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Israel: La policía investiga la muerte de un chico de siete años

AJN.- Los investigadores tratan de determinar si hubo negligencia en la muerte de un niño que fue aplastado por una roca en la ciudad de Moshav Or Haganuz en Galilea.

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La policía investiga un posible caso de negligencia en la muerte de un chico de 7 años que fue aplastado por una roca en Moshav Or Haganuz en Galilea.
Se trata del caso de Meir Sadan, quien murió al desmoronarse una de las rocas que habían sido apiladas en una obra en construcción.
De acuerdo a lo que informó el diario The Jerusalem Post, los paramédicos trataron sin éxito de reanimar a Meir durante 15 minutos.
El comandante David Tzitron, jefe de la Policía de Safed, precisó que se trata de determinar por qué las rocas fueron amontonadas de tal manera que alguna persona podría sufrir un daño.
La policía espera conocer el testimonio de la familia Sadan que puede ser decisivo para el avance de la investigación.
El paramédico David Adom Amnon Ben-Haroush dijo a la Radio del Ejército que Sadan había sido sacado de los escombros por un grupo de vecinos.
“Nosotros vimos que enormes manchas de sangre en la escena del accidente. Encontramos al niño en una de las casas de los vecinos, inconsciente y sin la respiración, ni el pulso”, agregó.
El paramédico precisó que el chico sufrió politraumatismos y fractura de cráneo.
"Este es un incidente trágico. Hay ‘un bulevar’ de rocas allí, sin ningún apoyo", agregó, por último, Ben-Haroush.
GB

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Informe: La violencia doméstica en Israel aumentó un 300% durante la pandemia de coronavirus

Agencia AJN.- Un informe de la Organización Sionista Internacional de Mujeres (WIZO) reveló que dos tercios de los condenados por tales delitos y que fueron liberados en 2019 no recibieron un tratamiento específico por sus tendencias violentas. Un número extremadamente bajo de abusadores condenados participa en programas de rehabilitación.

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Agencia AJN.- El número de denuncias de violencia doméstica en Israel ha aumentado en un 300% desde marzo, reveló un nuevo estudio, que atribuye en parte el aumento a los dos cierres inducidos por la pandemia de coronavirus y la posterior crisis económica.

Los hallazgos fueron publicados hoy por la Organización Sionista Internacional de Mujeres (WIZO), una organización de voluntarios dedicada al bienestar social que monitorea la cantidad de llamadas a las líneas directas de violencia doméstica. La publicación del estudio coincidió con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Desde principios de 2020, unas 20 mujeres fueron asesinadas por su cónyuge, y 18 de los asesinatos ocurrieron después de que la pandemia de coronavirus estalló por primera vez en Israel en marzo pasado.

El informe también señaló un aumento del 350% en el número de mujeres que solicitan ayuda en los centros de prevención y tratamiento de la violencia doméstica.

“La monstruosa amplitud de los casos de violencia doméstica durante la crisis del coronavirus debería servir como una llamada de atención para la sociedad en su conjunto y para el gobierno en particular”, afirmó la presidenta de WIZO, Anita Friedman.

“Los datos revelan la falta de recursos y estrategia (del Estado) para lidiar con el enorme daño que el aislamiento y los cierres han causado a decenas de miles de mujeres que se encontraron atrapadas entre una pandemia de coronavirus y una pandemia de violencia doméstica”, dijo.

Asimismo indicó que “los datos del Ministerio de Bienestar Social también mostraron que de marzo a octubre, hubo un aumento del 240% en las llamadas a los departamentos de servicios sociales en todo el país debido a la violencia doméstica”.

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Cada día se abren en Israel un promedio de 40 investigaciones sobre violencia doméstica. Incluyen delitos graves como violencia física, allanamiento de morada, daños a la propiedad, violaciones de órdenes judiciales y más.

