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Historias

Hoy se celebra el 75º aniversario de la aceptación del Estado de Israel en las Naciones Unidas

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Agencia AJN (por Eduardo Chernizki).- El 11 de mayo de 1949 el Estado de Israel fue admitido en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como su 59° miembro. Desde entonces, ha participado en una amplia gama de actividades de la misma y se ha comprometido a otorgar su plena participación a los organismos de la ONU que se dedican a la salud, el trabajo, la alimentación y la agricultura, la educación y las ciencias.

Israel juega un papel activo en la labor de los organismos no gubernamentales auspiciados por la ONU, que se dedican a diversos temas, desde la aviación a la inmigración, las comunicaciones, la meteorología, el comercio y hasta el lugar que ocupan las mujeres.

El 15 de mayo de 1948, un día después de la declaración de su independencia, el Estado de Israel solicitó ser miembro de las Naciones Unidas, pero la solicitud no fue aceptada por el Consejo de Seguridad de la entidad. El segundo pedido fue rechazado por el mismo organismo el 17 de diciembre de 1948 por 5 votos contra 1 y 5 abstenciones. Siria fue el único voto en contra; los EE.UU., Argentina, Colombia, la Unión Soviética y Ucrania votaron a favor; y Bélgica, Gran Bretaña, Canadá, China y Francia se abstuvieron.

La solicitud fue renovada el 4 de marzo de 1949, después de las primeras elecciones que eligieron al primer Parlamento israelí y David Ben Gurión fue elegido Primer Ministro. En esa oportunidad, el Consejo de Seguridad votó 9-1 en favor de la adhesión. Egipto fue quien votó en contra, mientras que Gran Bretaña se abstuvo.

Finalmente, el 11 de mayo de ese mismo año, la Asamblea General, por el requisito de dos tercios de la mayoría, aprobó la solicitud para admitir a Israel ante la ONU por la Resolución de las Naciones Unidas Asamblea General nº273. La votación en la Asamblea General fue de 37 a 12, con 9 abstenciones.

Con el correr de los años, la ONU ha cumplido un papel esencial, logrando el cese de las hostilidades entre Israel y sus vecinos árabes, nombrando mediadores, auspiciando los acuerdos de cese de fuego y armisticio, y apostando fuerzas de la ONU entre los adversarios.

Historias

Se cumplen 59 años de la ejecución en Siria del espía israelí Eli Cohen

Agencia AJN.- Quien fue reconocido como uno de los más exitosos espías de los tiempos modernos fue descubierto enviando mensajes a Israel en enero de 1965. El 18 de mayo del mismo año fue ahorcado en una plaza de Damasco.

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Agencia AJN.- El 18 de mayo de 1965 el israelí Eli Cohen, reconocido como uno de los más exitosos espías de los tiempos modernos, fue ejecutado por Siria por cargos de espionaje.

Eli Cohen nació el 26 de diciembre de 1924 en la localidad egipcia de Alejandría, hizo aliá (emigración judía a Israel) en el 57. Tres años después fue reclutado por la Inteligencia israelí y tras una intensa instrucción que incluyó el perfeccionamiento del árabe, el estudio del Corán, fotografiar de forma discreta lugares sensibles y el uso de las comunicaciones, asumió el rol de empresario sirio que vuelve a casa tras unos años en Argentina.

Para establecer su coartada, Cohen se fue a Argentina en 1961 y rápidamente logró vincularse con lo más alto de la aristocracia árabe porteña. Gracias a la ayuda del director de la revista Mundo Arabe accedió a la embajada siria en la Argentina, donde conoció al general Amin el Afezz, agregado militar sirio.

En diciembre de 1961 partió a Siria vía Zurich. Durante los siguientes años, usando el apodo de Kamel Amin Tsa’abet (pronunciado habitualmente como Sa’bet o Tha’bet), Cohen ganó con éxito la confianza de varios militares sirios y oficiales del gobierno.
Si bien Cohen no era James Bond, su inteligencia veloz, su mente retenida, su capacidad lingüística y otros atributos especiales le permitieron ingresar a Siria e incluso su operación más resonante fue un viaje a las fortificaciones sirias de los Altos del Golán.

En 1964 su control fue transferido al Mossad como parte de la reorganización llevada a cabo en los sistemas de inteligencia israelíes. Pero en enero de 1965 fue sorprendido in fraganti por expertos soviéticos enviando mensajes de radio y por este hecho fue condenado por espionaje.

Pese a los esfuerzos internacionales para que Siria cambiase la sentencia de muerte, incluso el Papa Pablo VI pidió por su vida, Cohen fue ahorcado al amanecer del 18 mayo del 1965 en la plaza Marja de Damasco.

Su cuerpo se mantuvo colgado durante seis horas, con un cartel en el que se describían sus «crímenes» y su «servicio al enemigo». En la actualidad, Siria rechaza devolver los restos de Eli Cohen a su familia para un entierro en Israel.

En 2018, a 53 años de esa tragedia, su reloj fue hallado en una operación en la sombra del servicio secreto israelí al norte de Tel Aviv. «Nunca olvidaremos a Eli Cohen. Recordamos su legado, dedicación, valentía, determinación y amor al país», había dicho el jefe del Mossad, Yossi Cohen, a la familia del agente.

Según cuenta la historia, los mensajes de Cohen enviados clandestinamente desde su casa en la capital siria fueron vitales para Israel. Incluso su infiltración en el régimen sirio fue tan profunda que estuvo a punto de ser nombrado ministro.

