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Opinión

Opinión. La victoria de Israel en 1967 es algo para celebrar

AJN.- Los israelíes celebran los cincuenta años desde la Guerra de los Seis Días, y con motivos. Esa victoria los salvó de la destrucción y reunió a su ciudad sagrada. Michael B. Oren para New York Times.

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Israel 1967

AJN.- Los israelíes celebran los cincuenta años desde la Guerra de los Seis Días, y con motivos. Esa victoria los salvó de la destrucción y reunió a su ciudad sagrada. Michael B. Oren para New York Times.

Últimamente trajo paz con Egipto y Jordania y una estrategia alianza con Estados Unidos. Los palestinos, a diferencia, están pasando medio siglo de sufrimiento. Exclaman que la ocupación de Israel en Gaza y Cisjordania les denengó la chance de tener un estado y están colonizados.

Mientras la guerra tomó forma en Medio Oriente moderno, sola no puede contradecir las formas en las que conmemoran los israelíes y palestinos. Se puede explicar con eventos anteriores a los de 1967. Israel disputó en 1917, 1937, 1947. Esos aniversarios pueden enseñarnos mucho sobre la disputa entre los vecinos y por que la paz fue tan complicada.

Cien años atrás, en noviembre, los británicos, anticipándose a la derrota turca en Medio Oriente, establecieron la Declaración de Balfour. Endorsada por la Liga de las Naciones, la declaración proclamaba crear un “Hogar nacional para el pueblo Judío” en Palestina.

Los británicos no se fijaron en crear un Estado Hebreo en toda Palestina, la nación podía ser minúscula, y prometieron mantener “los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes”. Aún así, los palestinos vehementes rechazaron el documento. “Nosotros Árabes”, escribió Musa al-Husayni, nunca aceptaría a “esa nación”.

Este año los israelíes están celebrando cien años de la Declaración de Balfour porque formalizaron el reconocimiento de la comunidad internacional de una nación judía y los tres mil años adjuntos de su tierra natal. Pero los palestinos se quejaron, sus líderes llamaron a Gran Bretaña para exigir disculpas. Hoy, como en 1917, la visión de los judíos no como personas con derechos a una tierra natal como nación, sino como un grupo religioso y a través de mucha historia islámica, inferior a esa. Entendiendo esta realidad se explica porque en la década del 20, árabes asesinaron a palestinos judíos, vaciaron sinagogas y erradicaron a las comunidades judías ancestrales de Hebrón y Safed.

A pesar del rechazo Árabe, la identidad Judía, el liderazgo sionista reconoció que los palestinos árabes eran personas con derechos soberanos. Ese conocimiento fue codificado hace 80 años, en 1937, con la comisión británica Peel, que dividió a palestino entre árabes y judíos, en dos estados. Los judíos fueron colocados en un tercio de la tierra, el líder sionista, David Ben Gurion, apoyó el plan. Los árabes rechazaron el mismo, proclamando que solo aceptarían una solución en “el completo cese de experimento sobre la Nación Judía”. Los británicos cortaron casi toda inmigración judía a palestina, cerrando las vías de escape de Europa a manos de Hitler.

Finalmente en 1947, tras que el nazismo asesinara a seis millones de judíos en Europa, las Naciones Unidas se involucraron. En noviembre se celebran 70 años de que la Asamblea General aprobó la resolución de dos estados, creando en Palestina dos estados independientes, para árabes y judíos.

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Israel

Una mirada sobre las elecciones en Israel. Por Shraga Wilk*

Agencia AJN.- En Israel, el escenario actual complica la posibilidad de hacer coaliciones. Los partidos tienen la tarea de tratar de redondear un cuadrado. Se intentan incluir diversos ejes en una sola idea de gobierno. Así, las coaliciones no terminan siendo claras o naturales, convirtiéndose en alianzas muy frágiles.

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Agencia AJN.- Los desafíos a los cuales la sociedad israelí se enfrenta en estas elecciones abarcan distintos ejes. No es como en Argentina, donde principalmente están el eje social y el económico. O como en España, que además del social y económico, está el referido a Cataluña. En Israel tenemos cuatro ejes: el conflicto árabe-israelí, la economía de izquierda-derecha, el eje religioso-laico y la integración de los árabes como ciudadanos plenos o no.

Cada partido tiene en su ideología una referencia a cada uno de los ejes, que implican muchas combinaciones. Uno puede ser de izquierda desde el punto de vista del conflicto árabe-israelí y de derecha económicamente hablando. También podría ser de derecha en cuanto a lo religioso, pero de izquierda en cuanto a lo civil. La divergencia es muy grande y eso genera que haya una gran diversidad de partidos.

Este escenario complica la posibilidad de hacer coaliciones. Los partidos tienen la tarea de tratar de redondear un cuadrado. Se intentan incluir todos los ejes en una sola idea de gobierno. Por eso, la situación es difícil y los sectores están tan segmentados. Las coaliciones no terminan siendo claras o naturales. Hay contradicciones y acuerdos dependiendo de los ejes, convirtiendo a las coaliciones en alianzas muy frágiles.

