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Antisemitismo

El nuevo antisemitismo

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Agencia AJN (Por Noah Feldman*/Time).- ¿Por qué el antisemitismo no muere, o al menos no desaparece? En los meses posteriores al ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, los incidentes antisemitas aumentaron sustancialmente. La Liga Antidifamación, que realiza un seguimiento, dice que se triplicaron en Estados Unidos respecto al año anterior, aunque su criterio también cambió para incluir el antisionismo. Pero de 2019 a 2022, la cantidad de personas con actitudes altamente antisemitas en Estados Unidos casi se duplicó, descubrió la ADL. En Europa, Human Rights Watch advirtió en 2019 sobre un aumento “alarmante” del antisemitismo, lo que llevó a la Unión Europea a adoptar un plan estratégico para combatirlo dos años después.

Nadie puede decir definitivamente por qué se produjo el aumento previo a la guerra de Gaza cuando ocurrió. La prominencia de grupos como los neonazis que marcharon en Charlottesville, Virginia, en 2017 probablemente influyó, al igual que la influencia de figuras como el problemático rapero convertido en diseñador Kanye West. Históricamente, el antisemitismo ha sido un efecto secundario del populismo, que trafica con estereotipos de nosotros contra ellos. Las redes sociales permiten a personas influyentes antisemitas reclutar seguidores y comunicarse directamente con ellos, evitando el cuello de botella de filtrado de los medios heredados. El asesinato de 11 fieles en la sinagoga Tree of Life en Pittsburgh en 2018, por un tirador enfurecido contra los grupos judíos que brindaban ayuda a los inmigrantes, fue el doloroso punto bajo de esta era.

Puede resultar difícil pensar con claridad y razonar con calma sobre el antisemitismo. Para 15 millones de judíos en todo el mundo, su resiliencia genera miedo, dolor, tristeza, frustración y trauma intergeneracional que se remonta al Holocausto y más allá. La sensación superficial de seguridad que muchos judíos sienten a diario en el mundo contemporáneo resulta ser muy fina. Los judíos conocen lo suficiente sus propias historias familiares como para darse cuenta de que, en términos históricos, esos momentos de seguridad a menudo han sido fugaces, seguidos de una renovada persecución. Sentado en mi oficina en la frondosa Cambridge, Massachusetts, como ciudadano orgulloso del país más libre del mundo, en el que los judíos han estado más seguros que en cualquier otro país de la historia, no estoy libre de emociones sobre el tema. Tampoco podría estarlo.

Para muchos no judíos, el antisemitismo también es profundamente importante. Las personas de todo el mundo que creen que todos los seres humanos son creados iguales saben que la presencia del antisemitismo en una sociedad a menudo ha sido precursora de otros odios viscerales e irracionales, desde el racismo hasta la homofobia y la islamofobia. Peor aún, la persistencia del antisemitismo constituye un obstinado contraargumento a la fe esperanzada de Martin Luther King Jr. en que el arco del universo moral se inclina hacia la justicia.

En el pasado, los antisemitas, ya fueran cruzados medievales o nazis del siglo XX, a menudo estaban orgullosos de sus puntos de vista. Hoy, afortunadamente, casi nadie quiere ser acusado de antisemitismo.

Ese es un marcador del progreso humano. También significa que todo el tema del antisemitismo debe abordarse con caridad y sensibilidad. Las personas que no albergan ideas negativas conscientes sobre los judíos pueden, sin saberlo, tener puntos de vista que resuenan con el antisemitismo histórico.

Los judíos no están exentos de esto, y yo tampoco. En un mundo agitado por un debate polarizador, mi objetivo es fomentar la introspección: lograr que te preguntes, como me pregunto yo, si tus sentimientos y creencias serían los mismos si se viesen a través de la lente de la historia y el contexto del antisemitismo. No vengo a acusar a nadie de antisemitismo, sino a explorar el tema de una manera que profundice nuestra comprensión sobre de dónde viene y hacia dónde va.

La forma más fácil de explicar por qué el antisemitismo todavía está entre nosotros es culpar a la religión. Los estudiosos coinciden en que lo que hoy llamamos antisemitismo tiene sus orígenes históricos en una corriente de pensamiento antijudío que surgió del cristianismo primitivo. Los Evangelios describen a los judíos como cómplices de la crucifixión romana de Jesús. Se leyó que la teología de Pablo representaba a los judíos como si hubieran sido reemplazados o superados como favoritos especiales de D’s por la comunidad de creyentes cristianos. Al no convertirse en cristianos, los judíos implícitamente desafiaron la narrativa del inevitable triunfo cristiano. Durante más de mil años, los judíos de la Europa cristiana estuvieron sujetos a una opresión sistémica e institucionalizada. El antisemitismo histórico tomó la forma de discriminación, expulsión y masacre.

El problema de culpar a la religión es que el antisemitismo actual ya no está impulsado principalmente por el cristianismo. Aunque todavía se puede encontrar antisemitismo entre los cristianos, en Estados Unidos y en todo el mundo, la mayoría de los creyentes cristianos contemporáneos no son antisemitas. La vieja condena teológica de los judíos por matar a Cristo ha sido repudiada por casi todas las denominaciones cristianas.

