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Efemérides. Hace 27 años Ezer Weizman era elegido presidente de Israel

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Agencia AJN.- Ezer Weizman fue elegido presidente de Israel el 12 de mayo de 1993. Nacido el 15 de junio de 1924 en Tel Aviv, fue un destacado militar y político israelí que llegó a ocupar el cargo del presidente del Estado de Israel. Era hijo de un ingeniero agrónomo y sobrino de Jaim Weizman, primer presidente del Estado de Israel, destacado científico y, por décadas, líder del Movimiento Sionista Mundial.

Weizman pasó la niñez y los primeros años de su juventud en la ciudad de Haifa donde asistió a la escuela hebrea Reali.

Al declararse la Segunda Guerra Mundial se unió a la Haganá, luego de completar el curso de comandante en 1941, obtuvo su licencia de piloto en un club de aviación y decidió enrolarse en el ejército británico para combatir al régimen nazi. Si bien su intención era ser piloto de guerra, la solicitud que presentó para realizar los correspondientes cursos le fue rechazada y durante varios meses se desempeñó como conductor de camiones de las fuerzas de Gran Bretaña en Libia y Egipto, a la vez que continuaba solicitando ser destinado a estudiar para piloto de combate.

En 1943, la superioridad –luego del correspondiente examen médico – lo envió a la Escuela de Vuelo en Rhodesia. Después de graduarse, Weizman desempeñó como piloto de combate en la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña, volando en el norte de África y el Lejano Oriente, y en 1946 solicito la baja para radicarse en Londres, donde estudió materias relacionadas con la aviación y se integró por pocos meses al Etzel como mensajero y haciendo un curso de explosivos.

Un años después, cuando Scotland Yard comenzó a sospechar de sus actividades, él regresó a Eretz Israel (Tierra de Israel) donde participó de la creación de la fuerza aérea israelí. También fue uno de los pilotos que trajo los aviones Messerschmitt desde Europa en 1948 y participó en diversas acciones de reaprovisionamiento a las aisladas comunidades del sur y varios combates aéreos contra las fuerzas egipcias.

Un par de años después la Fuerza Aérea israelí lo envió a Londres a realizar un curso de comandancia y estado mayor, y a su regreso se le encargó organizar un curso capacitación para los oficiales. Luego de esto fue nombrado jefe de diversas bases aéreas militares, siendo enviado a Francia en 1956 para coordinar la adquisición de primeros aviones Mystère de Israel.

En diciembre de 1956 se lo trasladó al comando de la Fuerza Aérea del Departamento de Aire y en julio de 1958 fue ascendido a mayor general hasta 1966. Durante su mandato se recibieron los aviones Mirage y todos los escuadrones de combate estuvieron integrados por aviones jets.

Desde 1966 hasta 1969, fecha en que se retira del servicio activo, Ezer Weizman se desempeñó como subjefe de Tzahal, el ejército israelí, y fue quien planificó y comandó las incursiones aéreas israelíes que durante el inició de la Guerra de los Seis Días, el 5 de junio de 1967, atacaron por sorpresa y destruyeron a la aviación egipcia, acción que le valió ser ascendido a general de Brigada.

Al retirarse de Tzahal se integró a la política israelí ingresando en el partido Gajal que lideraba Menajem Beguin, y el 15 de diciembre de ese mismo año se integró como ministro de Transportes al gobierno de unidad nacional, cuyo primer ministro era Golda Meir. Cuando Gajal abandonó el Gobierno en agosto de 1970, Weizman pasó a presidir el Comité Ejecutivo del partido Jerut, principal integrante de la coalición de derecha, entre 1971 y 1972. Este último año él se distanció del Jerut por divergencias con Begin, aunque en 1973 se reintegró a la dirigencia del partido y en 1977 fue el director de la campaña electoral que en las elecciones del 21 de junio dieron triunfo al Likud, partido político continuador de Jerut. También llevó a la jefatura del Gobierno a Begin, quien lo designó ministro de Defensa.

En marzo de 1978 ejecutó la primera invasión israelí a El Líbano, la cual se detuvo en el río Litani, con el objeto de destruir las bases de fedayines (terroristas) de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que atacaban las poblaciones israelíes en la Galilea.

Tras la firma del Tratado de Paz egipcio-israelí en Camp David en marzo de 1979, Weizman fue el encargado de aplicar los aspectos militares del acuerdo, fundamentalmente, las primeras devoluciones de territorio de la península del Sinaí.

Por diferencias con Menajem Begin respecto a cómo instrumentar la paz con los palestinos, Weizman renunció al Gobierno y al Likud en 1980, lo que llevó a que se quede fuera de la Knesset (parlamento israelí) en 1981.

