en 2018. “Espero poder inspirar a otras jóvenes en este campo. Es un campo que tiene tantos placeres. Y si te apasiona la ciencia, hay tanto que se puede hacer”, expresó Ghez.

El Comité del Nobel dijo que los agujeros negros “todavía plantean muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura”. “No sólo preguntas sobre su estructura interna, sino también preguntas sobre cómo probar nuestra teoría de la gravedad bajo las condiciones extremas de la proximidad inmediata de un agujero negro”, dijo.

blackhole-640×400

Una de las más recientes imágenes de un agujero negro.

El prestigioso premio viene con una medalla de oro y un premio en dinero de 10 millones de coronas suecas (más de 1,1 millones de dólares), cortesía de un legado dejado hace 124 años por el creador del premio, el inventor sueco Alfred Nobel. La cantidad fue aumentada recientemente para ajustar la inflación.

El lunes, el Comité del Nobel otorgó el premio de Fisiología y Medicina al científico judío americano Harvey J. Alter y a su colega americano Charles M. Rice, junto con el científico británico Michael Houghton, por el descubrimiento del virus de la hepatitis C, que causa estragos en el hígado.

Los otros premios, que se anunciarán en los próximos días, son para trabajos destacados en los campos de la química, la literatura, la paz y la economía.

Seguir leyendo

Ciencia

Científico judío gana el Premio Nobel de Medicina por descubrir la hepatitis C, salvando millones de vidas

Agencia AJN.- Por primera vez, la enfermedad puede ser curada: Harvey J. Alter recibe el Nobel de medicina, compartido con Charles M. Rice y Michael Houghton. Al anunciar el premio en Estocolmo, el Comité del Nobel señaló que el trabajo del trío identificó una importante fuente de hepatitis que no podía ser explicada por los virus de la hepatitis A y B.

Publicado

el

Por

Sweden Nobel Medicine

Agencia AJN.- Los estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice y el científico británico Michael Houghton ganaron conjuntamente el lunes el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del virus de la hepatitis C, una importante fuente de enfermedades hepáticas que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Al anunciar el premio en Estocolmo, el Comité del Nobel señaló que el trabajo del trío identificó una importante fuente de hepatitis de transmisión sanguínea que no podía ser explicada por los virus de la hepatitis A y B, previamente descubiertos. Su trabajo, que se remonta a los años 70 y 80, ha ayudado a salvar millones de vidas, dijo.

“Gracias a su descubrimiento, ahora se dispone de análisis de sangre de alta sensibilidad para detectar el virus y éstos han eliminado esencialmente la hepatitis post-transfusión en muchas partes del mundo, lo que ha mejorado enormemente la salud mundial”, dijo el comité.

“Su descubrimiento también permitió el rápido desarrollo de drogas antivirales dirigidas a la hepatitis C. Por primera vez en la historia, la enfermedad puede ahora ser curada, aumentando las esperanzas de erradicar el virus de la población mundial”, agregó.

Alter, que es judío, describió la llamada telefónica de las 4:45 a.m. que recibió de Estocolmo como “el mejor despertador que he tenido”. Dijo que ignoró las dos primeras veces que sonó el teléfono antes de “enojarse” al contestar la tercera vez, añadiendo que su enojo desapareció “en un segundo”.

En un artículo de 2013, Alter atribuyó su carrera médica a su educación judía, diciendo que su padre quería ser médico pero se vio frenado por las limitaciones financieras. “Siendo el único hijo de padres judíos en la ciudad de Nueva York, estaba predestinado a ser médico. Uno de mis amigos, de origen similar, eligió no ser médico y nunca más se supo de él”, escribió.

La OMS estima que hay más de 70 millones de casos de hepatitis C en todo el mundo y 400.000 muertes por esta causa cada año. La enfermedad es crónica y una de las principales causas de cáncer de hígado y cirrosis que requieren transplantes de hígado.

