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70 Aniversario

Rector de la Universidad de Haifa: “El kibutz fue una de las primeras innovaciones de Israel”

Agencia AJN.- En el marco del 70 aniversario de Israel, la Agencia AJN mantuvo una entrevista con Gustavo Mesch sobre la evolución y el crecimiento del Estado hebreo, con la “innovación y la iniciativa de los inmigrantes” como sus claves fundamentales. “Tanto el kibutz como el Mossad fueron una innovación, porque no existían en ningún lugar del mundo”, destacó. El rector llegará a la Argentina esta semana para brindar distintas charlas sobre la Revolución Multiuniversitaria en Israel.

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Agencia AJN.- El rector de la Universidad de Haifa, Gustavo Mesch, recibió a la Agencia AJN en Israel, donde afirmó que “el kibutz fue una de las primeras innovaciones del país, porque no existían en ningún lugar del mundo”.

Nacido en Córdoba, Mesch llegó al Estado judío en 1973, lo que le permitió vivenciar los grandes cambios científicos, tecnológicos y económicos del país, a pesar de los pocos años que pasaron desde su fundación. “La historia de la innovación en Israel empieza en la época de los primeros inmigrantes. Al estar en el desierto y no tener nada, tenés que innovar para poder existir.”

En la actualidad, la Universidad de Haifa, una de las más importantes de Israel, se encuentra trabajando en un plan para “enseñar tecnología a todas las carreras”, incluso a las de Ciencias Sociales.

El rector llegará a la Argentina esta semana para participar de distintas charlas sobre la Revolución Multiuniversitaria en Israel, que se dictarán en Rosario, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires entre el 17 y el 21 de marzo.

-¿Cuándo hizo aliá (emigró a Israel)?
-Hice aliá en agosto de 1973, cuando Perón volvió a la Argentina. Cámpora lo recibe en Ezeiza. Estaba en Córdoba al frente del diario la Voz del Interior, cuando se levantan las Montoneros y el ERP y se empiezan a tirar unos a los otros. Hay cosas que la gente no se acuerda de los años ‘72 o ‘73.

-¿Su vida familiar la hizo acá?
-Vine solo cuando terminé el secundario. Mis viejos se quedaron en Córdoba e hicieron aliá en el ‘78. Estoy casado con una israelí, tengo dos varones, uno de 35 y uno de 30, y tengo tres nietos.

haifa 1-Estamos aquí por los 70 años del Estado de Israel. ¿Cómo lo encuentra este aniversario?
-Cuando llegué era un país chico, con 3 millones y medio de habitantes. Íntimo y comunitario. La recepción en Israel fue positiva e interesante. Cuando encuentran un inmigrante lo tratan de ayudar, las universidades estaban abiertas. En dos meses empezó la guerra de Kipur, una vivencia histórica que para mí es especial. El que estaba acá tenía la sensación de que el Estado de Israel estaba en un signo de pregunta. En la calle sólo estaban los inmigrantes y mujeres con chicos. El resto estaba en el frente de batalla. La sensación general era que la situación estaba muy difícil. Llevó más o menos tres semanas para darse cuenta que había un cambio. Pero desde el punto de vista militar, la gente estaba muy preocupada. Nunca volvió a pasar en Israel una condición en la que la existencia del Estado estuviera en peligro.
Esta historia es necesaria para ver lo que pasó después. Ver a donde llegó Israel hoy. Se podría decir que es una potencia económica y social. Es una sociedad que tiene 9 millones y medio de habitantes. Por lo menos en términos de los números, no hay ninguna duda de que en aquella época el Estado estaba en peligro y 45 años después, con una población tan grande de inmigrantes que siguieron llegando a Israel de todos lados, se ha convertido en una realidad casi imposible de borrar. No sólo la fuerza militar, sino también la económica, la innovación junto a la fuerza académica. Es un país chico, con poca población y muchas universidades, que está en el centro del mundo.

-¿Cuál es el arma secreta?
-Es la iniciativa de los inmigrantes. El hecho de que sea un país que fue hecho por inmigrantes que tomaron iniciativa en una ecología muy adversa. Israel es un desierto. Comparado con cualquier país como la Argentina, no tenemos nada. Ahora tenemos gas, pero hace tres años atrás, siempre faltaba el agua y había que cuidarla. En la época que yo llegué no había teléfonos, sólo los que eran públicos y uno en cada barrio. Sin embargo, ahora todos caminan con sus teléfonos celulares. También era increíble que alguien tuviera autos. Era un país relativamente pobre, pero la gente vivía con mucho espíritu. Yo vengo de la Argentina, clase media, la buena comida, la carne… y acá no había nada. Así que Israel es verdaderamente un milagro. Y no lo digo solamente yo, los jóvenes también dicen que es un milagro que Israel haya llegado a donde llegó.

