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Opinión

Análisis: Israel camina por una delgada línea entre la guerra y la paz

No importa lo que hagan las fuerzas de seguridad israelíes, serán culpadas por un lado o por el otro.

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Por Anna Ahronheim

La violencia que estalló en el Monte del Templo en Jerusalem fue como una escena repetida: violentos alborotadores armados con piedras, bengalas y tablones de madera se enfrentaron a cientos de policías de Israel bien armados.

Cerca de 500 palestinos fueron arrestados y decenas resultaron heridos.

Fue una escena que el año pasado llevó a Hamás a disparar siete cohetes desde la Franja de Gaza hacia Jerusalem, lo que llevó a un conflicto de 11 días, denominado Operación Guardián de los Muros por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Este año, hasta ahora, solo ha habido advertencias de Fatah, Hamás y otros grupos terroristas en el enclave costero bloqueado, diciendo que Jerusalén es su línea roja que no se puede cruzar.

Las fuerzas de seguridad israelíes, que ya están fuertemente desplegadas en Cisjordania y dentro de las ciudades israelíes debido a una serie de ataques terroristas mortales a principios de este mes, no quieren que la situación se intensifique.

El Monte del Templo y la Mezquita al-Aqsa son considerados sagrados por millones de judíos y musulmanes, y en el mes de Ramadán decenas de miles de musulmanes rezan allí a diario. El viernes por la mañana, seis horas después de que estallaran los enfrentamientos más violentos desde el comienzo del Ramadán, 50.000 árabes acudieron al lugar de culto.

Pacíficamente.

Pero lo que sucede después de las oraciones de la mañana es todo menos pacífico. Las fuerzas de seguridad caminan sobre una delgada línea entre mantener seguros a los israelíes y, al mismo tiempo, no sobrepasar la línea para restringir la libertad religiosa, ya sea islámica o judía.

Varios judíos israelíes radicales han sido arrestados por intentar ingresar al recinto del Monte del Templo para realizar sacrificios rituales allí en los últimos días.

El domingo por la mañana, la policía de Israel ingresó una vez más al complejo del Monte del Templo después de que los palestinos intentaran bloquear el ingreso de los visitantes judíos al sitio. La policía dijo que cientos de jóvenes enmascarados habían vuelto a almacenar rocas y barras de hierro para evitar que los judíos ingresaran al recinto.

Más tarde esa mañana, varios autobuses que se dirigían hacia el Muro Occidental en la Ciudad Vieja fueron atacados por palestinos que arrojaron grandes piedras. Varios pasajeros, incluida una niña de 13 años, resultaron heridos.

Los videos del complejo desde el viernes, que incluyen imágenes de policías golpeando a los fieles y granadas de gas explotando en la propia mezquita, podrían haber sido la combinación necesaria para encender los lanzacohetes en Gaza.

Durante el último mes de tensión, con cerca de 20 palestinos asesinados desde principios de mes, Hamás se ha abstenido de lanzar cohetes y ha trabajado para evitar que otras facciones en la Franja hagan lo mismo.

Las incursiones de las FDI en las ciudades cisjordanas de Jenin, Tulkarm, Nablus y las aldeas vecinas han sido violentas y mortales.

Pero el líder del grupo, Yahya Sinwar, no puede permanecer en silencio cuando Jerusalem y al-Aqsa se encienden.

El domingo por la tarde, se activó una sirena de cohete entrante en Nahal Oz, que se encuentra en la frontera con Gaza. Si bien los morteros cayeron dentro de la Franja de Gaza y se canceló la alerta, solo muestra cuán volátil es la situación.

Las comunidades fronterizas de Gaza, que tienen apenas unos segundos para correr en busca de refugio después de que suenan las sirenas, han sido las más afectadas por la mayoría de los cohetes disparados desde el enclave gobernado por Hamás. Están en la primera línea y, a diferencia de las respuestas israelíes a los cohetes que se disparan contra Jerusalem o Tel Aviv, rara vez hay respuestas reales de Israel cuando estas comunidades fronterizas son el objetivo.