Durante tres años se dedicó a la actividad privada y formó su propio partido político, Yajad, que en las elecciones de 1984 obtuvo tres miembros de la Knesset, integrándose al gobierno del primer ministro Shimón Peres como ministro sin cartera con la intención de ser el nexo entre los partidos de izquierda y derecha israelí en las negociaciones de paz con los palestinos. En enero de 1985 Peres lo designó coordinador para Asuntos Árabes, una posición que le permitió desarrollar sus conocidas tesis de integrar en la sociedad israelí a los árabes que vivían dentro de las fronteras del Estado mediante la concesión de una carta especial de ciudadanía, con el objetivo de lograr la verdadera equiparación de derechos políticos y civiles con la población judía.

Si bien Weizman se fue acercando a la posturas de Avodá en lo referente a la relación con los palestinos, al conformarse el gobierno de unidad nacional, luego de las elecciones de 1988, el primer ministro Shamir, del Likud, lo designó ministro de Ciencia y Tecnología, función que desempeñó hasta la ruptura del gobierno y la salida de los laboristas el 15 de marzo de 1990.

Durante esos años Weizman mantuvo muy buenas relaciones con dirigentes palestinos, hasta tuvo una reunión con Arafat, y recibió el mote de “Halcón de la paz”. En febrero de 1992 renunció a su banca en la Knesset ya que no estaba de acuerdo con la demora existente en llevar a cabo las negociaciones de paz con los palestinos.

Durante las elecciones del séptimo presidente del Estado de Israel a principios de 1993, Itzjak Rabín, quien era el primer ministro israelí, propulsó la candidatura de Ezer Weizman para ese cargo, imponiéndose el 24 de marzo por 66 votos a 53. Weizman asumió el cargo el 12 de mayo reemplazando a Haim Herzog.

Al finalizar su mandato, en 1998, fue reelecto por otro periodo de cinco años, que debió acortar al renunciar a mitad del año 2000, debido a acusaciones de que había recibido donaciones pecuniarias para solventar sus campañas electorales. Su renuncia que efectivizó el 13 de julio del 2000.

Durante los años en que Benjamin Netanyahu fue por primera vez primer ministro israelí (1996-1999), Ezer Weizman mantuvo innumerables disidencias y enfrentamientos con él como consecuencia de no concordar con la política que el primer ministro instrumentaba en relación a las conversaciones de paz con los palestinos.

Su presidencia estuvo marcada por sus visitas a las familias de los soldados caídos y de las víctimas del terror, su constante defensa de la paz y las reuniones con los líderes árabes.

Ezer Weizman se casó con Reuma Schwartz, hermana de Ruth, esposa de Moshe Dayan, y fue padre de dos hijos, Shaul y Michal.

Luego de su renuncia, se retiró a su casa en la ciudad de Cesarea, donde falleció el 24 de abril de 2005, pocas semanas antes de cumplir 81 años, y fue enterrado – según su voluntad – en el cementerio de Or Akiva, junto a la tumba de su hijo Shaul y su nuera Rachel, en presencia de miles de ciudadanos de la plaza mayor de Tzhal, el primer ministro Ariel Sharon y el presidente israelí Moshe Katzav.

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Coronavirus: marchas y contramarchas en la cuarentena de Israel, con un virus que no cesa a pesar del verano

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CORONAVIRUS

Agencia AJN.- Israel es mirado como un ejemplo en el mundo por su manejo de la pandemia del coronavirus, su baja tasa de mortalidad y la veloz salida de la cuarentena. El Estado hebreo ya ha habilitado la reapertura de comercios, shopping, balnearios, escuelas y hasta reuniones de 50 personas. Sin embargo, los miedos a un nuevo brote continúan e implican una serie de avances y retrocesos en las medidas sanitarias. En ese contexto, la doctora argentina-israelí Malena Cohen, directora del Centro de Fibrosis Quística en el Hospital Universitario Hadassah de Jerusalem, dialogó con la Agencia AJN parar brindar un panorama sobre la situación actual.

La especialista remarcó que las estadísticas confirman que “el virus está y va seguir estando en el verano, donde ya se registran temperaturas de más de 30 grados en Israel, y en unos pocos meses empieza el invierno”, con la reaparición de las tradicionales afecciones respiratorias.

Cohen destacó que las autoridades de salud siguen con atención la evolución de la pandemia, ya que de un promedio de diez o quince casos diagnosticados, se pasó a más de cien diarios en los últimos días. Lo que le permite a Israel mantener la apertura de las actividades es la estabilidad en la tasa de fallecidos y el número de casos graves, que hace semanas se mantiene apenas por encima de los 20 pacientes.

“Por ahora sigue habiendo una reapertura de los mercados, el transporte, lugares públicos y espacios culturales. Va a haber recitales sin que haya mucho contacto entre las personas. En los hoteles no hay buffet, todo es con las porciones separadas para que no haya tanto contacto. También volvieron los gimnasios”, comentó.

