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La Comisión Europea otorga una subvención a científicos de la Universidad de Tel Aviv para crear medicamentos

Agencia AJN.- La beca de 10 millones de euros se entregó para el trabajo conjunto entre la universidad israelí y la Charité – Universitätsmedizin de Berlín.

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Agencia AJN.- El Consejo Europeo de Investigación (ERC), órgano científico de la Comisión Europea, ha concedido una de sus más generosas subvenciones de colaboración para la investigación en ciencias básicas, la Beca de Sinergia, de 9,7 millones de euros, conjuntamente a la Universidad de Tel Aviv y a la Charité – Universitätsmedizin de Berlín.

Los grupos de investigación serán dirigidos por la Prof. Judith Berman, jefa de laboratorio de la Escuela de Investigación Biomédica de la Facultad de Ciencias de la Vida George S. Wise de la Universidad de Tel Aviv, y el Prof. Markus Ralser, director del Instituto de Bioquímica de Charité y jefe del grupo de investigación «Bioquímica y biología de los sistemas metabólicos». Juntos, investigarán ahora los mecanismos biológicos que subyacen a la tolerancia de las infecciones por hongos a los fármacos antimicóticos utilizados para tratarlas.

El objetivo es inspirar el desarrollo de nuevos medicamentos antifúngicos y terapias combinadas que sean eficaces contra las infecciones micóticas invasivas letales.

La mayoría de las infecciones fúngicas, como las infecciones cutáneas o las aftas orales o vaginales, no ponen en peligro la vida. Sin embargo, las infecciones fúngicas invasivas de los órganos internos o del torrente sanguíneo pueden tener un alto nivel de mortalidad (hasta el 50 por ciento), suelen ser difíciles de tratar y causan al menos 1,6 millones de muertes al año, cifra similar a la de las muertes por paludismo o tuberculosis.

Si bien los mecanismos de la resistencia a los medicamentos se han estudiado ampliamente, los mecanismos de tolerancia a los medicamentos, en los que algunas células fúngicas siguen creciendo lentamente a pesar de la presencia del medicamento, son más complejos y recién ahora se están empezando a comprender. La Subvención para la Sinergia, otorgada al equipo conjunto, explorará el papel de las respuestas metabólicas transitorias en estas respuestas a los fármacos fúngicos, que difieren de los mecanismos clásicos de resistencia a los fármacos de las bacterias.

«La situación en los patógenos fúngicos es fundamentalmente diferente de la situación con las bacterias resistentes a las drogas», explica Berman.

Una de las hipótesis clave detrás de la tolerancia a los hongos es que es causada por el metabolismo. «Observamos que las células de diferentes tipos que crecen juntas lo hacen intercambiando metabolitos y cooperando en el metabolismo», añade el Prof. Ralser. «Esta cooperación metabólica hace que las células sean heterogéneas. También tenemos pruebas de que la heterogeneidad metabólica podría explicar aspectos clave de los mecanismos de tolerancia a las drogas».

En un programa de trabajo altamente interactivo, Berman y Ralser probarán ahora miles de cepas de hongos patógenos y ambientales para determinar sus niveles de tolerancia a los antimicóticos y sus propiedades metabólicas, y luego compararán ambos. El trabajo implicará colaboraciones con clínicos y biólogos de toda Europa, Canadá y Estados Unidos. El objetivo es encontrar los procesos moleculares clave que explican la tolerancia a los hongos y explotar estos conocimientos para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas y compuestos de plomo que eviten que el patógeno se vuelva tolerante o resistente a los medicamentos.

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Un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv determinó que las personas con autismo experimentan el dolor con mayor intensidad

Este hallazgo es contrario a la creencia generalizada de que las personas con autismo son supuestamente «indiferentes al dolor».

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Agencia AJN.- Un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv examinó la percepción del dolor entre las personas con autismo y descubrió que experimentan el dolor con mayor intensidad que la población general y que son menos adaptables a la sensación. Este hallazgo es contrario a la creencia generalizada de que las personas con autismo son supuestamente «indiferentes al dolor».

Los investigadores expresaron la esperanza de que los resultados de su estudio conduzcan a un tratamiento más adecuado por parte del personal médico, los cuidadores y los padres hacia las personas con autismo, que no siempre expresan la experiencia del dolor de la forma habitual.

El estudio fue financiado por la Fundación Científica de Israel y dirigido por cuatro investigadores: La Dra. Tami Bar-Shalita, de la Facultad de Medicina Sackler de la Universidad de Tel Aviv, que inició el estudio, en colaboración con la Dra. Yelena Granovsky, del Technion (el Instituto Tecnológico de Israel) y el Centro Médico Rambam, y los profesores Irit Weissman-Fogel y Eynat Gal, de la Universidad de Haifa.

Este estudio constituye el marco de las tesis de las doctorandas Tzeela Hofmann y Mary Klingel-Levy, y ya se publicaron o aprobaron para su publicación tres artículos basados en él. El presente estudio se difundió en la prestigiosa revista PAIN.

Con respecto al descubrimiento, la Dra. Bar-Shalita expresó: «Aproximadamente el 10% de la población general padece disfunción de la modulación sensorial, es decir, hipersensibilidad sensorial a un nivel que compromete el funcionamiento cotidiano normal y la calidad de vida. Estas personas tienen dificultades, por ejemplo, para ignorar o adaptarse al ruido o parpadeo de las luces fluorescentes, el zumbido de los aparatos de aire acondicionado o ventiladores, o el crujido del pochoclo de alguien sentado a su lado en el cine. En estudios anteriores en el laboratorio descubrimos que estas personas sufren más dolor que las que no tienen disfunción de la modulación sensorial. Como se sabe que la disfunción de la modulación sensorial se da en personas con autismo en un porcentaje del 70-90%, constituye un criterio para diagnosticar el autismo y está asociada a su gravedad».