El antisemitismo entre los musulmanes tampoco refleja principalmente las afirmaciones islámicas clásicas hechas contra los judíos, como la acusación de que los judíos (y los cristianos) distorsionaron las Escrituras, lo que resultó en discrepancias entre la Biblia y el Corán. A los judíos en tierras musulmanas les fue en su mayoría mejor que en la Europa cristiana. Hasta el siglo XX, esos judíos ocuparon un estatus complejo, de segunda clase, protegidos junto con los cristianos como “Pueblo del Libro” y también sujetos simultáneamente a impuestos especiales y subordinación social. Los tropos del antisemitismo de la Europa moderna –del poder y la avaricia de los judíos– llegaron en su mayoría a Medio Oriente tarde, a través de la influencia nazi. Incluso la prevalencia del antisemitismo entre grupos islamistas como Hamás no está impulsada principalmente por la religión. Más bien, es parte de su esfuerzo políticamente motivado por convertir una lucha entre dos grupos nacionales por el mismo pedazo de tierra en una guerra santa.

Resulta que, lejos de ser un conjunto inmutable de ideas derivadas de religiones antiguas, el antisemitismo es en realidad una fuerza creativa, proteica y cambiante. El antisemitismo ha logrado reinventarse varias veces a lo largo de la historia, manteniendo en cada ocasión algunos de los viejos tropos y al mismo tiempo creando otros nuevos adaptados a las circunstancias actuales.

En cada iteración, el antisemitismo refleja las preocupaciones ideológicas del momento. En el discurso antisemita, siempre se hace que los judíos ejemplifiquen lo que un determinado grupo de personas considera la peor característica del orden social en el que viven.

Una razón crucial es seguramente que los judíos fueron el grupo minoritario más destacado que vivió entre los cristianos durante la mayor parte de la historia europea, y Europa fue el corazón del antisemitismo histórico. La práctica de proyectar miedos y odios sociales inmediatos sobre los judíos surgió de la necesidad humana de tratar a algún grupo cercano de personas como el Otro. (Con el tiempo, los musulmanes y los asiáticos también quedaron sujetos a la proyección y la fantasía, una práctica denominada orientalismo por el erudito literario Edward Said.) Una vez que los judíos se convirtieron en los objetivos preferidos para ejemplificar los males de la sociedad, el hábito persistió.

De esta manera, y de manera crucial, el antisemitismo no se trata ni nunca se ha tratado tanto de judíos reales como de la imaginación que los antisemitas tienen de ellos. Debido a que la ideología antisemita no responde a hechos de la vida real, su contenido puede alterarse y cambiarse a medida que cambian las preocupaciones y los juicios morales de una sociedad. La capacidad del antisemitismo para mantener su carácter familiar y al mismo tiempo canalizar nuevos miedos es lo que le confiere su asombrosa capacidad de reinventarse.

La primera gran reinvención del antisemitismo tuvo lugar cuando la Ilustración redujo gradualmente el papel de la religión como principal fuente de actitudes y creencias de los europeos. El antisemitismo del siglo XIX preservó la antigua creencia de que los judíos eran únicos, ya que alguna vez fueron el pueblo elegido de D’s y luego fueron castigados de manera única por rechazar a Cristo. Pero transformó esta singularidad para adaptarla a las preocupaciones de la sociedad contemporánea.

Preocupados por la agitación económica y social, los antisemitas describían a los judíos como singularmente capitalistas y exclusivamente comunistas. Preocupados por un equilibrio de poder global inestable, los antisemitas afirmaban que los judíos controlaban el mundo en secreto. Fascinados por la pseudociencia de la raza que floreció después de Darwin, los antisemitas declararon que los judíos eran racialmente inferiores. Las contradicciones obvias (que lejos de gobernar el mundo, la mayoría de los judíos estaban empobrecidos, o que el capitalismo y el comunismo eran ideologías en guerra) no disuadieron a los antisemitas. Ignoraron lo ilógico o recurrieron a la teoría de la conspiración, como el mito de que los capitalistas judíos y los comunistas judíos estaban secretamente confabulados. En última instancia, de diferentes maneras, tanto el nazismo como el marxismo identificaron a los judíos como un enemigo que merecía ser liquidado. El virulento antisemitismo que impulsó el Holocausto fue, pues, en parte descendiente del antisemitismo cristiano y también producto de las condiciones modernas.

Hoy en día, la pseudociencia racial es una vergüenza y la lucha entre capitalismo y comunismo ha quedado obsoleta. El populismo antielitista todavía puede recurrir a viejos rumores sobre el poder judío, y esos todavía resuenan en ciertos públicos, especialmente en la extrema derecha. Pero es más probable que la corriente más perniciosamente creativa del pensamiento antisemita contemporáneo provenga de la izquierda.

En lugar de desaparecer entre personas que condenarían a los neonazis, el antisemitismo se está transformando nuevamente, ahora mismo, ante nuestros propios ojos.

El núcleo de este nuevo antisemitismo reside en la idea de que los judíos no son un pueblo históricamente oprimido que busca la autoconservación, sino opresores: imperialistas, colonialistas e incluso supremacistas blancos. Esta visión preserva vestigios del tropo de que los judíos ejercen un gran poder. Actualiza creativamente esa narrativa a las circunstancias contemporáneas y las preocupaciones culturales actuales sobre la naturaleza del poder y la injusticia.

Las preocupaciones sobre el poder y la justicia son, en sí mismas, perfectamente legítimas, muy parecidas a las preocupaciones del pasado sobre los efectos del capitalismo sin restricciones sobre los trabajadores (o, en realidad, las condenas al elitismo). Por eso es importante distinguir cuidadosamente entre las críticas al poder que merecen una consideración seria y las formas antisemitas en las que esas críticas pueden desplegarse.