Según consignó el portal de noticias Ynet, de 2019 a 2020, hubo un aumento de alrededor del 28% en el número de delitos violentos contra mujeres judías y un incremento del 10% en el número de delitos violentos contra mujeres no judías en Israel.

El informe de WIZO también establece que dos tercios de los condenados por delitos de violencia doméstica y liberados durante 2019 no recibieron el tratamiento adecuado por sus tendencias violentas, mientras que el número de condenados por violencia doméstica que participaron en programas comunitarios de rehabilitación siguió siendo extremadamente bajo.

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La Policía fronteriza de Israel: un valuarte indispensable para la creación y la seguridad del Estado

Agencia AJN.- Desde el establecimiento de la nación hasta el rol clave durante las intifadas, la fuerza de seguridad israelí ocupa un lugar central en el día a día del país. Un recorrido por su historia y sus principales hitos y logros.

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Agencia AJN.- La historia de la Policía Fronteriza de Israel comienza en 1948, después de la fundación del estado, cuando se formó un comité de estatus de la Agencia Judía, encabezado por Golda Meir. El objetivo del comité de estatus era establecer la infraestructura necesaria para el recién fundado estado.

El comité se dividió en varios equipos, cada uno responsable del establecimiento de un ministerio gubernamental diferente. El jefe del equipo encargado de establecer el ministerio de policía era Yehezkel Sahar, que se convertiría en el primer comisionado de la Policía de Israel. Presentó un plan al comité para la fundación de dos organizaciones que trabajarían codo a codo – una fuerza de policía y una gendarmería. Así nació la Policía de Israel, a penas después de la fundación del Estado.

En 1949, al amainar las batallas, la necesidad de una gendarmería se hizo más urgente, con el país plagado de infiltrados. Las conversaciones entre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Policía de Israel condujeron al establecimiento de un cuerpo militar llamado “El Cuerpo de Fronteras”. El Cuerpo de Fronteras y su primer comandante, David Shaltiel, recibieron 2.000 posiciones y varios vehículos militares. Pero el proceso de establecimiento del cuerpo encontró algunas dificultades, principalmente en el reclutamiento de mano de obra, por lo que la tarea fue entregada a la policía.

En 1951, se establecieron tres compañías fronterizas dentro de la Policía de Israel. Las compañías comenzaron a operar a lo largo de las fronteras y el 26 de abril de 1953 el Comisionado de Policía Yehezkel Sahar estableció un cuerpo de policía especial llamado “La Policía de Fronteras”, cuyo primer comandante fue Pinhas Kopel.

La Policía fronteriza recibió entrenamiento militar y se le proporcionaron armas británicas. El estatuto del personal era igual al de otros agentes de policía en lo que respecta a derechos, deberes y autoridad. Sin embargo, a diferencia de otros agentes de policía que llevaban sombreros como parte de su uniforme, la Policía fronteriza llevaba boinas verdes, que simbolizaban la “línea verde”, como se llamaba a la frontera israelí hasta 1967.

En sus primeros años, la principal actividad de la Policía fronteriza era combatir las infiltraciones. Era una tarea complicada debido a las largas y sinuosas fronteras del país, que no tenían vallas. Por esta razón, el cuerpo tendía emboscadas a lo largo de la frontera, utilizaba exploradores, patrullas y reconocimientos de campo, y a veces incluso se disfrazaba de árabes para localizar a los infiltrados e impedirles cruzar a Israel. En 1956, el ritmo de las infiltraciones aumentó, lo que finalmente condujo a la crisis de Suez.

Cuando se estableció la Policía fronteriza, se decidió que en tiempos de emergencia el cuerpo estaría sujeto al mando de las FDI. Esto ocurrió por primera vez en 1956 en preparación para la Guerra del Suez. Durante ese enfrentamiento, el Batallón 1 de la Policía fronteriza participó en las batallas de la Franja de Gaza, además de cumplir las tareas policiales y ocuparse de la población civil después de las batallas.

