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Entrevista a Dani Dayan. “No veo ninguna posibilidad de que Biden retrotraiga traslado de la embajada a Jerusalem”

Agencia AJN.- En una entrevista exclusiva con la Agencia de Noticias AJN, el ex cónsul de Israel en Nueva York y especialista en la política de Estados Unidos analizó el escenario internacional tras el triunfo del candidato demócrata. Habló sobre la prioridad de atender la amenaza iraní y opinó sobre el compromiso del presidente electo en la lucha contra el antisemitismo. También explicó el lugar que tendrá el conflicto con los palestinos en la política inmediata de Estados Unidos.

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Agencia AJN (por Lais Vázquez y Gustavo Berón).- El ex cónsul de Israel en Nueva York, Dani Dayan, afirmó que “va a ser diferente” la relación entre Israel y Estados Unidos con el gobierno de Joe Biden, pero descartó la posibilidad de que el presidente electo vaya a modificar los denominados Acuerdos de Abraham o devuelva la embajada norteamericana a Tel Aviv, ambas decisiones impulsadas durante la gestión de Donald Trump.

En una entrevista exclusiva con la Agencia de Noticias AJN, Dayan advirtió que la amenaza nuclear de Irán será una prioridad para Washington porque “es el único tema internacional que puede causa tensión, inclusive tensión militar”. “Por eso Biden no se puede dar el lujo de no enfocarlo inmediatamente”, aclaró.

Sobre la cuestión del conflicto con los palestinos, el embajador dijo: “No hay duda que el gobierno de Biden va a volver a la fórmula, que fue la fórmula de Estados Unidos durante varias décadas, de dos Estados para dos pueblos”, aunque desestimó la posibilidad de que vaya a retomar las conversaciones de paz en lo inmediato.

A continuación los tramos más destacados de la entrevista:

-AJN:¿Cómo imaginan la relación entre EE.UU e Israel a partir de la presidencia de Biden?
-DD:
Va a ser diferente a la relación que tuvo la Casa Blanca con el gobierno de Israel en los últimos cuatros años, que fue realmente distinta a todo lo que conocimos hasta ahora, muy estrecha. Pero el hecho de que vayan a ser diferentes no significa que vayan a ser malas, van a ser distintas. Joe Biden es un amigo del Estado de Israel, también la vicepresidenta electa Kamala Harris. Hay que recordar que en esta semana marcamos 45 años de la resolución indignante de las Naciones Unidas equivaliendo sionismo como racismo. Por lo tanto, la relación será distinta, pero no significa que va a ser mala. Tomando en cuenta que el presidente y la vicepresidenta son del partido demócrata, creo que el dúo Biden-Harris es el mejor que podríamos esperar.

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-AJN: ¿Creen que a partir de la presidencia de está nueva administración puede haber una modificación en los acuerdos de Israel con países árabes?
-DD:
Los acuerdos de Israel, dos firmados y uno por firmar, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, por un lado, y Sudán por el otro, son un hecho, son acuerdos bilaterales, no hay ninguna razón para pensar que algo va a cambiar. Creo que el presidente Biden tendrá la intención de seguir ese camino con otros países. Ante todo es muy posible que haya algún otro acuerdo de normalización con otro país árabe antes del 20 de agosto, cuando Biden asuma y bajo la presidencia de Trump. Sé que Biden tiene reservas con el régimen de Arabia Saudita después de lo que ocurrió en el consulado saudí en Estambul y también en el conflicto bélico con Yemen, pero no creo que ningún presidente se va a perder la oportunidad de ser el anfitrión de un acuerdo entre Israel y Arabia Saudita. Por eso creo que va a seguir en ese camino y va a tratar de lograrlo con Arabia Saudita y otros países árabes más. En resumen no veo cambios en ese aspecto.