Esa precaución es especialmente importante porque Israel, el primer Estado judío que existe en dos milenios, desempeña un papel central en la narrativa del nuevo antisemitismo. Israel no es una conspiración imaginaria sino un país real con ciudadanos reales, una historia real, un ejército real y problemas políticos y sociales reales que afectan a las relaciones entre judíos y palestinos. No es inherentemente antisemita criticar a Israel. Su poder, como cualquier potencia nacional, puede estar sujeto a críticas legítimas y justas.

También es esencial no tachar a todos los críticos de Israel con el pincel del antisemitismo, especialmente en tiempos de guerra, cuando Israel, como cualquier otra potencia bélica, está adecuadamente sujeto a las restricciones del derecho internacional humanitario. Lanzar la acusación de antisemitismo por razones políticas es moralmente incorrecto y socava el horror del antisemitismo mismo. También es probable que resulte contraproducente y convenza a los críticos de Israel de que están siendo silenciados injustamente.

Al mismo tiempo, la historia y la situación actual de Israel confunden categorías que tan a menudo se utilizan hoy en día para emitir juicios morales: categorías como el imperialismo, el colonialismo y la supremacía blanca. Y debido a que las ideas de la gente sobre Israel típicamente se basan en ideas más antiguas y «preisraelíes» sobre los judíos, la crítica a Israel puede tomar prestados, a menudo inconscientemente, mitos antisemitas más antiguos.

Para comprender el carácter complicado y sutil del nuevo antisemitismo observemos que el concepto de imperialismo se desarrolló para describir a las potencias europeas que conquistaron, controlaron y explotaron vastos territorios en el Sur y el Este global. La teoría de la supremacía blanca colonial de los colonos se desarrolló como una explicación crítica de países como Australia y Estados Unidos, en los que, según la teoría, el objetivo de los colonialistas era desplazar a la población local, no extraer valor de su trabajo. La aplicación de estas categorías a Israel es un hecho secundario.

Estas categorías prestadas no se ajustan muy bien a la especificidad de Israel. Israel es una potencia regional de Medio Oriente con una huella diminuta, no un imperio global o continental diseñado para extraer recursos y mano de obra. Nació gracias a una resolución de las Naciones Unidas de 1947 que habría creado dos Estados uno al lado del otro, uno judío y otro palestino. Su propósito, tal como lo concibieron los países miembros de la ONU, era albergar a judíos desplazados después de que 6 millones fueran asesinados en el Holocausto.

La catástrofe palestina, o Nakba, de 1948 fue que cuando la invasión árabe de Israel no logró destruir al naciente Estado judío, muchos palestinos que habían huido o habían sido obligados a abandonar sus hogares por las tropas israelíes no pudieron regresar. Esos palestinos se convirtieron en refugiados permanentes en los países vecinos. En lugar de terminar en una «Palestina» independiente como propuso la ONU, aquellos que se habían quedado en sus hogares se encontraron viviendo en Israel o bajo el dominio egipcio y jordano. Luego, en la guerra de 1967, Israel conquistó la Margen Occidental y Gaza. Desde entonces han vivido en ese precario estatus legal a pesar del proceso de paz de 1993-2001.

A pesar de los innegables prejuicios judíos y la discriminación contra los árabes en Israel, el paradigma de la supremacía blanca tampoco se corresponde fácilmente con los judíos. Alrededor de la mitad de los ciudadanos judíos de Israel descienden de judíos europeos, al igual que la mayoría de los judíos estadounidenses. Pero esos judíos no eran considerados racialmente blancos en Europa, lo cual es una de las razones por las que tuvieron que emigrar o ser asesinados. Aproximadamente la mitad de los judíos de Israel descienden de orígenes mizrajíes (literalmente, orientales). No son étnicamente europeos en ningún sentido, y mucho menos racialmente “blancos”. Un número significativo de judíos israelíes son de origen etíope, y la pequeña comunidad de «israelitas hebreos negros» en Israel es étnicamente afroamericana.

Si los primeros colonos sionistas deben ser concebidos como colonialistas es una cuestión muy discutida. ¿Eran personas apátridas y oprimidas que buscaban refugio en su antigua patria, donde siempre habían vivido algunos judíos? Sin duda, así es como se veían a sí mismos. ¿O fueron los primeros sionistas agentes de los mismos Estados europeos de los que intentaban huir, con el objetivo de comprar tanto territorio en «Palestina» como pudieran para crear su propio Estado? Esa es la opinión de los críticos, que destacan la Declaración Balfour de 1917, en la que Gran Bretaña, todavía un imperio, anunció que veía “con buenos ojos” la creación de un Hogar Nacional Judío.

El resultado es que si bien una persona bien intencionada y libre de antisemitismo podría describir a Israel como colonialista, la narrativa de Israel como un opresor colonialista igual o peor que Estados Unidos, Canadá y Australia es fundamentalmente engañosa. Quienes lo promueven corren el riesgo de perpetuar el antisemitismo al condenar al Estado judío a pesar de sus diferencias básicas con esos otros ejemplos globales; la más importante: el estatus de Israel como la única patria para un pueblo históricamente oprimido que no tiene ningún otro lugar al que llamar suyo.

Para enfatizar la narrativa de los judíos como opresores, el nuevo antisemitismo también debe eludir de alguna manera no solo dos milenios de opresión judía, sino también el Holocausto, el mayor asesinato organizado e institucionalizado de cualquier grupo étnico en la historia de la humanidad. En la derecha, los antisemitas niegan que el Holocausto haya existido o afirman que se ha exagerado su alcance. En la izquierda, una línea es que los judíos están utilizando el Holocausto como arma para legitimar la opresión de los palestinos.

