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Israel asiste a los judíos en el extranjero: ¿un cambio de paradigma?

Agencia AJN.- Ahora, con el Estado fuerte, poderoso y económicamente sólido, las cosas están empezando a cambiar. En lugar de que la Diáspora necesite apuntalar financieramente a Israel, es el Estado judío que ahora alberga al 45% de los 14,7 millones de judíos del mundo, puede necesitar ayuda financiera la diáspora

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Agencia AJN.- Los judíos en la diáspora mueren por el coronavirus a un ritmo mucho más alto que los judíos en Israel.

Como escribió Uriel Heilman en JTA (Agencia Judía Telegráfica), “lo que está claro es que la tasa de mortalidad judía es exponencialmente más alta en la diáspora en comparación con Israel y que el virus está devastando el mundo judío”.

Entonces, ¿qué responsabilidad moral y material tiene Israel, que siempre se ha enorgullecido de su voluntad de rescatar a las comunidades judías en peligro de extinción, ahora ante las comunidades judías de la diáspora?

Y no solo para las comunidades judías pobres, sino también para las acomodadas, comunidades en lugares como Estados Unidos, donde las escuelas, las sinagogas y las instituciones comunitarias se ven muy afectadas por el coronavirus.

Una encuesta realizada esta semana por la Ruderman Family Foundation mostró que casi la mitad de los judíos israelíes (49%) apoyan en gran medida a Israel brindando asistencia financiera a sinagogas y centros comunitarios en comunidades en los EE.UU. y en otras partes del mundo que se cerraron o colapsaron financieramente debido al coronavirus. Otro 22% dijo que apoya esto en un pequeño grado, y una cuarta parte de los israelíes se opone a enviar ayuda financiera.

De acuerdo, esta es solo una pregunta en una encuesta en un momento único en el tiempo, pero si de hecho es un reflejo exacto del sentimiento nacional, entonces podríamos estar en la cúspide de un cambio de paradigma en cómo Israel ve sus relaciones con la Diáspora: En lugar de estar en el extremo receptor de las donaciones, estaría en el lado donante. Y no solo a las comunidades con dificultades físicas, como en la antigua Unión Soviética, Bosnia, Etiopía o en otros lugares, sino también en las comunidades del mundo desarrollado occidental.

La disposición a extender una mano a las comunidades de la diáspora es aún mayor, según esta encuesta, cuando la pregunta no se centra en la ayuda financiera, sino en enviar equipos médicos, alimentos o ayuda administrativa.

Este cambio refleja los cambios demográficos en el mundo judío.

Cuando se estableció el Estado en 1948, solo había unos 650.000 judíos en Israel, lo que representa el 6% de la población judía mundial. Israel necesitaba urgentemente la ayuda de la comunidad judía mundial para sobrevivir y prosperar. El establecimiento de Israel y garantizar que permanezca seguro y prospere ha sido el proyecto más grande del pueblo judío en los últimos 150 años. Como resultado, se recaudó dinero a lo largo y ancho de esta empresa revolucionaria.

Ahora, con el Estado fuerte, poderoso y económicamente sólido, las cosas están empezando a cambiar: y en lugar de que la Diáspora necesite apuntalar financieramente es el gobierno hebreo, que ahora alberga al 45% de los 14,7 millones de judíos del mundo, que brinda ayuda financiera a la diáspora.

Eso, sin embargo, plantea preguntas filosóficas sobre la naturaleza del sionismo. ¿Hasta qué punto Israel quiere ayudar a las comunidades judías a sobrevivir y prosperar en el extranjero? ¿No deberían venir aquí? Algunas de las reacciones de las redes sociales a la encuesta de Ruderman reflejaron ese sentimiento, y dijeron que si es difícil para los judíos en la diáspora como resultado de la plaga actual, siempre podrían mudarse a Israel.

Si el gobierno en algún momento decide enviar dinero al exterior para ayudar a las comunidades de la Diáspora, no sería la primera vez.

Después del ataque terrorista en la escuela Ozer Hatorah en Toulouse, Francia, en 2012 que mató a cuatro personas, la Agencia Judía estableció un fondo para comprar equipos de seguridad para las comunidades judías en el extranjero: cámaras de circuito cerrado, puertas reforzadas, ventanas a prueba de balas, cercas de seguridad y similares, un fondo al que contribuyó el gobierno y que envió millones de dólares a todas partes, excepto a los Estados Unidos.

