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Hoy en la historia judía / Nace el abogado judío polaco que acuñó la palabra “genocidio”

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Raphael-Lemkin

AJN.- Raphael Lemkin convenció, casi solo, a las Naciones Unidas recién creadas para que aprobaran la Convención sobre el Genocidio. Esta, que fue adoptada en 1948 y ratificada tres años más tarde, hizo frente al problema del genocidio, pero sólo en su sentido físico, mientras que el abogado también se refirió a los aspectos psicológicos y culturales de la delincuencia.

 

El 24 de junio de 1900 nació Rafael Lemkin, el abogado judío de origen polaco que acuñó la palabra “genocidio” y que, en 1951, casi sin ayuda persuadió a los Naciones Unidas recién creadas para que aprobaran la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

Lemkin nació en Bezwodne, Volkovysk, en el Imperio ruso (hoy Polonia), hijo de José Lemkin y Bella Pomerantz. José era un agricultor y Bella pintora, filósofa y lingüista. Como un niño pequeño, Raphael fue educado en casa por su madre, y aunque él también recibió una educación judía, Lemkin estaba impregnado de la cultura polaca y rusa.
Lemkin, un políglota, lingüista, filósofo y especialista en derecho, recibió su título de abogado a finales de la década de 1920. Desde muy temprana edad, se había sentido fascinado por las historias de la crueldad humana a lo largo de la historia, y las masacres turcas a los armenios en 1915 proporcionaron gran parte del impulso para que entre al colegio de abogados.
De 1929 a 1934, sirvió como fiscal público, por primera vez en Berezhany (en Galicia) y luego en Varsovia, y también tenía su propia práctica legal privada. Él también ayudó a codificar los códigos penales de Polonia, como a la vez que estudiaba la capacidad del derecho internacional para actuar en contra de los crímenes contra los colectivos étnicos y culturales. En este sentido, Lemkin se acercó con dos nuevos conceptos: “barbarie”, que es el término que él utilizaba para la destrucción de los grupos, y “vandalismo”, que es la palabra que propuso para referirse a la destrucción del patrimonio cultural.
Lemkin participó, y fue herido, en la defensa del ejército polaco de Varsovia contra la invasión alemana en 1939. Entonces, frente al sentido de las intenciones asesinas de los nazis, huyó del país, primero a Suecia y, finalmente, a Estados Unidos, a raíz de un largo viaje a través de Vladivostok y Japón. Sus padres, sin embargo, perecieron en el Holocausto.
Con la ayuda de Malcolm McDermott, profesor de derecho en la Universidad de Duke en Carolina del Norte, Lemkin tomó un cargo allí en 1941, viajando por Estados Unidos y dando conferencias acerca de los crímenes cometidos por Alemania. Había adquirido copias de las leyes introducidas en las tierras ocupadas por los alemanes, material que sirvió de base para su revolucionario libro de 1944, “Axis Rule en la Europa ocupada”. Fue allí que Lemkin utilizó por primera vez el término “genocidio”, un neologismo basado en el griego que significa “raza” o “tribu”, y el sufijo latino para “asesinato”. Él lo definió como “la destrucción de una nación o de un grupo étnico”.
Durante el resto de su vida, Lemkin estuvo obsesionado con la introducción en el derecho internacional de la prohibición del genocidio. Él ayudó a la fiscalía estadounidense en los 1946 casos por crímenes de guerra en Nuremberg, logrando que el delito de genocidio entrara en las acusaciones, y dedicó sus últimos años al objetivo de contar con la ONU en el proyecto de una convención contra el genocidio.
Lemkin, que nunca se casó, básicamente, no tenía vida fuera de su trabajo en las Naciones Unidas, en las que efectivamente se instaló. La Convención, que fue adoptada en 1948 y ratificada tres años más tarde, hizo frente al problema del genocidio, pero sólo en su sentido físico, mientras que Lemkin también se refirió a los aspectos psicológicos y culturales de la delincuencia. Lemkin se pronunció, por ejemplo, sobre lo que vio como la persecución soviética de genocidio contra los ucranianos en la década de 1930, tal como se manifiesta en la destrucción de lo que describió como la cultura de esa nación, las creencias y las “ideas comunes”.
Raphael Lemkin sufrió un fatal ataque al corazón el 28 de agosto de 1959.