Durante la guerra de Gaza, algunos han argumentado que Israel, después de haber sufrido el trauma del Holocausto, ahora está perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino. Al igual que otras críticas a Israel, la acusación de genocidio no es inherentemente antisemita. Sin embargo, la acusación de genocidio es especialmente propensa a virar hacia el antisemitismo porque el Holocausto es el ejemplo arquetípico del crimen de genocidio. El genocidio fue reconocido como crimen por la comunidad internacional después del Holocausto. Acusar a Israel de genocidio puede funcionar, intencionadamente o no, como una forma de borrar la memoria del Holocausto y transformar a los judíos de víctimas en opresores.

Por supuesto, es lógicamente posible que un grupo oprimido se convierta en opresor con el tiempo. Sudáfrica ha presentado acusaciones de genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), acusaciones que Israel ha decidido sabiamente impugnar en lugar de ignorar. Los cargos se basan en el número de civiles asesinados, las tácticas que llevaron a las muertes y las declaraciones de funcionarios israelíes. Se supone que esta evidencia demuestra que Israel tiene la intención de destruir al pueblo palestino, total o parcialmente, que es la definición legal de genocidio.

El número de palestinos muertos, más de 29.000 en el momento de escribir este artículo, es desgarrador. La retórica de algunos funcionarios del gobierno israelí citados por Sudáfrica es particularmente atroz, tanto por su carácter deshumanizador como por referirse a los palestinos como amalecitas, un grupo al que el D’s de la Biblia llamó a los antiguos israelitas a “borrar”. El presidente del Tribunal Supremo israelí retirado Aharon Barak, que forma parte del panel de la CIJ que considera los cargos de genocidio, se unió a una parte de las medidas provisionales del tribunal que ordenaban a Israel «tomar todas las medidas a su alcance para prevenir (…) la incitación pública a cometer genocidio» en Gaza.

El propio gobierno de Estados Unidos ha condenado a los miembros de derecha del gabinete de Israel que pidieron que los habitantes de Gaza fueran empujados a Egipto. La repugnante política de limpieza étnica impulsada por los extremistas violaría el derecho internacional, incluso si pudiera decirse que no contaría como genocidio según el significado legal del término.

A pesar de estas serias preocupaciones, los esfuerzos de Israel por defenderse contra Hamás, incluso si se descubre que implican el asesinato de un número desproporcionado de civiles, no convierten a Israel en un actor genocida comparable a los nazis o al régimen hutu en Ruanda. La acusación de genocidio depende de la intención. E Israel, como Estado, no está librando la Guerra de Gaza con la intención de destruir al pueblo palestino.

Los objetivos bélicos declarados por Israel son responsabilizar a Hamás por los ataques del 7 de octubre contra Israel y recuperar a sus ciudadanos que aún están cautivos. Estos objetivos son legítimos en sí mismos.

Los medios que Israel ha utilizado están sujetos a críticas legítimas por matar a demasiados civiles como daño colateral. Pero la campaña militar de Israel se ha llevado a cabo de conformidad con la interpretación que Israel hace de las leyes internacionales de la guerra. No existe una respuesta única y definitiva en el Derecho internacional a la pregunta de cuánto daño colateral hace que un ataque sea desproporcionado con respecto a su objetivo militar concreto. El enfoque de Israel se parece a las campañas libradas por Estados Unidos y sus socios de coalición en Irak y Afganistán, y por la coalición internacional en la batalla contra ISIS por el control de Mosul. Incluso si el número de muertes de civiles desde el aire parece ser mayor, es importante reconocer que Israel también se enfrenta a kilómetros de túneles conectados intencionalmente por Hamás a instalaciones civiles.

Para ser claro: como cuestión de valor humano, un niño que muere a manos de un asesino genocida no es diferente de uno que muere como daño colateral en un ataque legal. El niño es igualmente inocente y el dolor de los padres igualmente profundo. Sin embargo, desde el punto de vista del Derecho internacional, la diferencia es decisiva. Durante el ataque de Hamás, los terroristas asesinaron intencionalmente a niños y violaron a mujeres. Su carta exige la destrucción del Estado judío. Sin embargo, se está formulando una acusación de genocidio contra Israel.

Estos hechos relevantes son importantes para situar la acusación de genocidio en el contexto de un posible antisemitismo. Ni Sudáfrica ni otros Estados han presentado un caso de genocidio contra China por su conducta en el Tíbet o Xinjiang, ni contra Rusia por su invasión de Ucrania. Hay algo específicamente digno de mención en la acusación contra el Estado judío, algo entrelazado con la nueva narrativa de los judíos como opresores arquetípicos en lugar de víctimas arquetípicas. Llámelo el juego de manos del genocidio: si se describe a los judíos como genocidas (si Israel se convierte en el arquetipo mismo de un Estado genocida), entonces es mucho menos probable que los judíos sean concebidos como un pueblo históricamente oprimido y comprometido con la autodefensa.