-Así como Israel llegó a donde llegó, usted ahora es una importante autoridad de la Universidad. ¿Cuál es su mirada de esta realidad desde el sillón que le toca ocupar?
-Es seguir siendo parte de esa obra constante que es construir este país para convertirlo en un lugar mejor. En definitiva, la parte más interesante de mi puesto es la posibilidad de estar sentado pensando cómo o cuál es el perfil que tiene que tener el estudiante, no hoy, sino dentro de diez años, para conservar todas esas cosas. Hoy volví de una reunión de las direcciones conjuntas de la Universidad de Haifa con el Technion. Todos los meses nos reunimos una vez para pensar en cómo ampliar la colaboración entre las dos universidades y cuáles son los programas futuros que podemos hacer. El estudiante hoy, y por supuesto en el futuro, no importa lo que estudie, necesita salir al mercado de trabajo con tecnología. Lo que estábamos hablando hoy es que el Technion nos ayude a enseñar tecnología a todas las carreras. Es decir que el que estudia historia, filosofía, sociología o geografía, que salgan de acá con tres o cuatro cursos en programación, capacidad digital y pensamiento crítico. Y en eso estamos trabajando, que es tomar la universidad como está hoy y hacer una transformación. Una que nos permita seguir compitiendo en el futuro con egresados que tengan capacidades tecnológicas conjuntamente con los intereses de ellos, para que puedan adaptarse al mercado de trabajo, que es tecnológico. Ya estamos en la época en que los robots y la inteligencia artificial están reemplazando al hombre. Las fábricas de autos, que cuando yo era joven en Córdoba estaban basadas en la mano de obra, hoy en día están basadas en los robots. ¿Y qué es lo que tiene que hacer el empleado? Estar por encima del robot y no abajo. Para poder hacer eso, tiene que comprender la tecnología.

“Nuestra función social es crear nuevo conocimiento, que tiene que ser utilizado para el bienestar de la sociedad.”

-¿Cuál es la llave para que Israel logre este nivel de innovación?
-Es una realidad única. La historia de la innovación en Israel empieza en la época de los primeros inmigrantes. El kibutz es una innovación, porque no existía en ningún lugar. El Mossad fue una innovación. Es decir, cuando uno se fija en la cultura israelí y la cuestión de la innovación, está en toda la historia y todos los campos, donde siempre se pensó en hacer las cosas de una forma diferente. Y eso sigue estando, porque es parte de la cultura del sionismo. Tanto desde la izquierda como desde la derecha, en todas las ideas hay innovación. El kibutz es una de las invenciones, y la transformación del kibutz de una cooperativa que trabajaba en el campo de la agricultura a cooperativas de hoy en día que trabajan en tecnología muestra como el mismo kibutz logró innovar.

-¿El hecho de que en Israel “no hay nada” incentivó la inteligencia?
-Al no tener nada, tenés que innovar para poder existir.

-¿También hay una transformación en la universidad, donde hay una unidad de negocios muy fortalecida?
-Nosotros apoyamos eso y es una de las ideas fundamentales. Por ejemplo, el último año y medio hemos tenido negociaciones con un empresario muy importante, que vino con la intención de que se comercialicen las ideas de los científicos. Hoy en día está invirtiendo acá 10 millones de dólares para inteligencia artificial. Eso es un cambio general que tienen que pasar todas las universidades. Nosotros producimos conocimiento básico, pero las universidades son parte importante de la humanidad. Siempre han sido la base de dos cosas: el cambio social con las ideas y la educación de la población en forma cada vez más amplia y masiva, para crear una fuerza de trabajo más inteligente y más capacitada. Esa es nuestra función social: crear nuevo conocimiento, que tiene que ser utilizado para el bienestar de la sociedad. La comercialización es parte del bienestar de la sociedad. Si podemos conseguir una idea que puede hacer mejor la vida de la gente, hay que llevarla a la práctica.