En ese sentido, Cohen aclaró que “en Israel no se volvió atrás en la cuarentena específicamente, pero es por ahora, porque van cambiando las medidas” según evoluciona la pandemia.

De acuerdo a lo informado por la doctora, en el Hospital Hadassah en Jerusalem aún hay pacientes internados de la primera tanda de la pandemia, pero aclaró que “son muy poquitos los casos graves”. Incluso, como ya informó esta agencia, hay centros asistenciales que desmontaron las áreas que habían sido dispuestas para atender los casos de coronavirus.

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Malena Cohen

¿Se acerca un segundo brote en Israel?

En cuando a la posibilidad de un segundo brote de la pandemia en Israel, la doctora Cohen explicó que las estadísticas hasta hace pocos días daban menos de diez casos positivos diarios y ayer volvieron a subir por encima de cien. “Tenemos muchos más casos de los que teníamos, los números indican que el virus va a seguir acá. Se creía que los números iban a bajar porque estábamos en temperaturas superiores a los 30 grados y sigue habiendo casos. Este virus está acá y para el invierno se va a juntar con la gripe, hasta que no haya una vacuna todo va a continuar”, sostuvo.

La doctora comentó que tras la reapertura de las actividades se habían relajado los testeos, pero con los últimos datos, las autoridades sanitarias reabrieron todo, “se están haciendo testeos por todos lados”.

“La respuesta es hacer los testeos para saber quién está infectado. En el Hospital Hadassah cuando los casos iban en aumento, el director decidió hacer testeos al personal sin importar si tenía o no síntomas. Una vez cada cinco días para estar seguros que no estábamos contagiados. Hubo casos positivos que no tenían idea que estaba infectados”, señaló.

Frente a los que se oponen a los testeos masivos, Cohen admitió que los análisis pueden dar negativo los primeros dos o tres días, pero aclaró que aquellas personas que presentan síntomas deben ser nuevamente analizadas porque “los test que se utilizan son muy confiables”.

A la hora de disponer la reapertura de las actividades, la doctora explicó que se debe tener en cuenta la cantidad de casos positivos como la cifra de fallecidos. “Cuando se ven los gráficos y las curvas van en descenso y son bastante bajos los casos se puede empezar a reabrir muy de apoco. Acá la reapertura empezó a principios de mayo, muy de a poco, cuando se evaluó que cada vez había menos pacientes graves, menos pacientes necesitaban respirador artificial”.

Para Cohen, “es importante poder diferenciar por sectores entre los distintos lugares” a la hora de retomar las actividades. “Lo segundo es reevaluar cada día en el momento que se ve que siguen bajando lo números y se puede reabrir todo”, añadió.

Video de la reapertura de bares en Tel Aviv

La vuelta a clases

“Cuando se decidió que se empezaba a abrir la cuarentena y a reincorporar a los chicos a las escuelas, fue de a poco, en forma gradual, en grupos reducidos hasta que se abrieron todos los niveles. Al principio, los grados fueron divididos en subgrupos, denominados ‘cápsulas’. Es decir, que un curso de 30 alumnos fue dividido en dos cápsulas de 15, que estudiaban en dos lugares diferentes de la escuela, con maestras diferentes. Pero cuando se decidió abrir las aulas para todos los grados fue porque no se podía seguir con el sistema en ‘cápsula’ por la falta de docentes y espacios, no había forma de reducir los grupos de chicos”, contó la especialista.

“La gente se siente bastante tranquila porque sabía que cuando iba a haber un levantamiento de las restricciones podía haber un rebrote. No fue una sorpresa, no es que de golpe aparecieron nuevos casos”, señaló la doctora Cohen luego de que el Ministerio de Educación informara hoy que 92 escuelas y guarderías han sido cerradas para detener la propagación del virus luego de que 304 casos, entre estudiantes y maestros, dieran positivo de COVID-19

La doctora explicó que si bien hay escuelas que tuvieron que cerrar por la aparición de nuevos casos, hasta el momento ninguno exigió una internación y se determinó que la mayoría de los contagios se dio en jóvenes que no tienen factores de riesgo.

“Cuando encuentran un caso en una escuela, esa escuela se cierra y se dispone la cuarentena. Hay varias escuela cerradas pero las clases están casi terminando acá en Israel, falta menos de un mes para que terminen”, explicó la doctora Cohen.

Frente a esta situación, según indicó la médica, en las últimas horas hubo colegios secundarios que decidieron dividir las clases entre presenciales y en casa para así atenuar la posible circulación del virus entre los chicos. Aunque hay padres que decidieron no enviar a sus hijos al colegio ya que dentro del grupo familiar pueden tener alguna persona de alto riesgo.

