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Antisemitismo

Los responsables de las universidades de EE.UU. comparecen ante la Cámara de Representantes por el fuerte aumento del antisemitismo en los campus

Los dirigentes de Harvard, Pennsylvania y el MIT fueron convocados por una comisión de la Cámara de Representantes para hablar de cómo los acontecimientos en Medio Oriente afectaron a sus universidades.

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Claudine Gay, presidenta de Harvard. Reuters.

Agencia AJN.- Los dirigentes de tres universidades estadounidenses de élite (Harvard, Pennsylvania y el MIT) advirtieron este martes a una comisión de la Cámara de Representantes que el antisemitismo aumentó notablemente en sus campus desde el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre.

Los dirigentes universitarios intentaron rebatir las afirmaciones republicanas de que la ideología de izquierda en sus instituciones es la culpable.

En su lugar, atribuyeron el aumento de la hostilidad hacia los judíos a un incremento más amplio del antisemitismo en Estados Unidos, citando un aumento paralelo de la islamofobia. También alabaron los vigorosos esfuerzos para contrarrestar el odio y proteger a sus estudiantes.

«Asistimos a un aumento dramático y profundamente preocupante del antisemitismo en todo el mundo, en Estados Unidos y en nuestros campus, incluido el mío», expresó Claudine Gay, presidenta de Harvard, ante la Comisión de Educación y Empleo de la Cámara de Representantes.

«Sé que muchos en nuestra comunidad judía de Harvard están sufriendo», agregó.

Gay compareció ante la comisión junto a Liz Magill, presidenta de la Universidad de Pensilvania, y Sally Kornbluth, presidenta del Instituto Tecnológico de Massachusetts, conocido como MIT.

La presencia de los dirigentes universitarios en la Cámara se produce en un momento en que las universidades de élite de Estados Unidos se vieron afectadas por los acontecimientos de Medio Oriente.

Los estudiantes judíos se quejaron de sentirse acosados e intimidados en campus en los que resuenan eslóganes eliminacionistas sobre Israel. Los donantes -muchos judíos, pero no todos- están reteniendo sus contribuciones financieras y haciendo campaña públicamente por la destitución de algunos de los líderes.

Los profesores universitarios, por su parte, se debaten entre contener la retórica de odio -potencialmente peligrosa- y preservar la libertad de expresión.

Gay, que asumió el cargo en octubre y es la primera presidenta negra de Harvard, fue especialmente criticada. La directora incluso reconoció sus defectos: «Es un trabajo difícil y sé que no siempre acerté».

«El antisemitismo es un síntoma de ignorancia. Y la cura para la ignorancia es el conocimiento. Harvard debe ser un modelo de lo que significa preservar la libertad de expresión al tiempo que se combaten los prejuicios y se preserva la seguridad de nuestra comunidad», añadió.

Los tres presidentes comenzaron sus declaraciones condenando explícitamente a Hamás -algo que se les reprochó no haber hecho inmediatamente después del 7 de octubre- y lo que Magill describió como «su abominable ataque terrorista contra Israel».

El antisemitismo había ido en aumento en la sociedad estadounidense antes del 7 de octubre, explicó, y «ningún lugar» era inmune. Magill defendió su decisión de permitir que se celebrara una conferencia sobre literatura palestina en septiembre, durante las festividades judías, a pesar de que en ella participaran oradores con un historial de comentarios antisemitas.

Cancelarla, argumentó Magill, habría sido incompatible con el compromiso de Pennsylvania con la libertad académica.

En un momento de gran crudeza, se preguntó a los tres presidentes si creían que «Israel tiene derecho a existir como nación judía». Cada uno de ellos declaró que Israel tenía derecho a existir. Pero los defensores de Israel se mantuvieron críticos, argumentando que los tres no se refirieron específicamente al derecho de Israel a existir como Estado judío.

