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Opinión

El Papa enojado vuelve a ser Bergoglio

Agencia AJN.- No puede no estar en contra del aborto. Pero su alusión al nazismo es bronca e ir muy lejos.

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Agencia AJN.- Es comprensible que el Papa condene el aborto. No podría decir otra cosa. Lo que no es comprensible es su exabrupto de vincular el aborto con el nazismo. Que es ir tan lejos como asociar a una parte grande de nuestra sociedad con el nazismo.

Dijo: “Todos se escandalizan por lo que hacían los nazis por la pureza de la raza. Hoy hacemos lo mismo, pero con guantes blancos”. Y más: el aborto es “un homicidio de niños”. Es decir: un desafío a la voluntad de Dios.

El Papa está enfurecido por la despenalización en Diputados. Más que en Diputados, en su propio país. Para todo el mundo, el país del Papa. Nunca dijo nada sobre el aborto en los países que visitó. Lo descoloca acá y pierde autoridad afuera. Se supone que eso provocó la reacción visceral. También se supone que eso no justifica que compare la media sanción de la ley con el horror del nazismo.

El Papa siguió día a día y hasta el final el conteo de votos. Con la apelación a los crímenes nazis ha decidido jugar mucho más fuerte ahora sobre el Senado. Otra cosa que se supone es que el discurso es para quienes lo ven en la interna de la Iglesia como un Papa demasiado aggiornado.

Arremetió contra diputados y arremetió sobre todo contra Macri, al que acusa de impulsar el proyecto y operar para que fuera aprobado aunque había prometido neutralidad. Al Papa le toca influir sobre los católicos. A Macri no le toca influir ni sobre los católicos ni sobre los no católicos.

Hay una vieja factura entre ellos que volvió a ser presentada: Francisco dijo que la única familia de Dios es la de un hombre con una mujer. Una crítica al matrimonio igualitario que Macri cuando era jefe de Gobierno no frenó como el cardenal Bergoglio le pidió.

Aquel fue también un debate complejo y cruzado por las convicciones religiosas y las libertades individuales. Al fin de cuentas es el Congreso el que decide lo que corresponde y lo que no corresponde en la democracia.

Con el aborto legal hay algo más: una inocultable corriente social que lo empuja y que es signo visible de época. Una ola mucho más que feminista y con la que se puede coincidir o no pero que no se puede negar.

Cruza a la sociedad y cruza a la política. El kirchnerismo y la izquierda votaron casi sin fisuras. El peronismo y Cambiemos, divididos. Otro fenómeno de este proyecto: la irrupción de un bloque de diputadas de todos los partidos que operaron como un solo partido. Más que transversalidad, convicción pura. Macri dejó en libertad a sus legisladores que armaron dos grupos militantes y hasta se fotografiaron separados.

Hubo otra imagen que muestra la profundidad de esa grieta: la macrista Lospennato abrazada al cristinista Rossi. Lospennato es ahijada política de Monzó, que presidió la sesión con un crucifijo sobre la mesa.

El Papa enojado vuelve a ser a Bergoglio. Marcos Peña comentó en el gabinete que en la Iglesia quieren excomulgar a los que votaron por el aborto.¿Serán sólo los de Cambiemos? Para la reunión de la Pastoral Social redujeron las invitaciones oficiales a los amigos de Francisco: Vidal, Stanley y Esteban Bullrich.

Sólo el Papa entiende dónde encaja acá en todo esto la ley de medios kirchnerista que ayer reivindicó y con la que los Kirchner buscaron desguazar al Grupo Clarín y alinear a los medios con la plata del Estado. Nació como una venganza y creció como un negocio: con la excusa de enfrentar un supuesto monopolio armó un real monopolio paraestatal.

Por: Ricardo Roa
Fuente: Clarín

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Argentina

AMIA: lo sucedido tiene vigencia porque la Argentina está fuera de la Ley. Por Santiago Kovadloff

Agencia AJN.- República quiere decir justicia, y todo lo demás viene después. Mientras esto no suceda, esto que llamamos Argentina es un conglomerado, no es una Nación. Nisman es, precisamente, la tentativa de sustraer al campo de la indiferencia nacional este problema de la reivindicación de la justicia.

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Agencia AJN.- Creo yo que después de 24 años, lo que debió haber sido un duelo -es decir, un padecimiento inscrito en el tiempo, que a través del cumplimiento de la justicia pudiera ser atenuado mediante la clarificación de lo sucedido, lo que podría haber sido un duelo-, se ha convertido en un hecho crónico y, por lo tanto, de detenimiento, de empantanamiento, de imposibilidad de inscribir en el pasado. Porque lo sucedido sigue teniendo vigencia como evidencia de que la Argentina es un país fuera de la Ley.

Nosotros no tendremos porvenir, ningún porvenir, mientras la justicia siga siendo una ausencia en la organización social y en la organización judicial de la Argentina. Tenemos que tener esto muy claro. Cuando hablamos de transitar al futuro, cuando hablamos de progreso, es necesario que las quejas no tengan la última palabra, lo que debe tener la última palabra es la ética. La ética acaso no pueda terminar de cumplirse nunca, pero es imprescindible advertir que se brea para que estemos cada día más cerca de la reconciliación posible entre ética y política. Esto es lo que esencialmente creo que no debemos olvidar.