El Plan de Siglo, como lo llamaba Donald Trump a su proposición de paz, va a ser abandonado. Pero los planes diplomáticos aún cuando son encajonados no mueren

-AJN. En el marco de esa política hacia Medio Oriente, ¿qué posición considera adoptara Biden respecto del conflicto con los palestinos que es más complejo?
-DD:
El Plan de Siglo, como lo llamaba Donald Trump a su proposición de paz, va a ser abandonado. Pero los planes diplomáticos aún cuando son encajonados no mueren. Los denominados parámetros de Clinton o alguna carta de George W. Bush por los asentamientos (judíos) aunque no fueron fructíferos siguen influyendo en el diálogo multilateral internacional diplomático. Por supuesto no será el programa político de la administración de Biden, pero está claro que las proposiciones de paz pueden resucitar en cualquier momento. No hay duda que el gobierno de Biden va a volver a la fórmula, que fue la fórmula de Estados Unidos durante varias décadas, de dos Estados para dos pueblos. Pero también entiendo que Biden ve que es dudoso, con un presidente palestino debilitado y con una división entre la Franja de Gaza y Cisjordania sea el momento apropiado para renovar las negociaciones, así que todo es más teórico que práctico. Por supuesto que lo que tiene que ver con la construcción de viviendas en Judea y Samaria se va a volver a algunas fricciones. Hay que entender que Biden está tremendamente ocupado por las cuestiones domesticas, el coronavirus, la economía, el desempleo, las tensiones raciales, la brecha grande en la sociedad de los Estados Unidos, no creo que le den mucho tiempo para dedicarse a la política exterior. Una cuestión muy interesante es a quién nombrará como secretario de Estado, canciller, y ese va a ser el signo más importante de hacia dónde va la política exterior en lo que respecta a Medio Oriente.

-AJN: ¿Biden mantendrá la embajada de EE.UU en Jerusalem?
-DD:
Sin ninguna duda. No veo ninguna posibilidad, ni siquiera legal, de trasladar la embajada a Tel Aviv.

-AJN: ¿Qué opina del plan de Biden para luchar contra el antisemitismo?
-DD:
No hay ninguna duda dónde está el corazón de Biden en la lucha contra el antisemitismo. Biden repudia el antisemitismo y siempre cuenta que su padre le hablaba durante la cena familiar sobre el sufrimiento de los judíos durante el Holocausto. Su padre era un gran admirador del presidente Roosevelt, presidente norteamericano durante la Primer Guerra Mundial, y siempre le decía a su hijo que no podía entender por qué los aliados no bombardearon las vías del tren que conducían a Auschwitz y todo eso tuvo una gran impresión para Biden. Se nota cuando él habla de ese tema que lo hace con extrema sinceridad.

Biden va a retornar al acuerdo nuclear que se firmó en Viena en 2015 y del que el presidente Trump se retiró tres años después.

-AJN:- ¿Qué postura cree que adoptará la administración Biden frente a la amenaza de Irán en Medio Oriente?
-DD:
Es el tema mas importante porque es el único tema internacional, del Medio Oriente que puede causa tensión, inclusive tensión militar. Por eso Biden no se puede dar el lujo de no enfocarlo inmediatamente. Dije que con la cuestión palestina se va a tomar meses hasta que se ocupe de eso, creo que en el tema de Irán se va a haber obligado a tratarlo inmediatamente para que no se salga el tema de control y haya un conflicto diplomático.
No hay duda lamentablemente, y lo digo diplomáticamente, que Biden va a retornar al acuerdo nuclear que se firmó en Viena en 2015 y del que el presidente Trump se retiró tres años después. Hay varias maneras retornar al acuerdo; una, la peor, es retornar al acuerdo tal como es sin incluir cambios, y la otra manera es que Biden va a tratar de retornar solo a partir de una negociación con el régimen iraní. Y en esa negociación espero que Biden ponga cambios en el acuerdo en el sentido de que las fechas en las cuales distintas clausulas finalizan, que es uno de los factores más peligrosos, seguramente se van a negociar cambios. Tengo la esperanza que incluya en un acuerdo renovado temas que fueron dejados de lado como el tema de los misiles balísticos que Irán está desarrollando como el fomento del terrorismo en todo el mundo incluyendo América Latina.

