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Opinión

Agggggg. Por Pilar Rahola

AJN.- Ojalá que lo que ocurre en la ONU sea el fruto de una corrupción sistémica porque al menos tendríamos una explicación, sucia, perversa, delictiva, pero explicación, al fin y al cabo. Pero si no es eso, si no se trata de corrupción, o de tráfico de influencias, o de intereses espurios indecibles, ¿cómo se explican los despropósitos que acumula la venerable institución, antaño sueño democrático y hoy un agujero negro, donde se blanquean y legitiman las peores dictaduras? Y donde las decisiones que se toman superan los más extravagantes delirios del surrealismo. Por Pilar Rahola, escritora, política y periodista española

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Perdonen, pero debo preguntarlo: ¿alguien les paga? ¿Les dan petrodólares bajo mano, les prometen bellas huríes, viajes de ensueño, hoteles de mil estrellas? No sé, cualquiera de las maravillas estratosféricas que se compran con el rutilante oro negro y que, en lenguaje terrenal, llamaríamos corrupción. Por supuesto, es una pregunta al azar, uno de esos caprichos del pensar mal, que siempre tienden a la
impertinencia. Al fin y al cabo, es preferible imaginar que se trata del vil dinero que de un ataque de locura o una epidemia de indignidad.

Ojalá que lo que ocurre en la ONU sea el fruto de una corrupción sistémica porque al menos tendríamos una explicación, sucia, perversa, delictiva, pero explicación, al fin y al cabo. Pero si no es eso, si no
se trata de corrupción, o de tráfico de influencias, o de intereses espurios indecibles, ¿cómo se explican los despropósitos que acumula la venerable institución, antaño sueño democrático y hoy un agujero negro, donde se blanquean y legitiman las peores dictaduras? Y donde las decisiones que se toman superan los más extravagantes delirios del surrealismo. La última es de traca, y sería de carcajada si no fuera porque es un insulto a las víctimas de la brutalidad misógina: Arabia Saudí ha sido elegida –en sesión de voto secreto– como miembro de la comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, el principal órgano mundial dedicado a la lucha por la igualdad. Y su elección se ha producido un mes después de que creara su primer “consejo de mujeres”…, exclusivamente con representantes masculinos. Es decir, se ríe de las mujeres en plena cara del mundo y la premian con formar parte del organismo que tiene que velar por ellas. Lo mejor ha sido el panfleto de presentación de su candidatura donde se aseguraba que la charia –que obliga a las saudíes a la segregación social, a la tutela masculina de por vida e incluso a la lapidación si hay delitos de “honor”– es la garantía de la igualdad de género. No es extraño que Hillel Neuer, el director de United Nation Watch, haya asegurado que han ele­gido “a un pirómano como jefe de bomberos”.

Esta aberración llega después de otra anterior: cuando la misma ONU eligió a Arabia Saudí como miembro de la comisión de derechos humanos, en las mismas fechas en las que el reino ejecutaba a un opositor político. Si sumamos la decisión de la Unesco de negar toda relación del pueblo judío con el Monte del Templo de Jerusalén, y las decenas de resoluciones arbitrarias contra Israel, tenemos el circo completo.

Pero ¿qué les pasa a estos tipos? ¿Cómo tienen la vergüenza de legitimar la represión de tiranías brutales? ¿Cómo tienen la indignidad de reírse así de las mujeres y de las víctimas? Esto apesta, huele a
mierda. Y lo que es peor, convierte a las Naciones Unidas en cómplices de los horrores que sufren las mu­jeres saudíes.

FUENTE: La Vanguardia

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La decisión de Gantz fue un acto patriótico. Por Hernán Felman*

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Agencia AJN.- El odio no es un buen consejero para cuestiones políticas. Yair Lapid y Moshe Ya’alon, los socios principales de Gantz en la unión de Azul y Blanco, llevaron adelante una política de odio total. Impulsados por ese odio, llevaron a Gantz a destruir su carrera política, al aceptar construir un gobierno con el partido árabe. Estaba claro que el hecho de tener que ir nuevamente a elecciones en Israel iba a dejarlos totalmente fuera de juego.

