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Medio Oriente

EEUU sorprende a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por Emilio Cárdenas

«Es imposible no pensar que el fuerte cambio de rumbo de la administración de Barack Obama, insólitamente realizado a último momento, no tenga algo que ver con la pésima relación personal que existiera -y existe- entre el presidente Obama y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu».

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El complejo escenario de Medio Oriente , la guerra civil siria y sus atrocidades parecían haber relegado al conflicto entre Israel y los palestinos a un segundo plano. Ocurrió que, pese a que Israel ha mantenido ya tres guerras contra Siria y protagonizado numerosos incidentes fronterizos con duelos de artillería y combates aéreos, lo cierto es que hasta ahora se había mantenido al margen de ese conflicto.

Hablamos de una guerra civil siria que, en esencia, es una confrontación facciosa entre distintas visiones del Islam, en la que la intervención militar directa de la Federación Rusa e Irán han permitido la supervivencia del autoritario régimen de Bashar al-Assad. Muy pocos creyeron, al comienzo del conflicto, que esto podía ser posible. Pero hoy es una realidad.

De alguna manera Israel logró hacerse casi «invisible» con relación a Siria. Consciente, sin embargo, de que los potenciales triunfadores en la guerra civil podían ser países, como Irán, u organizaciones, como la libanesa «Hezbollah», hostiles hacia Israel. Es lo que efectivamente ha sucedido, generando una difícil nueva realidad geopolítica alrededor de Israel. Quizás más peligrosa que nunca.

Mientras el conflicto armado en el país vecino se desarrollaba, Israel pudo recomponer su relación bilateral con Turquía y mantuvo intactas sus relaciones con Jordania. Además, se acercó discretamente al gobierno militar que hoy -tras la etapa que llevara brevemente a la Hermandad Musulmana al poder en el país de las pirámides- conduce a Egipto.

En las fronteras inmediatas de Israel, «Hezbollah» -directamente involucrado en la guerra civil siria- creció muy fuertemente en influencia y, desgraciadamente, también en capacidad militar y, en cambio, «Hamas», más bien disminuida, mantuvo su agresividad, aunque sin intervenir abiertamente en ella.

Pero de pronto la quietud aparente en la que flotaba el conflicto no resuelto entre Israel y los palestinos se alteró dramáticamente. En apariencia, inesperadamente.

En la que fuera -en su origen- una iniciativa de la representación egipcia, un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad generó una enorme sorpresa.

Porque -escrito por los palestinos- ordenaba a Israel detener -inmediata y completamente- la construcción de asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén-este. Y los declaraba, expresamente, como ilegales bajo el derecho internacional, definiéndolos como un obstáculo serio para poder avanzar en una solución negociada del conflicto entre ambas partes estructurada bajo la noción de «los dos Estados». Advertía, de paso, que no se reconocerán cambios a la situación en materia de integridad territorial distintos de la realidad existente al 4 de junio de 1967.

Sin perder un minuto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu , ante lo que sucedía, solicitó a la administración de Barack Obama «vetar» el proyecto, en caso de que el mismo siguiera adelante. Además, se comunicó con el presidente electo norteamericano, Donald Trump , y le encomendó específicamente la misión de pedir a Egipto que postergara la discusión y votación del proyecto en el Consejo de Seguridad. Lo que Trump obtuvo a través de una conversación telefónica con el general Abdelfatah al-Sisi, hoy presidente constitucional de Egipto, con el que Trump tiene una buena relación personal.

No obstante, otros cuatro miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Malasia, Nueva Zelanda, Senegal y Venezuela, de pronto hicieron suyo el proyecto de resolución y, descongelándolo, lograron impulsarlo y ponerlo a votación, casi sin demoras.

Y allí vino la enorme sorpresa: los EE.UU., que siempre fueron críticos respecto de los asentamientos en cuestión, pudieron ciertamente vetarlo una vez más, como ya lo habían hecho en el pasado con proyectos similares. Pero esta vez fue distinto. No lo hicieron. Prefirieron abstenerse. El resultado de esta actitud fue que la resolución sobre los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén-este se aprobó rápidamente, por 14 votos contra 0 y una abstención, la de los EE.UU..