La nueva narrativa de los judíos como opresores es, en última instancia, demasiado cercana para consolarse con la tradición antisemita de señalar a los judíos como los únicos merecedores de condena y castigo, ya sea en su antigua forma religiosa o en su iteración nazi. Al igual que aquellas formas anteriores de antisemitismo, el nuevo tipo no tiene que ver en última instancia con los judíos, sino con el impulso humano de señalar con el dedo a alguien a quien se le puede hacer cargar con el peso de nuestros males sociales. La opresión es real. El poder se puede ejercer sin justicia. Israel no debería ser inmune a las críticas cuando actúa incorrectamente. Sin embargo, la horrible historia y la resistencia invicta del antisemitismo significan que los modos de ataque retórico contra Israel y los judíos deberían estar sujetos a un cuidadoso escrutinio.

El hecho que el antisemitismo sea un fenómeno cíclico y recurrente no significa que sea inevitable ni que no pueda mejorarse. Como cualquier forma de odio irracional, el antisemitismo, en principio, puede superarse. La mejor manera de empezar a salir del abismo del antisemitismo es autoexaminar nuestros impulsos, nuestras historias sobre el poder y la injusticia y nuestras creencias.

* Profesor de la Facultad de Derecho de Harvard. Es autor del nuevo libro Ser judío hoy. Una nueva guía para Dios, Israel y el pueblo judío.

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Gran Bretaña: 40% de estudiantes universitarios justifica la masacre del 7 de octubre

Agencia AJN.- Solo el 36% estuvo de acuerdo con que «fue un ataque terrorista llevado a cabo por Hamás contra personas inocentes».

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Marcha en Londres

Agencia AJN.- Casi el 40% de los estudiantes de las principales universidades de Gran Bretaña cree que los atentados del 7 de octubre fueron «un acto de resistencia comprensible» por parte de los palestinos, publicó la revista Jewish Chronicle a partir de una encuesta de StandWithUs. Solo el 36% de los estudiantes estuvo de acuerdo con que «fue un ataque terrorista llevado a cabo por Hamás contra personas inocentes».

Se trata de una segmentación de estudiantes que pertenecen al «Grupo Russell,» una asociación de 24 destacadas instituciones académicas de Gran Bretaña, incluidas las universidades de Oxford y Cambridge, y la Escuela de Economía de Londres. El 29% de los estudiantes dijo que lo del 7 de octubre fue un «acto de resistencia comprensible», mientras que entre los estudiantes del Grupo Russell la cifra saltó al 38%.

Además, el 58% de los estudiantes del Grupo Russell dijo que es probable que aquellos que exhiban de manera prominente símbolos o vestimentas judíos se enfrenten a antisemitismo. Esto contrasta con el 45% del total de los estudiantes.

Este mes, la Universidad de Tel Aviv y la Liga Antidifamación publicaron el informe anual sobre el estado del antisemitismo en el mundo. El informe, que indicó un aumento de decenas por ciento en el número de incidentes antisemitas en los países occidentales en 2023 en comparación con 2022, fue firmado en un tono discordante y alarmante según el cual existe «preocupación por el futuro de la vida judía en Occidente.»

En el Reino Unido, la Liga Antidifamación registró 4.103 incidentes antisemitas en 2023, frente a 1.622 en 2022. Aunque la mayor parte del aumento de los incidentes antisemitas se produjo principalmente desde el comienzo de la guerra, los meses previos también marcaban una tendencia preocupante: el número de incidentes entre enero y septiembre fue de 1.404 frente a 1.270.

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Director ejecutivo de la AMIA: “Es un año muy especial porque conmemoramos el 130° aniversario de la institución y 30 años del atentado”

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Agencia AJN.- En una entrevista con la Agencia AJN, el director ejecutivo de la AMIA, Daniel Pomerantz, compartió cómo se preparan para conmemorar 30 años del atentado y el 130° aniversario de la institución, este año bajo la sombra del ataque del 7 de octubre y la guerra de Israel en Gaza.

“El atentado a la AMIA fue una muestra de lo que podía ser la acción asesina de un terrorismo internacional, hace 30 años. Lo que sucedió en Israel a nosotros nos conmovió, nos puso en una situación de tremendo dolor. Seguimos reclamando por la liberación de los secuestrados diariamente”, destacó.

Además, se refirió a distintas acciones que se llevarán adelante para conmemorar el atentado, como la renovación de la estación de subte Pasteur-AMIA, el Acto Central en la sede de la institución, proyectos audiovisuales y actividades educativas.

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Daniel Berliner, director de la Agencia AJN, y Daniel Pomeratz, director ejecutivo de la AMIA.

-Estamos en vísperas del 30 aniversario del atentado y también de un nuevo aniversario de la institución, ¿qué puede decirnos al respecto?

-Este es un año muy especial para la AMIA. Es el año del 130 aniversario de su fundación, ya que AMIA nace en 1894. Al mismo tiempo es el 30 aniversario del atentado, con lo cual se nos abren dos ciclos: el ciclo conmemorativo del aniversario de la existencia de la institución, y el ciclo de homenaje, de reclamo y de permanente tarea del ejercicio de la memoria por lo que sucedió. Esto sucede en el mismo tiempo y en el mismo año, también, de las cuestiones que hacen a la agenda de tradicional de la AMIA: lo social, lo educativo y los temas culturales.

-Muchas personalidades importantes del mundo judío en el exterior estarán en la Argentina para el aniversario del atentado. ¿Qué tienen previsto? Observé que el frente del edificio está cambiando su fisionomía.