-Cuando se comenzó a hablar de negocios, ¿fue algo que trajo incomodidad o que se naturalizó?
-Se naturalizó. Está la parte comercial, que habla de negocios. Pero nosotros hablamos de conocimiento y de ver cómo transformarlo en algo que sea para el bienestar de la humanidad, que por supuesto también genera dinero. Pero el comienzo es el trabajo científico que crea la idea y el descubrimiento. Luego se traslada a la sociedad, con propiedad intelectual, comercialización y creación de una empresa.

-¿Qué significa para usted que Israel haya tenido dos universidades antes de que se cree el Estado?
-La Universidad en Hebrea, en Jerusalem, y el Technion, en Haifa, fueron las primeras universidades, pero en la historia del Estado de Israel hay que tener en cuenta que mucho antes de que se declarara la independencia, la Kehilá (comunidad) que vivía acá se estaba preparando. Por ejemplo, lo que nosotros llamamos Kupat Holim (organización médica) fue creado en 1921 y es una innovación que no existe en ningún lugar del mundo. Cuando fue creado, la Histadrut (organización de sindicatos de Israel) tenía tres armas: uno era el Kupat Holim, los gremios y la tercera arma era el Jebrat Ovdim (organización coordinadora). Era un sindicato que también creaba empresas y servicios médicos sociales como partes del gremio. En ningún lugar del mundo existió eso. La comunidad acá se estaba preparando para el Estado, a través de la creación de instituciones. Las universidades eran parte de un campo muy grande de instituciones que fueron creadas.

-Como hombre maduro, ¿cómo vive su rol en esta etapa del Estado?
-Es muy interesante, muy intensivo, a veces también satisfactorio. Es mucha responsabilidad, pero siempre hay que tener en cuenta que ninguna actividad es individual. Conjuntamente conmigo hay un equipo de gente muy capaz e inteligente, con mucha visión de futuro y eso hace las cosas más fáciles, tanto en términos de responsabilidad como de pensamiento. Es un privilegio pertenecer al grupo de la gente que está en el campo de la educación superior en Israel. Cada uno, en su lugar y frente, trata de hacer las cosas mejor. A pesar de las dificultades.

-El único animal que percibe el cambio entre el día y la noche es el gallo. ¿Hay un momento en que percibe los cambios u ocurren tan subliminalmente que no se pueden ver?
-Nosotros percibimos los cambios e incluso a veces los anticipamos. Hay una gran ventaja del hecho de venir del mundo científico y es que se está constantemente mirando los cambios, tanto del pasado como lo que viene para el futuro. Es uno de los privilegios de las universidades, porque la autonomía de la educación nos permite separarnos un poco de la vida diaria, de la política, de los problemas cotidianos, y ver a la sociedad en una perspectiva distinta. Más estéril, sin todas las influencias de alrededor, y fijarse de dónde venimos y hacia dónde vamos a mitad del camino. Leemos lo que se hace en otros países del mundo y tratamos de ver qué se puede hacer acá.

-¿Recuerda momentos de alegría y celebración por logros particulares?
-Tengo muchas sensaciones. Yo lo comparto mucho cuando veo a estudiantes que tienen éxito. Gran parte de las satisfacciones tienen relación con gente que estudió acá y yo sé en qué puestos están. Por ejemplo, encontrarme con el intendente de Tiberias, que fue estudiante mío. O encontrarme con el director general de la municipalidad de Haifa, que fue compañero mío. Y hay muchos momentos de alegría con científicos que llegan a logros con sus laboratorios.

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-¿Ser argentino y cordobés ayudó?
-Sí, porque Gustavo hay uno solo en Israel (risas). Pero no perjudicó, incluso hubo momento en que me ayudó. En el año ’67, cuando Begin se convirtió en primer ministro, había mucha tensión en Israel entre sefaradíes y ashkenazíes. En aquel momento, los sefaradíes dijeron “Gustavo, argentino, sos de los nuestros”. Y Los ashkenazíes, dijeron, “Gustavo, argentino, allá no hay sefaradíes, sos de los nuestros también”. Así es que era un momento donde me sentía parte del pueblo, sin importar las divisiones étnicas. Y todo eso por ser argentino y hablar español (risas).

-¿Cuál es tu mensaje en este 70 aniversario de Israel?
-Con todas divergencias, discusiones y diferencias de opinión que podemos tener sobre todos los conflictos del mundo, hay que reconocer que el Estado de Israel es un logro del pueblo judío y que verdaderamente uno puede sentirse muy orgulloso de ser israelí. Me siento orgulloso de ser israelí acá, en Alemania, Estados Unidos, Francia y a todo lugar donde viajo. Creo que el capítulo de la historia de Israel todavía no se terminó de escribir.