Pero Israel también, al menos una vez, envió dinero a la comunidad judía estadounidense. En 2018, después de que el huracán Harvey devastara las instituciones judías en Houston, el entonces ministro de Asuntos de la Diáspora, Naftali Bennett, envió 1 millón de dólares a la federación judía local. Esa fue una decisión que sentó precedentes, que Bennett dijo que articulaba el sentido de responsabilidad de Israel hacia la Diáspora.

Los judíos muestran su unidad en tiempos difíciles, que brindan “una oportunidad para reunirse y ayudarse unos a otros”, dijo en un mensaje de video enviado a la comunidad, y agregó que el dinero fue enviado “porque somos hermanos y nos importa”.

Tan noble como fue ese gesto, la donación no es la misma: el dinero a Israel de la Diáspora proviene de filántropos individuales, mientras que el dinero de Israel a la Diáspora generalmente proviene del gobierno. No era como si en 2018 Moshe Cohen en Afula hurgara en su propio bolsillo para enviarlo a sus hermanos judíos estadounidenses en Houston; fue el gobierno israelí quien lo hizo en su nombre. Por otro lado, a lo largo de los años, fue Frank Cohen en Houston quien envió sus propios fondos a Israel.

Las necesidades financieras de las comunidades judías en la diáspora son enormes, e Israel obviamente no puede pagar la factura. Pero lo que demuestra la voluntad expresada en la encuesta de Ruderman por los israelíes para extender la ayuda financiera a las comunidades judías en el extranjero es un sentido de solidaridad natural.

Una pandemia mundial trae a la mente de muchos judíos recuerdos del pasado cuando los judíos fueron culpados de plagas. Es comprensible, por lo tanto, que un reflejo natural provocado por el coronavirus sea ​​que los judíos sienten que todos están juntos en esto, y que es necesario ayudar a los correligionarios en el extranjero.

Pero ese sentido natural de solidaridad no debe darse por sentado o como un hecho, especialmente en un momento en que algunos argumentan que la solidaridad judía se ha debilitado a medida que las comunidades judías en las dos comunidades más grandes del mundo, Israel y los Estados Unidos, se separan sobre varios temas, desde el acuerdo nuclear con Irán, hasta sus opiniones sobre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hasta el tema de la anexión de partes de Judea y Samaria.

Pero si la encuesta de Ruderman es una indicación, a pesar de las diferencias políticas, esta solidaridad, este sentido de responsabilidad que los judíos sienten uno por el otro, sigue siendo fuerte, al menos entre la comunidad judía israelí, desde 2013 la comunidad judía más grande del mundo.

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Coronavirus: marchas y contramarchas en la cuarentena de Israel, con un virus que no cesa a pesar del verano

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Agencia AJN.- Israel es mirado como un ejemplo en el mundo por su manejo de la pandemia del coronavirus, su baja tasa de mortalidad y la veloz salida de la cuarentena. El Estado hebreo ya ha habilitado la reapertura de comercios, shopping, balnearios, escuelas y hasta reuniones de 50 personas. Sin embargo, los miedos a un nuevo brote continúan e implican una serie de avances y retrocesos en las medidas sanitarias. En ese contexto, la doctora argentina-israelí Malena Cohen, directora del Centro de Fibrosis Quística en el Hospital Universitario Hadassah de Jerusalem, dialogó con la Agencia AJN parar brindar un panorama sobre la situación actual.

La especialista remarcó que las estadísticas confirman que “el virus está y va seguir estando en el verano, donde ya se registran temperaturas de más de 30 grados en Israel, y en unos pocos meses empieza el invierno”, con la reaparición de las tradicionales afecciones respiratorias.

Cohen destacó que las autoridades de salud siguen con atención la evolución de la pandemia, ya que de un promedio de diez o quince casos diagnosticados, se pasó a más de cien diarios en los últimos días. Lo que le permite a Israel mantener la apertura de las actividades es la estabilidad en la tasa de fallecidos y el número de casos graves, que hace semanas se mantiene apenas por encima de los 20 pacientes.

“Por ahora sigue habiendo una reapertura de los mercados, el transporte, lugares públicos y espacios culturales. Va a haber recitales sin que haya mucho contacto entre las personas. En los hoteles no hay buffet, todo es con las porciones separadas para que no haya tanto contacto. También volvieron los gimnasios”, comentó.

En ese sentido, Cohen aclaró que “en Israel no se volvió atrás en la cuarentena específicamente, pero es por ahora, porque van cambiando las medidas” según evoluciona la pandemia.

De acuerdo a lo informado por la doctora, en el Hospital Hadassah en Jerusalem aún hay pacientes internados de la primera tanda de la pandemia, pero aclaró que “son muy poquitos los casos graves”. Incluso, como ya informó esta agencia, hay centros asistenciales que desmontaron las áreas que habían sido dispuestas para atender los casos de coronavirus.