De 1953 a 1967, la Policía Fronteriza operó en torno a la “línea urbana” de Jerusalem, ocupando muchos puestos. Durante esos años, realizó patrullas, vigiló la Puerta de Mandelbaum y tendió emboscadas. El cuerpo logró frustrar muchos ataques terroristas en la zona. En 1963 se decidió que los reclutas del ejército que reunieran los requisitos necesarios podían optar por prestar servicio en la Policía de Fronteras, y en noviembre de ese año se incorporaron 50 reclutas.

Justo antes del estallido de la Guerra de los Seis Días en 1967, la Policía fronteriza fue puesta de nuevo bajo el mando de las FDI. La Policía de Fronteras tenía la tarea de vigilar algunas de las instalaciones más esenciales del país en tiempos de guerra, como aeropuertos, embalses y centrales eléctricas, y al mismo tiempo vigilar la frontera con Jordania. Durante la Guerra de los Seis Días, la Policía fronteriza participó en varias batallas, incluida una en la Colina de las Municiones después de la batalla principal librada allí por los paracaidistas.

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Después de la guerra, la Policía Fronteriza se encargó de muchas tareas. Se desplegaron en Jerusalem, Naplusa, Jenin, Ramallah, Tul Karem y Hebrón para imponer el orden y eliminar los signos de resistencia, mientras que siguieron bajo el mando de las FDI hasta septiembre de 1967. Se formó otro batallón específicamente para operar en Judea y Samaria, el Batallón 4, con cuartel general en Ramallah. En 1971, la Policía Fronteriza también entró en Gaza.

Durante la guerra de Iom Kipur de 1973, la Policía fronteriza volvió a estar sujeta al mando de las FDI, y se le confió la seguridad de la frontera norte. Operó en la zona del Líbano, tendiendo emboscadas muy por detrás de las líneas enemigas y eliminando bandas de terroristas armados con la ayuda de la visión nocturna.

Tras la guerra, se decidió transferir la responsabilidad de la seguridad pública del país de las FDI a la Policía de Israel. Este hecho de 1974 obligó a la policía a prepararse para amenazas que nunca antes habían enfrentado.

A fin de mantener la seguridad pública, varias de las compañías de la Policía de Fronteras fueron transferidas de la región de Judea y Samaria al interior de la línea verde para reforzar la policía. La fuerza se encargó de asegurar los puertos y aeropuertos y de prevenir el terrorismo.

Al establecerse, la Policía Fronteriza aceptó la responsabilidad sobre la frontera norte de Israel. Sin embargo, poco antes de que estallara la Primera Guerra del Líbano en 1982, las FDI se hicieron cargo de la frontera septentrional -que se había convertido en la más peligrosa de Israel- y relevaron a la Policía de Fronteras. La Primera Guerra del Líbano estalló y las FDI entraron en el Líbano. En el segundo día de lucha, los batallones de la Policía Fronteriza también entraron en el Líbano y cooperaron con las FDI en la lucha contra las organizaciones terroristas realizando detenciones e imponiendo orden.

Más adelante, cuando estalló la primera Intifada en 1987, la Policía Fronteriza jugó un papel central. Como eran los civiles los que se amotinaban y cometían actos de violencia, era necesario contar con una fuerza policial profesional y operativa para hacer frente a este nuevo desafío. Como resultado de la experiencia que había acumulado durante sus actividades en Judea, Samaria y Gaza, la Policía Fronteriza se situó en primera línea frente al terrorismo, el lanzamiento de piedras y las puñaladas.

En 1993, tras una larga negociación entre Israel y los palestinos, se firmó un acuerdo de entendimiento, conocido como los Acuerdos de Oslo. El Estado de Israel, las FDI y la Policía de Israel se prepararon para el nuevo estatuto y los nuevos y complejos desafíos que los acuerdos plantearían. Como parte del acuerdo, se pidió a los agentes de la Policía Fronteriza que realizaran patrullas conjuntas con los agentes de policía palestinos. En preparación, se introdujeron cambios significativos en la Policía de Fronteras: se ampliaron y reorganizaron las fuerzas desplegadas en Gaza, el sur, el centro y en Judea y Samaria.