-En relación a las visitas del exterior, en este 30 aniversario vamos a recibir a dirigentes de comunidades de diferentes lugares del mundo, especialmente de Latinoamérica, que vienen al evento que realiza el Congreso Judío Latinoamericano con el apoyo de AMIA y DAIA, que se realizará el 17 y 18 de julio. Al mismo tiempo, estamos recibiendo importantes delegaciones de la comunidad judía de Estados Unidos. Es decir que van a confluir al mismo momento. Van a venir altas autoridades de la Liga Antidifamación, del Comité Judío Americano, del Congreso Judío Mundial y de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses. También estará Ifat Ovadia-Luski, la presidenta del KKL. Estas instituciones nos acompañaron en el reclamo de justicia desde primera hora y en esta oportunidad decidieron estar presentes y participar del Acto Central.

-¿Qué significa desde lo político, a 30 años del atentado, que todas estas organizaciones estén presentes en Argentina?

-Para nosotros significa un acompañamiento, sentir que no estamos solos, que las comunidades judías de diferentes lugares del mundo, no solamente de manera presencial, como las que te acabo de mencionar, sino que también están cerca a través de otras formas: de llamados, de consultas, de intercambios, de foros regionales o internacionales en los cuales participamos. Sentir el acompañamiento para nosotros es muy relevante en este concepto de que unos con respecto a otros somos responsables. Poner en acción ese concepto, pero al mismo tiempo en lo que tiene que ver con los reclamos frente a las autoridades, frente al Poder Judicial, etc. Para nosotros es muy relevante.

-¿Cómo están viendo las señales del presidente Milei respecto al tema del reclamo y cuestiones que tienen que ver con el atentado a la AMIA?

-Hubo pronunciamientos y múltiples intervenciones del presidente Milei vinculadas con el Estado de Israel. Con respecto al atentado a la AMIA se pronunció acerca de la necesidad del esclarecimiento y obviamente con la responsabilidad de Irán en el atentado de 1992 a la Embajada de Israel y de 1994 a la AMIA. Me parece que es una posición que nosotros hemos reclamado. Los diferentes poderes del Estado tienen tareas pendientes por delante. A 30 años del atentado siguen teniendo tareas pendientes.

-¿Qué ocurrirá de aquí al 18 de julio, por ejemplo con la Estación Pasteur AMIA del subte?

-La vieja Estación Pasteur desde hace unos años se llama Pasteur AMIA, que fue una acción que nosotros realizamos con el Gobierno y la Legislatura de la Ciudad. Primero porque es un ícono en el barrio, segundo porque entre esa estación y la Avenida Córdoba, entre Corrientes y Córdoba, se da lo que nosotros llamamos el ‘‘Recorrido de la Memoria’’, que en la otra punta está el Hospital de Clínicas, donde fueron atendidos tantos heridos y víctimas. Y la Estación Pasteur, de la cual salieron muchas personas que en el momento del atentado se encontraron en el frente del edifico. La Estación Pasteur AMIA está totalmente intervenida a nivel artístico en el sector de andenes, en boleterías y también en las escaleras. Todos lo que hayan transitado por allí lo saben. Eso fue una realización y una producción nuestra, con una convocatoria de artistas para que produzcan obras que están plasmadas en ese lugar. Lo que sucede es que después de tantos años, en un lugar en el que pasan decenas de miles de personas por día, estaba percudida y necesitaba una renovación, una mejora. En eso están ahora. No va a cambiar, lo que va a suceder es que van a encontrarse con una estación con todas las intervenciones a nuevo. Faltaban cerámicos, había pintadas, había rupturas.

-¿Cómo se encuentra la AMIA?

-Estamos transitando el año del 30 aniversario del atentado, en ese sentido se van a producir una cantidad de aspectos que hacen a la conmemoración. El eje central irradiador de todas las demás acciones es el Acto Central, que viene teniendo una convocatoria importante de familiares y de otras generaciones que se han incorporado en los últimos actos. En las últimas realizaciones audiovisuales de otra naturaleza, vemos personas que tienen 20 o veintipico de años. Hablamos del público, hablamos arriba del escenario y hablamos también de la participación en diferentes piezas artísticas que nosotros venimos desarrollando en los últimos años. Eso nos parece importante porque es el legado, es la transmisión, es la posibilidad de que nuevas generaciones que no habían nacido al momento del atentado puedan continuar a través de su legado personal, que tiene que ver con su familiar o con su amigo al cual honran de esa manera, pero al mismo tiempo de manera grupal hacia lo que sucedió. Eso es algo que año a año vemos que se viene consolidando, que se viene dando un proceso de incorporación.
No sé si recordás la pieza que hicimos el último año, el tema La Cigarra, si no me equivoco había varias decenas de familiares que participaron. Y así con muchas otras acciones. Tenemos el Acto Central, tenemos el acto de Juventud, que es la noche anterior y es un acto que lleva adelante la mesa de juventud, integrada por diferentes instancias como agrupaciones juveniles, tnuot, clubes, entre otros, que se aglutinan en la mesa de juventud y que organizan en forma independiente el acto de la noche anterior. Y tenemos muchísimos otros momentos y acciones, la semana previa, porque esa semana son vacaciones de invierno.

-¿Qué día cae?

