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Opinión: Israel brilla como un faro para el pueblo ucraniano

La frutilla del postre de los esfuerzos de ayuda de Israel es el establecimiento sin precedentes, incluso histórico, de un hospital civil de campaña a petición de las autoridades ucranianas.

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Editorial publicada por Aviv Ezra en The Jerusalem Post.

Agencia AJN.- Como parte de sus operaciones rutinarias, la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Israel, MASHAV, participa activamente en actividades de desarrollo internacional en más de 140 países de todo el mundo. Nuestro objetivo principal no es tanto ofrecer ayuda humanitaria como lo que el mundo del desarrollo denomina creación de capacidades, como parte de nuestra filosofía subyacente de que siempre es mejor enseñar a pescar a un hombre y ofrecerle los medios para que se valga por sí mismo.

Dicho esto, a la luz de las recientes atrocidades en Ucrania, MASHAV dio un paso adelante con toda su fuerza en las últimas semanas para proporcionar ayuda humanitaria a los refugiados y a las víctimas civiles en el país devastado por la guerra. En un esfuerzo por satisfacer las necesidades específicas definidas, transportó más de 100 toneladas de equipos médicos, ropa de invierno y suministros básicos esenciales durante los primeros días de combate.

Además, Israel se apresuró inmediatamente a satisfacer de la mejor manera posible las necesidades adicionales señaladas por las autoridades sanitarias ucranianas, incluyendo mega generadores, adquiridos por MASHAV, que proporcionarían un suministro confiable de electricidad a los hospitales de Ucrania en caso de necesidad.

Israel también intervino para ayudar a los refugiados ucranianos aumentando el personal y ofreciendo asistencia adicional en los pasos fronterizos de cinco países limítrofes Numerosas organizaciones israelíes de ayuda se ofrecieron inmediatamente para ayudar a los refugiados ucranianos y ofrecerles numerosos artículos y servicios esenciales, desde atención médica hasta asesoramiento y apoyo en materia de salud mental, ropa de invierno y alimentos.

Sin embargo, la frutilla del postre de la corona de los esfuerzos de ayuda de Israel es el establecimiento sin precedentes, incluso histórico, de un hospital de campaña civil, tal y como solicitaron las autoridades ucranianas.

Esta operación es un acontecimiento sin precedentes por dos razones principales: Israel, hasta la fecha, es el único país que estableció un hospital de campaña en Ucrania, no sólo atendiendo a la petición urgente del país, sino también coordinando este paso histórico con todas las partes y organismos internacionales pertinentes. También se trata de un movimiento sin precedentes por parte de Israel, dado que el país nunca había intentado una ayuda de este tipo.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) establecieron hospitales de campaña en situaciones de catástrofe naturales, pero nunca en una zona devastada por la guerra. Las sensibilidades que conlleva el envío de soldados de las FDI con uniforme a un país en guerra son evidentes y múltiples, por lo que por primera vez en la historia de Israel era necesario desplegar un hospital de campaña civil.

Por lo tanto, cuando el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yair Lapid, dio instrucciones a MASHAV para que dirigiera esta misión, dio lugar a una oportunidad sin precedentes para la cooperación interinstitucional entre organismos gubernamentales, como el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Salud, las organizaciones sin fines de lucro y el Centro Médico Sheba, incluidos los representantes de todos los hospitales y proveedores de servicios sanitarios israelíes (Kupot Cholim). ¿El resultado? Se estableció un hospital civil de campaña en Ucrania en menos de dos semanas.

La decisión gubernamental número 1277 (del 14 de marzo de 2022), que autorizaba el establecimiento y funcionamiento de este hospital de campaña, indicaba y especificaba claramente que Israel NO se quedaría de brazos cruzados en ese momento y que desplegaría todos los recursos estatales necesarios para ayudar a Ucrania a través de esta singular iniciativa.

De hecho, en sus primeras semanas de funcionamiento, el hospital de campaña «Shining Star», compuesto por un staff de 70 médicos, enfermeras y paramédicos israelíes, atendió a miles de refugiados ucranianos y a la población local, a la vez que instruyó y participó en programas de desarrollo de capacidades para los equipos locales, de modo que al término de esta misión podamos dejar una verdadera huella azul y blanca en lo que respecta a la continuidad de la atención. Por cierto, esto también incluye la consulta directa en línea a distancia entre el personal médico israelí y sus homólogos ucranianos.