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Malena Cohen

¿Se acerca un segundo brote en Israel?

En cuando a la posibilidad de un segundo brote de la pandemia en Israel, la doctora Cohen explicó que las estadísticas hasta hace pocos días daban menos de diez casos positivos diarios y ayer volvieron a subir por encima de cien. “Tenemos muchos más casos de los que teníamos, los números indican que el virus va a seguir acá. Se creía que los números iban a bajar porque estábamos en temperaturas superiores a los 30 grados y sigue habiendo casos. Este virus está acá y para el invierno se va a juntar con la gripe, hasta que no haya una vacuna todo va a continuar”, sostuvo.

La doctora comentó que tras la reapertura de las actividades se habían relajado los testeos, pero con los últimos datos, las autoridades sanitarias reabrieron todo, “se están haciendo testeos por todos lados”.

“La respuesta es hacer los testeos para saber quién está infectado. En el Hospital Hadassah cuando los casos iban en aumento, el director decidió hacer testeos al personal sin importar si tenía o no síntomas. Una vez cada cinco días para estar seguros que no estábamos contagiados. Hubo casos positivos que no tenían idea que estaba infectados”, señaló.

Frente a los que se oponen a los testeos masivos, Cohen admitió que los análisis pueden dar negativo los primeros dos o tres días, pero aclaró que aquellas personas que presentan síntomas deben ser nuevamente analizadas porque “los test que se utilizan son muy confiables”.

A la hora de disponer la reapertura de las actividades, la doctora explicó que se debe tener en cuenta la cantidad de casos positivos como la cifra de fallecidos. “Cuando se ven los gráficos y las curvas van en descenso y son bastante bajos los casos se puede empezar a reabrir muy de apoco. Acá la reapertura empezó a principios de mayo, muy de a poco, cuando se evaluó que cada vez había menos pacientes graves, menos pacientes necesitaban respirador artificial”.

Para Cohen, “es importante poder diferenciar por sectores entre los distintos lugares” a la hora de retomar las actividades. “Lo segundo es reevaluar cada día en el momento que se ve que siguen bajando lo números y se puede reabrir todo”, añadió.

Video de la reapertura de bares en Tel Aviv

La vuelta a clases

“Cuando se decidió que se empezaba a abrir la cuarentena y a reincorporar a los chicos a las escuelas, fue de a poco, en forma gradual, en grupos reducidos hasta que se abrieron todos los niveles. Al principio, los grados fueron divididos en subgrupos, denominados ‘cápsulas’. Es decir, que un curso de 30 alumnos fue dividido en dos cápsulas de 15, que estudiaban en dos lugares diferentes de la escuela, con maestras diferentes. Pero cuando se decidió abrir las aulas para todos los grados fue porque no se podía seguir con el sistema en ‘cápsula’ por la falta de docentes y espacios, no había forma de reducir los grupos de chicos”, contó la especialista.

“La gente se siente bastante tranquila porque sabía que cuando iba a haber un levantamiento de las restricciones podía haber un rebrote. No fue una sorpresa, no es que de golpe aparecieron nuevos casos”, señaló la doctora Cohen luego de que el Ministerio de Educación informara hoy que 92 escuelas y guarderías han sido cerradas para detener la propagación del virus luego de que 304 casos, entre estudiantes y maestros, dieran positivo de COVID-19

La doctora explicó que si bien hay escuelas que tuvieron que cerrar por la aparición de nuevos casos, hasta el momento ninguno exigió una internación y se determinó que la mayoría de los contagios se dio en jóvenes que no tienen factores de riesgo.

“Cuando encuentran un caso en una escuela, esa escuela se cierra y se dispone la cuarentena. Hay varias escuela cerradas pero las clases están casi terminando acá en Israel, falta menos de un mes para que terminen”, explicó la doctora Cohen.

Frente a esta situación, según indicó la médica, en las últimas horas hubo colegios secundarios que decidieron dividir las clases entre presenciales y en casa para así atenuar la posible circulación del virus entre los chicos. Aunque hay padres que decidieron no enviar a sus hijos al colegio ya que dentro del grupo familiar pueden tener alguna persona de alto riesgo.