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70 Aniversario

Israel: Investigan el desarrollo de los peces y el daño ecológico que provoca el nitrógeno

Agencia AJN.- “Ellos expulsan mucho, que es venenoso en gran concentración, y si una planta no lo utilizase para su crecimiento, ingresaría a su organismo, nosotros los comeríamos y sería una catástrofe; y si lo liberáramos al ambiente, crecerían -por ejemplo- algas contaminadas, que si hubiese muchas, los matarían”, advirtió el investigador Tom Groenveld a la Agencia AJN en Israel.

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Agencia AJN.- En el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado de Israel, la Agencia AJN visitó un criadero de peces en el Consejo Regional de la Aravá, donde investigan su desarrollo y el daño ambiental que provoca el nitrógeno que expulsan.

“En los últimos años pasamos a criar peces comestibles porque el mercado de los otros está en baja, y estamos investigando para desarrollar este campo”, que “tiene un potencial muy grande porque ellos, como los vegetales, necesitan del calor y aquí tenemos mucho”, explicó Tom Groenveld, investigador del Departamento de Acuacultura del Centro de Investigación y Desarrollo de la Aravá [foto].

“Puede sonar gracioso que lo hagamos aquí, que [casi] no hay agua, pero no la usan”, sino que “crecen dentro de ella, y si se encuentran en una pecera o pileta, al final del día habrá la misma cantidad, que ensucian y hay que limpiar o reciclar”, aclaró.

“Ellos expulsan mucho nitrógeno, que es venenoso en una gran concentración, y si una planta no lo utilizase para su crecimiento, ingresaría al organismo de los peces, nosotros los comeríamos y sería una catástrofe; y si lo liberáramos al ambiente, crecerían -por ejemplo- algas con nitrógeno, que si hubiese muchas, los matarían”, advirtió la fuente.

“Empecé como técnico y ahora encontré un tema que me interesa mucho, que es la agricultura integrada”, así que “trabajo como investigador y hago mi doctorado sobre eso”, contó.

“Creo que hay una aplicación a largo plazo porque con el tiempo entenderemos que, como el dióxido de carbono, tenemos que frenar el daño que provocamos a todo el mundo con el nitrógeno y vendrán leyes que limiten la contaminación que provoca”, predijo Groenveld.

DB-FO-CGG

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70 Aniversario

Hadassah, excelencia médica en el primer hospital que fue nominado al Nobel de la Paz

Agencia AJN.- “Latinoamérica es una prioridad porque tiene una solidaridad muy grande con el Estado judío y queremos invitar a toda la gente que quiera colaborar, cooperar y apoyar nuestra actividad”, sostuvo su director de Proyectos Internacionales, Jorge Diener, quien nació en la Argentina y recibió a la Agencia AJN en el marco del 70º aniversario de la independencia del mismo.

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Jorge Diener hadassah

Agencia AJN.- En el marco del 70º aniversario de la independencia del Estado de Israel, la Agencia AJN visitó al director de Proyectos de Hadassah Internacional, Jorge Diener, quien nació en la Argentina.