Gantz tomó el único camino que le quedaba para rescatar su buen nombre, y para destrabar una situación que comprometía el futuro del país. Es probable que ahora la izquierda de Israel hable de traición. Sin embargo, al ser un hombre de honor que está interesado en el futuro del Estado de Israel, y que no está movilizado sólo por el odio, se puede ver la decisión de Gantz como un acto patriótico que permite formar un gobierno de una vez por todas.

Azul y Blanco era un “supermercado de ideas”, más que un partido político. Pasó lo natural que se suponía que pasaría por tratarse de una construcción que no estaba basada en una ideología: terminó convirtiéndose en un “No a Netanyahu”.

Con esta nueva unidad, vamos a tener uno de los gobiernos más estables en la historia de Israel. Esta alianza va a permitir enfrentar los gravísimos problemas de esta coyuntura, con esta enfermedad que hace estragos. No hay duda alguna de que estamos en un momento en el que es indispensable la unión. Es una lástima que aquellos que se separaron de Gantz no estuvieran a la altura de las circunstancias.

Si bien para muchos la disolución de Azul y Blanco con la partida de Gantz es una sorpresa, es el resultado de conversaciones que no pararon en ningún momento, y que buscaban resolver la crisis política. Por otro lado, las acciones de los ex socios de Gantz, incluyendo la presentación ante la Corte Suprema de Justicia de Israel contra el presidente del Parlamento, fueron actos vergonzosos y antidemocráticos. Estaba claro que estas decisiones en un contexto como éste iban a producir los roces internos dentro del partido, que finalmente desembocaron en la ruptura del bloque.

Este resultado es un triunfo de Netanyahu, de Likud, de Israel y de la razonabilidad. Es el triunfo de un país que está enfrentando una crisis y que prioriza su futuro ante todo. El lema de Gantz en campaña, “Israel por delante”, finalmente se cumplió.

*Presidente del Comité Ejecutivo del Likud

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Opinión. El pueblo quiere un Gobierno, no importa cuál. Por Daniel Gazit*

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(Especial para la Agencia AJN).- Gantz lamenta no haber aceptado las propuestas de Netanyahu antes de las últimas elecciones. Si las hubiera aceptado, sería ahora primer ministro. Por eso no confía más en los consejos de Lapid. Él decidió que el mantra “solamente no a Bibi Netanyahu” no va funcionar en estos tiempos de coronavirus, cuando el pueblo quiere un gobierno, no importa cual, y otras elecciones no son una opción. Si él fuera responsable de otras elecciones, va perder y en grande.

Desde el momento que Orli Levi traicionó a su electorado y los dos miembros de Kajol-Lavan – Hendel y Hauser (más conocidos ahora como Hanzel y Gretel) negaron toda posibilidad de un Gobierno de minoría apoyado por los árabes, no había ni siquiera la posibilidad de amenazar a Bibi con remplazarlo. La única posibilidad serían otras elecciones que, en la situación actual, el pueblo no habría aceptado.

Ahora tendremos que ver si Netanyahu va a cumplir con su palabra y dejar el gobierno después de un año y medio. Mientras tanto, él aceptó de Ganz dar la mitad del gobierno, aunque tiene solamente 15 o 16 miembros del parlamento. Desde el punto de vista de Bibi, es una enorme concesión. Concesión que vale por quedarse con el gobierno.

Yair Lapid va a ser ahora el líder de la oposición y va a tratar de fortificar su posición como el único líder que lucha de verdad en contra de Netanyahu y por la democracia, esperando ser el próximo premier en cuanto Bibi traicione a Gantz.

Lo que más me perturbó políticamente fue el rechazo del Presidente de la Kneset a aceptar un mandato de la Corte Suprema. Esto simboliza más que todo la política de los tiempos de Bibi, que pone en peligro le democracia y el dominio de la ley en Israel.

Finalmente, hay que tomar en cuenta que todo esto pasa en tiempos de coronavirus, cuando de todos lados se grita que los políticos deben dejar sus pequeños y egoístas cálculos y peleas, y dar al pueblo un gobierno estable. Pienso que esto afectó mucho a Gantz a aceptar la única solución viable por el momento de formar un gobierno. Pienso que en otras circunstancias no lo hubiera aceptado.

*Ex embajador de Israel en Buenos Aires

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