Cohen se convirtió en un héroe nacional en Israel y muchas calles y barrios llevan su nombre. En el Bar Mitzvah de su hijo, en 1977, asistieron el Primer Ministro Menachem Begin, el ministro de Defensa Ezer Weizmann , el Jefe de Estado Mayor Mordejai Gur y varios agentes del Mossad.

Incluso se erigió una piedra conmemorativa a Cohen en el Jardín de los Soldados Desaparecidos en el Monte Herzl, Jerusalem.

En diciembre de 2022 el Mossad rindió homenaje a Eli Cohen con la apertura de un museo en su memoria.

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Historias

Kristallnacht. Para el sobreviviente Pedro Schmoller, «lo acontecido debe quedar grabado en la memoria de la humanidad»

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Agencia AJN/Itongadol.- Se cumple hoy un nuevo aniversario de la «Noche de los Cristales Rotos» y recordamos el diálogo mantenido en 2013 con Pedro Schmoller, sobreviviente del pogrom denominado «Kristallnacht», quien aseguró: «Agradezco su interés y su espacio. Con mis 93 años encima, es bueno saber que mis recuerdos no desaparecerán cuando no esté más presente en este mundo, y solo así, a través de la memoria mantendrán su vida por algún tiempo más».

La Kristallnacht dio inicio al Holocausto, diez meses antes de la Segunda Guerra Mundial. Schmoller contó en 2013 que él y su familia lograron salvarse de aquella trágica noche gracias a la secretaria de su padre que les ofreció refugio en su casa. «Nos escondimos en el pequeño departamento de la secretaria de mi padre, que era de fe protestante. Ella arriesgó su vida al darnos albergue ya que convivir con judíos era castigado con la pena de muerte», contó.

«Nos quedamos allí unos días hasta que volvió una relativa calma», relató y agregó: «Permanecimos encerrados en un ambiente muy chico, y en constante tensión. Llegué a fumar hasta 60 cigarrillos por día. Desde ese entonces no probé cigarrillo», añadió a modo de quiebre con su pasado oscuro. «Solo un mes y medio después pudimos escapar con destino Argentina», agregó.

El sobreviviente recordó que en su infancia vivió en «Berlín en un barrio de clase media alta y que actualmente sigue existiendo, Charlottenburg». «Recuerdo que en la planta baja de la casa de departamentos donde vivíamos había una librería que pertenecía a una familia judía, la misma fue totalmente destruida por una horda organizada. En la Kristallnacht, solo en Berlín, fueron incendiados una veintena de templos, y seguramente una centena en todo el país, junto con unos centenares de rollos de la Torá. En el caso de nuestro templo, el Friedenstempel, había más de 10 rollos, cada una con sus hermosos adornos artesanales», recordó.

Siempre en diálogo con la Agencia AJN, Schmoller expresó su deseo de contar una historia gratificante ante tanto horror, «se trata del arribo al templo NCI Emanu El de un rollo de la Torá, el mismo fue reconstruido y salvado en algún lugar de Europa». «Resulta que en uno de mis viajes a Londres, por casualidad me enteré de que existía un Comité de Reconstrucción de Torot (plural de Torá), donde escribas profesionales se dedicaban a reescribir las partes dañadas, para que puedan ser nuevamente usadas y enviados a países del tercer mundo a nuevos templos que carecían de rollos, o donde había pocos». Schmoller contó que «para solventar los gastos del Comité, buscaron donantes por sumas-no tan pequeñas- que tenían el privilegio de elegir el lugar, donde las Torot podían ser nuevamente usadas». Fue así que «juntando los ahorros de mi padre, mi hermano y los míos, pudimos donar la suma necesaria, y así llegó, por vía diplomática, una Torá a la Embajada de Israel en Argentina, y de allí partió al templo de Emanu El». «En un solemne servicio religioso, llevado por mi padre, y franqueado por mi hermano y por mí, la Torá fue introducida a su nuevo destino y hoy sigue estando en el templo de la calle Arcos, en la Ciudad de Buenos Aires».

En su relato, Schmoller no quiso dejar de mencionar a su padre quien, como muchos otros judíos alemanes, combatió durante la Primera Guerra Mundial en el ejército alemán y pese a haber sido condecorado con la Cruz de Hierro, años más tarde sería considerado un enemigo por el mismo país que le había reconocido su valor en el combate.

Respecto al negacionismo del Holocausto, Schmoller opinó: «Sólo un malvado, lleno de odio y resentimiento puede ignorar o negar lo ocurrido. Existen un sinfín de pruebas, fotos, películas y testimonios de sobrevivientes que no dejan duda alguna». Tras contar que en una visita a Berlín pudo ubicar la tumba de su bisabuelo en un cementerio, Schmoller expresó: «Los que niegan a la Shoá (Holocausto) son unos necios mentirosos. Es gente llena de un odio enfermizo». «Lo acontecido debe quedar grabado en la memoria de la humanidad, para que nunca vuelva a acontecer», dijo con un fuerte acento alemán.

Consultado sobre el genocida fallecido, Erich Priebke, el sobreviviente opinó que «debe dejarse de hablar de él». «Que no quede recuerdo alguno de sus hazañas criminales. Que quede totalmente olvidado. Que haya un total silencio. Como si nunca hubiera existido», puntualizó.

En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, hordas nazis llevaron a cabo, con la anuencia de las autoridades alemanas y austríacas y ante la total inacción policial, el pogrom denominado “Kristallnacht”. Sobre esos días, Schmoller reflexionó: «Cada año hay menos gente que lo haya vivenciado en forma consciente».

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