Estamos frente a un hecho histórico. Por primera vez el organismo de las Naciones Unidas, responsable principal de las cuestiones de paz y seguridad internacionales, intervino específicamente -con todo su peso- en el conflicto entre Israel y los palestinos. Con definiciones categóricas que de pronto hasta podrían derivar en sanciones contra Israel, si la construcción de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén-este no se interrumpe.

De este modo, los EE.UU. modificaron abruptamente la que fuera hasta ahora su tradicional postura. Esto es, la de proteger siempre con su veto a Israel en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e impulsar, en cambio, la resolución del tema abierto entre Israel y los palestinos exclusivamente a través de negociaciones directas entre las dos partes.

Lo hicieron en lo que implica un fuerte cambio de rumbo, desairando abiertamente a Donald Trump, quien ya había solicitado a Barack Obama el «veto» de la resolución votada, a la que caracterizara de «extremadamente injusta, respecto de Israel».

Lo cierto es que la norma emanada del Consejo de Seguridad es una realidad, con todos los efectos consiguientes. Benjamin Netanyahu la calificó de «vergonzosa» y advirtió, sin rodeos, que Israel no le reconocerá validez. En su entorno, alguno hasta sugiere que todo lo sucedido en esta cuestión ha sido, en realidad, una maniobra urdida por la administración de Barack Obama.

Ante lo sucedido, parece oportuno recordar que cerca de 600.000 israelíes viven hoy en asentamientos del tipo de los que se mencionan en la resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No es, para nada, un tema menor.

La resolución comentada, del 23 de diciembre pasado, lleva el número 2334 y refleja la que ha sido -por años- la posición prevaleciente en la comunidad internacional sobre los asentamientos. Define a los asentamientos como una violación «flagrante» del derecho internacional y sostiene que ellos carecen de validez legal. Llama también a que se eviten los actos de violencia contra los civiles y las provocaciones, incluyendo el terrorismo. Convoca, asimismo, a reanudar, sin demoras, las negociaciones para poder completar un acuerdo de paz final entre las partes, estructurado sobre la idea de «los dos Estados».

La resolución, sin embargo, tiene sus problemas. Serios. Primero, es en realidad un paso en dirección a internacionalizar el conflicto, algo que no necesariamente es positivo y puede complicarlo en extremo. Segundo, parecería definir, sin excepciones, a todas las construcciones hechas en Jerusalén-este como asentamientos, incluyendo aquellas realizadas en el propio «barrio judío» de la Ciudad Vieja, lo que naturalmente es difícil de aceptar para cualquier gobierno de Israel. Y obviamente no menciona otros temas que son absolutamente fundamentales para poder avanzar en dirección a la paz, como es nada menos que la necesidad de que todos los involucrados reconozcan expresamente al Estado de Israel como tal, lo que hoy no sucede desde que algunos niegan a Israel el derecho mismo a existir.

Es imposible no pensar que el fuerte cambio de rumbo de la administración de Barack Obama, insólitamente realizado a último momento, no tenga algo que ver con la pésima relación personal que existiera -y existe- entre el presidente Obama y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Lo sucedido puede entonces ser -directa o indirectamente- reflejo de esa desafortunada circunstancia.

Las cosas seguramente van a cambiar con el acceso de la nueva administración norteamericana, aquella que pronto encabezará Donald Trump. Pero la resolución 2234 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una realidad. Para algunos, no ayudará, sino que hará aún más compleja la solución de un tema muy demorado, el del acuerdo final de paz entre israelíes y palestinos, respecto del cual puede ser cierto aquello de que el paso del tiempo no siempre ayuda. Donald Trump anunció que el próximo embajador de los Estados Unidos ante Israel será David M. Friedman, que rechaza públicamente la alternativa defendida por John Kerry, esto es la idea de «los dos Estados».