A lo largo de la audiencia, las tres mujeres, que presiden algunas de las instituciones educativas más veneradas del mundo, fueron acosadas repetidamente por los republicanos por cuestiones como su financiación en Medio Oriente, la inclinación política de su profesorado y una letanía de incidentes antisemitas en sus campus. A veces parecían vacilar en su respuesta.

Virginia Foxx, la presidenta republicana de la comisión, responsabilizó a las universidades de forma exclusiva, asegurando que el actual tipo de antisemitismo «no surgió de la nada. Hay culturas en sus universidades que lo fomentan».

En particular, Foxx culpó a un conjunto de filosofías de izquierda que se convirtieron en puntos álgidos de la guerra cultural, como el antirracismo, el anticolonialismo, la teoría crítica de la raza y las iniciativas de equidad e inclusión de la diversidad.

Bobby Scott, el demócrata de más alto rango de la comisión, acusó a los republicanos de intentar avivar la división, y señaló que el partido se había negado a convocar una audiencia tres años antes, cuando los supremacistas blancos que marchaban en Charlottesville (Virginia) corearon consignas antisemitas.

Una vez concluida la audiencia, al menos uno de los críticos más acérrimos no se dio por satisfecho. Bill Ackman, fundador del fondo de cobertura Pershing Square Capital Management, que se convirtió en una voz destacada en defensa de los estudiantes judíos, afirmó que la actuación revelaba «la profunda bancarrota moral» de los dirigentes universitarios.

«Todos ellos deben dimitir en desgracia», escribió Ackman en X, indignado especialmente por la respuesta de los rectores cuando Elise Stefanik, la republicana de Nueva York, les preguntó repetidamente si llamar al genocidio de los judíos violaba el código de conducta de sus centros o las políticas de acoso escolar. En distintos grados, los tres eludieron sus respuestas, diciendo que dependía del «contexto».

«No depende del contexto», respondió Stefanik, enfadada. «La respuesta es ‘sí’ y por eso debería dimitir».

La polémica en los campus llegó a los tribunales, ya que estudiantes judíos de la Universidad de California, Berkeley, y de su facultad de Derecho, así como de la Universidad de Nueva York, demandaron a sus centros alegando que no hicieron lo suficiente para frenar el antisemitismo.
El martes, dos estudiantes de Penn presentaron una demanda similar ante un tribunal federal de Filadelfia, advirtiendo que los judíos están sometidos a un «entorno educativo omnipresentemente hostil» en la universidad.
El embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, lamentó que Harvard se había convertido en «peligrosa para los judíos» y en «una incubadora de partidarios del terror», mientras visitaba recientemente la universidad para asistir a una proyección privada de imágenes de las atrocidades cometidas por Hamás.
«Tras el 7 de octubre, quedó claro que  el listón moral de Harvard es inexistente», concluyó Erdan.

Antisemitismo

El INADI, una institución nacida como un lugar de convivencia en respuesta al terrorismo

Agencia AJN.- El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, cuyo cierre acaba de confirmar el Gobierno, es un organismo del Estado argentino creado a instancias de la DAIA, entre otras instituciones, el 5 de julio de 1995, luego de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.

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Agencia AJN.- El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), cuyo cierre acaba de confirmar el vocero presidencial, Manuel Adorni, es un organismo del Estado argentino creado a instancias de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entre otras instituciones, el 5 de julio de 1995, luego de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, que el 17 de marzo de 1992 y el 18 de julio de 1994, respectivamente, provocaron más de un centenar de muertos y varios más de heridos.

En rigor, fue el último eslabón de una cadena iniciada siete años antes, cuando el 4 de agosto de 1988 se promulgó la Ley Antidiscriminatoria 23.592, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. La misma fue redactada por el entonces senador Fernando de la Rúa, también a instancias de la DAIA.

Los mencionados atentados avivaron sentimientos negativos y una forma de responder al terrorismo fue con el advenimiento, en el gobierno de Carlos Menem, de un lugar de convivencia, el INADI, que por ley cuenta con un presidente (aunque casi siempre estuvo intervenido), un vice, un Directorio, integrado por la DAIA, la FEARAB, la APDH y un representante con rango de subsecretario de los ministerios de Educación, Interior, Relaciones Exteriores y Justicia, y un Consejo Asesor de 10 organizaciones de la sociedad civil.