No puede ser que los Gobiernos se sucedan, evidenciando la impotencia que tienen para generar República. Y República quiere decir justicia, y todo lo demás viene después. Mientras esto no suceda, esto que llamamos Argentina es un conglomerado, no es una Nación. Mientras los crímenes sigan impunes, lo que habrá desaparecido, sumándose a los desaparecidos, es la justicia y el porvenir. Eso es lo que esencialmente debemos recordar hoy y siempre. Porque la deuda con la justicia es hoy y siempre, hasta que la Argentina tenga algo fundamental, que es el honor de ser lo que es.

Creo que Nisman es el corolario del atentado que ocurrió en la AMIA. Porque Nisman representa la tentativa de introducir lo sucedido en el campo de la transparencia jurídica. Su asesinato es el asesinato de la justicia. Esto tampoco termina de aclararse. En consecuencia, sobre aquello que fue en principio un atentado criminal contra la República Argentina y no sólo contra una comunidad -aunque haya tratado de ser presentado contra una comunidad, aunque hoy tengamos que vivir la vergüenza de que los 18 de julio se reúne la comunidad judía, solamente la comunidad judía para sostener la memoria de lo incumplido, que es la justicia-, Nisman es precisamente la tentativa de sustraer al campo de la indiferencia nacional este problema de la reivindicación de la justicia. Su asesinato pone de manifiesto una vez más que el poder somete a la Ley. Y mientras no revirtamos esto, si no logramos que la Ley domine al poder, pues otra vez volveremos a ser pasado. Un país que camina hacia su pasado.

Fuente: Radio Mitre – En diálogo con Pablo Rossi.

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Opinión

Las otras víctimas, silenciosas, del terrorismo. Por Claudio Epelman*

El terrorismo sacude la vida pacífica y la rutina nos hace cortos de memoria. Perdemos foco en las otras víctimas: los sobrevivientes. Ellos se convierten en una fuente de testimonios que debemos escuchar para tener una real dimensión del flagelo. Nuestro deber, como sociedad, es acompañarlos.

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El 8 de marzo de 2016, David Fremd, de 55 años, estaba en las inmediaciones de su comercio en la ciudad uruguaya de Paysandú, cuando un hombre comenzó a apuñalarlo de sorpresa por la espalda. David fue socorrido por su hijo Gabriel, quien también recibió cortes en su brazo, pero las heridas ya se habían llevado la vida de su padre. El atacante aseguró que había cometido el crimen “por motivos religiosos”, aludiendo a la condición de judío de Fremd.

El 14 de julio de ese mismo año, Carolina Mondino caminaba junto a una amiga y otras 30 mil personas por el “Paseo de los Ingleses” en Niza, celebrando la Fiesta Nacional de Francia. Sin que Carolina pudiera darse cuenta, un camión de 19 toneladas se desvió sobre la gente recorriendo casi un kilómetro, sembrando muerte y causando dolor. Carolina fue impactada por la espada y arrojada contra una palmera. Su amiga murió aplastada por el camión.

Pocos meses más tarde, el 22 de marzo de 2017, el joven Travis Frain caminaba por el puente Westminister de Londres enviando mensajes de texto, cuando de repente escuchó un grito de alerta. “No tuve tiempo de reaccionar. Mi cuerpo no tuvo tiempo para tensarse y fui arrojado casi como un muñeco de trapo sobre el capó”, contó Travis. Esta vez, un auto había empezado recorrer el camino peatonal a toda velocidad.

Bombas, atropellos, puñaladas, destrucción y muerte. Se suceden los hechos terroristas, se realizan análisis geopolíticos, se cuantifican los daños y las víctimas. El terrorismo sacude la vida pacífica y la rutina nos hace cortos de memoria. Lo urgente avasalla lo importante. Perdemos foco en las otras víctimas: los sobrevivientes; en cómo cambian esas vidas, en cómo se reconstituyen esas familias. Enfoquemos. Los sobrevivientes de atentados terroristas se convierten en una fuente de testimonios que debemos escuchar si pretendemos tener una real dimensión de este flagelo, y como sociedad es nuestro deber acompañarlos. El terrorismo deja impregnada una huella de silencio en quien sobrevive, una huella que causa un dolor muy profundo. Es por eso que debemos acompañarlos en el camino a dejar de ser víctimas y convertirse en testigos. Este proceso demanda gran esfuerzo: políticas por parte del Estado y gran sensibilidad por parte de la sociedad.

Para este martes y miércoles, 17 y 18 de julio, ante un nuevo aniversario del atentado contra la mutual judía, el Congreso Judío Latinoamericano organiza un Encuentro de Sobrevivientes de atentados terroristas perpetrados en distintas ciudades del mundo, con el propósito de abordar el impacto del terrorismo desde el aspecto humano de la tragedia.

Sobrevivientes y familiares de atentados terroristas, reunidos en Buenos Aires para compartir sus historias, para algunos de ellos, por primera vez. Carolina, atacada en Niza, Travis, sobreviviente de Londres; el hijo de David de Paysandu, entre los participantes.

Las historias de vida y de muerte citadas anteriormente tienen un final distinto: los atacantes de Londres y de Niza fueron abatidos inmediatamente por la policía. El asesino de David Fremd está preso. En los casos de AMIA y de la Embajada de Israel en Argentina, aún no hay Justicia. Pero lo que todas estas historias tienen en común son las voces de quienes sobrevivieron. Y esas voces piden a gritos ser escuchadas.

*Claudio Epelman es director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano.

Fuente: Clarín

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