-AJN: ¿Qué análisis hace de la situación que se pueda generar por la venta de armas de Estados Unidos a los países árabes?
-DD:
El congreso va a tener que aprobarlo. Todavía no sabemos si el Congreso va a estar dominado por demócratas o republicanos porque para la elección de dos senadores del Estado de Georgia hay un balotaje en enero y eso va a ser crucial. Si en las dos elecciones ganan los demócratas van a tener mayoría en el Senado y si en una de ellas gana los republicano van a tener mayoría. Y eso cambiaría mucho para la manera en que un gobierno de Biden va a manejarse políticamente en muchos temas y va a tener que buscar acuerdos con los republicanos en el Senado o tendrá un Senado propio para hacer lo que quiera. Eso va a tener una importancia crucial para ver cómo serán los próximos años.

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-AJN: ¿Qué rol cree que ocupará la izquierda más radical que apoya a Biden y que tiene una posición anti-Israel muy marcada?
-DD:
Creo que quizás la primera decisión que va a tener que tomar Biden en los próximos días y quizás ya la tomó va a tener que tomar es en qué dirección se dirige y qué coalición política hará. Si va hacia el centro a partir de un acuerdo con los republicanos moderados, inclusive nombrando a algún republicano como ministro de su gabinete, o si gira hacia la izquierda para complacer a los sectores izquierdista del partido demócrata. Por un lado, Biden es un hombre de acuerdos, de entendimiento, y eso es lo que hizo durante 40 años en el Senado. Llegó a acuerdos con sus rivales y no impuso ideologías por fuerza. Hay que decir que el ala izquierdista del partido demócrata lo ayudó a ganar la elección, en el sentido que no lo molestaron y votaron por él, algo que muchos de ellos no hicieron en 2016 con Hillary Clinton. Espero que sea sensato y que vaya hacia el centro y no hacia la izquierda porque eso es lo que su país necesita, un país que está dividido por razones sociales, raciales, políticas y de todo tipo. Lo que necesita es buscar el denominador común y no ir al extremismo. Estoy convencido de que Biden va a ir en esa dirección lo que sin lugar a duda va a decepcionar al ala izquierdista del partido demócrata. Inclusive creo que va a nombre a un republicano como ministro de su gabinete.

Trump sin ninguna duda fue un presidente no convencional, distinto a sus 44 antecesores. Un estilo que debo admitir no siempre me complació, pero también debo admitir que tuvo una política exterior y una política respecto a Israel que fue excelente

-AJN: ¿Cómo describe a la figura de Donald Trump y cuál será su futuro político después de esta elección?
-DD:
Trump sin ninguna duda fue un presidente no convencional, distinto a sus 44 antecesores. Un estilo que debo admitir no siempre me complació, pero también debo admitir que tuvo una política exterior y una política respecto a Israel que fue excelente, tanto en lo de Irán como en otras aspectos. Todavía no sabemos cómo va a terminar la crisis que vive Estados Unidos, pero ya es claro que Biden va a ser declarado presidente. Lo que si vemos es que en Estados Unidos la violencia en general y la violencia política en particular existen y gracias a Dios, Trump no pidió a su gente que salga a las calles, pero si sucede no sé cómo terminará. Hay quienes dicen que Trump intentará en 2024 ser elegido nuevamente presidente, pero lo dudo. La cuestión interesante es qué le sucederá al partido republicano si Trump deja la arena política, si vuelve a ser un partido conservador clásico o seguirá un camino algo populista como lo marcó Donald Trump.