No obstante, varias veces fue ganado por la ideología de sus conductores, que lo tiñeron de un aditamento ajeno a sus nobles fines.

Así, hubo presidentes e interventores que dejaron su huella y cuya tarea fue reconocida por la DAIA y la comunidad judía en general, como Víctor Ramos (1995-2000), secundado por la fallecida directora de la Fundación Memoria de la Shoá, Graciela Jinich; Eugenio Zaffaroni (2000-2002); Enrique Oteiza (2002-2006); Pedro Mouratian (2011-2015) o Claudio Presman (2017-2019), y otros que también la dejaron, pero en el sentido contrario y tuvieron numerosos cruces con la dirigencia comunitaria por su ideologización del organismo, como María José Lubertino (2006-2009) y Victoria Donda (2019-2022).

Fundamentalmente tuvieron que ver con banalizaciones o menosprecios de conductas antisemitas, ocultar o relativizar su crecimiento y/o negarse a identificar la judeofobia escondida detrás de varias críticas al Estado de Israel, enmascaradas en un supuesto “antisionismo”.

La relación de la DAIA y la comunidad con el INADI se recompuso en la gestión anterior, de Greta Pena (2023), y comenzaba a avanzar con la flamante interventora María de los Ángeles Quiroga, designada el martes.

Más allá de los lineamientos políticos y la relación con sus conductores, desde el INADI, con el impulso o acompañamiento de la DAIA, se implementaron programas contra la discriminación, se implementaron capacitaciones especiales sobre la Shoá a docentes de escuelas primarias y secundarias, se emitieron dictámenes ante denuncias que atañen a su función, se creó una Plataforma por una Internet Libre de Discriminación, se apoyó el Informe sobre Antisemitismo en la Argentina de la entidad judía, se actuó de consuno ante la inflamatoria visita del cantante antisemita Roger Waters, y en algún momento hasta se implementó un minuto de silencio en honor a las víctimas del atentado a la AMIA en todas sus dependencias.

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DAIA: Cerrar el INADI «atenta contra la protección del derecho a la igualdad y la convivencia pacífica»

Agencia AJN.- «La discriminación en la Argentina es un problema que sufren diversos colectivos», recordó la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, impulsora de la creación del instituto.

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Agencia AJN.- La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), impulsora de la creación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), rechazó la decisión del gobierno de Javier Milei de cerrar ese organismo, confirmada esta mañana por el vocero presidencial, Manuel Adorni.

«La discriminación en la Argentina es un problema que sufren diversos colectivos. Por eso la DAIA, junto a otras organizaciones, impulsó hace casi tres décadas la creación del INADI», recordó la entidad desde su cuenta oficial en X.

«La decisión de cerrarlo atenta contra la protección del derecho a la igualdad y la convivencia pacífica de nuestra sociedad que es ejemplo a nivel mundial», criticó, y arrobó al propio INADI y a Adorni.

“Uno de los ideales del presidente Milei es la reducción del Estado y la eliminación de todo lo que no genere un beneficio para los argentinos. Se tomó la decisión de avanzar en el desmantelamiento de diferentes institutos que efectivamente no sirven absolutamente para nada o son grandes cajas de la política o lugares para generar empleo militante, y el primero de ellos va a ser el INADI”, anunció.

Según el vocero, el organismo creado para combatir toda forma de discriminación tiene 400 empleados, con oficinas en todo el país, y suele ser conducido por funcionarios de dudosa idoneidad.

“No vamos a seguir financiando lugares donde se paguen favores políticos ni donde haya cientos o decenas de puestos jerárquicos en un país que está absolutamente empobrecido”, fundamentó.

Ayer, el Gobierno había oficializado la extensión de la intervención del INADI por 180 días y designado a cargo a María de los Ángeles Quiroga.

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