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Desde hoy al atardecer los judíos del mundo celebrarán Pesaj, aislados por el coronavirus

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Pesah celebration Passover holiday. Traditional pesah plate text in hebrew: Passover, egg,

Agencia AJN.- .- Desde hoy, miércoles, al atardecer y por ocho días (uno menos en Israel), el mundo judío celebrará Pésaj (sus Pascuas), la Fiesta de la Libertad, que conmemora la salida de los Hijos de Israel de la esclavitud en Egipto (siglo XIII a.C.), relatada en el libro bíblico del Éxodo, y su constitución como pueblo.

La festividad es uno de los Shloshet Harregalim (tres fiestas de peregrinaje) del judaísmo, ya que durante la época en que el Templo de Jerusalem existía, se acostumbraba a marchar hacia el mismo para realizar allí ofrendas.

Pero este año, los judíos deberán festejar Pésaj de un modo sumamente particular y doloroso: encerrados en sus casas, aislados del resto de sus familiares y amigos, en el contexto de cuarentena que impone la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19.

Han de haber muy pocos antecedentes de situaciones similares -si es que los hay-, que podrían remitir a tiempos de guerra o desastres naturales, aunque esta vez, las nuevas tecnologías del siglo XXI aliviarán un poco la desesperanza, sobre todo para los adultos mayores, el principal grupo de riesgo, que suelen vivir solos o en pareja.

Es cierto que no todos están sumamente familiarizados con las herramientas contemporáneas, pero en general suelen manejar alguna de ellas; para el resto se lanzaron campañas de voluntarios para acercarles el libro ritual y capacitarlos en su uso y se fomentan las llamadas telefónicas para hacerles compañía y evacuar sus dudas.

En Pésaj está prohibida la ingesta de alimentos derivados de cereales (trigo, cebada, centeno, avena y espelta) fermentados, llamados en hebreo “jametz”.

En su lugar se acostumbra comer matzá (pan ázimo), ya que según la tradición, los Hijos de Israel salieron de Egipto con mucha prisa y no tuvieron tiempo para dejar leudar el pan para el camino.

Los ritos de Pésaj empiezan antes de la festividad, cuando al anochecer anterior (hoy, martes) se realiza Bedikat Jametz (búsqueda del jametz) en las casas, oficinas y comercios, a fin de eliminar todo resto de alimento leudado; según la tradición, esta práctica se realiza con una vela, una pluma y una cuchara.

Los primogénitos de cada familia suelen ayunar hasta la mañana siguiente, en recordación a la víspera de la última de las diez plagas, que cobró la vida de los hijos mayores de los egipcios, pero ello no ocurrirá este año, ya que está prohibido debilitar la salud y bajar las defensas inmunológicas en tiempos de riesgo; en su lugar deberá leerse completo el talmúdico tratado de Mishnaiot, aunque aquel que no lograra hacerlo por sí mismo podrá escuchar o ver un Sium (ceremonia de finalización del mismo) por teléfono o Internet. .

Entre el desayuno y el mediodía se acostumbra quemar lo hallado, pero en esta oportunidad, en Israel y seguramente otros lugares se prohibió hacerlo y se lo reemplazó por tirarlo a la basura.

Los grandes volúmenes de comida, que sería muy oneroso y gravoso descartar, se «venden» simbólicamente a no judíos hasta la finalización de la festividad por medio del llenado de formularios en forma presencial o virtual, aunque hoy solo se implementará a través de este último camino.

Es cierto que muchos de estos ritos, si no todos, solo los cumplen los judíos ortodoxos, pero hay otros que ya sí se dan en Pésaj y son respetados por la gran mayoría del pueblo, como lo referente a la comida (algunas comunidades o países flexibilizaron las normas en caso de extrema necesidad) y la cena, que se realiza el primer día en Israel y el siguiente también, en la Diáspora, en los hogares, sinagogas o salones contratados a tal fin, aunque esta vez solo será en las casas y con los convivientes.

Se observen o no las prescripciones religiosas, casi todos los judíos se reúnen en familia para el Séder (orden, se refiere a la sucesión de pasos rituales preestablecidos), y este será el momento en el cual más se sentirán la soledad y las ausencias, máxime en el caso de los más observantes, que no encienden y casi no usan la electricidad en los días festivos.

Las comunidades más liberales, incluidos algunos ortodoxos de origen marroquí, promueven la realización del evento ritual por videoconferencias, como un modo de mantener unidas a las familias y asegurar que todos puedan cumplir con el precepto, especialmente quienes no están capacitados para hacerlo.

Los más estrictos prefieren proveer los elementos e instruir a la gente antes del comienzo de la festividad, de modo que puedan valerse por sí mismos sin violar las normas sobre el uso de artefactos eléctricos.