-AJN: Las últimas elecciones pusieron al descubierto una grieta en la sociedad norteamericana, ¿piensa que esa situación se superará?
-DD:
Volví después de cuatro años de estar en Nueva York donde represente al Estado de Israel en cinco estados y volví pesimista. Veo una grieta grande que no es solo en cuestiones políticas sino también en cuestiones de valores, morales e inclusive históricas. Una sociedad donde no hay consenso en las cuestiones más básicas, como el grado histórico de su creación, es muy difícil de enmendar. Quizás Trump no tenía interés en hacerlo, Biden si, pero no estoy seguro de que tenga la capacidad para hacerlo.

-AJN: ¿Cuál sería el origen de esta grieta?
-DD:
La sociedad cambia y estoy seguro de que las redes sociales tienen una gran influencia en eso. Lamentablemente vi una sociedad en la que los dos extremos tanto la derecha como la izquierda conquistaron el diálogo publico con ideas problemáticas. Por un lado, en la derecha llevaron al extremo el derecho de portal armas letales y la negación total en algunos lugares del derecho de aborto. Por el otro lado, desde la izquierda una política de género que a veces se llega al absurdo y una política de cancelamiento, como dicen en Estados Unidos, de no dar libertad de expresión a quien no es políticamente correcto. En el medio de esta disputa hay un centro que está impotente. Durante muchas décadas, Estados Unidos llegó a logros incomparables porque liberales y conservadores moderados se juntaron para llevar el país adelante. Hoy esto no sucede e incluso si un senador demócrata coordina o colabora con un republicano cada uno es visto en sus respectivo partido como un traidor. Esto marca un cambio de 180 grados en la política de Estados Unidos.

-AJN: ¿Considera que con la llegada de Biden al poder se devolverán los fondos a la Autoridad Palestina?
-DD:
Va a haber una política diferente. Así como dije que la embajada va a quedar en Jerusalem también creo que la Oficina de Intereses Palestinos en Washington si va a ser reabierta.

-AJN: ¿Cómo vio la situación de la expansión del coronavirus en Nueva York, especialmente dentro de las comunidades ortodoxas?
-DD:
Nueva York fue una experiencia muy interesante. Estuve en la ciudad en la época más impactante del coronavirus, en abril y mayo, cuando era el epicentro mundial de la pandemia. Pero debo decir que la manera en que salió de la crisis fue impresionante. Había un plan muy bien delineado, con cuatro etapas, toda la población sabia que tenía que suceder para pasar de etapa. Fue muy prolijo, sistemático y fructífero aunque escucho que en los últimos días hay un temor a que suban los números de casos. Al principio fue mal manejado en Nueva York pero la salida de la crisis fue llevada muy bien. En lo que respecta a las comunidades ortodoxas es sabido que la vida judía está basada en la vida comunitaria, en las sinagogas, en las casas de estudios. Hay a quienes les costó acostumbrarse a algunas medidas, hay quienes las vieron como discriminatorias y lamentablemente la comunidad judía ortodoxa de Nueva York pagó un precio muy caro por falta de adaptarse inmediatamente a la nueva situación y esperemos que la lección haya sido aprendida.

Colaboró Martín Klajnberg

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Netanyahu se mostró conforme por el fin de la libertad condicional de Jonathan Pollard: “Espero verlo pronto en Israel”

Agencia AJN.- Se trata del espía que operó en favor de Israel y cumplió una condena por 30 años.

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Agencia AJN.- El Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció anoche que no extenderá el período de prueba a Jonathan Pollard, el judío estadounidense condenado por espionaje y que cumplió una condena en el país norteamericano, anunciaron sus abogados.

Esto significa que todas las restricciones sobre Pollard de estos últimos cinco años han sido retiradas y podrá vivir donde lo deseé, incluso Israel.

“Él se alegraría de ir a Israel, era su sueño, su esperanza, su deseo”, expresó su abogado Alan Dershowitz. “Será bueno para Israel, para Estados Unidos y para el estado de derecho”, señaló.

