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Uruguay

Opinión. ¿Queremos la paz?. Por Julio María Sanguinetti

La paz sólo podrá surgir de una negociación directa entre Israel y la Autoridad Palestina. Es absurdo, por tanto, que de antemano se le acepte a una de las partes todas sus demandas. Y Uruguay no debió nunca quedar en esa posición.

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En octubre, el Consejo de Unesco dictó una resolución que desconocía el derecho de Israel sobre una zona de Jerusalem que incluye nada menos que el Muro de los Lamentos, el último resto del templo del rey Salomón y lugar sagrado para el mundo judío. Ahora es el Consejo de Seguridad el que toma una resolución imponiendo a Israel que se retire a los territorios anteriores a la guerra de 1967, lo que significa devolver el Este de Jerusalem y de ese modo abandonar lugares tradicionales del mundo judío, así como las alturas del Golán, decisivas para el mantenimiento de sus fronteras seguras.

La gran novedad es que esta vez los EE.UU. no votaron en contra y, al no ejercer su veto —ya tradicional—, permitieron salir esta resolución, ya cuestionada por su presidente electo, que ha marcado una posición mucho más favorable a Israel que la de Obama.

En todo caso, el tema fundamental es: ¿esto ayuda a la paz? El problema, ¿son los asentamientos israelíes y no el desconocimiento de Israel que sostiene el gobierno de Gaza a manos de Hamas? ¿El camino mejor hacia la paz es reconocerle al futuro Estado Palestino todas sus reclamaciones y en consecuencia impedir la posibilidad de un acuerdo negociado?

 

Julio María Sanguinetti, Ex Presidente de Uruguay

Julio María Sanguinetti, Ex Presidente de Uruguay

 

Este es el nudo de la cuestión. No habrá paz mientras no haya una negociación formal entre la Autoridad Palestina, conducida en Cisjordania por el Presidente Mahmud Abas y el gobierno de Gaza, hoy bajo la orientación del grupo terrorista Hamas, que ha mantenido una constante agresión del territorio israelí.

Israel hizo acuerdos de paz con Egipto y Jordania. Devolvió territorios conquistados, como la península de Sinaí que se restituyó a Egipto y la propia franja de Gaza, que antes estaba en manos de Egipto y ahora se le entregó a la Autoridad Palestina. Esta última concesión no significó nada en el camino de la paz, porque desde ese territorio continúan las agresiones.

Hoy por hoy todos admiten que habrá dos Estados. Lo mismo que se resolvió en 1947, cuando Naciones Unidas dividió la Palestina bajo mandato británico en un estado judío y otro árabe, frustrado este último por el desconocimiento de los países árabes, que no acataban la resolución para no aceptar la creación de Israel. Sangre y dolores se hubieran evitado si en aquel lejano tiempo los árabes hubieran aceptado la creación de ese Estado. Pero hoy, ante esta realidad, está claro que solo podrá haber dos Estados formalmente reconocibles si ambos pueden establecer fronteras seguras y un recíproco reconocimiento.

¿Cómo es posible llegar a ese deseado final si Hamas no acepta la existencia de Israel y es apoyado en esa locura por algunos socios poderosos del mundo islámico, en el contexto —además— de una tremenda agresión a Occidente de los grupos terroristas radicales?

Las colonias judías, unas doscientas, podrán considerarse legales o ilegales según el momento y las circunstancias. Muchas de ellas son discutibles, como lo ha reconocido en alguna ocasión nuestro país, pero esa —justamente— es parte de la negociación que algún día —si se desea realmente la paz— pueda arreglar toda la situación. No se puede ignorar un hecho demográfico que pese: en el Este de Jerusalem, en 1972 había 8.500 habitantes, hoy más de 200.000; en el resto, en 1990 había 112 mil personas en asentamientos, hoy son 350.000. O sea que la presión por territorio se le ha hecho muy difícil a Israel, al punto que inclusos sus propios gobiernos no han sido siempre capaces de poder detener su expansión.

Hace muy mal la comunidad internacional en seguir esta línea de reconocerle a Palestina todo lo que reclama y así hacer ilusoria cualquier negociación. ¿Cómo se puede invocar el derecho internacional si hay una parte que ni siquiera reconoce la existencia del otro Estado? Por eso fue un error el reconocimiento del presunto Estado Palestino que hicieron organismos como Unesco y algunos Estados nacionales.

Israel entregó Gaza y a cambio obtuvo más agresión, porque la lectura de los grupos extremistas es que cualquier concesión que se haga es prueba de la debilidad israelí.