Israel ha prometido que responderá con toda su fuerza a cualquier violencia que provenga de Gaza, pero con una situación tan explosiva, las FDI tienen que equilibrar la seguridad de los civiles israelíes frente a otra guerra en toda regla.

Es una tarea ingrata, y no importa lo que hagan las fuerzas de seguridad israelíes, serán culpadas por un lado o por el otro.

O están haciendo demasiado o no están haciendo lo suficiente.

Publicado en The Jerusalem Post – Traducción: AJN

Opinión

Opinión: Fuerte crítica a periódico estudiantil de Harvard por apoyar al BDS

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Editorial publicada en The Jerusalem Post.

Agencia AJN.- Harvard Crimson, el periódico estudiantil de la universidad más elitista de Estados Unidos, publicó una editorial titulada «En apoyo del Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) y una Palestina Libre», en el que aseguró que estaba «orgulloso de prestar finalmente nuestro apoyo tanto a la liberación de Palestina como al BDS – y llamamos a todos a hacer lo mismo».

El problema es que el consejo editorial no parece tener ni idea de lo que significa realmente la «liberación palestina» o el BDS. Si lo supieran, es difícil creer que lo apoyen realmente, porque tanto la liberación palestina como el BDS sólo significan una cosa: ningún Estado judío.

Todo lo que tuvo que hacer cualquier miembro del consejo editorial del Crimson fue buscar en Google el nombre del fundador del BDS, Omar Barghouti, para encontrar un amplio repertorio de citas que apoyan la afirmación anterior. Un ejemplo: «Definitivamente nos oponemos a un Estado judío en cualquier parte de Palestina. Ningún palestino, un palestino racional, no un palestino vendido, aceptaría jamás un Estado judío en Palestina».

¿Es eso lo que defienden los editores estudiantiles? Justo un día después del Día del Recuerdo del Holocausto, ¿realmente querían pedir un mundo sin un Estado judío?

El hecho de que hayan hecho eso demuestra tanto la propia ingenuidad y credulidad de la junta editorial como la forma en que el movimiento BDS logró engañar a tantas personas inteligente.

En cuanto a la ingenuidad del periódico, se debe analizar estre fragmento esto del editorial: «Incluso para los periodistas, condenar abiertamente las políticas del Estado [Israel] supone un riesgo profesional objetivo…. Atrévete a cuestionar las políticas de Israel o a respaldar la libertad de los palestinos y serás expulsado de la redacción, sin importar los logros pasados o los argumentos legítimos».

¿Hablan en serio? ¿Acaso los miembros del consejo editorial del Crimson nunca leyeron un ejemplar de The New York Times o de The Guardian? ¿Nunca vieron a la MSNBC o la BBC? Ya fue suficiente aquello de que, de alguna manera, criticar a Israel es un acto de gran valor personal. Se podría argumentar exactamente lo contrario: que defender a Israel hoy en día en ciertos círculos, incluso en Harvard, es lo que requiere valor.

¿Son necesarios más ejemplos de ingenuidad? Considere lo siguiente: El editorial decía que existe un «abrumador desequilibrio de poder que define el debate actual». Esta marcada diferencia de poder se extiende mucho más allá del ámbito de la libertad de expresión, pasando de lo retórico a lo letal sobre el terreno en Palestina, donde los soldados israelíes mataron a casi 50 palestinos, entre ellos ocho niños, sólo este año».

El diario no da ningún contexto sobre cómo fueron asesinados esos palestinos, creando la impresión de que los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) simplemente asesinan al azar a palestinos inocentes, y no que la mayoría estaban disparando a civiles, apuñalando a soldados o lanzando piedras o cócteles molotov a los autos que pasaban.

Lo que está incrustado en la protesta del periódico contra un «desequilibrio de poder abrumador» es la noción de que débil significa correcto, fuerte significa incorrecto. Es una forma mediocre de ver el mundo. Desde este punto de vista, Al Qaeda debería recibir simpatía en su batalla contra Estados Unidos porque es innegablemente la parte «más débil» en esa lucha.

