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Cultura

Una biblioteca culinaria busca conservar la cultura alimentaria de Israel

En parte restaurante, en parte instituto de investigación, en parte incubadora y en parte archivo, la biblioteca culinaria de Asif reúne a la gente junto con la comida

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La cafetería de Asif, el centro culinario de Tel Aviv ubicado en la Start-Up Nation Central. (Cortesía: Asif)

Agencia AJN.- Asif, el término hebreo para cosecha, es un centro culinario que abrió sus puertas en Tel Aviv en julio de 2021y está dedicado a cultivar y nutrir la cultura alimentaria de Israel y a afirmar inequívocamente que existe la cocina israelí.

«Estamos en un momento en el que necesitamos reconocer, proteger y celebrar nuestro patrimonio culinario», dijo la fundadora y directora Naama Shefi.

Esta biblioteca culinaria que cuenta con exposiciones rotativas, talleres de cocina, una granja en la terraza y una cafetería, es una empresa conjunta de la Jewish Food Society, con sede en Nueva York, también fundada por Shefi, y la Start-Up Nation Central, una organización que promueve el ecosistema tecnológico de Israel.

La cafetería Asif sirve el desayuno, el almuerzo y la cena y tiene una pequeña tienda de delicatessen situada entre la cocina abierta y el comedor, que alberga estantes con quesos y aceites de oliva locales cuidadosamente seleccionados, especias, vinos y licores para comprar. En el piso superior tiene una biblioteca pública con 1.500 libros de investigación visibles para los clientes de abajo. Y en la granja vertical de la terraza se cultivan variedades raras de hierbas, en colaboración con la Organización de Investigación Agrícola del Ministerio de Agricultura-Centro Volcani.

Se ofrecen visitas semanales al espacio Asif, que tiene como objetivo, al igual que la Jewish Food Society de Shefi en Nueva York, recopilar miles de recetas judías para sus archivos digitales y explorar la cultura alimentaria local, además de ofrecer un hogar para la investigación y el diálogo culinarios.

Los interesados en la cocina vienen de todo el país para aprovechar los recursos de Asif. A Shefi le encanta, por ejemplo, encontrar a un pastelero del norte estudiando una pila de libros. La biblioteca, dice, se ha convertido en un punto de encuentro para los cocineros.
«¿Sabes cuántas veces se llena de gente de Ashdod (ciudad del Distrito Meridional de Israel) y de Tzfat (localizada en el Distrito Norte de Israel)? «Me encuentro literalmente con gente que viene en auto para utilizar la biblioteca gratuita. Es otro elemento que puede ayudar a acelerar la escena gastronómica aquí; todavía estamos un poco aislados».

La biblioteca incluye un archivo de recetas recomendadas por el panel de expertos culinarios de Asif, que incluye a Michael Solomonov, Claudia Roden, Johnny Mansour y Gil Hovav. En el sitio web de Asif siempre hay algunas recetas que aparecen regularmente.

La biblioteca también sirve de lugar y fondo para los eventos semanales de Asif, que han incluido una reciente charla con el chef Sami Tamimi, autor de «Falastin» y antiguo compañero de cocina de Yotam Ottolenghi, en su única aparición pública en Israel en los últimos 17 años, una mirada a la cocina y las recetas de la difunta primera dama Nechama Rivlin, y un debate sobre los primeros libros de cocina de Israel.

La Jewish Food Society despegó en 2017, con la ayuda y financiación del filántropo Terry Kassel en 2017, que también forma parte del consejo de Start-Up Nation Israel.

La idea de Asif nació durante la pandemia, cuando Shefi se involucró en un proyecto de la Jewish Food Society para ayudar a los trabajadores de primera línea y a los restaurantes que sufrían los cierres. Kassel recaudó más de un millón de dólares y, utilizando la red de restaurantes de la Jewish Food Society, trabajaron con 22 restaurantes pequeños y grandes de Nueva York para crear y entregar almuerzos a los trabajadores de primera línea, con un total de 80.000 comidas en esas primeras semanas.

Cuando los dos pensaron en apoyar a la comunidad alimentaria de Israel, Shefi aterrizó en la idea de una biblioteca.

«Lo pienso en relación con una galería de arte, como una colección de artefactos. La biblioteca es, literalmente, una colección, un osef», dijo, utilizando el término hebreo para colección, que viene de la misma raíz que asif.