Cabe apuntar que la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no fue adoptada bajo el Capítulo VII de la Carta, sino bajo el Capítulo VI. Por ello no es directamente obligatoria. No obstante tiene mucho peso como recomendación y mensaje. Por esto, para Benjamin Netanyahu luce como una lamentable humillación.

El autor es ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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Medio Oriente

Importante funcionario de los Emiratos Árabes Unidos visitó Teherán en misión secreta

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Agencia AJN.- Tahnoun bin Zayed, asesor de seguridad nacional de los Emiratos Árabes Unidos y hermano menor del príncipe heredero, estuvo en Teherán durante las últimas 48 horas en una misión secreta con el objetivo de calmar la crisis en el Golfo, dijo una fuente de seguridad de alto nivel en los Emiratos Árabes Unidos, informó el Middle East Eye, con sede en Londres.

Esta visita del funcionario es la reunión de más alto nivel entre las partes desde que estalló la crisis.

La misma se produce después de que cuatro petroleros fueran atacados en el puerto emiratí de Fujairah a principios de este año.

Aunque el jefe de operaciones navales de Estados Unidos, Michael Gilday, haya dicho que la inteligencia estadounidense había concluido en que el cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán era «directamente responsable» de los ataques, los EAU nunca señalaron a la nación persa.

En cambio, envió oficiales de la marina a reunirse con sus pares en Irán, dicha visita se dio a conocer en los medios. No obstante, la misión de este fin de semana se mantuvo en secreto.

El mes pasado, Abu Dabi dio el visto bueno una iniciativa de los líderes europeos para aliviar la tensión con Irán y abrir un camino diplomático.

«Con la persistencia, de Gran Bretaña, Francia y Alemania podemos abrir un nuevo canal de comunicación y establecer una mayor confianza», escribió el ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabe Unidos, Anwar Gargash, en el Financial Times.

«Los EAU, Irán y otros estados pueden compartir el Golfo como vecinos normales, si no como los mejores amigos», añadió.

La misión de Zayed se produce en medio de una serie de esfuerzos para facilitar un diálogo entre Arabia Saudita e Irán.

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De acuerdo a lo consignado por el MEE, un funcionario de la oficina del primer ministro iraquí, Abbas al-Hasnawi, confirmó que el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, estaba mediando entre Riad y Teherán.

El primer ministro paquistaní, Imran Khan, también visitó Teherán el domingo como parte de los esfuerzos para aliviar las tensiones en la región.

Khan se reunió con el presidente iraní Hassan Rouhani en la primera etapa de su gira que también incluyó una visita a Arabia Saudita.

«La razón de este viaje es que no queremos un conflicto entre Arabia Saudita e Irán», dijo Khan a los periodistas mientras se encontraba junto a Rouhani.

Al enfatizar que la visita a los dos países fue «iniciativa» de Pakistán, dijo: «Reconocemos que es un tema complejo, pero sentimos que esto puede resolverse a través del diálogo. Pero lo que nunca debería suceder, es la guerra entre Arabia Saudita e Irán».

El ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, Adel al-Jubeir, dijo este domingo que Riad no le había pedido a Islamabad que mediara.

El viernes, un petrolero iraní fue atacado frente a la costa saudita en el Mar Rojo, lo que generó nuevos temores de escalada.

Khan, que se espera que llegue a Arabia Saudita a finales de esta semana, tendrá una ardua tarea, ya que Riad afianzó lazos con los enemigos de Teherán: Israel y Estados Unidos. Washington por su parte ya desplegó tropas en Arabia Saudita.

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Medio Oriente

¿Por qué Turquía ataca a los kurdos en Siria?

Agencia AJN.- Según el diario turco Hürriyet, Turquía tiene previsto tomar el control de una franja de territorio en la frontera con Siria de 120 km de largo y unos 30 km de profundidad.