Dentro de los ejes, hay algunos que la población considera más importantes, porque no existe ningún partido que acople exactamente las ideas de cada ciudadano.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu tuvo muchos éxitos en algunos aspectos y en otros no. Pero también, la crítica está dirigida a la cantidad de tiempo que lleva el mismo primer ministro en un país democrático. Se cree que hay que renovar y darle oportunidad a nuevas figuras, nuevos pensamientos. Por lo cual, se crea un quinto eje: Netanyahu sí o no.

¿Por qué Israel no ha podido crear dirigentes superadores a Netanyahu?
Dicen que la democracia es el mejor sistema entre los peores. Es decir, no es un sistema perfecto. Y en los últimos tiempos, la democracia llevó a que absolutamente todo se elija. Los partidos escogen dentro de sus miembros a los que los dirigen. Cuando los partidos tenían un sistema con una comisión que designaba a sus integrantes, reclutaban opinióna personas de la academia o egresados del ejército. Pero hoy en día, mucha gente muy capaz se retiró de los partidos, por sus incapacidades de poder hacer campañas populares. Hoy en día, los dirigentes no son aquellos más capaces, si no los más habilidosos para hacer campaña política. Así se bajó el nivel de los dirigentes y se creó una generación en dónde falta compromiso real.

No por ello se pierden las esperanzas de que poco a poco se pueda lograr un equilibrio, entre los dirigentes de antes y los de ahora. Una generación de líderes que puedan combinar ambas cosas: hacer campañas populares, pero también ser capaces.

*Shraga Wilk es representante para América Latina de la Organización Sionista Mundial

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Medio Oriente

¿Qué es lo que está mal con la rendición palestina?

Agencia AJN.- Saber cuándo rendirse es a menudo el primer paso para hacer la paz. Opinión por Danny Danon

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Agencia AJN.- El «taller económico» en Bahrein esta semana, una cumbre de líderes empresariales y figuras políticas, es el primer paso en el lanzamiento del tan esperado plan de paz israelí-palestino de la administración Trump. Debido a que el plan ofrece un nuevo enfoque, muchos en el lado palestino, incluido el presidente Mahmoud Abbas y el principal negociador palestino, Saeb Erekat, dicen que el plan nació muerto y que comprometerse con él equivale a una declaración palestina de rendición. Yo pregunto: ¿Qué es lo que está mal con la rendición palestina?

Rendirse es el reconocimiento de que en una competencia, mantener el curso será más caro que someterse. En el contexto israelí-palestino, Erekat toma la posición inversa: negociar con Israel es más costoso para el pueblo palestino que las políticas políticas y económicas actuales de la Autoridad Palestina. Este es un punto de vista absurdo.

Más de 20 años después del comienzo de los Acuerdos de Oslo, lo que era una base para un proceso de paz duradero, el cuerpo político palestino está bifurcado, tal vez siendo irreparable. En la Ribera Occidental, Abbas, con 80 años, aún cumple el mandato de cuatro años que fue elegido en 2005 y lidera una Autoridad Palestina tan corrupta que, según una encuesta, más del 90 por ciento de Los palestinos desconfían. La Franja de Gaza está dirigida por Hamás, una organización terrorista con sus raíces en la Hermandad Musulmana de Egipto, su tácticas son de Hezbollah y Al Qaeda, y el apoyo financiero de Irán.

El desempleo entre los palestinos está en 30 por ciento, y sube al 50 por ciento en Gaza. Alentados por las Naciones Unidas y la comunidad internacional, millones de palestinos son mantenidos en un estado perpetuo de refugiados en todo el mundo, los países no pueden o no quieren absorberlos. La comunidad internacional continúa dando a los palestinos 2,3 mil millones en ayuda al desarrollo cada año, más de lo que la mayoría de los países reciben.

Dado este lamentable estado de cosas, el pueblo palestino necesita un nuevo curso de acción.

Erekat y el liderazgo palestino deciden mantener el rumbo y rechazar el «rendirse». Exponen la incómoda verdad sobre la identidad nacional palestina: no construye una vida mejor para su gente sino que busca destruir Israel.

Las palabras que usa un país en sus declaraciones oficiales y en los documentos fundadores dicen mucho sobre su espíritu. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos consagra el derecho a «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». El lema nacional de Francia es «Liberté, égalité, fraternité». La propia Declaración de Independencia de Israel habla sobre «el derecho natural del pueblo judío a ser dueños de su propio destino en su propio Estado soberano».

En contraste con estos valores nacionales occidentales, la carta de la Organización de Liberación de Palestina, un precursor de la Autoridad Palestina, declara sus «lemas» como «unidad nacional, movilización nacional y liberación» y habla sobre el «conflicto básico que existe entre la las fuerzas del sionismo y del imperialismo, por un lado, y el pueblo árabe palestino, por el otro”. Los líderes palestinos rechazaron múltiples propuestas de paz, lanzaron intifadas y guerras, apoyaron innumerables actos de terrorismo en adherencia a esta creencia.

Con este espíritu nacional, la negociación sin el respaldo explícito de un Estado palestino se considera un rechazo de la identidad nacional palestina y un reconocimiento de que Israel y el pueblo judío están aquí para quedarse. En resumen, para Abbas y Erekat, este enfoque es similar al suicidio nacional.

Abbas ONU 2

Por: Danny Danon
Fuente: New York Times

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