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Opinión

La odisea del periodismo. Por Marcelo Polakoff*

AJN.- A esta altura, y más aun en nuestra Argentina, ¡vaya si sabremos el significado del término “odisea»! Ya sea entendido como un periplo, como un riesgo, como una aventura o una hazaña, inexorablemente estamos habitados de incidencias tan particulares, que hasta el pobre autor de La Ilíada se habría quedado corto de palabras.

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marcelo polakoff

Homero, a pesar de su excelsa fantasía, probablemente no se haya imaginado que una de sus máximas creaciones literarias sería no solamente un nombre propio, sino también un sustantivo.

A esta altura, y más aun en nuestra Argentina, ¡vaya si sabremos el significado del término “odisea»! Ya sea entendido como un periplo, como un riesgo, como una aventura o una hazaña, inexorablemente estamos habitados de incidencias tan particulares, que hasta el pobre autor de La Ilíada se habría quedado corto de palabras.

Es cierto que toda profesión conlleva un atisbo de odisea, pero se me hace que últimamente es en el periodismo donde ese exclusivo peregrinaje cobra dimensiones de epopeya.

Y aunque haya de todo, como en botica, nadie podría negar que en estos últimos años, los medios de comunicación en general y los periodistas en particular, han ocupado lugares de altísima preponderancia social, tal vez en espacios que otras personas o instituciones llamadas precisamente a sostenerlos, habían vaciado de contenido.

Precisaríamos de un odómetro para poder calcular con certeza la distancia recorrida por estos buscadores de la verdad, cuando de lleno se dedican a ella.

Y no es casual el vocablo. Hodós, en griego, significa «camino», y está en la misma raíz de “odisea”.

Lo fantástico –aunque muchos periodistas lo desconozcan– es que ése sea justamente el término que se encuentra en el corazón más íntimo del periodismo.

Peri-Hodós sencillamente quiere decir “alrededor del camino”. Una descripción notable para una profesión que en varios de sus mejores exponentes se conjuga con esa fina vocación por develar mentiras, por descubrir desvíos y denunciar retornos, para ir definitivamente poblando aquellas sensibles veredas con semillas de fértiles certidumbres.

Es una tarea muy noble, porque se trata de que nos ayuden a comprender cómo vamos yendo, y hacia dónde nos dirigimos.

Y sabrán disculpar mi deformación profesional, pero no puedo cerrar estas pequeñas glosas en vuestro homenaje, sin dar rienda suelta a mi incontinencia judaica. Es que necesito comentarles algo que en muchos diccionarios etimológicos no suele aparecer, pues solamente se remontan hasta el griego, pero no avanzan un paso más atrás.

Derej es una palabra hebrea cuyo significado es “camino”. He aquí el origen de “dirección”, “dirigir” y “derecho”, entre otras tantísimas voces.

Y ustedes, los periodistas, lo saben bien. La dirección de un camino no radica tan sólo en la meta. Más bien responde a lo que se halla alrededor.

¡Feliz odisea!

*Rabino del Centro Unión Israelita de Córdoba

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Israel

Una mirada sobre las elecciones en Israel. Por Shraga Wilk*

Agencia AJN.- En Israel, el escenario actual complica la posibilidad de hacer coaliciones. Los partidos tienen la tarea de tratar de redondear un cuadrado. Se intentan incluir diversos ejes en una sola idea de gobierno. Así, las coaliciones no terminan siendo claras o naturales, convirtiéndose en alianzas muy frágiles.

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Agencia AJN.- Los desafíos a los cuales la sociedad israelí se enfrenta en estas elecciones abarcan distintos ejes. No es como en Argentina, donde principalmente están el eje social y el económico. O como en España, que además del social y económico, está el referido a Cataluña. En Israel tenemos cuatro ejes: el conflicto árabe-israelí, la economía de izquierda-derecha, el eje religioso-laico y la integración de los árabes como ciudadanos plenos o no.

Cada partido tiene en su ideología una referencia a cada uno de los ejes, que implican muchas combinaciones. Uno puede ser de izquierda desde el punto de vista del conflicto árabe-israelí y de derecha económicamente hablando. También podría ser de derecha en cuanto a lo religioso, pero de izquierda en cuanto a lo civil. La divergencia es muy grande y eso genera que haya una gran diversidad de partidos.

Este escenario complica la posibilidad de hacer coaliciones. Los partidos tienen la tarea de tratar de redondear un cuadrado. Se intentan incluir todos los ejes en una sola idea de gobierno. Por eso, la situación es difícil y los sectores están tan segmentados. Las coaliciones no terminan siendo claras o naturales. Hay contradicciones y acuerdos dependiendo de los ejes, convirtiendo a las coaliciones en alianzas muy frágiles.

Dentro de los ejes, hay algunos que la población considera más importantes, porque no existe ningún partido que acople exactamente las ideas de cada ciudadano.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu tuvo muchos éxitos en algunos aspectos y en otros no. Pero también, la crítica está dirigida a la cantidad de tiempo que lleva el mismo primer ministro en un país democrático. Se cree que hay que renovar y darle oportunidad a nuevas figuras, nuevos pensamientos. Por lo cual, se crea un quinto eje: Netanyahu sí o no.