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Agencia AJN.- El ministro de Defensa de los Estados Unidos, Mark Esper, anunció anoche que Washington retirará a todos sus soldados del norte de Siria, a raíz del avance del ejército turco contra las fuerzas kurdas en la zona. Debido a la retirada norteamericana decidida por el presidente de ese país, Donald Trump, los kurdos alcanzaron un entendimiento con el régimen de Bashar al-Assad para un despliegue de las fuerzas armadas sirias en la frontera con Turquía, y en la jornada de este sábado, ya ingresaron a la ciudad de Tel Tamer.

En una entrevista para la red de noticias CBS, Esper explicó que la decisión de retirar las tropas se da debido a la amplitud de la operación militar de Ankara. «Las tropas norteamericanas podrían quedar atrapadas entre los dos ejércitos-el turco y el sirio- y esto es una situación que no debe suceder», indicó.

Las Fuerzas Democráticas Sirias, compuestas principalmente por las milicias kurdas YPG, fueron aliadas de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico (Daesh). Ahora acusan a Trump de «traición» y advirtieron de iniciar contactos con Siria o Rusia, si Washington no los protege de Turquía.

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Mujeres combatientes kurdas.

El Gobierno liderado por Tayyip Recep Erdogan ve al YPG como una organización terrorista, debido a sus lazos con el clandestino partido kurdo en territorio turco, el PKK.

El ingreso del ejército sirio a la frontera con Turquía elevó el temor a un enfrentamiento abierto entre ambas fuerzas.

Por su parte, el presidente de Turquía intentó calmar los ánimos y expresó que no «cree que haya problemas», con las tropas de Bashar al-Assad en la ciudad de Kubani.

Rusia, que es aliado de Siria, también envió mensajes conciliadores. Un importante legislador ruso dijo a la agencia de noticias Reuters que según estima la probabilidad de un conflicto entre los países es baja y añadió que los turcos no tiene la intención de anexar por la fuerza los territorios del norte del país árabe.

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Fuente: IHS Markit. BBC.

Luego de que cientos de combatientes de Daesh que estaban detenidos en prisiones kurdas lograran escaparse, Trump llamó a los turcos y a las fuerzas kurdas a que eviten esto.

En este sentido el presidente norteamericano escribió en su cuenta de Twitter: «Los turcos y kurdos no pueden permitirles que se escapen. Europa debió haber permitido que regresen a ella. Deben hacerlo ahora mismo».

Las autoridades kurdas indicaron que al menos 785 extranjeros que pertenecen a las filas de Daesh, entre ellos mujeres y niños, huyeron de las cárceles en Ain Issa, gracias a los bombardeos turcos.

Ankara inició una operación militar el lunes pasado luego de que Estados Unidos retirara unas decenas de soldados en la zona, pese a una fuerte oposición en las arenas políticas norteamericanas.
Tras las críticas, Trump amenazó con imponer fuertes sanciones económicas a Turquía si no pone fin a los ataques. Alemania, Francia y otros países de la OTAN, de la cual Anakara es parte, cesaron sus envíos de armamento militar. También la Liga Árabe expresó una fuerte condena esta semana. No obstante, Erdogan prometió que continuará las acciones bélicas en territorio sirio.

Turquía, que designó al YPG como una organización terrorista debido a sus lazos con la organización clandestina kurda PKK, quiere crear una «zona segura» en territorio sirio.

Allí, Erdogan planea reubicar a gran parte de los 3,6 millones de refugiados sirios que huyeron del país desde el comienzo de la guerra civil en 2011 en Siria. El presidente turco incluso amenazó con enviarlos a Europa si la Unión Europea no apoya un ataque que generó temores de provocar desastres humanitarios y el restablecimiento de ISIS.

Según el diario turco Hürriyet, Turquía tiene previsto en un primer momento tomar el control de una franja de territorio en la frontera de 120 km de largo y unos 30 km de profundidad.

La ofensiva de Turquía es la tercera en Siria desde 2016. Desde 2011, el conflicto en este país ha dejado 370.000 muertos y millones de desplazados.

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