– Hadassah Internacional es la organización que representa al hospital en todo el mundo, menos en los Estados Unidos, donde hay una entidad propia, solo de mujeres. Somos una institución integrada por judíos y no judíos que apoyan su actividad y promueven el intercambio con centros médicos de distintos lugares. Hadassah es uno de los íconos de Israel y existe desde mucho antes de la creación del Estado. Si algo representa su realización es el espíritu pionero del pueblo judío, y cuando hablamos de medicina, Hadassah se creó hace más de cien años, con la visión de un grupo de mujeres que bajo el imperio otomano decidió comprometerse a generar respuestas de salud en un lugar donde nada había en ese momento para salvar la vida de gente que se enfermaba y no tenía cómo curarse. Hadassah creó hospitales y en el ’48, cuando se creó el Estado, se los regaló porque decidió que ya no tenía que cumplir ese rol. Ése no fue el primero ni el último regalo que Hadassah le hizo a Israel… Solo se quedó con el hospital del monte Scopus, que como resultado de la Guerra de la Independencia quedó del lado jordano, y encima, el director y todo el cuerpo médico y los enfermeros fueron asesinados en un ataque a un convoy. Con lo cual, Hadassah tuvo que empezar de cero y, a lo largo de varios años, formar varios centros en Jerusalem. Desde ese momento se tuvo muy en claro el rol de Hadassah de seguir siendo pionero y generar la formación de los médicos para el presente y el futuro de Israel, que recién empezaba. Por otro lado, en la década del ’50 decidieron ser los primeros en distintas cosas y Hadassah abrió los primeros centros de trasplante, diabetes, corazón, fertilidad… Después, otros hospitales lo replicaron… En ese momento se hizo un acuerdo con la Universidad Hebrea de Jerusalem para crear la Universidad Hadassah Hebrea Jerusalem, que está en Ein Kerem, el campus que se abrió en la década del ’60, cuando (el entonces primer ministro israelí, David) Ben Gurión llevó a los líderes del hospital a una montaña alejadísima de lo que era Jerusalem. Cuando llegaron, miraron para un lado y para otro y vieron ovejas… Como organización sionista, para nosotros es simbólicamente muy importante. Ben Gurión les dijo: “Ustedes ocúpense de construir el hospital, yo me preocupo de que esto sea Jerusalem”. Fue un encuentro de visionarios, y los de Hadassah dijeron: “Esto no solo es un lugar donde se va a curar a la gente de Jerusalem e Israel, sino que se va a formar a los médicos del futuro y se va a encontrar una cura para la humanidad”. Y hoy, después de 70 años de la creación del Estado, Hadassah sigue siendo una institución líder en Medio Oriente en medicina, salud y atención a pacientes. De hecho, en ciertas áreas es pionero en el mundo. Con orgullo como israelí y judío que salió de la Argentina digo que hay cosas que pasan ahora mismo en Hadassah que en un mes, dos, tres o seis se van a estar haciendo en los mejores centros de salud… Para dar un ejemplo: en Hadassah se hizo la primera operación en la que se utilizaron dos robots al mismo tiempo, que es una importantísima evolución en la cirugía robótica, que se usa hace muchos años en todo el mundo. Permite que un robot que mira se comunique con otro que opera, y se hizo con tecnología desarrollada por los médicos de Hadassah. Otro tema: estamos terminando los experimentos con células madre y a punto de encontrar una terapia que le permita caminar o usar sus manos a gente que tiene enfermedades que le paralizan parte de los músculos, como la esclerosis múltiple o el ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica), que es terrible. Esto significa que gente que había pasado a vivir a medias, pueda volver a tener una vida plena. En la filosofía de Hadassah, los investigadores son los mismos médicos que atienden a los pacientes y con eso que vieron y las ideas que van tomando vuelven al laboratorio; aparte, a la tarde van a dar clase a la facultad. Este ciclo diario permitió desarrollar la primer vacuna contra el melanoma, el cáncer de piel en estado avanzado. No es preventiva, sino una terapia inmunológica que toma células del paciente, las lleva al laboratorio y “despabila” -para decirlo en un lenguaje común- a los linfocitos, las células blancas, que están en el tumor. Normalmente, los linfocitos combaten una infección, pero con el cáncer no lo hacían. En Hadassah descubrieron que se puede hacer en el laboratorio: eliminan completamente las células cancerígenas. El 80 por ciento de los pacientes que lo hicieron hace más de diez años, nunca más tuvieron cáncer… Es un éxito altísimo… En Hadassah se está poniendo énfasis en una medicina en la cual la cura se encuentra en el propio paciente. En el cuerpo tenemos un montón de posibilidades y lo que están investigando y descubriendo día a día los médicos de Hadassah es cómo activar esos elementos. Es una revolución que tiene mucho que ver con la medicina del futuro y se conecta con la medicina personalizada, que es una de las filosofías más importantes en Hadassah y tiene que ver con encontrar la combinación de tratamientos que le permita curarse a cada paciente. Normalmente, lo que hace la medicina tradicional es: “Para esta enfermedad, éste es el tratamiento y lo damos, funcione o no”. En Hadassah, lo que se está haciendo, especialmente cuando el cáncer está muy avanzado, es encontrar la mejor combinación: quimioterapia; inmunoterapia, que es usando los glóbulos blancos; radiación… y cuál es la mejor dosis porque el tratamiento también tiene un montón de efectos secundarios que muchas veces afectan la salud del paciente por el resto de su vida. Y acá lo que se busca es cuál es el tratamiento que lo cure y lo mantenga lo más sano posible. Esto se desarrolla en un departamento que tenemos en Hadassah. En Hadassah tenemos dos ciclotrones que, combinando los diagnósticos genético y clínico del paciente, crean una molécula específica que da la posibilidad de encontrar el tratamiento personalizado que cada uno necesita. Esto pone a Hadassah en un lugar superavanzado, al generar respuestas no solamente para curas generales, sino también para otras específicas. En Hadassah vas a estar encontrando, hoy en día, curas para enfermedades específicas sino también los modelos que va a permitir curar a las personas en forma personalizada.