El Superior Rabinato de Israel también aclaró que los enfermos de COVID-19 deben cumplir todos los ritos en la medida que su salud se los permita.

En esa comida familiar o comunitaria, los mayores les cuentan a los chicos la salida de sus antepasados de la opresión egipcia y su peregrinar por el desierto, guiados por un texto de referencia llamado Hagadá (relato).
En ese sentido, lo que más se extrañará, más allá del uso o no de la tecnología, son los intercambios presenciales entre los niños y sus abuelos, ya sean las charlas, los cantos o las comidas.

Los dos primeros y los dos últimos días de Pésaj son no laborables y corresponde recordar que la ausencia al trabajo o estudiantil en estas cuatro jornadas (9, 10, 15 y 16 de abril esta vez) está amparada por la ley argentina.

Para los días intermedios, considerados «semifestivos» y laborables (Jol Hamoed), quedarán las videollamadas, conferencias y charlas virtuales, el intercambio de mensajes rabínicos y canciones alusivas, etc., sin olvidar que la prohibición del jametz continúa.

Pésaj se encuentra en el segundo lugar después de Iom Kipur en el cumplimiento tradicional por parte de personas generalmente no observantes, pero además, se llevan a cabo rituales seculares alusivos en algunos kibutzim de Israel, basados en las connotaciones agrícolas de la festividad, mientras que en instituciones y casas de todo el mundo se aprovecha la ocasión para conversar y debatir acerca de la libertad, todo lo cual esta vez deberá hacerse sin violar el aislamiento y por medio de herramientas tecnológicas.

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VIDEO. Un cálido mensaje interreligioso para las Pascuas

Agencia AJN.- El Instituto de Diálogo Interreligioso envió un mensaje por las Pascuas a las comunidades judía, cristiana y musulmán, resaltando la coexistencia entre los pueblos y los puntos en común de las celebraciones.

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Agencia AJN.- El Instituto de Diálogo Interreligioso, liderado por el padre Guillermo Marcó, el rabino Daniel Goldman y el legislador Omar Abboud, representante de la comunidad musulmana argentina, compartió un video en el que saludó a las comunidades de los distintos credos para las celebraciones de Semana Santa, Pesaj (Pascua judía) y el inminente comienzo del mes de Ramadán, mes de ayuno elegido para los musulmanes.

El Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI) es una Asociación Civil que tiene como misión promover el entendimiento de los hombres de fe, fomentar el diálogo y la convivencia pacífica. El instituto fue creado en 2002 por Marcó, inspirado en las intenciones del Papa Francisco, quien, todavía con el nombre de Jorge Bergoglio, impulsó las buenas relaciones y un diálogo fluido de coexistencia entre las religiones.

“Lo que Jesús celebra el jueves por la noche con la última cena no es nada menos que una cena de Pesaj”, comienza diciendo el padre Marcó, quien fue vocero del cardenal Bergoglio antes de convertirse en Papa. “Que lindo que podamos compartir con nuestros hermanos mayores estas tradiciones que tanto nos acercan, aunque sean diferentes en sus contenidos, pero que hunden sus raíces en una misma fe”, expresó el cura.

Daniel Goldman es el rabino que lidera la comunidad Bet El, en el barrio de Belgrano. “El calendario nos predispone con momentos en los que todos pasamos por algo parecido: una conmemoración. En medio de este transitorio encierro, la conmemoración nos revela lo que hay de maravilloso en nosotros”, reflexionó Goldman, en un mensaje para todos los credos, relacionando la fecha con el aislamiento impuesto por la pandemia del coronavirus. “Con la distancia social, festejar es tejer la fe en compañía de los seres queridos. Es poner en práctica la condición de libertad”, agregó.

Por último, fue el turno de Omar Abboud. “Seguramente vamos a recordar estas fiestas, tanto la Pascua como Pesaj y, en dos semanas, el comienzo del Ramadán, por ser un tiempo muy particular, de alta incertidumbre”, expresó el legislador porteño, líder de la comunidad islámica. “En estas celebraciones, una que nos habla de libertad, otra que nos habla de la resurrección, y una última que nos habla de un ayuno elegido, tenemos que tener la firme convicción de seguir encontrándonos, seguir dialogando y seguir celebrando juntos, aunque con distinta identidad. Ojalá podamos seguir construyendo el camino necesario para lograr la fraternidad humana”, concluyó Abboud.

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