Consultada sobre cómo son los mecanismos de control sanitario para que los chicos vayan a las escuelas, Cohen explicó: “Antes que vayan a la escuela tenemos la obligación de tomarle la temperatura a nuestros hijos y completar una declaración confirmando que no tiene síntomas y que nos hacemos responsables de que no tienen síntomas de lo que podrían ser una enfermedad contagiosa. Todos los días las maestras revisan que esté el formulario y si alguno no lo llenó, nos llaman por teléfono. Además en la escuela le vuelven a tomar la temperatura y todos deben ir con barbijo, recién cuando están en el aula se los pueden sacar”.

Además, las autoridades dispusieron que los chicos no puedan compartir los alimentos ni las bebidas y se realiza la mayor cantidad posible de actividades al aire libre para disminuir la posibilidad de contagio.

Cohen aclaró que los mecanismos de control dispuestos para las escuelas se repiten en distintos ámbitos como los gimnasios y otras actividades. “En general se respeta bastante, salvo en las playas donde hay más gente que no respeta las medidas. Pero cuando alguien ve a una persona sin barbijos se le pide que se lo ponga. En los colectivos, por ejemplo, se respeta que los primeros asientos estén vacíos, para que la gente esté alejada del conductor”, completó.

La esperanza de una cura

Sobre las distintas investigaciones que existen para la cura del coronavirus, la doctora apuntó que “hay que tener en cuenta que los pacientes pueden presentar la enfermedad en forma diversa y lo que funciona para un paciente no funciona para otro”.

Asimismo, comentó que hay estudios realizados en Estados Unidos y China que son muy serios, pero aclaró que en algunos casos, las drogas utilizadas en pacientes afectados con coronavirus produjeron efectos adversos.

“En un principio se pensó que la vacuna iba a estar más rápido y hay cientos de laboratorios que están trabajando para poder aprobar la vacuna, pero la verdad es que muy pocos van a llegar a las últimas fases. Aparentemente medio año más llevará y cuando la vacuna se apruebe, si el 70 por ciento de la población no está vacunada, el virus se mantendrá”, precisó.

Finalmente y consultada sobre la posibilidad de que la pandemia finalice sin la intervención de una vacuna, Cohen respondió: “En mi opinión no va a desaparecer, lo vamos a tener acá. No veo que vaya a desaparecer sin la vacuna ya que es un virus bastante resistente que ya ha demostrado que puede hacer desastre”.

La comparación con Argentina

Consultada sobre cuál sería la recomendación que le daría a los sanitaristas argentinos, la doctora de Hadassah respondió: “No puedo dar consejo de lo que se debería hacer en la Argentina porque es un país muy heterogéneo, ya que hay provincias que no tuvieron casos y otros tienen bastantes. Acá fue todo más parejo y uno sabe cómo funciona el Ministerio de Salud. Lo que está claro es que donde no hay casos se puede empezar a reabrir, pero cada persona tiene que decidir en función de lo que pasa en su casa, si hay personas que son factores de riesgo”.

GB-LV

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La “cápsula”, el sistema de aislamiento para la educación israelí en tiempos de coronavirus

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Agencia AJN.- Luego de que el número de nuevos casos de coronavirus bajara radicalmente en Israel, el país comenzó a flexibilizar su cuarentena y, entre diversas aperturas, se realizó la vuelta presencial a las escuelas. Para ello, se aplicó “la cápsula” un sistema de educación que divide a los cursos en subgrupos.

En diálogo con la Agencia AJN, la doctora argentina-israelí Malena Cohen, directora del Centro de Fibrosis Quística en el Hospital Universitario Hadassah de Jerusalem, explicó: “Cuando reabrieron las escuelas el 3 de mayo, los primeros grados que empezaron fueron 1ro, 2do y 3ro. Estos fueron divididos en subgrupos, denominados ‘cápsulas’. Es decir, que un curso de 30 alumnos fue dividido en dos cápsulas de 15”.

“Estas cápsulas estudiaban en dos lugares diferentes de la escuela, con maestras diferentes, y el número reducido de alumnos permitía que cada uno tuviera su escritorio y estuviera bien separado del otro”, agregó.

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“Cada cápsula estaba en contacto solamente con sus integrantes y su maestra. Cuando los chicos salían al recreo, no se encontraban con otros estudiantes. Incluso entraban en diferentes horarios y no compartían los baños. Luego, a medida que se fueron reincorporando los otros grados de la escuela, este sistema se dejó de hacer y los grados empezaron a funcionar con normalidad”, destacó Cohen.

En las últimas horas, hubo colegios secundarios que decidieron dividir las clases entre presenciales y en casa, para así atenuar la posible circulación del virus entre los chicos. Aunque hay padres que decidieron no enviar a sus hijos al colegio, ya que dentro del grupo familiar pueden tener alguna persona de alto riesgo.

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