-Es un jueves. Jueves 18. El lunes anterior empezaron las vacaciones de invierno. Con lo cual no hay escuelas, entonces la clásica clase abierta en la cual participan escuelas comunitarias y escuelas privadas no comunitarias y escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires que se desarrolla a veces en una tanda, a veces en dos, por la cantidad gente se da en el auditorio de nuestra sede y eso se va a realizar la semana anterior. Al mismo tiempo, la última semana de junio estamos organizando lo que vimos en llamar la conmemoración federal con la participación de gobernadores. Se están invitando todos los gobernadores de todas las provincias. El mes de la memoria para nosotros transcurre entre mediados de junio y el 18 de julio. Hay todo un ciclo conmemorativo con diferentes momentos. Vamos a tener la última semana de junio. Estamos dando a conocer en forma todas las semanas las invitaciones. Lo llamamos encuentro federal por la memoria. Y van a participar gobernadores y referentes comunitarios de las comunidades, también, van a estar acompañando a los gobernadores. Por eso es federal en términos de comunidades judías y federal en términos de los diferentes estados que hacen a la Nación. También en este aniversario se va a dar lo que llamamos la Memoria Federal, que es una acción diseñada desde el Vaad Hakehilot para su réplica en la Comunidad del Interior, y en este caso va a estar dado por la muestra de Julio Menajovsky. Julio Menajovsky es un fotógrafo, un reputado fotógrafo que fue, fue uno de los primeros que estuvo el 18 de julio del 94 aquí y él registró esos primeros momentos. Muchas de las fotos, de las imágenes emblemáticas, las tomó él. Nosotros tenemos en el teatro del Auditorio de AMIA una muestra permanente de Julio Menajovsky, integrado en familiares. Esta muestra se manda simultáneamente a diferentes comunidades. También desde el Vaad Hakehilot, de la Federación de Comunidades, están previstos charlas y actividades con otras comunidades. Tenemos desde el área de Educación, dijimos, la clase abierta, que se van a ver, que va a realizarse el 4 de julio, y que va a tener dos momentos para que se posibilite que haya casi 500 alumnos participando. Y eso tiene que ver con la capacidad del Auditorio de la AMIA. A mediados de julio nosotros realizamos el encuentro de educadores judíos. Que es una actividad inmensa que las últimas ediciones han convocado 1.500 educadores.

-¿Estamos hablando de lo que se hace en la escuela Buber?

Exacto. Está en el Buber, es la sede, lo hace la AMIA, y junto con la Organización Sionista Mundial, con el departamento de las comunidades sionistas de la Organización Sionista Mundial. Y obviamente, frente a esos 1.500 educadores que estén presentes, o los que estén presentes este año, estaremos realizando una actividad conmemorativa por el aniversario. Y va a haber, junto a FACCMA, una actividad para las escuelas de madrijim. Hay un ciclo que vamos a estar realizando desde el departamento de Cultura. Que va a estar orientado a reflexionar sobre este aniversario. Y lo vamos a dar a conocer en los próximos días. Va a tener varios momentos. Es un ciclo de conferencias a realizarse aquí en institución. Por supuesto que el Espacio de Arte de AMIA va a alojar una muestra específica sobre el 30 aniversario. Y el día 6 de junio, en el consulado argentino en Nueva York, se va a estar inaugurando una muestra. Una muestra alusiva al 30 aniversario del atentado. Donde seguramente estarán encomendados argentinos que vivieron allí. La comunidad judía de Nueva York. Eso se va a realizar conjuntamente con la cancillería, con el consulado y con la embajada argentina de los Estados Unidos.

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-Respecto al acto, ¿Tendrá el formato que tuvo siempre?

-El formato será el tradicional con algunas modificaciones. En términos generales, el formato será igual. Va a haber un uso de palabra de los familiares. Va a haber uso de palabra, por supuesto, del presidente de AMIA. Va a haber una conducción y va a haber un hilo general que atiende justamente a estas cosas.

-¿En la escuela hay algo curricular que va a ocurrir con respecto al aniversario?

-Sí, en las comunitarias es tradicional que haya un momento, que haya contenidos que tienen que ver. Que todos recordemos, entonces, que el aniversario en particular cae en vacaciones de invierno. Pero hay contenidos vinculados. Y obviamente también en educación más formal. Las escuelas de madrijim tratan esto y en las actividades con los chicos, en las entidades sociodeportivas. Estamos colaborando con el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires en una orientación pedagógica para impartir en las escuelas públicas contenido sobre el aniversario.

-¿Qué significa para usted llegar a este aniversario por el rol que ocupa en la institución y como sobreviviente?

-Pasan 30 años y, por un lado, uno va generando como una situación de repetición. De letanía. Pero, al mismo tiempo, se abre un momento donde la emocionalidad funciona diferente. Son momentos en los cuales uno encuentra a gente que, en general, no ve en el año, pero que compartió aquel momento. Por supuesto, las diferentes circunstancias en las cuales se recuerdan a los que no están, a los que murieron o fueron asesinados esa mañana. O encontrarse con sobrevivientes. Es un colectivo el de los sobrevivientes que durante muchos años estuvo como adormecido, acallado. No se hablaba de las víctimas sobrevivientes. Muchas personas fueron afectadas parcial o totalmente. Tuvieron dificultades laborales y de todo tipo que no vamos a detallar. Y en muchos casos tuvieron que lidiar con esas circunstancias en soledad, con poco acompañamiento.

-¿Cómo es la relación de la institución con los familiares?

-Bueno, tenemos vínculo con muchos familiares. Recordaba hace unos instantes el video que hicimos el año pasado con el tema musical. De escenas y escenas de familiares que se sumaron. Lo veremos nuevamente este año en el acto central. En el escenario mismo se van a tener muchísimos familiares. Por supuesto, con 85 víctimas no con todos los familiares se está en contacto porque no todos tienen un rol activo o no todos sienten la necesidad o entienden que deben tener un vínculo con las instituciones. Nosotros respetamos cada una de las expresiones. Las víctimas hay que respetarlas en su dolor y en su propia manera de procesarlas.