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Primer ministro Netanyahu espera recibir pronto al espía. Foto: Oficina de Prensa del Primer Ministro.

Por su parte el primer ministro Binyamin Netanyahu expresó su satisfacción este sábado por la eliminación de las restricciones al espía israelí Jonathan Pollard.

Netanyahu remarcó su compromiso estos años por la liberación de Pollard por quien trabajó para su “retorno”, aseguraron desde la Oficina del Primer Ministro.

También se agradeció la labor del embajador israelí en Estados Unidos, Ron Dermer, por los contactos “responsables y sensibles frente a la administración norteamericana”.

Netanyahu expresó su deseo de que el espía llegue pronto a Israel junto a su esposa Esther.

En 1987 Pollard fue condenado a sentencia de cadena perpetua por espionaje en favor de Israel. En noviembre de 2015, tras 30 años en prisión, fue liberado de acuerdo con una decisión del Comisión de Libertad Condicional de los Estados Unidos.

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Pollard con ropa de presidiario en 1991, seis años después de haber sido condenado. Foto: Reuters.

Las condiciones de su liberación incluyeron muchas restricciones durante cinco años. Entre estas: No poder salir de sus casas en horas nocturnas, prohibición de salir de una determinada zona de Nueva York, obligación de usar pulsera eléctrica y un constante monitoreo sobre computadora personal y en su lugar de trabajo.

Las restricciones de su libertad condicional expiraban el viernes, pero el jueves todavía no sabía si se le permitiría trasladarse a Israel o si se renovarían sus severas restricciones de libertad condicional.

El levantamiento de las restricciones también significa que él y su esposa Esther son capaces de cumplir su sueño de mudarse a Israel.

Estas restricciones dejaron de tener vigencia anoche, justo cinco años después de su liberación de prisión, y según declaró su abogado se decidió que las mismas no serán renovadas.

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Biden cumple 78 años y se convertirá en el presidente de mayor edad en la historia de los Estados Unidos

Agencia AJN.- El presidente electo estará ansioso por mostrar a los americanos desde el principio que está física y mentalmente preparado para el trabajo.

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Agencia AJN.- El presidente electo de los Estados Unidos Joe Biden cumple 78 años este viernes. En exactamente dos meses, tomará las riendas de una nación políticamente fracturada que enfrenta la peor crisis de salud pública en un siglo, un alto desempleo y una injusticia racial.

Mientras lucha con esos temas, Biden intentará lograr otra hazaña: demostrar a los estadounidenses que la edad es sólo un número y que está a la altura de su cargo.

Biden prestará juramento como el presidente más antiguo de la historia de la nación, desplazando a Ronald Reagan, quien dejó la Casa Blanca en 1989 cuando tenía 77 años y 349 días de edad.

La edad y la salud tanto de Biden como del Presidente Donald Trump – menos de cuatro años menor que Biden – se perfilaron a lo largo de una carrera que fue decidida por un electorado más joven y más diverso y en un momento en que la nación se enfrenta a diversas cuestiones desafiantes.

Cerca de dar sus primeros pasos, Biden estará ansioso por demostrar que tiene el vigor para servir.

“Es crucial que él y su equipo se pongan en la posición, al principio de su presidencia, de poder expresar lo que quiere con una nitidez que no siempre ha sido su fuerza”, dijo Ross Baker, un politólogo de la Universidad de Rutgers que ha asesorado a legisladores de ambos partidos. “Tiene que construir credibilidad con el pueblo americano de que está física y mentalmente preparado para el trabajo”.

Durante la campaña, Trump, de 74 años, no perdió la oportunidad de destacar los errores de Biden y argumentar que el demócrata carecía de la agudeza mental para liderar la nación. Tanto los críticos como algunos partidarios de Biden se preocuparon de que estaba enviando el mensaje equivocado sobre su resistencia al mantener una agenda pública relativamente ligera mientras que Trump se dedicaba a los estados de batalla. Biden atribuyó su agenda ligera a ser cauteloso durante la pandemia del coronavirus.