Como jefe de proyecto del AMF para este hospital, me llena de orgullo ver cómo Israel aprovecha sus capacidades médicas, operativas y de respuesta rápida para poner en marcha este programa de ayuda eficaz y sin precedentes, con el fin de satisfacer las graves y crecientes necesidades de la población civil ucraniana. El pueblo israelí puede enorgullecerse del hecho de que una nación perseguida por los refugiados que huyeron de Europa durante la Segunda Guerra Mundial vuelva ahora a Europa capaz de ofrecer a otros una mano amiga.

Aviv Ezra es el jefe adjunto de MASHAV (Agencia Israelí para el Desarrollo y la Cooperación Internacional) en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (MFA) y director del proyecto del hospital de campaña Shining Star en nombre del MFA.

Opinión

Opinión: Fuerte crítica a periódico estudiantil de Harvard por apoyar al BDS

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Editorial publicada en The Jerusalem Post.

Agencia AJN.- Harvard Crimson, el periódico estudiantil de la universidad más elitista de Estados Unidos, publicó una editorial titulada «En apoyo del Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS) y una Palestina Libre», en el que aseguró que estaba «orgulloso de prestar finalmente nuestro apoyo tanto a la liberación de Palestina como al BDS – y llamamos a todos a hacer lo mismo».

El problema es que el consejo editorial no parece tener ni idea de lo que significa realmente la «liberación palestina» o el BDS. Si lo supieran, es difícil creer que lo apoyen realmente, porque tanto la liberación palestina como el BDS sólo significan una cosa: ningún Estado judío.

Todo lo que tuvo que hacer cualquier miembro del consejo editorial del Crimson fue buscar en Google el nombre del fundador del BDS, Omar Barghouti, para encontrar un amplio repertorio de citas que apoyan la afirmación anterior. Un ejemplo: «Definitivamente nos oponemos a un Estado judío en cualquier parte de Palestina. Ningún palestino, un palestino racional, no un palestino vendido, aceptaría jamás un Estado judío en Palestina».

¿Es eso lo que defienden los editores estudiantiles? Justo un día después del Día del Recuerdo del Holocausto, ¿realmente querían pedir un mundo sin un Estado judío?

El hecho de que hayan hecho eso demuestra tanto la propia ingenuidad y credulidad de la junta editorial como la forma en que el movimiento BDS logró engañar a tantas personas inteligente.

En cuanto a la ingenuidad del periódico, se debe analizar estre fragmento esto del editorial: «Incluso para los periodistas, condenar abiertamente las políticas del Estado [Israel] supone un riesgo profesional objetivo…. Atrévete a cuestionar las políticas de Israel o a respaldar la libertad de los palestinos y serás expulsado de la redacción, sin importar los logros pasados o los argumentos legítimos».

¿Hablan en serio? ¿Acaso los miembros del consejo editorial del Crimson nunca leyeron un ejemplar de The New York Times o de The Guardian? ¿Nunca vieron a la MSNBC o la BBC? Ya fue suficiente aquello de que, de alguna manera, criticar a Israel es un acto de gran valor personal. Se podría argumentar exactamente lo contrario: que defender a Israel hoy en día en ciertos círculos, incluso en Harvard, es lo que requiere valor.

¿Son necesarios más ejemplos de ingenuidad? Considere lo siguiente: El editorial decía que existe un «abrumador desequilibrio de poder que define el debate actual». Esta marcada diferencia de poder se extiende mucho más allá del ámbito de la libertad de expresión, pasando de lo retórico a lo letal sobre el terreno en Palestina, donde los soldados israelíes mataron a casi 50 palestinos, entre ellos ocho niños, sólo este año».

El diario no da ningún contexto sobre cómo fueron asesinados esos palestinos, creando la impresión de que los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) simplemente asesinan al azar a palestinos inocentes, y no que la mayoría estaban disparando a civiles, apuñalando a soldados o lanzando piedras o cócteles molotov a los autos que pasaban.

Lo que está incrustado en la protesta del periódico contra un «desequilibrio de poder abrumador» es la noción de que débil significa correcto, fuerte significa incorrecto. Es una forma mediocre de ver el mundo. Desde este punto de vista, Al Qaeda debería recibir simpatía en su batalla contra Estados Unidos porque es innegablemente la parte «más débil» en esa lucha.