Podríamos dar al Crimson el beneficio de la duda y decir que no quiere anular el Estado judío, y que sólo se opone a la «ocupación». Si ese es realmente el caso, entonces lo que el BDS consiguió, como dijo recientemente al Post el destacado filósofo político estadounidense de izquierdas Michael Walzer, fue crear una «organización de fachada a la antigua» extremadamente eficaz que oculta sus verdaderas motivaciones.

«La mayoría de los chicos que apoyan el BDS en el campus piensan que se oponen a la ocupación», dijo Walzer, aunque el BDS como organización internacional «está comprometido con la destrucción del Estado de Israel».

Lo que hay que hacer, por tanto, es arrancar la máscara de la organización, exponer sus verdaderos colores y revelar lo que se esconde detrás de términos como «liberación palestina» y «BDS». Para ello, cada vez más estadounidenses -tanto los no judíos como los judíos, incluidos los que critican diversas políticas israelíes- deben levantarse y explicar enérgicamente por qué se estremecen al pensar en un mundo en el que no hay lugar para Israel.

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Opinión

El recuerdo de la Shoá, frente a los discursos de odio y las guerras desatadas

A más de setenta y seis años del fin del nazismo debemos seguir con la guardia en alto. Las ideologías perversas se ocultan muchas veces bajo discursos y máscaras de modernidad.

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Yad Vashem, Museo del Holocausto, en recordación de las víctimas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Gentileza Prensa

Artículo publicado por Jorge Knoblovits en Diario Clarín

Agencia AJN.- El asesinato de 6 millones de judíos fue un crimen excepcional. La Shoá y las fuerzas que diseñaron, ejecutaron, alentaron y justificaron la industrialización de la muerte destrozaron los paradigmas de la humanidad, para siempre. Por eso, nunca debemos naturalizar las aspiraciones totalitarias.

Es inaceptable la indiferencia frente al mal, la neutralidad ante los crímenes y la violación de los derechos humanos. No podemos callarnos más y debemos denunciar al antisemitismo, la discriminación y el terrorismo.

Hoy seguimos viviendo situaciones de violencia extrema surgidas de la omnipotencia, de las ambiciones desenfrenadas y del desprecio hacia el Otro. Discursos, palabras, gestos que se diseminan por todo el mundo gestan masacres y generan espectáculos desgarradores.

Son muchos los regímenes que hoy en día buscan debilitar a las democracias a través de mensajes falsos y simplistas.

A más de setenta y seis años del fin del nazismo debemos seguir con la guardia en alto. Las ideologías perversas se ocultan muchas veces bajo discursos y máscaras de modernidad.

En pleno siglo XXI estamos siendo testigos, nuevamente de otro capítulo siniestro de esta trama. En el corazón de Europa se están viviendo momentos de horror extremo con justificaciones manipuladoras de “desnazificación”.

La banalización de la Shoá llevada al extremo creó las condiciones para los crímenes de guerra que se están cometiendo.

Como escribió el filósofo francés Henry Levy en un artículo reciente, todos los judíos del mundo sabemos mejor que nadie adónde puede conducir la voluntad de aniquilar a un pueblo y a un Estado. Hay un único imperativo categórico: negarse a ser chantajeado; resistir las supuestas limitaciones de la realpolitik miope; y, al apoyar a los ucranianos mientras son bombardeados, muertos de hambre y masacrados, permanecer fieles a una antigua vocación humana.

Lamentablemente en nuestro país la banalización se ha convertido en parte del discurso público, que contribuye a perpetuar la polarización y la grieta y horada desde adentro al sistema democrático. El diálogo respetuoso, el debate de ideas y el consenso son las únicas herramientas de un país civilizado y la única vía para avanzar en la construcción de una sociedad inclusiva, igualitaria y plural.

Es el legado que nos dejaron aquellos hombres y mujeres que, en el Gueto de Varsovia, resistieron los incesantes intentos de los nazis de doblegar su condición humana antes de ser deportados a los campos de exterminio.Es nuestro deber y nuestro compromiso reforzar las posturas más dialoguistas, para que el sueño de un mundo mejor no se desvanezca definitivamente en medio de los discursos de odio que siempre terminan en violencia.

Jorge Knoblovits es presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

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