¿Por qué Israel no ha podido crear dirigentes superadores a Netanyahu?
Dicen que la democracia es el mejor sistema entre los peores. Es decir, no es un sistema perfecto. Y en los últimos tiempos, la democracia llevó a que absolutamente todo se elija. Los partidos escogen dentro de sus miembros a los que los dirigen. Cuando los partidos tenían un sistema con una comisión que designaba a sus integrantes, reclutaban opinióna personas de la academia o egresados del ejército. Pero hoy en día, mucha gente muy capaz se retiró de los partidos, por sus incapacidades de poder hacer campañas populares. Hoy en día, los dirigentes no son aquellos más capaces, si no los más habilidosos para hacer campaña política. Así se bajó el nivel de los dirigentes y se creó una generación en dónde falta compromiso real.

No por ello se pierden las esperanzas de que poco a poco se pueda lograr un equilibrio, entre los dirigentes de antes y los de ahora. Una generación de líderes que puedan combinar ambas cosas: hacer campañas populares, pero también ser capaces.

*Shraga Wilk es representante para América Latina de la Organización Sionista Mundial

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Medio Oriente

¿Qué es lo que está mal con la rendición palestina?

Agencia AJN.- Saber cuándo rendirse es a menudo el primer paso para hacer la paz. Opinión por Danny Danon

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Agencia AJN.- El «taller económico» en Bahrein esta semana, una cumbre de líderes empresariales y figuras políticas, es el primer paso en el lanzamiento del tan esperado plan de paz israelí-palestino de la administración Trump. Debido a que el plan ofrece un nuevo enfoque, muchos en el lado palestino, incluido el presidente Mahmoud Abbas y el principal negociador palestino, Saeb Erekat, dicen que el plan nació muerto y que comprometerse con él equivale a una declaración palestina de rendición. Yo pregunto: ¿Qué es lo que está mal con la rendición palestina?

Rendirse es el reconocimiento de que en una competencia, mantener el curso será más caro que someterse. En el contexto israelí-palestino, Erekat toma la posición inversa: negociar con Israel es más costoso para el pueblo palestino que las políticas políticas y económicas actuales de la Autoridad Palestina. Este es un punto de vista absurdo.

Más de 20 años después del comienzo de los Acuerdos de Oslo, lo que era una base para un proceso de paz duradero, el cuerpo político palestino está bifurcado, tal vez siendo irreparable. En la Ribera Occidental, Abbas, con 80 años, aún cumple el mandato de cuatro años que fue elegido en 2005 y lidera una Autoridad Palestina tan corrupta que, según una encuesta, más del 90 por ciento de Los palestinos desconfían. La Franja de Gaza está dirigida por Hamás, una organización terrorista con sus raíces en la Hermandad Musulmana de Egipto, su tácticas son de Hezbollah y Al Qaeda, y el apoyo financiero de Irán.

El desempleo entre los palestinos está en 30 por ciento, y sube al 50 por ciento en Gaza. Alentados por las Naciones Unidas y la comunidad internacional, millones de palestinos son mantenidos en un estado perpetuo de refugiados en todo el mundo, los países no pueden o no quieren absorberlos. La comunidad internacional continúa dando a los palestinos 2,3 mil millones en ayuda al desarrollo cada año, más de lo que la mayoría de los países reciben.

Dado este lamentable estado de cosas, el pueblo palestino necesita un nuevo curso de acción.

Erekat y el liderazgo palestino deciden mantener el rumbo y rechazar el «rendirse». Exponen la incómoda verdad sobre la identidad nacional palestina: no construye una vida mejor para su gente sino que busca destruir Israel.

Las palabras que usa un país en sus declaraciones oficiales y en los documentos fundadores dicen mucho sobre su espíritu. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos consagra el derecho a «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». El lema nacional de Francia es «Liberté, égalité, fraternité». La propia Declaración de Independencia de Israel habla sobre «el derecho natural del pueblo judío a ser dueños de su propio destino en su propio Estado soberano».

En contraste con estos valores nacionales occidentales, la carta de la Organización de Liberación de Palestina, un precursor de la Autoridad Palestina, declara sus «lemas» como «unidad nacional, movilización nacional y liberación» y habla sobre el «conflicto básico que existe entre la las fuerzas del sionismo y del imperialismo, por un lado, y el pueblo árabe palestino, por el otro”. Los líderes palestinos rechazaron múltiples propuestas de paz, lanzaron intifadas y guerras, apoyaron innumerables actos de terrorismo en adherencia a esta creencia.

Con este espíritu nacional, la negociación sin el respaldo explícito de un Estado palestino se considera un rechazo de la identidad nacional palestina y un reconocimiento de que Israel y el pueblo judío están aquí para quedarse. En resumen, para Abbas y Erekat, este enfoque es similar al suicidio nacional.

Abbas ONU 2

Por: Danny Danon
Fuente: New York Times

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