John McLauchlan, profesor de hepatitis viral de la Universidad de Glasgow, llamó a los tres galardonados “pioneros” y dijo que su descubrimiento hizo posible la eliminación global de la enfermedad. En 2016, la Organización Mundial de la Salud emitió una estrategia para eliminar la enfermedad para 2030.

Dr._Harvey_J._Alter_1935-_28926785543

Harvey Alter.

Alter, que nació en 1935 en Nueva York, realizó sus estudios en los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. en Bethesda. Rice, nacido en 1952 en Sacramento, California, trabajó en hepatitis en la Universidad de Washington en St. Louis y ahora trabaja en la Universidad Rockefeller en Nueva York. Houghton, nacido en Gran Bretaña en 1950, estudió en la Chiron Corporation en California antes de trasladarse a la Universidad de Alberta en Canadá.

El premio de medicina ha tenido este año una importancia especial debido a la pandemia de coronavirus, que ha puesto de relieve la importancia que la investigación médica tiene para las sociedades y economías de todo el mundo.

Alter describió el camino para identificar la hepatitis C como un esfuerzo de décadas.

El miembro del Comité del Nobel Patrik Ernfors estableció un paralelismo entre el premio de este año y la actual prisa de millones de científicos de todo el mundo por combatir la pandemia del coronavirus. “Lo primero que hay que hacer es identificar el virus causante”, dijo a los periodistas. “Y una vez hecho esto, este es el punto de partida para el desarrollo de medicamentos para tratar la enfermedad y también para desarrollar vacunas”, agregó.

A diferencia de la hepatitis A, que se transmite a través de la comida o el agua y causa una infección aguda que puede durar unas pocas semanas, la hepatitis B y C se transmiten a través de la sangre.

El científico judío americano Baruch Blumberg descubrió el virus de la hepatitis B en 1967 y recibió el Premio Nobel de Medicina de 1976, pero esto no explica todos los casos de hepatitis crónica, una enfermedad que se estaba volviendo más común incluso en personas aparentemente sanas que habían recibido o donado sangre. “Antes del descubrimiento del virus de la hepatitis C, era un poco como la ruleta rusa para recibir una transfusión de sangre”, dijo el miembro del Comité Nobel Nils-Goran Larsson.

Alter trabajaba en los Institutos Nacionales de Salud cuando descubrió que el plasma de pacientes que no tenían hepatitis B también podía transferir la enfermedad.

Hepatitis

Grupo de virus de la hepatitis.

“El gran avance se produjo en 1989, cuando Michael Houghton y sus colegas que trabajaban en Chiron Corporation utilizaron una combinación de técnicas basadas en la biología molecular y la inmunología para clonar el virus”, dijo la miembro del Comité Nobel Gunilla Karlsson-Hedestam.

El virus de la hepatitis C pertenece a un grupo conocido como flavivirus, que también incluye el virus del Nilo Occidental, el dengue y la fiebre amarilla.

El Comité del Nobel a menudo reconoce la ciencia básica que ha sentado las bases de las aplicaciones prácticas de uso común hoy en día. “Lleva tiempo antes de que sea totalmente evidente lo beneficioso que es un descubrimiento”, dijo Perlmann. “Por supuesto que estas pruebas serológicas existen desde hace tiempo, pero las drogas antivirales que surgieron como consecuencia de este importante descubrimiento son mucho más recientes”, explicó.

El prestigioso premio Nobel viene con una medalla de oro y un premio en dinero de 10 millones de coronas suecas (más de 1.118.000 dólares), cortesía de un legado dejado hace 124 años por el creador del premio, el inventor sueco Alfred Nobel.

El premio de medicina es el primero de los seis que se anunciarán hasta el 12 de octubre. Los otros premios son para trabajos destacados en los campos de la física, la química, la literatura, la paz y la economía.

Seguir leyendo

Más leídas

WhatsApp Suscribite al Whatsapp!