Por todo lo cual es muy infeliz la resolución del Consejo de Seguridad y triste que Uruguay quede en ese lado del debate. Fieles a nuestra tradición, no podemos acompañar resoluciones que nos alejan la paz y, mientras reconocen los reclamos palestinos, ignoran paladinamente las postulaciones de Israel, único estado de la región que se gobierna democráticamente y respeta los derechos humanos. El tema no es sencillo, por cierto, y está además impregnado de hipocresía, porque los intereses petroleros y aun el temor al radicalismo islámico llevan a muchos países a alejarse de un Israel que piensan que no les ofrece nada, cuando en rigor es el bastión del mundo occidental, que si en un remoto día cayera, dejaría a toda Europa inerme ante la avalancha dogmática.

 

J. M. S.

 

 

Fuente: Correo de los Viernes

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Antisemitismo

Uruguay: Comité Israelita presenta denuncia penal por antisemitismo en marcha 8M

Agencia AJN.- Como pruebas se incluyeron registros de una actuación artística realizada el viernes por la principal avenida de la capital, que el CCIU comparó con expresiones de propaganda de la Alemania nazi en los años de 1930.

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Agencia AJN.- El Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU) presentó el lunes una denuncia penal por manifestaciones que consideró antisemitas durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer en Montevideo, e instó a la Fiscalía a investigar.

Como pruebas se incluyeron registros de una actuación artística realizada el viernes en el marco de la conmemoración del 8M por la principal avenida de la capital, que el CCIU comparó con expresiones de propaganda de la Alemania nazi en los años 1930.

En fotos y videos difundidos en redes sociales se ve a un grupo de mujeres, entre ellas menores de edad, portando un estandarte con un cabezudo de aspecto femenino con rasgos monstruosos, que tiene colmillos y una estrella de David en la frente y está atravesado por una lanza.

«Nos indignan y nos duelen estas muestras de incitación al odio y la violencia que muy poco tienen que ver con conmemorar y reivindicar la igualdad de derechos para la mujer», dijo a la AFP el presidente del CCIU, Roby Schindler.

«No podemos permitir que estos hechos se naturalicen», agregó, y remarcó que esto no condice con el Uruguay «de republicanismo y respeto» en el que sus abuelos encontraron refugio al huir de sucesos así en la Alemania de Adolf Hitler.

La performance durante la marcha del 8M iba acompañada de una pancarta en la que se leía: «Fuego al colonialismo patriarcal. ¡Palestina libre!», en referencia a la guerra que lleva más de cinco meses entre Israel y el movimiento islamista Hamás en la Franja de Gaza.

La Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh), la entidad estatal que vela por el respeto de los derechos humanos en el país, señaló en un comunicado «su profunda preocupación».

«No se debe interpretar lo sucedido como una manifestación de la libertad de expresión o de opinión», advirtió.

El Partido Nacional, que integra la coalición de gobierno de centroderecha que lidera el presidente Luis Lacalle Pou, comunicó su «más absoluto repudio».

Fundada en 1940, la CCIU representa a la gran mayoría de las instituciones judías de Uruguay e impulsó la creación del Estado de Israel en 1948.

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Antisemitismo

“Judíos les vamos a quemar todo”, decenas de pintadas nazis y un monstruo con la estrella de David en el 8M: crecen actos antisemitas en Uruguay

Agencia AJN.- Desde que el grupo terrorista Hamás violó, asesinó y secuestró a israelíes y dio inicio a la guerra en Medio Oriente, fueron constatadas más de 200 amenazas contra los judíos en Uruguay.

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Agencia AJN (El Observador).- Desde que el grupo terrorista Hamás violó, asesinó y secuestró a israelíes y dio inicio a la guerra en Medio Oriente, fueron constatadas más de 200 amenazas contra los judíos en Uruguay. (imagen de redes sociales)

Unas adolescentes de 13, 14 o 15 años marchan por la principal avenida de Montevideo portando la cabeza gigante de un monstruo, sostenido con una lanza, colmillos de felino y la estrella de David –distintiva del pueblo judío– en la frente. Es una intervención de grupo “feminista” Our Voice por el Día Internacional de la Mujer.

Una horas antes, en la calle 26 de Marzo y Cavia, en la misma ciudad, unos encapuchados vandalizan un cartel que pide por la liberación de los secuestrados por el grupo terrorista Hamás, y pintan consignas contra los judíos (no contra el accionar del gobierno de turno de Israel).

Cinco días antes, en la misma ciudad, dibujan esvásticas (símbolo nazi) en la puerta de al menos tres edificios de Pocitos. Y antes hacen lo mismo en el monumento de memoria a las víctimas del holocausto en la rambla de Punta Carretas, se expresa en El Observador.

Desde el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo terrorista Hamás asesinó, violó y secuestro a israelíes –dando inicio a la guerra en curso y la incursión del ejército de Israel en la Franja de Gaza–, vienen en aumento las expresiones antisemitas en Uruguay. Fueron registrados más de 200 casos –comprobados y a cuya documentación tuvo acceso El Observador– en menos de cinco meses.

No se trata de posicionamientos sobre el conflicto de Medio Oriente, de alzar una bandera de Palestina o una manifestación contra las decisiones del gobierno de Benjamín Netanyahu, dice El Observador. Sino de discursos de odio, amenazas por pertenecer a una colectividad o simbología que recuerda el proyecto nazi de exterminio al pueblo judío.