– ¿Qué otra especialidad le llama la atención por sus avances?

– Otra de las áreas que está muy desarrollada en Hadassah es la de enfermedades crónicas infantiles: neurológicas, neurodegenerativas, síndrome de Down,obesidad, problemas emocionales o psicológicos… En el Hadassah del monte Scopus, que es el segundo hospital, un poco más pequeño e histórico porque se creó primero y lo recuperamos en el ’67, después de la Guerra de los Seis Días, tenemos un centro interdisciplinario único en Israel, y que hay muy pocos en el mundo. Es un lugar donde todas las especialidades atienden al niño en forma coordinada tres horas por día, dos veces por semana. Cualquier padre que tenga un chico con algún tipo de dificultad de desarrollo sabe lo complicado que es ir a un lugar y a otro, hay que conseguir que un médico hable con otro, entonces la evolución del niño es mucho más lenta y -muchas veces- menos efectiva. Otra vez, la filosofía del hospital es que el sistema está para servir al paciente para que tenga la mejor calidad de vida que pueda. La ortopedia es un área superimportante por el rol pionero que tuvo y sigue teniendo en el uso de células madre para reconstruir huesos, algo que también es revolucionario. Uno de los grandes problemas traumatológicos es que cuando hay una fractura, el tiempo de recuperación es muy largo; con las células madre se acorta un 70 por ciento… Otra área muy avanzada es la de oftalmología. El 65 por ciento de la gente mayor de 65 años en algún momento padece de degeneración macular, una enfermedad que hace que la gente pierda la vista. Sacando células del paciente y llevándolas al laboratorio, en Hadassah encontraron una técnica muy específica que hace que entren directamente a la parte trasera del ojo sin inyección y permitan que la mácula se regenere y la gente vuelva a ver. En general, los experimentos y ensayos clínicos son largos, y en este caso estamos en la tercera fase, en la cual Hadassah coopera con instituciones de investigación de todo el mundo. Cuando se termine, este tratamiento va a salir a todos lados. Hablamos del 70º aniversario del Estado de Israel y digo: “¡Qué más orgullo puede uno tener que decir ‘Or lagoím’ (luz para los pueblo)”, y en este caso es una metáfora porque la gente va a volver a ver la luz…

– Se dice que Hadassah es un “hospital para todos”, ¿puede explicar este concepto?

– Estamos hablando de gente que puede o no (pagar el servicio), israelíes y palestinos, católicos, musulmanes y judíos… Hadassah se creó con una misión muy clara: hacer tzedaká (justicia social), sin las diferencias que uno ve prácticamente en todo el mundo. En la Argentina, el acceso a la salud está garantizado por ley, pero hay mucha diferencia entre quien puede pagar y quien tiene que contar con lo público. Para nosotros, la calidad de atención que el paciente tiene que recibir en un hospital que da servicio público como Hadassah debe ser similar a la de quien tiene todo el dinero del mundo para pagarla, tanto en el equipamiento que se usa como en las facilidades porque es parte de su dignidad. Es una situación injusta que un paciente deba estar solo, en una habitación pequeña, porque ésos son los recursos con los que cuenta. Esto es parte del sistema israelí, pero Hadassah lo lleva un paso adelante y los demás tienen que seguir su modelo. Hadassah también es un caso único porque el 90 por ciento de los hospitales de Israel pertenece al Estado o a algunas de las kupot jolim (obras sociales); con lo cual, los recursos públicos garantizan su construcción y desarrollo. En éste, desde el principio hasta hoy, cada centímetro que se construyó y equipamiento que se ve cuando uno recorre sus instalaciones fue por generosas donaciones de todo el mundo. El jefe de Pediatría siempre dice que Hadassah es el hospital del pueblo judío porque mucha gente puso y pone su granito de arena para que siga teniendo este rol de ser excelente en medicina, formar a los doctores del futuro y traer curas para la humanidad Tiene una red de amigos, socios de este gran proyecto que lleva tantos años y sigue siendo pionero, que lo respalda y se distingue mucho en el mundo este modelo de gente que dice: “Queremos que en Jerusalem haya un lugar del cual salga conocimiento para salvar vidas”. Hay quien quiere que su nombre esté en una placa y a quien no le importa más que saber que es socio y que puso su granito de arena para que, dentro de 10 años, gente de todo el mundo diga: “Ahora podemos ver aunque tengamos una enfermedad en los ojos”.