»Nos interesaba explorar la percepción del dolor en el autismo, por lo que nos preguntamos: ¿les duele más a las personas con autismo que a la población general? Esta pregunta apenas se estudiaba en el laboratorio antes de que empezáramos», agregó Bar-Shalita.

Según los investigadores, durante muchos años prevaleció la opinión de que «a las personas con autismo les duele menos» o que eran «indiferentes al dolor». En realidad, la ‘indiferencia al dolor’ es una de las características que presentan los actuales criterios diagnósticos del autismo. La prueba de ello era, supuestamente, su tendencia a infligirse dolor a sí mismos autolesionándose.

Sin embargo, la Dra. Bar-Shalita señaló que «esta suposición no es necesariamente cierta. Sabemos que las autolesiones podrían derivarse de intentos de suprimir el dolor, y podría ser que se hicieran daño a sí mismos para activar, inconscientemente, un mecanismo físico de ‘el dolor inhibe el dolor'».

Dr. Tami Bar-Shalita

La Dra. Tami Bar-Shalita.

Se trata de un estudio sobre el dolor en laboratorio aprobado por el comité ético de las instituciones académicas y el Centro Médico Rambam. En el estudio participaron 52 adultos con autismo de alto funcionamiento (AAF) e inteligencia normal, es decir, hasta el momento la muestra más grande del mundo de la que se tiene constancia en estudios sobre el dolor en personas con autismo.

El estudio hizo uso de pruebas psicofísicas para evaluar el dolor, utilizadas habitualmente en el ámbito del estudio del dolor. Estos métodos examinan la relación entre estímulo y respuesta, mientras que el investigador, mediante una computadora, controla la duración y la intensidad del estímulo, mientras se pide al examinado que clasifique la intensidad del dolor que siente en una escala de 0 a 100.

Los resultados demostraron sin lugar a dudas que a las personas con autismo les duele más. Además, su mecanismo de supresión del dolor es menos eficaz.

Con respecto a esto los investigadores explicaron que llevaron a cabo «una serie de mediciones destinadas, entre otras cosas, a examinar si la hipersensibilidad al dolor deriva de un sistema nervioso sensibilizado o de la supresión de los mecanismos que se supone permiten la adaptación y, con el tiempo, reducen la respuesta al estímulo. Descubrimos que, en el caso de las personas con autismo, se trata de una combinación de ambas cosas: un aumento de la señal de dolor junto con un mecanismo de inhibición del dolor menos eficaz».

«Nuestro estudio constituyó un estudio exhaustivo y en profundidad de la intensidad del dolor que experimentan las personas con autismo. La creencia predominante era que son supuestamente ‘indiferentes al dolor’, y hay informes de que el personal médico y otros profesionales los trataban en consecuencia», añadió la Dra. Bar-Shalita.

Finalmente, Bar-Shalita concluyó que »los resultados del estudio indican que, en la mayoría de los casos, la sensibilidad al dolor de las personas con autismo es en realidad superior que la de la mayor parte de la población, al tiempo que no consiguen suprimir eficazmente los estímulos dolorosos. Esperamos que nuestros hallazgos beneficien a los profesionales y practicantes que atienden a esta población y contribuyan al avance del tratamiento personalizado».

En otros artículos que se publicarán próximamente, los investigadores de la Universidad de Tel Aviv examinaron la actividad cerebral de personas con autismo durante estímulos dolorosos, así como subgrupos dentro de esta población en relación con su percepción del dolor.

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Israel desarrolló drones que utilizan bombas de caída silenciosa y que pueden transportar una tonelada

Agencia AJN.- Los drones son piloteados a distancia, transmiten videos o lanzan bombas antes de regresar a la base.

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Agencia AJN.- Los drones armados israelíes usan bombas de gravedad que no producen ruido ni humo cuando caen, lo que dificulta que los enemigos las anticipen o las evadan, y el modelo más grande de la aeronave puede transportar hasta una tonelada de municiones.

Después de más de dos décadas de secreto, Israel hizo público en julio sus drones armados pioneros desarrollados como parte de una serie de opciones de vigilancia y ataque desde que fue sorprendido por las incursiones durante la guerra de 1973.

En noviembre, un general israelí detalló los dos cuerpos -la fuerza aérea y la artillería- que operan los drones, tanto contra los enemigos palestinos cercanos como contra posibles objetivos tan lejanos como Irán o Sudán.

Los drones son piloteados a distancia, transmiten videos o lanzan bombas antes de regresar a la base. Son distintos de los drones kamikaze que, según Irán, se utilizaron en un ataque a una planta de defensa en Isfahan, un incidente sobre el que Israel se negó a realizar comentarios.

En diálogo con Reuters, un oficial militar israelí dijo que la flota de aviones no tripulados armados incluye el Heron TP, del tamaño de un avión de pasajeros, fabricado por la estatal Israel Aerospace Industries Ltd, y el Hermes más pequeño de Elbit Systems Ltd.

El primero, “es el dron más pesado que tienen las Fuerzas de Defensa de Israel, que puede transportar municiones, con una carga útil efectiva de alrededor de una tonelada”.

Pero, en una aparente alusión a la necesidad de equilibrar las cargas útiles transportadas bajo las alas de los drones, el oficial agregó: “Esto no significa necesariamente que puedan transportar una bomba de una tonelada. Depende mucho de la ubicación de las municiones”.

Los fabricantes israelíes no publican las capacidades armadas de los drones, bajo lo que fuentes de la industria han descrito como una política de secreto del Ministerio de Defensa.

Fuente: Reuters

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