-En esos últimos tiempos muy cercanos, a raíz de lo que pasó en Israel y también por la decisión de la justicia argentina sobre Irán, se ha generado un esclarecimiento muy grande con respecto a lo que pasó en la Argentina. Cuando el mundo debe hablar de Irán como una cuestión formalmente registrada de su accionar, habla de la AMIA ¿Qué piensa con respecto al ataque de Irán a Israel, estando en AMIA?

-El atentado a la AMIA fue una muestra de lo que podía ser la acción asesina de un terrorismo internacional, hace 30 años. Muchas veces uno recuerda otras acciones en otras ciudades vinculadas con el terrorismo, Londres, ciudades de Alemania, por supuesto en Nueva York, por supuesto en Washington. Lo nuestro fue en el año 94 y prologó, de alguna manera, a través de la acción asesina lo que vivimos con tanta repetición, tantas veces con posterioridad y obviamente fue un antecedente, fue un antecedente también de la responsabilidad de Irán, que se vio también repetida en muchas, o alguna de sus proxys, alguna de sus organizaciones aliadas, como también sucedió acá. Entonces en el marco de las comunidades judías del mundo, por supuesto que es una referencia cronológica, y toda vez que se habla de terrorismo internacional también. Lo que sucedió en Israel a nosotros nos conmovió, nos puso en una situación de tremendo dolor, un hecho inédito, despertamos ese sábado 7 de octubre y no entendíamos lo que estaba sucediendo y cuando tomamos dimensión de lo que había sucedido, los ecos de eso que sucedió siguen continuando hasta el día de hoy, por supuesto a los más de mil asesinados o caídos en defensa del Estado de Israel, se le unen los secuestrados, los más de 100 secuestrados, que hasta el día de hoy y desde aquel momento no han vuelto a sus hogares y seguimos reclamando por ellos diariamente.

-Cuando ve las imágenes en Israel, los reclamos de justicia, víctimas, secuestros, desaparecidos, asesinados, ¿Hay similitudes en el dolor?

-Estamos hermanados en ese dolor, por supuesto son circunstancias diferentes, no son las mismas, pero están unidas por una responsabilidad compartida, es decir, Hamás alimentado por Irán tiene que ver con el mismo Irán y su brazo Hezbollah que atacó acá, existe como sociedad del terror ahí, y en ese sentido hay un punto en común. Luego están las diferentes circunstancias, uno piensa en chicos bailando en un festival, disfrutando un momento y frente a eso personas con armas asesinándolos, asesinando bebés, violaciones, mutilaciones, cosas que no habíamos visto desde la segunda guerra mundial. un atentado antisemita de esas circunstancias.

-30 años en un rol fundamental de la institución donde creo que ha tenido que ver con todo lo que pasó, con todo lo que hizo la institución, ¿Qué significa para usted haber sido un motor tan importante durante tanto tiempo? y ¿Qué siente hoy frente a eso?

-Te agradezco tus palabras pero son construcciones colectivas, es decir, la manera de esto lo pude ver a la distancia y haciendo una retrospección, en mi caso en particular la manera que elegí en aquel momento, durante unos instantes, la AMIA no existió, en el momento en que sucede el atentado, la AMIA no existió, pensemos que había decenas de personas, de empleados que fallecieron, hay áreas enteras como el servicio de empleo, en ese momento era la bolsa, la vieja bolsa de trabajo, o el área de sepelios, donde el 100% del personal falleció, no había saberes, no había nadie capaz de transmitir saberes, durante unos instantes la AMIA no existió, hay áreas que hubo que reconvertirlas, renacerlas de ese horror y en mi caso en particular, durante unos instantes, tampoco. Luego de esa mañana estuve en otro lado, luego volví, la misma noche volví, pero durante unos instantes tampoco estuve acá, simbólicamente me refiero, la manera de enfrentar que tuve en aquel momento tuvo que ver con la hiperacción, pero fue una reacción que pude interpretar con muchos años, con el paso de muchos años. Y no con este rol, yo estoy a cargo de la dirección ejecutiva desde el año 2002, desde el momento que estuve a cargo de la administración. Hay un conjunto de elementos, que algunos tienen que ver con la intimidad, con las características propias de cada uno, con lo que es posible, y también con el azar.

-¿Se siente conforme y agradecido con todo lo que le tocó hacer?

-Bueno, uno siempre aspira a más, pero sí, orgulloso de la tarea, de la conformación de equipo, del establecer criterios de diálogo a la hora de la toma de decisiones, pero hablamos de la tarea en AMIA ya, eso daría para toda otra conversación, porque son procesos que duran varias estaciones, varios hitos. Ahora, referido a la tarea mía en AMIA, por supuesto, el atentado es un ineludible momento, el AMIA que no está más, es un ineludible momento anterior, el AMIA de los fines de los ochenta, principios de los noventa.

-¿A qué se refiere, a la vigencia, al edificio?

-A un país en transformación, eso, un país en transformación, Argentina en los ochenta, un país que había recuperado la democracia, un país de pleno empleo, no teníamos los niveles de pobreza que hoy vemos, las problemáticas eran diferentes, las conversaciones, los desafíos, a eso me refiero, Por eso pienso que también el 2001-2002 es un hito muy relevante en términos de reseñar una trayectoria.

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