– Un sello de Hadassah es ver a médicos, enfermeras y pacientes no judíos de diferentes nacionalidades, incluso musulmanes…

– La complejidad de Jerusalem y la situación de Israel en Medio Oriente hacen que parezca extraordinario lo normal para cualquier médico, que hizo el juramento hipocrático de atender y salvarle la vida a cualquier paciente, no importa quién sea. Cuando hubo actos terroristas en Jerusalem y sus alrededores, la mayoría (de los afectados) llegó a Hadassah por ser el único centro de trauma nivel 1 de la zona y el más importante en cirugía de emergencia y nos ha pasado que el terrorista y su víctima llenarpn camas que estaban una al lado de la otra y a ambos los atendió el mismo equipo que estaba de guardia, en el cual hay un enfermero y un médico que es judío, cristiano o musulmán, o un residente que vino de Costa Rica… Cuando les preguntan qué piensan, contestan: “Cuando llega un paciente en la camilla no le pido el documento de identidad y no sé si es judío o árabe; capaz me lo imagino, pero aunque me digan que es un terrorista, le salvo la vida y que después se vaya con la Policía y esté preso por cincuenta mil años…”.

– ¿Qué significa para el hospital tener médicos palestinos?

– Es un orgullo contribuir a formar a médicos palestinos, que no tienen posición política, sino la necesidad de crear sn sistema de salud propio. Lo hacemos de forma proactiva: generamos programas para que se entrenen en Hadassah, uno de los cuales es totalmente innovador para generar un cambio en su sociedad y que tenga sus primeras doctoras, un rol que generalmente las mujeres no tienen. Esto tiene un impacto muy importante, y también para nosotros como organización por nuestra filosofía más básica de tikún olam, que es ayudar al mundo. Soy un argentino que vino a vivir a Israel porque siempre creí que es un Estado judío que representa más de cien años de sionismo y camino los pasillos y consultorios de Hadassah todo el tiempo, pero cuando alguien lo visita, ve la compleja demografía de Jerusalem conviviendo en el hospital, sentados uno al lado del otro, o a un musulmán echado sobre una alfombra, rezando por un pariente al que están operando, junto a un judío ortodoxo que está lavándose las manos y diciendo la brajá (bendición). Están en el mismo lugar chiquito, en una experiencia que afuera no sucede. Si algo tiene la historia de Hadassah es que acá nos une la vida, frente a un lugar donde nos separa la muerte, y justamente por eso es el único hospital en la historia que fue nominado para el premio Nobel de la Paz, en 2006.

– Hadassah tiene cuatro pisos bajo tierra, un área lamentablemente protegida…

– En el último gran proyecto de desarrollo se creó una torre de 17 pisos, con cuatro subterráneos. Es un búnker, definido por el Gobierno de Israel como “de interés estratégico”, para que todos los pacientes de emergencia puedan ser evacuados ante un (eventual) ataque químico, biológico o nuclear. Son usados permanentemente por una decisión de eficiencia inmobiliaria, porque no se puede tener ociosos cuatro pisos enormes, de por lo menos mil metros cuadrados,prácticamente como una manzana, que fueron diseñados de forma tal que tengamos el espacio suficiente en caso que haya que evacuar. Se pensó que lo más esencial no se puede detener si suena una sirena, con lo cual se decidió tener un complejo quirúrgico gigante en el piso -4 de esta torre. La idea original eran 20 quirófanos, pero finalmente se construyeron 13 por un tema de recursos,.. Son salas de las más modernas del mundo, con un mobiliario prácticamente inexistente -todo es movible- y mucho espacio para que un centro de innovación permanente tenga al cirujano que deba operar junto al investigador, el residente y los estudiantes, todos tomando cada caso para resolver y estudiar.