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Cultura

Fauda: Se espera que la cuarta temporada esté disponible a mediados de 2022

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Agencia AJN.- Se espera que la cuarta temporada de Fauda, que se empezó a grabar el 15 de noviembre del 2021, esté disponible a mediados del 2022 y tenga diez capítulos de alrededor de 40 minutos, como las temporadas anteriores. Por el éxito de la serie, ya se especula con una quinta temporada.

La tercera temporada, que fue la ganadora del premio de honor «Political Thrill Ride», se centra en los intentos de Doron (Lior Raz) y su grupo de matar al terrorista Bashar Hamdan, tras infiltrarse en la Franja de Gaza.

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El reparto principal mantendrá a sus protagonistas, con Doron Kavillio interpretado por Lior Raz, Taufiq Hammed interpretado por Hisham Sulliman, Walid Al-Abed interpretado por Shadi Mar’i, la Dra. Shirin Al Abed interpretada por Laëtitia Eïdo, el Capitán Ayub interpretado por Itzik Cohen. En noviembre de 2021, se confirmó que se habían añadido tres estrellas más al reparto. Ido Kavillio interpretado por Mel Malka, Jihan Hamed interpretado por Khawlah Hag-Debsy y Sheikh Awadalla interpretado por Salim Dau. También podemos esperar más reparto de estrellas en la próxima temporada.

Fauda

Gran parte de la riqueza de la serie se atribuyó a su sentido de la autenticidad. Tanto Lior Raz como Avi Ischaroff, los creadores de la serie, sirvieron en el ejército de Israel, lo que les otorgó experiencias extraordinarias que utilizaron para grabar la serie.

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Cultura

La Corte Suprema de EEUU dictaminará quién es el dueño de un Pissarro saqueado por los nazis

Agencia AJN.- Los propietarios originales luchan contra el museo de arte español Thyssen-Bornemisza, que actualmente lo exhibe, desde hace casi 17 años.

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Agencia AJN.- La Corte Suprema de los Estados Unidos se pronunciará sobre quién es el propietario del cuadro «Rue Saint-Honoré in the Afternoon, Effect of Rain» (1897) del impresionista danés-francés Camille Pissarro.

Los dueños originales de la pintura, la familia germano-judía Cassirer, han estado luchando contra el museo de arte español que la exhibe durante casi 17 años.

Cuando los nazis llegaron al poder, Lilly Neubacher Cassirer decidió huir del país en 1939. Un oficial nazi dejó en claro que la posibilidad de obtener visas de salida para la familia dependía completamente de si renunciaban a su amada pintura de Pissarro. El oficial «compró» la pintura a la familia por el precio de 360 dólares. La pintura está valuada en 30 millones en la actualidad.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Lilly Neubacher Cassirer pasó años buscando la pintura en vano. Aceptó 13.000 dólares en pagos de reparación del gobierno alemán cuando concluyó que la pintura debía haberse perdido o destruido. Sin embargo, nunca renunció a su derecho a buscar y reclamar la pintura si la encontraban, según The Guardian. La pintura pasó de propietario en propietario antes de ser comprada por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza de Lugano, Suiza, en 1976. La pintura fue una de las 775 obras que el barón vendió a España por más de 300 millones de dólares a principios de los noventa.

Claude, el nieto de Lilly, descubrió la pintura en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, España, en 2000. Cuando solicitó que el museo se la devolviera en California, se negaron a hacerlo. Después de que el tribunal español denegara su solicitud de devolución de la pintura, presentó una demanda en su Estado natal de California, lo que desencadenó la batalla legal que continúa hasta el día de hoy. El hijo de Claude, David, continuó la lucha después de que Claude falleciera en 2010.

“Han sido tres generaciones de la familia Cassirer tratando de recuperar lo que es suyo”, declaró el abogado de la familia, Stephen Zack, del bufete de abogados estadounidense Boies Schiller Flexner. Aunque nadie niega el hecho de que la pintura llegó al museo como propiedad robada, no ha habido una decisión concluyente sobre si el dueño actual de la pintura puede ser determinado por la ley española o californiana. La ley española identifica la propiedad como seis años de posesión ininterrumpida.

Un tribunal de California dictaminó que la propiedad de la pintura estaba bajo la ley española en 2015, un fallo que fue confirmado por un tribunal de apelaciones en 2020. Insatisfecha con este veredicto, la familia Cassirer continuó demandando y el caso llegó posteriormente a la Corte Suprema de EEUU. Sin embargo, los tribunales inferiores criticaron a España por no estar dispuesta a entregar el cuadro robado.

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