Podríamos dar al Crimson el beneficio de la duda y decir que no quiere anular el Estado judío, y que sólo se opone a la «ocupación». Si ese es realmente el caso, entonces lo que el BDS consiguió, como dijo recientemente al Post el destacado filósofo político estadounidense de izquierdas Michael Walzer, fue crear una «organización de fachada a la antigua» extremadamente eficaz que oculta sus verdaderas motivaciones.

«La mayoría de los chicos que apoyan el BDS en el campus piensan que se oponen a la ocupación», dijo Walzer, aunque el BDS como organización internacional «está comprometido con la destrucción del Estado de Israel».

Lo que hay que hacer, por tanto, es arrancar la máscara de la organización, exponer sus verdaderos colores y revelar lo que se esconde detrás de términos como «liberación palestina» y «BDS». Para ello, cada vez más estadounidenses -tanto los no judíos como los judíos, incluidos los que critican diversas políticas israelíes- deben levantarse y explicar enérgicamente por qué se estremecen al pensar en un mundo en el que no hay lugar para Israel.

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Opinión

El recuerdo de la Shoá, frente a los discursos de odio y las guerras desatadas

A más de setenta y seis años del fin del nazismo debemos seguir con la guardia en alto. Las ideologías perversas se ocultan muchas veces bajo discursos y máscaras de modernidad.

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Yad Vashem, Museo del Holocausto, en recordación de las víctimas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Gentileza Prensa

Artículo publicado por Jorge Knoblovits en Diario Clarín

Agencia AJN.- El asesinato de 6 millones de judíos fue un crimen excepcional. La Shoá y las fuerzas que diseñaron, ejecutaron, alentaron y justificaron la industrialización de la muerte destrozaron los paradigmas de la humanidad, para siempre. Por eso, nunca debemos naturalizar las aspiraciones totalitarias.

Es inaceptable la indiferencia frente al mal, la neutralidad ante los crímenes y la violación de los derechos humanos. No podemos callarnos más y debemos denunciar al antisemitismo, la discriminación y el terrorismo.

Hoy seguimos viviendo situaciones de violencia extrema surgidas de la omnipotencia, de las ambiciones desenfrenadas y del desprecio hacia el Otro. Discursos, palabras, gestos que se diseminan por todo el mundo gestan masacres y generan espectáculos desgarradores.

Son muchos los regímenes que hoy en día buscan debilitar a las democracias a través de mensajes falsos y simplistas.

A más de setenta y seis años del fin del nazismo debemos seguir con la guardia en alto. Las ideologías perversas se ocultan muchas veces bajo discursos y máscaras de modernidad.

En pleno siglo XXI estamos siendo testigos, nuevamente de otro capítulo siniestro de esta trama. En el corazón de Europa se están viviendo momentos de horror extremo con justificaciones manipuladoras de “desnazificación”.

La banalización de la Shoá llevada al extremo creó las condiciones para los crímenes de guerra que se están cometiendo.

Como escribió el filósofo francés Henry Levy en un artículo reciente, todos los judíos del mundo sabemos mejor que nadie adónde puede conducir la voluntad de aniquilar a un pueblo y a un Estado. Hay un único imperativo categórico: negarse a ser chantajeado; resistir las supuestas limitaciones de la realpolitik miope; y, al apoyar a los ucranianos mientras son bombardeados, muertos de hambre y masacrados, permanecer fieles a una antigua vocación humana.

Lamentablemente en nuestro país la banalización se ha convertido en parte del discurso público, que contribuye a perpetuar la polarización y la grieta y horada desde adentro al sistema democrático. El diálogo respetuoso, el debate de ideas y el consenso son las únicas herramientas de un país civilizado y la única vía para avanzar en la construcción de una sociedad inclusiva, igualitaria y plural.

Es el legado que nos dejaron aquellos hombres y mujeres que, en el Gueto de Varsovia, resistieron los incesantes intentos de los nazis de doblegar su condición humana antes de ser deportados a los campos de exterminio.Es nuestro deber y nuestro compromiso reforzar las posturas más dialoguistas, para que el sueño de un mundo mejor no se desvanezca definitivamente en medio de los discursos de odio que siempre terminan en violencia.

Jorge Knoblovits es presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

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