– ¿Es cierto que en los claustros se reproducen imágenes de las operaciones en tiempo real?

– Todos los quirófanos tienen cámaras que transmiten instantáneamente a las salas de estudiantes que están en la facultad, a unos 500 metros. Esto también permite que un médico que envió a un paciente desde -por ejemplo- Costa Rica para que sea operado en Hadassah puede estar viendo online lo que le están haciendo, así como estudiantes de todo el mundo.

– ¿Quién dirige el hospital? ¿Cuánto tiene que ver con todo esto?

– El director general es el profesor Zeev Rotshtein, que tiene un rol muy importante. Es el de mayor trayectoria en Israel y anteriormente condujo el otro hospital más importante en tamaño, el Tel Hashomer, de Tel Aviv. Vino a Hadassah hace dos años para llevarlo a cimas todavía más altas en los próximos 10 ó 20. Es cardiólogo, pero tiene 18 años de experiencia en dirección hospitalaria y es un visionario no solamente en la medicina, sino también en el uso eficiente de los recursos para generar un centro de excelencia en salud pública.

– ¿Qué vínculo tienen con Latinoamérica? ¿Cómo trabajan con la región?

– Trabajamos en forma muy intensa en Latinoamérica, que es una de las regiones más importantes de Hadassah Internacional y esto tiene que ver con el profundo yactivo sionismo de los judíos de esa región: su ir y venir (a Israel) y el estar conectados es realmente único. En los últimos años hemos trabajado mucho en México y Brasil, dos comunidades grandes, con mucha actividad filantrópica. Generamos los recursos a través de la generosidad de mucha gente y los judíos de México y Brasil han sido muy generosos y han tenido una participación proporcionalmente muy grande en la construcción y desarrollo de los proyectos de Hadassah en los últimos 10 ó 15 años. En el último año se ha comenzado a organizar la actividad de Hadassah Argentina y por eso el profesor Rotshtein estuvo en agosto, haciendo una serie de visitas. La actividad tiene básicamente 2 ó 3 direcciones. Una tiene que ver con generar intercambios que permitan a Hadassah compartir su experiencia y conocimientos para mejorar la salud de los argentinos. En este sentido, hemos establecido una cooperación con el Hospital (de Alta Complejidad) “El Cruce”, que se creó hace 10 años en el Gran Buenos Aires (Florencio Varela) y también tiene un rol pionero en salud pública, con un modelo de autonomía muy innovador para la Argentina y un nivel de actividad que apunta al alto nivel de Hadassah. Estuve con el profesor Rotshtein y los invitamos a venir. Directivos de El Cruce estuvieron visitando el hospital y estamos comenzando un programa de cooperación, que significa que enfermeras y médicos van a venir a capacitarse y especialista nuestros van a estar ahí para generar modelos de investigación en áreas específicas que son importantes para ambos centros: cáncer, neurocirugía… También fuimos aTucumán, por invitación del gobernador (Juan) Manzur, y estamos generando una serie de programas de cooperación en traumas de emergencia para los distintos centros de salud de esa provincia. Son cosas que pueden tener un impacto… El empresario (farmacéutico) Hugo Sigman tomó un liderazgo muy importante paragenerar esas oportunidades, en su creencia de que Hadassah tiene mucho por dar a la Argentina, que tiene un nivel muy alto en medicina. Lo conocí hace un año, cuando volví para explorar las posibilidades de que se pudiera hacer algo allí.

– ¿Hay otros nombres para destacar en la Argentina, México y Brasil?

– Sí, es una modalidad que tenemos: trabajamos con voluntarios que colaboran con nuestra actividad. Latinoamérica es una prioridad para Hadassah porque es un lugar donde hay una solidaridad muy grande con Israel. En Brasil estamos hace varios años y tenemos una Comisión Directiva, con Fabio Wajngarten como presidente, en México estamos armando un grupo con la licenciada Ethel Fainstein, que también es argentina, porque el anterior terminó, y en la Argentina empezamos a conformar uno muy importante, con Fanny Rybak, Ale Kelman y Romina Libster, que es una joven investigadora muy importante en temas de vacunas. Soy el encargado de liderar el armado de la actividad de Hadassah en la Argentina y viajo periódicamente, trabajando con ese grupo de voluntarios. Queremos invitar a toda la gente que quiera colaborar, cooperar y apoyar la actividad de Hadassah.

DB-Each-CGG

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