El 8 de diciembre pasó un hombre por la sinagoga Maimónides, en 21 de Setiembre, y gritó: “Judíos les vamos a quemar todo”. Ese mismo día, otra transeúnte que caminaba frente a la sede de la organización judía jasídica Jabad, lanzó: “Ala Uh Akbar” (el latiguillo del yihadismo que, como Hamás, intenta imponer una teocracia).

Algo similar había ocurrido el 2 de noviembre, cuando en una calle de Canelones llegando a Parque del Plata pintaron “Fuera judíos”. Y a una estudiante de Facultad de Humanidades de la Universidad de la República la amenazaron con la frase: “Sionista te estamos mirando”.

Esa misma frase (“sionista te estamos mirando”) fue repartida en una marcha en solidaridad con el pueblo Palestino, pese a que el consejo de la Facultad de Humanidades sumarió al estudiante que había amenazado bajo el argumento de que “es inconcebible una expresión de odio en una comunidad educativa”, según constató El Observador.

Hubo pintadas de esvásticas en el liceo n° 36, en la escuela n° 193, en la Facultad de Ingeniería de Udelar, en el museo Naval, en dos colegios privados y hasta en el outlet de una empresa de cerámicas cuyos dueños son judíos.

“Lo que está pasando en Uruguay es horrible, es la expresión del odio en su estado más visceral”, advierte la historiadora Ana Ribeiro, quien como subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura fue la vocera en el discurso oficial del país a 79 años de la liberación de los campos de concentración y exterminio de Auschwitz.

Símbolo de odio

La cruz gamada o esvástica es un símbolo que la humanidad ha usado hace más de 7.000 años. Pero, a partir de la apropiación de este símbolo por el proyecto nazi —antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial—, es “un símbolo de odio”.

Ribeiro explica que “el proyecto de nazismo tenía como propósito la imposición de una raza superior, y el exterminio del pueblo judío, por lo cual sus símbolos no son el resultado de un enojo pasajero, sino de una expresión de odio al punto de querer aniquilar al que piense (o sea) distinto”.

En menos de cinco meses, fueron detectadas más de 30 pintadas de esvásticas en la vía pública de Uruguay o en las paredes de instituciones judías de la capital. Y eso, según el abogado Jonás Bergstein, “es un delito penado por la ley vigente”.

En medio de la última dictadura en Uruguay, Nahum Bergstein, padre de Jonás, intentó una modificación del Código Penal dada la venta de símbolos nazis en la feria de Tristán Narvaja. Eran tiempos en que parte de la cúpula militar uruguaya exaltaba el nazismo. Quince años antes, de hecho, un grupo nazi fascista había secuestrado y marcado en los muslos de la adolescente Soledad Barret la esvástica nazi. Pero la iniciativa de Bergstein padre por penar la incitación al odio tuvo que esperar al retorno de la democracia.

Cuando fue subsecretario de Educación escribió, junto a la entonces titular de la carteta Adela Reta, la normativa que hoy castiga a los actos de discriminación y odio. Al respecto, su hijo aclara que, el espíritu detrás de esos cambios normativos, no fue el cercenar la libertad de expresión, sino “el velar por la paz pública”.

Bergstein es categórico: una cosa es criticar el accionar de un gobierno, otra es el querer hacer desaparecer a los judíos; una cosa es una esvástica adentro de una casa, otra es ir a pintar con esvásticas un cementerio. Una cosa es pedir por la paz y que no haya más muertes de mujeres palestinas (como tampoco de israelíes), y otra es un monstruo que simule al judío desfilando por la principal avenida de la capital.

Porque “esa imagen del judío como un monstruo, del judío asociado al dinero o del judío usurero es la que fue creando el nazismo hasta la instalación de un estereotipo”.

Expresa El Observador que Joseph Goebbels, líder de la propaganda nazi, se encargó de eso. En los textos escolares imágenes de judíos con rostro de monstruos muy parecidas al cabezudo que marchó por 18 de Julio el 8M. Incluso sumó afiches con frases del estilo: “La culpa de todos los males del mundo la tienen los ciclistas y los judíos”. Con esa frase buscaba que el pueblo alemán se preguntase por qué los ciclistas, pero pocos se preguntaba por qué los judíos (pues el antisemitismo ya estaba instalado).

En el caso uruguayo, dicen las autoridades de la colectividad judía consultadas, se espera que las expresiones de odio cesen cuando antes, pues confían en que la mayoría de la sociedad es tolerante (mucho más tras el trágico asesinato del comerciante judío David Fremd hace ocho años solo por el hecho de ser judío), y destacan “la buena voluntad” de las intendencias de Montevideo y Canelones que “ante cada denuncia de una pintada que incita al odio responden con la mayor celeridad posible”.

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