Algunos de los rivales de Biden en las primarias demócratas también hicieron foco en la edad al plantear la pregunta de si alguien de la generación de Biden y Trump era la persona adecuada para dirigir una nación que se enfrenta a cuestiones como el cambio climático y la desigualdad racial.

Brian Ott, un profesor de comunicaciones de la Universidad Estatal de Missouri que estudia la retórica presidencial, dijo que Biden no fue muy impresionante como activista, pero que ha demostrado ser mucho más eficaz con sus comentarios públicos desde el día de las elecciones.

Ott dijo que el discurso de victoria de Biden fue conmovedor, y su empatía se mostró en una discusión virtual que mantuvo a principios de esta semana con trabajadores de la salud de primera línea. La experiencia del presidente electo – una combinación de edad y casi 50 años en la política – se transmite más claramente a través del prisma de gobernar que el caos de la campaña, dijo.

“La retórica de gobernar, a diferencia de la retórica de hacer campaña, es de colaboración y no de adversidad”, dijo Ott.

La edad relativamente avanzada de Biden también le da mayor importancia a la calidad de su personal, dijo Baker. La elección de Kamala Harris, casi 20 años más joven que él, como su compañera de fórmula reconoció efectivamente su problema de edad. Biden se ha descrito a sí mismo como un presidente de transición, pero no ha descartado presentarse para un segundo mandato.

“Ha hecho un buen trabajo al hacer saber desde el primer día que ella está lista”, dijo Baker sobre Harris. “Ella tiene que estar en las imágenes que salen de la Casa Blanca. También tienen que, en términos de sus mensajes, resaltar su inclusión en cualquier tema o debate importante que esté ocurriendo en la Casa Blanca”.

Biden, en una entrevista en septiembre con la CNN, prometió ser “totalmente transparente” sobre todas las facetas de su salud si es elegido, pero no ha dicho cómo lo hará.

La campaña ha argumentado que Biden no es un septuagenario promedio. Su médico, el Dr. Kevin O’Connor, en un informe médico publicado por la campaña en diciembre, describió a Biden como “saludable, vigoroso… apto para ejecutar con éxito los deberes de la Presidencia, incluyendo los de Jefe Ejecutivo, Jefe de Estado y Comandante en Jefe”.

O’Connor informó que Biden hace ejercicio cinco días a la semana. El presidente electo dijo a sus partidarios que durante la pandemia ha dependido de entrenamientos caseros con bicicleta, cinta de correr y pesas.

En 1988, Biden sufrió dos aneurismas cerebrales que pusieron en peligro su vida, una experiencia que escribió en sus memorias lo convirtió en el “tipo de hombre que quiero ser”. O’Connor también señaló en su informe que Biden tiene un ritmo cardíaco irregular, pero que no ha requerido ningún medicamento u otro tratamiento. También se le extirpó la vesícula biliar en 2003.

En un artículo publicado en septiembre por un grupo de investigadores en el Journal on Active Aging se llegó a la conclusión de que tanto Biden como Trump son “superagentes” y es probable que sobrevivan a sus contemporáneos estadounidenses y mantengan su salud más allá del final del próximo mandato presidencial.

Algunos de los predecesores de Biden en la Casa Blanca dejaron migajas de pan sobre lo que se debe y no se debe hacer para demostrar el vigor presidencial, dijo Edward Frantz, historiador presidencial de la Universidad de Indianápolis.

Reagan se aseguró de que el público lo viera cortando leña y montando a caballo. Trump, después de ser diagnosticado con coronavirus, volvió rápidamente a un apretado calendario de campaña – celebrando docenas de concentraciones multitudinarias en estados de batalla en las últimas semanas de la campaña. Biden también querrá demostrar que está físicamente preparado para lo que le espera durante los próximos cuatro años.

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