Las patrullas conjuntas con la policía palestina que comenzaron en 1993 se enfrentaron a su primer reto importante con el estallido de disturbios en septiembre de 1996. Poco después de la apertura del acueducto en la Ciudad Vieja de Jerusalem comenzaron los enfrentamientos que pronto se extendieron por todo el país, llegando a Judea, Samaria y Gaza. La Policía Fronteriza luchó activamente para aplacar los disturbios y proteger la vida de los civiles.

Sin embargo, hubo un nuevo elemento en los combates: por primera vez los alborotadores dispararon contra las fuerzas de seguridad israelíes y la policía palestina participó activamente. Decenas de soldados y policías israelíes resultaron heridos y 13 soldados y dos agentes de la Policía de Fronteras murieron. Al amainar los disturbios, se renovaron las patrullas conjuntas.

En el año 2000, comenzó la segunda intifada. Los disturbios siguieron a la ruptura de las conversaciones de paz en Camp David entre Israel y los palestinos en julio de ese año. La razón dada por los palestinos para el estallido de la violencia fue la visita de Ariel Sharon – entonces líder de la oposición – al Monte del Templo en septiembre de 2000. En la intifada subsiguiente, la Policía Fronteriza estuvo en primera línea frente a los terroristas suicidas, los tiroteos y los ataques terroristas diarios contra civiles israelíes.

En vista de los complejos e importantes ataques terroristas en la Franja de Gaza y de la continua necesidad de intervención militar, en 2003 la Policía Fronteriza de Gaza fue redesplegada a lo largo de la frontera israelí con Egipto y pasó a denominarse Policía Fronteriza de Ramón. Se estableció un nuevo cuartel general y su principal misión pasó a ser la prevención del contrabando y las infiltraciones. En 2008 la Policía Fronteriza de Ramón se trasladó a la frontera entre Israel y Jordania. Al mismo tiempo, se crearon unidades de la Policía Fronteriza de seguridad personal para combatir la delincuencia urbana.

A principios de la segunda década del siglo XXI, la Policía Fronteriza experimentó una serie de cambios organizativos sustanciales. En 2011, la Policía Fronteriza dejó la frontera jordana y se estableció un nuevo cuartel general en la costa. En 2012 se disolvieron las unidades de seguridad personal y se redujo el número de empresas. En su lugar surgieron las unidades Shahar 101, con el objetivo de luchar contra la delincuencia urbana.

Desde su creación, la Policía de Fronteras ha mantenido su objetivo original: servir como una fuerza policial versátil que combata el crimen y el terrorismo, proporcione seguridad y mantenga el orden. El cuerpo sigue sirviendo como organismo operacional de la Policía de Israel para luchar contra el terrorismo y mantener el orden público, y se esfuerza continuamente por prestar servicios policiales de calidad a las comunidades rurales, prestando especial atención a la delincuencia agrícola.

La Policía de Fronteras está desplegada actualmente en seis distritos: septentrional, costero, central, Jerusalem, Judea y Samaria, y meridional. Hay 68 unidades diversas, incluidos batallones operacionales, unidades encargadas de mantener la seguridad rutinaria, la unidad especial de lucha contra el terrorismo de la YAMAM, la unidad encubierta de la YAMAS, unidades para la seguridad de las instalaciones esenciales, las 101 unidades, una unidad antidisturbios, una unidad de patrulla rural, una unidad k-9 y una unidad de exploradores. Las fuerzas de la Policía de Fronteras constituyen actualmente alrededor del 22% de las fuerzas operacionales de la Policía de Israel, y están bajo el mando del cuartel general de la Policía de Fronteras. Hay unos 8.000 agentes de la Policía de Fronteras en servicio actualmente.

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