Consultada sobre cómo son los mecanismos de control sanitario para que los chicos vayan a las escuelas, Cohen explicó: “Antes que vayan a la escuela tenemos la obligación de tomarle la temperatura a nuestros hijos y completar una declaración confirmando que no tiene síntomas y que nos hacemos responsables de que no tienen síntomas de lo que podrían ser una enfermedad contagiosa. Todos los días las maestras revisan que esté el formulario y si alguno no lo llenó, nos llaman por teléfono. Además en la escuela le vuelven a tomar la temperatura y todos deben ir con barbijo, recién cuando están en el aula se los pueden sacar”.

Además, las autoridades dispusieron que los chicos no puedan compartir los alimentos ni las bebidas y se realiza la mayor cantidad posible de actividades al aire libre para disminuir la posibilidad de contagio.

Cohen aclaró que los mecanismos de control dispuestos para las escuelas se repiten en distintos ámbitos como los gimnasios y otras actividades. “En general se respeta bastante, salvo en las playas donde hay más gente que no respeta las medidas. Pero cuando alguien ve a una persona sin barbijos se le pide que se lo ponga. En los colectivos, por ejemplo, se respeta que los primeros asientos estén vacíos, para que la gente esté alejada del conductor”, completó.

La esperanza de una cura

Sobre las distintas investigaciones que existen para la cura del coronavirus, la doctora apuntó que “hay que tener en cuenta que los pacientes pueden presentar la enfermedad en forma diversa y lo que funciona para un paciente no funciona para otro”.

Asimismo, comentó que hay estudios realizados en Estados Unidos y China que son muy serios, pero aclaró que en algunos casos, las drogas utilizadas en pacientes afectados con coronavirus produjeron efectos adversos.

“En un principio se pensó que la vacuna iba a estar más rápido y hay cientos de laboratorios que están trabajando para poder aprobar la vacuna, pero la verdad es que muy pocos van a llegar a las últimas fases. Aparentemente medio año más llevará y cuando la vacuna se apruebe, si el 70 por ciento de la población no está vacunada, el virus se mantendrá”, precisó.

Finalmente y consultada sobre la posibilidad de que la pandemia finalice sin la intervención de una vacuna, Cohen respondió: “En mi opinión no va a desaparecer, lo vamos a tener acá. No veo que vaya a desaparecer sin la vacuna ya que es un virus bastante resistente que ya ha demostrado que puede hacer desastre”.

La comparación con Argentina

Consultada sobre cuál sería la recomendación que le daría a los sanitaristas argentinos, la doctora de Hadassah respondió: “No puedo dar consejo de lo que se debería hacer en la Argentina porque es un país muy heterogéneo, ya que hay provincias que no tuvieron casos y otros tienen bastantes. Acá fue todo más parejo y uno sabe cómo funciona el Ministerio de Salud. Lo que está claro es que donde no hay casos se puede empezar a reabrir, pero cada persona tiene que decidir en función de lo que pasa en su casa, si hay personas que son factores de riesgo”.

GB-LV

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La “cápsula”, el sistema de aislamiento para la educación israelí en tiempos de coronavirus

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Agencia AJN.- Luego de que el número de nuevos casos de coronavirus bajara radicalmente en Israel, el país comenzó a flexibilizar su cuarentena y, entre diversas aperturas, se realizó la vuelta presencial a las escuelas. Para ello, se aplicó “la cápsula” un sistema de educación que divide a los cursos en subgrupos.

En diálogo con la Agencia AJN, la doctora argentina-israelí Malena Cohen, directora del Centro de Fibrosis Quística en el Hospital Universitario Hadassah de Jerusalem, explicó: “Cuando reabrieron las escuelas el 3 de mayo, los primeros grados que empezaron fueron 1ro, 2do y 3ro. Estos fueron divididos en subgrupos, denominados ‘cápsulas’. Es decir, que un curso de 30 alumnos fue dividido en dos cápsulas de 15”.

“Estas cápsulas estudiaban en dos lugares diferentes de la escuela, con maestras diferentes, y el número reducido de alumnos permitía que cada uno tuviera su escritorio y estuviera bien separado del otro”, agregó.

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“Cada cápsula estaba en contacto solamente con sus integrantes y su maestra. Cuando los chicos salían al recreo, no se encontraban con otros estudiantes. Incluso entraban en diferentes horarios y no compartían los baños. Luego, a medida que se fueron reincorporando los otros grados de la escuela, este sistema se dejó de hacer y los grados empezaron a funcionar con normalidad”, destacó Cohen.

En las últimas horas, hubo colegios secundarios que decidieron dividir las clases entre presenciales y en casa, para así atenuar la posible circulación del virus entre los chicos. Aunque hay padres que decidieron no enviar a sus hijos al colegio, ya que dentro del grupo familiar pueden tener alguna persona de alto riesgo.

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